Publicado: 1ero de Enero de 2009
Air & Space Power Journal - Español  Cuarto  Trimestre 2008


Asimilando los Sistemas Aéreos No Tripulados

Sub Mariscal Aéreo Profesor Tony Mason, Fuerza Aérea Real, retirado
Coronel (USAF-Ret.) Jeffery Barnett, Toffler Associates
Coronel (USAF-Ret.) Dick Szafranski, Toffler Associates
Coronel Sung-pyo Hong, Fuera Aérea de la República de Corea

Sistemas Aéreos No TripuladosIMAGINAR futuros Sistemas Aéreos no Tripulados (UAS), anteriormente denominados UAV, como armas independientes no es productivo. A medida que los UAS evolucionan, los sistemas más tradicionales avanzarán y los enemigos simultáneamente se adaptarán. La mezcla resultante de los futuros UAS, los sistemas tradicionales modernizados y los enemigos con capacidades de adaptación requiere organizaciones, orientaciones profesionales y estrategias diseñadas específicamente. Cuatro teóricos y analistas del poder aéreo discuten las lecciones históricas y tendencias actuales que tal vez ayuden a los integrantes de la Fuerza Aérea crear la mezcla correcta de líderes, conceptos e instituciones para así realizar el potencial total de los UAS.

Discusión

Tony Mason, Sub-Mariscal Aéreo (Fuerza Aérea Real, retirado): La asimilación de los UAS en las fuerzas aéreas nacionales está avanzando a pasos rápidos, pero en una asombrosa serie de direcciones. Si existe una senda clara para llegar al futuro de los UAS, desde mi punto de vista, nadie la ha hallado. Dick Szafranski y Jeff Barnett, ustedes son publicados analistas del futuro del poder aéreo. Sung-pyo Hong, su fuerza aérea está en un continuo pie de guerra; puede mantener a estos dos analistas del futuro anclados en las realidades actuales. Mi pregunta a los tres es la siguiente, "¿Cómo deben los integrantes de la Fuerza Aérea asimilar los UAS y cuál es la mejor senda a seguir para el futuro de los UAS?"

Jeffery, inicia la discusión

Jeffery Barnett (Toffler Associates): Como primer principio, pienso que debemos recordar que las armas son aditivas. Cuando surgen nuevas armas se expanden los arsenales y raras veces se disminuyen. Hoy en día, por ejemplo, los soldados emplean computadoras portátiles, pero no obstante aún se adiestran a matar con cuchillos y culatas de los rifles. Los buques de guerra rastrean y destruyen a los satélites que se encuentran en la órbita, pero continúan acarreando cañones en sus cubiertas. El nuevo F-22 Raptor tiene motores de supercrucero, sistemas aeronáuticos avanzados y capas protectoras sigilosas, pero aún tiene una ametralladora. Es un error suponer que las nuevas armas fuerzan a las armas más antiguas a jubilarse, ya que las primeras conjuntamente con los nuevos métodos expanden la escala de la guerra, no la reemplazan. Los guerreros retienen las armas tradicionales porque perduran los anteriores medios de entablar las guerras. La pequeña cantidad de armas que desaparecen con el transcurso del tiempo, tal como los buques con velas o la caballería con caballos, son muy pocas como para refutar la naturaleza aditiva de las armas.

Dick Szafranski (Toffler Associates): Los tipos de guerra que existen también aumentan a medida que se entablan guerras con nuevas características. Las guerras convencionales no hicieron que las de insurgencia se vuelvan obsoletas. La guerra nuclear no hizo que tanto las insurgencias como las guerras convencionales se tornaran obsoletas. Así como las Tercera Ola de la era de información cambió pero no reemplazó la forma en que las sociedades manufacturan y trabajan la tierra, las nuevas olas en los tipos de guerras cambiarán pero no reemplazarán las formas anteriores de violencia humana. Las tribus aun combatirán por su tierra, empleando los instrumentos de la tierra. Las naciones seguirán entablando guerras para ganar el combustible para sus fábricas, empleando los instrumentos de las fábricas. Las sociedades del futuro entablarán guerras por el espacio cibernético, empleando los instrumentas cibernéticos. Estos tres tipos de guerras, y todas las demás formas desarrolladas por los hombres a lo largo de miles de años, inevitablemente permanecerán.1 Por ende, cuando imaginamos las futuras operaciones UAS, debemos analizarlas en un contexto de todos los tipos de guerras.

