Document created: 28 November 2006
Air & Space Power Journal - Español  Cuarto  Trimestre 2006


Cinco Propuestas Referentes a Operaciones Basadas en Efectos (EBO)

Coronel Steven D. Carey, USAF
Coronel Robyn S. Read, USAF-Retirado

(EBO)

ESPUÉS DE literalmente miles de años de combate reflejados en la historia, parece que hay relativamente poco que pueda ser legítimamente nuevo en lo que respecta a la guerra. Los historiadores y los militares han observado la mayoría de las condiciones y circunstancias, y existen comentarios abundantes. No obstante, como no hay listas de comprobación validadas para conseguir la victoria o conjuntos de reglas universales derivadas de estas historias, nadie puede garantizar certidumbres para tener éxito en un conflicto. Algunos principios proporcionan de hecho puntos intermedios para tener en cuenta, pero existen suficientes excepciones como para afirmar que cierto conjunto de principios permitirá lograr la victoria en todas las ocasiones. Todas las guerras son únicas y requieren una solución exclusiva; de hecho, la esencia de la guerra es su falta de linealidad.1 Considere el principio de masa. Algunos aforismos sencillos como "no divida nunca sus fuerzas frente a un enemigo superior" complementan elegantemente las situaciones de divide y vencerás, pero ha habido líderes militares desde Aníbal a Robert E. Lee que hicieron justo lo contrario y ganaron batallas importantes. La persistencia, la visión, y la audacia, el coraje físico y docenas de otros factores desempeñan una función en distintas medidas en estas ecuaciones que regulan la guerra, y un equilibrio entre principios opuestos y complementarios, cada uno de ellos considerado por condiciones específicas al medio ambiente, es fundamental para obtener cualquier clase de éxito. La historia simplemente no contiene sus lecciones en retazos discretos y convenientes del tipo causa-efecto. En un sentido práctico, esta imprevisibilidad es la base de lo que los profesionales militares llaman arte en guerra.

En términos generales para mayor sencillez—posiblemente de forma equivocada—se puede considerar que la ciencia de la guerra trata principalmente de las "propias" fuerzas; por lo que, se aplica en gran medida a la preparación para un enfrentamiento militar. Además, la ciencia militar trata de reducir a un mínimo la "fricción" de Carl von Clausewitz en la guerra, ya que los enfoques metódicos concentrados en sistemas tienden a mitigar las limitaciones inherentes de las múltiples piezas móviles de un militar.2 El arte de la guerra, por otra parte, representa los intentos de tratar la naturaleza adaptadora del enemigo en el contexto de un entorno de combate imprevisible. El arte, por lo tanto, se esfuerza en moderar los efectos de la "nube" en la guerra.3 Existen similitudes entre la finalidad del arte y la de la ciencia en la guerra porque la influencia se acumula en el lado que mejor se imagina y completa estos esfuerzos. En resumen, la ciencia trata generalmente de lo conocido o previsible; el arte se ahonda más en las esferas de la suerte, la probabilidad y lo desconocido o que no se puede conocer. Estamos hablando de las operaciones basadas en efectos (EBO).

Las EBO proporcionan un mecanismo coherente para tratar tanto el arte como la ciencia en la guerra. Además, es un concepto moderno que adopta la naturaleza limitada de los objetivos predominantes en la mayoría de los conflictos de hoy en día, incluyendo las estructuras de la coalición. Críticamente, habilita o refuerza la relación vertical entre la visión política estratégica y las operaciones militares diarias para asegurarse de que la estrategia militar, si se completa con éxito, logrará o contribuirá a las metas políticas establecidas de antemano. Históricamente, esto no ha sido siempre así.