Jeff: Sus comentarios me hacen recordar un intercambio durante la reciente audiencia de confirmación del nuevo Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF).

Senador Daniel Akaka: ¿Cree usted que la Fuerza Aérea debe continuar fortaleciendo sus capacidades en la misión de apoyo de las operaciones de contrainsurgencia, o acaso cree usted que este enfoque sobre específicamente un rol de apoyo puede afectar negativamente la preparación para el futuro de las Fuerza Aérea?

General (USAF) Norton A. Schwartz: Fundamentalmente, no creo que sea una condición que la Fuerza Aérea, como los demás servicios, necesita ser una capacidad de espectro total … La realidad, Senador, es que nosotros como Fuerza Aérea podemos proporcionar tanto el tipo de esfuerzo concentrado exigido por el equipo conjunto en el Mando Central actual y posicionarnos al mismo tiempo para lidiar con adversarios potenciales.2

En cuanto a los UAS, pienso que la dirección por parte de nuevo Jefe de Estado Mayor es clara—y razonable. La Fuerza Aérea desarrollará UAS que se integran con el resto de la fuerza para así combatir a través de un espectro de conflicto.

Coronel Sung-pyo Hong, Fuera Aérea de la República de Corea: Creo que todos puntos son correctos. Las armas y guerras tradicionales no desaparecen. Absorben nuevos sistemas para crear efectos militares nuevos. De hecho, ¿acaso no deberíamos suponer que los UAS se combinarán con los sistemas tradicionales para así producir efectos mayores que aquellos de la suma total de sus partes?

Jeff: Estoy totalmente de acuerdo con usted. Así como los guerreros del pasado integraron las armas de las épocas agrarias e industriales para combatir por recursos y tierra, los guerreros del futuro integrarán las armas de las eras informáticas, industriales y agrarias para combatir por el espacio cibernético, los recursos y la tierra. Los insurgentes, por ejemplo, fusionarán los teléfonos celulares de la era de la informática con las bombas de la era industrial para entablar guerras por las tierras tribales que formaron la época agraria. Fusionarán varios medios de guerra para producir efectos que van más allá del poder de un arma única o de un solo tipo de guerra.

Los guerreros modernos deben buscar entender el producto de esta fusión. Con este entendimiento pueden desarrollar los talentos necesarios para comandar una guerra moderna y los instrumentos para iniciarla. Debido al hecho que se necesitan instrumentos para producir y ejecutar nuevos conceptos operacionales y éstos exigen una cantidad determinada de instrumentos específicos y talento, el proceso entero es repetitivo. Los militares que buscan posicionarse bien para la próxima guerra deben fusionar sus armas, conceptos y talentos en forma paralela.

Dick: Ese es el punto central. La generación actual de militares profesionales debe incorporar los UAS en sus cálculos de la guerra futura. Estas plataformas ofrecen capacidades revolucionarias al mismo nivel que el radar, los motores de jet, los misiles de superficie a superficie, las armas de precisión, y las capacidades furtivas. Al igual que estas previas capacidades revolucionarias, los UAS realizarán sus potenciales completos solamente cuando se fusionen con los sistemas tradicionales, los conceptos operacionales novedosos y las innovadoras estructuras organizacionales.

Jeff: La fusión parece ser más fácil de lo que en realidad es. Existe una tendencia humana de emplear una nueva capacidad como simplemente una versión mejorada de la capacidad anterior. Los funcionarios de una oficina, por ejemplo, emplearon inicialmente las computadoras como procesadoras de palabras. Hasta un cierto punto esto era válido: las computadoras facilitaban y aceleraban la tarea que anteriormente se realizaba empleando máquinas de escribir, no obstante, tales computadoras eventualmente insertaron nuevas funciones y formas de operar en sus oficinas. Muchas personas se opusieron a estos cambios. Querían mantener sus secretarias, rechazaron el concepto de trabajar desde sus casas e insistían que los trabajos producidos se presentasen encuadernados. Estas personas perdieron en los medios laborales competitivos. La lección aprendida del advenimiento y desarrollo de las computadoras es que a pesar de que el cambio inicial puede ser lineal (y compatible con las estructuras existentes), los efectos eventuales pueden socavar esas mismas estructuras.

Hong: En otras palabras, entender las nuevas tecnologías simplemente como versiones mejoras de las anteriores es contraproducente. ¿Puede aplicar esta teoría directamente a los UAS de hoy en día?

Dick: A medida que fusionamos los UAS con los sistemas tradicionales para producir nuevas capacidades operacionales, debemos considerar a los UAS más que como versiones no tripuladas de las aeronaves tradicionales. Mientras que es verdad, esta perspectiva lineal es cada vez menos relevante. Los UAS son más que simples aeronaves sin pilotos, así como los teléfonos celulares son más que simplemente teléfonos sin cables. Nuestro desafío es prever dónde evolucionarán los UAS y desarrollar conceptos futuros de operación y organización.

Tony: Permítame expandir su punto. Existen necesidades para una mayor fusión que la que existe entre las armas actuales y futuras, los conceptos y el talento. Actualmente, la estructura de las operaciones de los UAS es el legado de una era anterior. Es determinada más por ubicación que función. Horizontalmente. Corresponde a los límites de los teatros y comandos. Verticalmente, la estructura distingue entre el espacio exterior, interior y la atmósfera. Las funciones y capacidades de los UAS ya trascienden los aspectos terrestres, Los satélites son UAS. La nueva estructura debe reflejar la función, no la ubicación ni la propulsión. Debe presentar una función transparente de una red de UAS que responda a un ejecutivo central pero lo suficientemente flexible como para ser accesible y estar disponible a cualquier nivel operacional. Eso requerirá una reformulación del pensamiento de las formaciones burocráticas y jerárquicas existentes, lo cual puede ser más difícil que desplegar a los mismos UAS.

Hong: Esto es exactamente lo que manifestaba el Sr. Andrew Marshall de la Oficina de Evaluación de su Revolución de Asuntos Militares. Constató que las tecnologías radicalmente nuevas exigían nuevos conceptos operacionales y nuevas estructuras organizacionales para realizar su potencial total. Asimismo sostuvo que el primer paso en desarrollar los conceptos y organizaciones para el futuro era el de proyectar un potencial realista de la nuevas tecnologías.3

Dick: No podemos predecir con precisión el futuro o saber qué nos espera, pero podemos proyectar que facilitar las tecnologías de los UAS continuará su avance rápido. La banda ancha y la velocidad del procesamiento de las computadoras continúan duplicándose cada 18 meses; la ley de Moore perdura. El conocimiento es ahora digitado, permitiendo el rápido intercambio de datos interdisciplinarios de billones de personas. Nuevos tipos de sensores están siendo arrojados por las esferas médicas y de seguridad. El gasto global en las áreas de información y comunicación pronto sobrepasará los 4 trillones anuales. Individualmente, estas tendencias no muestran señales de detenerse. En un análisis colectivo, prometen avances logarítmicos en los años futuros en las varias tecnologías que apoyan los UAS.

Hong: Si sus proyecciones resultan ser acertadas, los UAS del futuro tendrán el ámbito total de las capacidades. En Corea, estamos comenzando a debatir el empleo de UAS en los combates aire a aire y aire a tierra. La mayoría de los pilotos concuerdan que los UAS serán eventualmente empleados en las futuras misiones de combate. Nuestra pregunta es la siguiente; ¿Cuándo ocurrirá esto? El consenso actual es que las capacidades de combate de los UAS por un tiempo no se desarrollarán tan rápidamente como las de las aeronaves tripuladas.

Sospecho que nuestra Fuerza Aérea continuará invirtiendo en los aviones de caza tripulados tal como los A-50 o en un futuro modelo del KFX con mayores capacidades. Poco a poco aumentaremos el papel de los UAS. Recibirán más atención, pero nuestro enfoque sobre los UAS, por lo menos a plazo medio será el de vigilancia y reconocimiento.

Jeff: El prospecto que los UAS producirán una constante vigilancia es profundo. Nunca hemos vivido en un mundo en que los potenciales agresores operan bajo vigilancia constante. Tómese en cuenta, por un momento, el principio de Incertidumbre de Heisenberg. El principio teorizó que el mismo acto de observación afecta el objeto observado.4

Mientras que esta teoría fue formulada para el comportamiento físico, es aplicable parece al comportamiento orgánico. Si flotas de UAS pueden observar en forma persistente a los potenciales agresores, y si el mismo acto de observación puede afectar las acciones, así una observación aplicada con destreza puede tener un efecto dinámico sobre las naciones adversarias. Esencialmente, la vigilancia persistente de parte de los UAS puede permitir a los militares tener influencia sobre los enemigo mediante una observación hábil.