La desventaja principal de las EBO de hoy en día no radica en el concepto sino en la lentitud con que las han adoptado e implementado los diversos servicios militares. La falta de una terminología, doctrina y procedimiento comúnmente aceptados ha desembocado en 10 años de "improvisaciones" para las EBO. Los resultados son mixtos, ya que la falta de guía hace que todos los esfuerzos sean considerablemente únicos y generalmente impulsados por la personalidad. Las ideas aquí ofrecidas como "Cinco proposiciones" tratan de ayudar a desarrollar un entendimiento sobre la forma en que las EBO encajan en las operaciones conjuntas y de coalición y en la forma en que las operaciones militares encajan en la búsqueda de un final estratégico superior. Quizás, pueden crear cierto momento para establecer una solución más permanente para las EBO—un concepto con un potencial tremendo. Estados Unidos se beneficiaría de una aceleración prudente de su empleo en la arena conjunta.

En el siglo XXI, Estados Unidos ha conservado gran parte de la fuerza que lo convirtió en un factor dominante en el siglo XX. Además, el declive relativo de sus competidores en el sentido militar ha acentuado el desequilibrio entre Estados Unidos y el resto de los países.4 Los resultados han demostrado ser proféticos en al menos dos maneras significativas. En primer lugar, en entornos de combate importantes, Estados Unidos derrotó rápidamente a las fuerzas armadas contrarias organizadas y desplegadas a las que se enfrentó. En segundo lugar, cada vez hay menos oponentes que deciden (o decidirán) enfrentarse directamente a las fuerzas militares de EE.UU. No se encuentran porcentajes favorables al enfrentarse a una fuerza de tarea conjunta de EE.UU. (o a una coalición) en sus propios términos, sea cual sea el servicio (o nación) que esté a cargo del liderazgo.

No obstante, incluso con sus opciones tradicionales reducidas, los enemigos seguirán buscando efectos estratégicos y las ventajas políticas resultantes—pero ahora harán énfasis con más frecuencia en el contacto asimétrico en la esfera militar. Las estrategias asimétricas pueden ser muy efectivas en muchas circunstancias, pero especialmente cuando Estados Unidos carece de la capacidad o de la voluntad política (es decir, interés nacional) de dominar el entorno de la batalla fuera del combate principal (por ejemplo, en la fase dos o cuatro).5 Las operaciones de información (IO) servirán probablemente como un "sistema de armas" principal en este entorno. Hasta la fecha, las IO han seguido aisladas en gran parte de la intensidad de los esfuerzos que rodean a los sistemas de armas cinéticas tradicionales, permaneciendo así algo subdesarrollados para la tarea a mano. No obstante, tratar de seleccionar un sistema enemigo como objetivo usando medios cinéticos tradicionales cuando sus principales elementos militares son invisibles o carecen de consecuencias estratégicas puede dejar a las fuerzas armadas de Estados Unidos frustradas y en un terreno desconocido.6 Estamos hablando, nuevamente, de las operaciones en función de las EBO.

La guerra asimétrica no es algo nuevo ni infrecuente en la historia. Se puede decir con más exactitud que las guerras simétricas son una rareza histórica porque los comandantes de todos los niveles han tratado de forma rutinaria de encontrar una ventaja oportuna, aunque solo fuera temporal con respecto a su enemigo. Particularmente en un ambiente de paridad aproximada, encontrar o crear una asimetría puede cambiar rápidamente la probabilidad de éxito de su bando. La ventaja asimétrica podría adoptar la forma de un mejor adiestramiento, una nueva explicación de ciertas tecnologías o una maniobra inteligente de engaño o flanqueo que exponga la vulnerabilidad del enemigo. Además, podría requerir un movimiento rápido no anticipado o justo lo opuesto: la inacción que mantiene al enemigo inmovilizado. Sea cual sea el curso de la acción, la novedad relativa y el valor de la opción depende en gran medida de las circunstancias locales únicas de cada enfrentamiento; por lo que, dicha acción pertenece a la esfera del arte de la guerra, ya que no es ni inevitable ni probable que se repita en detalle. De forma alternativa, la naturaleza previsible de la ciencia en la guerra informa a ambos lados y por lo tanto tiene poco valor para dar una ventaja clara entre competidores amigos.7 No existe ninguna evidencia de sugerir un cambio radical en estas nociones—los comandantes seguirán buscando influencia en la posición, fuerza o percepción que hará que el éxito del enemigo sea menos probable y el suyo propio lo sea más. Estamos hablando de las EBO.