Cualquiera que ha usado una linterna para ver los insectos en un sótano, entiende este principio. Tan pronto como ven la luz, los insectos salen disparados. Al proyectar la luz sobre ellos usted cambia el comportamiento.

Dick: Bajo esa luz, disculpen el juego de palabras, es claro que los UAS ofrecerán muy pronto grados de persistencia que no estaban disponibles para las anteriores generaciones de líderes militares. Perderán el tiempo en grandes cantidades sobre prácticamente cualquier punto de la tierra durante días (hasta meses). Las flotas de UAS ofrecerán persistentes inteligencia, vigilancia y logística así como un persistente reconocimiento y ataque. Estos UAS tomarán absoluta ventaja del desarrollo persistente. La falta de un ser humano en la aeronave hace posible enfoques más agresivos y arriesgados para la experimentación, producción y adaptación. Una base industrial totalmente nueva debe surgir para influir el persistente desarrollo.

Jeff: Este tipo de persistencia tiene implicancias estratégicas. Los efectos persistentes posibles mediante los UAS, juntamente con otras capacidades militares conjuntas, hacen posibles nuevas posibilidades para la disuasión constante. Las naciones pueden empeñarse en combate en forma constante con otras naciones e insurgentes, durante periodos de tiempo prolongados sin atarear demasiado las aeronaves tripuladas. Para satisfacer las condiciones y necesidades de la emergente "Guerra Larga" en contra del terrorismo global (un tipo de conflicto persistente), las naciones pueden combatir constantemente al emplear los UAS. Ellos facilitan los efectos continuos en contra de un enemigo perseverante, en ritmos operacionales que pueden ser sostenidos indefinidamente por los militares.

Tony: El principio Heisenberg está bien fundado y la constante observación prometida por los UAS puede, de hecho, permitir la manipulación del comportamiento del adversario. Un rival inteligente que está consciente de la amenaza presentada por los UAS puede, no obstante, responder con un comportamiento que se vuelve cada vez más difícil de detectar, identificar y anticipar. Un oponente que es limitado por el tiempo, que no tiene escrúpulos en la explotación de personas inocentes, inafectados por las bajas buscará hallar nuevos métodos de escondite, decepción y duplicidad para contrarrestar las tecnologías de observación que orbitan por encima.

Jeff: Los enemigos por cierto reaccionarán, pero sus opciones serán limitadas por un ámbito de observación potencial. Hablemos en términos de la historia de la aviación. Actualmente los UAS desplegados muy pronto parecerán tan extraños como el avión Wright. Después de todo, sólo tomó unos quince años para que la aviación tripulada progresara del Kitty Hawk a la ofensiva de St.Mihiel de Billy Mitchell de 1918 con 1.500 aviones de caza y bombarderos aliados. Con el transcurso de otra década, las aeronaves ya estaban sobrepasando las 300 millas por hora, Charles Lindbergh había sobrevolado el Atlántico y Roberto Goddard estaba lanzando cohetes con combustible líquido. Diez años después de eso (1938), se inventó el radar, el DC-3 (con piloto automático) estaba volando de costa a costa y los motores jet estaban siendo sometidos a varias pruebas (la primera aeronave con moto jet voló en 1939). La lección histórica es que las tecnologías de aviación avanzan rápidamente.

Hong: Cuando se pone estos pensamientos juntos, es difícil de subestimar el potencial que encaramos. La libertad y flexibilidad inherentes a la aviación combinadas con la revolución global de información no deja mucho lugar para las proyecciones conservadoras de las futuras capacidades. Dentro de diez a quince años, los UAS rendirán muy diferentemente que aquellos en desarrollo en este momento. Junto con la velocidad de la era de información y sus tecnologías, nos debemos preparar para lidiar con avances fenomenales en cuanto a los UAS en el futuro inmediato.

Jeff: Todos debemos evitar el "pensamiento antiguo". Consideren los hechos de transformaciones institucionales. Hace casi 90 años, la Armada de los Estados Unidos comenzó una transformación igualmente audaz. La flota histórica de movimiento lento adoptó el avión. A pesar que los marineros aceptaron el avión en grados variables, el liderazgo naval en 1921 estableció un curso firme, probablemente con una consciencia total del posible objetivo final. Crearon una institución única, dentro de la Armada, para desarrollar la aviación naval.

La oficina de Aeronáuticas combinó las descentralizadas organizaciones de aviación de la Armada en un solo equipo. Desarrolló tecnologías, conceptos y personal para la aviación naval como una unidad completa integrada. La oficina desarrolló la aviación naval, integrando simultáneamente su visión con desarrollos paralelos a través de la flota.

Aún más importante que crear la oficina o agencia fue el escoger el primer liderazgo. La Armada eligió al mejor, el Contralmirante William A. Moffett, quien había sido otorgado la Medalla de Honor del Congreso y era comandante de un buque de guerra para ocupar el cargo del primer jefe de la agencia. No sólo lideró la agencia con un espíritu agresivo, también la lideró por un tiempo extraordinariamente prolongado—12 años (hasta que murió en 1933 en un accidente de aviación). Moffett tenía la credibilidad y longevidad para poder implementar sus planes personales.

El sucesor de Moffette, el Contralmirante Ernest King tenía una reputación similar. King eventualmente fue ascendido a cinco estrellas como Jefe de las operaciones navales durante la Segunda Guerra Mundial.

Al elegir líderes de este calibre, la Armada comprobó su compromiso hacia la aviación naval. Este tipo de liderazgo también señaló a la Armada en general de participar de este emprendimiento—un paso crucial para superar a la resistencia burocrática que existía en contra de una transformación a este nivel.

Dick: Me parece recordar que la Armada replicó este modelo cuando integró la propulsión nuclear. El Almirante Hyman G. Rickover era el director de los Reactores Navales (NR) durante más de tres décadas (1949-1982). Personalmente investigó a cada oficial que enviaba su solicitud para trabajar como ingeniero nuclear. Bajo Rickover, los Reactores Navales ejecutaron una responsabilidad comprensiva por el desarrollo, diseño, pruebas y operación del programa de propulsión nuclear de la Armada. Así como la aviación, la Armada combinó todos los elementos de una tecnología revolucionaria en un departamento y encomendó a un individuo con autoridad y longevidad. Esta combinación atrajo y desarrolló un talento superior mientras que superaba la resistencia institucional que existía en contra de las nuevas tecnologías.

Jeff: Acuérdense también que la Fuerza Aérea asumió un enfoque similar con el Comando Aéreo Estratégico (SAC). Durante una década, SAC desplegó armas revolucionarias (tal como los bombarderos y aviones cisternas, así como misiles balísticos intercontinentales), desarrolló una organización dedicada a la guerra nuclear y contribuyó al Plan Único Operacional Integrado y a la teoría de disuasión.

Esta transformación tripartita de tecnología, organización y doctrina fue producida bajo los Generales Curtis LeMay y Thomas Power. LeMay comandó el SAC durante ocho años (1948-1957) y luego supervisó su desarrollo posterior en su capacidad de Subjefe de Estado Mayor y Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea por unos ocho años más. Power sirvió como el Subdirector de LeMay en el SAC durante seis años (1948-1954) y luego comandó el SAC durante siete años (1957-1964). Ambos generales tuvieron una inmensa credibilidad como líderes de combate durante la Segunda Guerra Mundial, compartieron la misma visión institucional y emplearon su longevidad en sus puestos de mando para transformar el SAC y la entera Fuerza Aérea.5

En estos tres casos, los líderes de los servicios comprendieron que las tecnologías revolucionarias exigen una transformación a través de la institución entera y que tal transformación requiere un liderazgo con enfoque. La lección de los UAS para la USAF es obvia.

Dick: Estamos en total acuerdo. Como una emergente y potencialmente revolucionaria capacidad, los UAS están al mismo nivel con las etapas iniciales de la aeronave tripulada, el jet, mísiles, y el desarrollo del poder nuclear. Requerirán una dirección y protección similar para así progresar rápidamente. Como primer paso, los UAS necesitarán un liderazgo a largo plazo y creíble para implementar múltiples e interrelacionados cambios a través de la fuerza. Estos cambios alcanzarán la envergadura desde ascensos de personal y asignaciones hasta la adquisición y presupuestos, alcanzando luego la organización y doctrina. Identificar, implementar y asegurar el proceso de cambios amplios es una tarea inmensa. Históricamente, esta tarea es mejor ejecutada cuando la institución unifica el desarrollo, pone sus mejores líderes a cargo de la misma y lo deja a cargo por más de una década. El hecho que tal longevidad es contraria al la política de la USAF es prueba de una necesidad de enfoques transformacionales.