Al igual que la guerra asimétrica, las EBO no son nuevas—al menos en la práctica. Ciertamente, se puede hablar del uso de estratagemas o engaños para ocultar las propias acciones o inducir una acción enemiga en términos de efectos directos e indirectos (en cascada). Históricamente, lo mismo se aplica en cada medio—tierra, mar y todo lo que esté por encima. Especialmente, por encima. La "canción" de la Escuela Táctica del Cuerpo Aéreo del bombardeo diurno de precisión en la Segunda Guerra Mundial surgió de una creencia firme de que el "tejido industrial" de una nación era la base de su capacidad de combate.8 Los ataques a nodos críticos seleccionados dentro de este tejido podían inutilizar todo un sistema. A pesar de todo este jaleo de los cojinetes de bolas, las averiguaciones posteriores a la guerra demostraron que la electricidad fue probablemente la vulnerabilidad crítica del sistema industrial de Alemania.9 Aunque este artículo no afirma que hubo cierta conferencia o doctrina de EBO que generara la Ofensiva de Bombarderos Combinada, se puede detectar claramente que siempre ha existido cierta clase de idea de EBO durante la historia del poderío aéreo. Los comandantes de aquella época no se preocupaban de objetivos individuales sino de atacar y colapsar aquellos sectores completos del sistema industrial que permitían la labor de la máquina de guerra del Eje. Esta idea de las EBO—que los aviadores pueden afectar simultáneamente el poderío de combate enemigo a todos los niveles bélicos—ha generado gran parte del debate básico para la historia del poderío aéreo.

Los pioneros de la fuerza aérea de EE.UU., en aquella época todos ellos oficiales del Ejército, como Kenneth Walker, Harold George, Laurence Kuter, Haywood Hansell y Hap Arnold, entendían bien estas nociones. El problema no era el arma, avión, objetivo o destrucción del objetivo; era el efecto de dicha destrucción en la capacidad y voluntad de combate del enemigo. Las EBO ofrecen la oportunidad de revivir la manera en que se analiza, ataca y derrota a un enemigo. En efecto, al reorganizar la lucha para concentrarse en la vía más directa para lograr la victoria, se pueden mejorar las capacidades conjuntas de EE.UU. y de la coalición para lograr los objetivos estratégicos y de la operación, haciéndolas más eficaces y eficientes. La fuerza conjunta de hoy en día debe cultivar esta forma de pensar.

¿Qué son exactamente las EBO? ¿Son estratégicas, operacionales o tácticas? ¿Es un proceso? ¿Pertenece a la categoría de arte o ciencia? ¿Qué operaciones son candidatas para las EBO? La respuesta fácil, por supuesto, es "depende". Pero, ¿de qué? En realidad, el concepto sigue siendo nuevo en el sentido de que la doctrina y las clases formales sobre las EBO siguen haciéndose "a mano" en su mayor parte, y eso quizás no sea malo. Las EBO deben basarse en las circunstancias únicas de cada enfrentamiento, y las distintas circunstancias deben engendrar al menos la consideración de distintas soluciones. Lo único que se consigue al forzar la doctrina de "soluciones aprobadas" antes de tiempo es reprimir el aumento de ideas procedente de las EBO. El primer paso crítico consiste en aceptar las EBO como una forma de pensar.10 No es específicamente una lista de comprobación, y aquellas personas que traten de mecanizar las EBO como tales perderán gran parte de las oportunidades que proporciona. Las cinco proposiciones siguientes tratan de contribuir al desarrollo de esa idea de pensar y, quizás, de establecer ciertos puntos iniciales comunes para acelerar el proceso en un uso común.

Primera Proposición:
Todas las Operaciones Militares Deben ser Basadas en Efectos

"Saben que nunca nos derrotaron en el campo de batalla", dijo el Coronel estadounidense. El Coronel norvietnamita meditó un momento sobre este comentario.
 "Tal vez sea cierto", contestó, "pero no es pertinente".

—Coronel Harry G. Summers Jr. y
Coronel Tu, abril de 1975

Las EBO no son únicamente un proceso horizontal, ni una prerrogativa estratégica, operacional o táctica. Ante todo, las EBO son lo que une verticalmente las acciones tácticas a los resultados estratégicos. Es una demostración de las relaciones causa y efecto que validan una bomba individual, un vuelo de salida o patrullas en términos de efectos que contribuyen a los objetivos o condiciones descritos por los políticos a nivel nacional para establecer el estado final deseado. Si una misión táctica no se conecta de esta manera, probablemente es innecesaria y potencialmente incluso es hasta contraproducente. Se deben orientar todas las operaciones militares para apoyar el estado final estratégico—es decir, el estado final político según lo hayan articulado varias entidades nacionales e internacionales que forman la coalición. Así pues, las EBO son el mecanismo por el que los comandantes a todos los niveles pueden asegurar que los objetivos de la misión siguen siendo pertinentes y efectivos.

De forma rutinaria, el estado final estratégico deseado debe dictar tanto los efectos que se vayan a lograr como los que se deben evitar. Al entender los efectos previstos e imprevistos se permite al comandante de la fuerza conjunta (JFC) determinar los resultados operacionales y tácticos necesarios para lograr el estado final mientras se limita simultáneamente la manera en que se pueden lograr estas tareas.11 Esto aumenta al máximo los esfuerzos para la consecución de metas políticas a la vez que se reduce al mínimo el potencial de esfuerzos desperdiciados o contraproducentes, apoyando así los conceptos de unidad de esfuerzo y economía de fuerza. Además, para los componentes, las EBO proporcionan un medio de entender la forma en que las múltiples acciones pueden combinarse de forma sinérgica para producir efectos directos e indirectos que contribuyan a lograr los objetivos del JFC.12

No entender la relación vital permanente entre la guerra y la política puede conducir a medios nacionales desunidos y a unas fuerzas armadas indiferentes al estado final estratégico. La estrategia militar que no conduzca o contribuya específicamente a una victoria política en el mejor de los casos no tiene ningún significado y en el peor de los casos puede sembrar las semillas para un desastre estratégico.13 Las consecuencias potencialmente malas de una condición así deben hacerse aparentes cuando el enfoque en una condición de estado final táctico, estado final operacional o terminación de guerra se aísle del estado final estratégico (es decir, político) que se preveía iban a suministrar estos hitos.

El debate anterior a la doctrina adopta actualmente términos como estado final táctico. Este enfoque es potencialmente poco prudente porque puede permitir y posiblemente estimular la separación entre los pensamientos militar y político. El famoso cruce de palabras de Harry Summers con el antiguo enemigo norvietnamita, citado en el epígrafe de arriba, es pertinente.14 No importa si se ganan todas las batallas tácticas si al final se pierde la lucha estratégica. Las fuerzas armadas no deben perder la vista del objetivo político estableciendo y concentrándose en los estados finales a niveles subordinados. Los comandantes de operaciones deben diseñar campañas que conecten de forma agresiva y transparente las estrategias militares con el estado final político.

El potencial de separación de la estrategia militar y el estado final político no es un debate académico. Puede parecer que es una "expansión de la misión", o puede cambiar toda la agenda política—como les ocurrió a los franceses en Indochina en 1953 y 1954. Durante los meses de combate en Dien Bien Fu, la estrategia militar francesa se concentró en la victoria mediante el enfrentamiento decisivo con las guerrillas del ejercito vietnamita (Vietminh). Sin embargo, el nuevo gobierno francés, al prestar atención a asuntos de carácter interno, había decidido negociar un final del conflicto de Indochina. Indicó repetidamente su intención mediante contactos internacionales y el anuncio de una conferencia en Ginebra para resolver el asunto de Indochina. Una encuesta mostró que el apoyo público a la guerra era del 15 por ciento.15 El General Henri Navarre, comandante militar superior, dijo que "nunca se hizo ninguna ilusión sobre la fragilidad de la voluntad política de Francia, pero ahora era explícita . . . y en años posteriores, el General Navarre diría siempre que fue el anuncio del gobierno de la conferencia de Ginebra la que selló la derrota de Dien Bien Fu".16 Pero la estrategia militar en curso, incluso si hubiera logrado una "victoria", no fue necesaria para habilitar las opciones políticas que se había hecho.