Hong: Debemos recordar que los UAS progresarán fuera de la esfera militar. En el sector civil, los UAS son particularmente útiles para las misiones "tontas y sucias", tal como las de monitorear el cambio climático, rastrear el paso y direcciones de los tifones y mantener el control sobre conductos e instalaciones nucleares. Esta es la razón por la cual uno de los clientes más importantes de los UAS son los departamentos de policía. Emplean los UAS para una serie de actividades de monitoreo policial, así como también en las misiones de búsqueda y rescate. Los agricultores quieren usar los UAS para pulverizar las plantaciones y para el control de pestes.

Tony: La importancia de una red constante de UAS no puede ser suficientemente establecida. Puede reparar la crítica debilidad asimétrica al prometer recuperar para Estados Unidos y sus aliados la irremplazable ventaja del tiempo. Puede facilitarles sostener prolongados conflictos de baja intensidad con aceptables riesgos políticos, económicos y de bajas o puede proporcionar una respuesta directa a circunstancias fugaces. Los persistentes UAS pueden negar oportunidades para una sorpresa a corto plazo y fortalecer el compromiso a largo plazo que benefician a los insurgentes y otros guerreros no convencionales. Más que eso, una red persistente de UAS facilitará a los líderes políticos y comandantes determinar el tiempo para una acción apropiada en cuanto a la anticipación, acción preventiva, o respuesta: un vinculo rápido entre la información y la acción, o una reacción medida a lo largo de días, meses y aún años.

Existe una necesidad para cautela entre la visión y el entusiasmo. Los archivos de la historia militar muestran el flujo y reflujo de la tecnología: el balance del péndulo ofensivo-defensivo cuando un arma o sistema estimula una respuesta. La tecnología de los UAS no será una excepción. La ventaja de la cual goza Estados Unidos no durará mucho más a medida que las economías crecientes de India y China realzan las aptitudes locales y las tecnologías avanzadas de otras naciones. Una ventaja militar tan importante como los UAS es improbable que permanezca sin ser desafiada por cualquier estado determinado a preservar su propia libertad de acción, especialmente si su propio espacio aéreo es invadido o amenazado.

Los entusiastas del poder aéreo han siempre sido rápidos en identificar su potencial. Los UAS nos alientan hacia nuevos horizontes. Nuestra visión, sin embargo, debe incluir las preguntas siguientes: "¿Y después, qué?" y "¿Qué pasa, si?" para asegurar que la visión no sólo se encuentra a nuestro alcance pero permanezca en nuestras garras, sin importar los esfuerzos ejercidos por nuestros adversarios para contrarrestarla.

Esta conversación es un buen comienzo, pero es sólo eso. Pasarán años antes que los pilotos del mundo desarrollen nuevos conceptos de operación, nuevas organizaciones y nuevos intereses profesionales para realizar el potencial total de los UAS.

Estoy asimismo perturbado por esta conversación que no ofrece varias perspectivas. Nuestros adversarios deben manifestar sus pensamientos y es una lástima que no podemos incluir a nuestros adversarios en esta conversación. Tal vez abran nuestros ojos para ver posibles impedimentos que en este momento no podemos ver. Pueden también exponer nuevas vulnerabilidades que los UAS pueden explotar.

Al fin y al cabo, he gozado de este diálogo. Los tres han reforzado mi concepción acerca del futuro de los UAS y por eso les agradezco profundamente.

Notas:

1. Alvin Toffler, The Third Wave (Nueva York; Bantam Books, 1980).

2. Comité de Servicios Armados del Senado, Audiencia de Confirmación, 22 de julio de 2008, Trascripción Política, 22 de julio de 2008.

3. Conversación personal con el autor.

4. El Principio de Incertidumbre de Heisenberg significa que es imposible observar un átomo sin alterarlo. La mecánica de la observación inevitablemente afecta el objeto de observación.

5. Otro ejemplo es el General Bernard Schriever, el "arquitecto del Programa Misil Balístico y de Espacio Militar de la Fuerza Aérea". Él propulsó este esfuerzo durante una docena de años (1954-1966). Véase http://www.af.mil/bios/bio.asp?bioID=7069


 Colaboradores

El Sub-Mariscal Aéreo Profesor R. A. Mason

El Sub-Mariscal Aéreo Profesor R. A. Mason, Royal Air Force, retirado, CB, CBE, MA, DSc, Hon FRAes, DL (DSc, University of Birmingham), ocupa el cargo de Presidente Honorario del Departamento de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. Durante muchos años ha participado en charlas y paneles y publicado libros, artículos y estudios internacionalmente relacionados con el poder aéreo y varias materias relacionadas con la defensa. Ha contribuido a estudios para la RAF, USAF, y para las fuerzas aéreas de Australia, Nueva Zelanda, Alemania, Suecia, Holanda, Suiza, Noruega, Omán, India, Tailandia, Corea del Sur y de la República de China. Es un egresado de la Escuela de Estado Mayor de la RAF y de la Escuela Superior de Guerra Aérea de la USAF. Es un ex director del Centro para Estudios en Seguridad y Diplomacia en la Universidad de Birmingham y Asesor especializado de la Fuerza Aérea ante la Cámara de el Comité de Defensa de la Casa de los Comunes del Parlamento británico. Él es un comentarista frecuente sobre asuntos de defensa en varios medios de comunicación. En el 2007 fue nombrado Becario Honorario de la Sociedad Real Aeronáutica.

 
El Coronel (USAF-Ret.) Jeffery Barnett

El Coronel (USAF-Ret.) Jeffery Barnett (AB, College of the Holy Cross; Maestría, Universidad Estatal de Troy), es asesor de mayor jerarquía en la organización Toffler Associates. Recientemente elaboró el Plan Estratégico para la Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) enterprise de la USAF, el Plan Estratégico del Componente de Reserva de la USAF y un análisis competitivo de la industria aeroespacial global (para un cliente privado). Es autor de Future War (ahora en su séptima edición) además de varios artículos publicados en revistas profesionales. Sirvió 27 años en la USAF en una variedad de asignaciones de vuelo, comando y planeamiento. Es egresado de la Escuela Superior de Guerra Aérea, Base Aérea Maxwell, Alabama.

 
El Coronel (USAF-Ret.) Richard Szafranski

El Coronel (USAF-Ret.) Richard Szafranski (Licenciatura, Universidad Estatal de Florida; Maestría, Universidad Central de Michigan), es socio en la organización Toffler Associates. Su portafolio de asesoría y consultoría incluye asesorar a los diversos presidentes y ejecutivos de superior jerarquía a gestionar el cambio, crear crecimiento y permanecer competitivos en el futuro. Sirve en varios comités de asesoría de varias industrias y fue miembro del programa de estudio de verano del Consejo de la Ciencia de Defensa en 2007. Es miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Su carrera en la Fuerza Aérea incluyó los niveles de comando, base, y escuadrón. Es autor de varios estudios acerca de la estrategia militar y el arte operacional, y continúa enseñando en los niveles intermedios y superiores en instituciones educativas internacionales civiles, gubernamentales y militares. Es egresado de la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor y de la Escuela Superior de Guerra Aérea, Base Aérea Maxwell, Alabama.

 
El Coronel Sung-pyo Hong

El Coronel Sung-pyo Hong, Fuera Aérea de la República de Corea: (PhD de la Universidad de Hull), es profesor en la Universidad de Defensa Nacional de Corea. Enseña Política de Defensa, Planeamiento Estratégico Militar, Guerras Futuras y Estrategia del Poder Aéreo.Como piloto, ha trabajado en el Departamento de Planeamiento del Cuartel General de la Fuerza Aérea, en el Departamento de Planeamiento Estratégico del Jefe de Estado Conjunto y en la Oficina de Revolución de Asuntos Militares del Ministerio de Defensa Nacional de la República de Corea. Realizó investigación al nivel post doctoral en el instituto RAND en 1996. Ha traducido dos libros al Coreano, Future War (Air University Press) y A League of Airmen (RAND Corporation) así como ha escrito una serie de artículos incluyendo "Prospects on the US-ROK Alliance", y "The Future of USFK".


Declaración de responsabilidad: Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva de los autores elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


[ Inicio | Email su Opinión a ]