Segunda Proposición:
Las EBO Proporcionan una Estructura Completa Para las Operaciones de la Coalición

En la guerra no siempre es posible que todo salga como uno quiera.
Al trabajar con aliados, a veces ocurre que forman opiniones propias.

—Winston Churchill

Desde el final de la guerra fría, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha asumido cada vez más las funciones de árbitro de las intervenciones entre estados. Aunque parezca que esta postura no tiene consecuencias para los intereses de EE.UU. o incluso sea preocupante para el menos observador, la participación de la ONU ha surtido un efecto decididamente positivo en el tamaño, composición y voluntad de la mayoría de las coaliciones. Aunque existen claramente "líderes", los miembros de la ONU normalmente debaten las condiciones sobre un asunto problemático para determinar los requisitos específicos para una acción multinacional. Por último, la ONU puede pasar una resolución que sancione cierta acción, asigne una nación u organización regional como líder, o guíe los esfuerzos. El resultado es una aprobación de la ONU—una potencia mundial de este siglo.17 Los oficiales militares y diplomáticos deben considerar los intereses de la ONU y de la coalición como base crítica para planificar cualquier operación.

La formación de una coalición es fundamentalmente una función diplomática, pero las fuerzas armadas deben llevar a cabo su campaña de una manera coherente con sus objetivos unificados. Como afirmó Michael Domínguez, antiguo secretario en funciones de la Fuerza Aérea, en un discurso en el Air War College, "El futuro es un futuro de coaliciones".18 El proceso para facilitar la participación de EE.UU. en estos esfuerzos de la coalición debe empezar por organizar un estado mayor multinacional y debe persistir durante las funciones de planificación y ejecución para lograr la cohesión esencial para su longevidad y unidad de esfuerzos. Mantener las relaciones de la coalición, la integridad de las operaciones y la legitimidad inherente de la acción del grupo—factores clave a todos los niveles—puede resultar difícil, ya que cada miembro de la coalición trata de adaptar los planes con el fin de conformarlos a sus intereses nacionales específicos (vea la figura). Según el General Anthony Zinni, USMC, retirado, el método de sólo EE.UU. ha dejado de ser adecuado para servir los intereses de EE.UU.: "Requiere la autoridad internacional y no la aprobación de EE.UU., porque ya no es aceptable".19

Según Thomas Donnelly, un analista del American Enterprise Institute, "Irak ha sido el crisol que nos ha demostrado lo limitadas que eran nuestras alianzas de la guerra fría. Tardamos 50 años en formar la OTAN; el reto que tenemos ahora es que tenemos que crear algo nuevo".20 Las EBO pueden servir de marco excelente para el tipo de debates necesarios para crear esos nuevos entornos centrados en la coalición. Una técnica, debatida en una reunión del Equipo de Aumento de Planificación Multinacional (MPAT), para sostener coaliciones y evitar malos entendidos requiere adoptar un paso de planificación para "formular el curso de acción" (COA) antes de ponerse a desarrollar opciones para cada fase de la campaña.21 La intención es asegurarse que todos los miembros de la coalición entiendan completamente los objetivos del JFC y de los componentes y que hagan comentarios sobre los mismos, y que la solución represente debidamente los intereses de cada nación. En consecuencia, cada participante tiene un interés y una voz en el proceso de planificación así como en el resultado.

Es posible que este método no sea el más eficiente en el sentido tradicional, pero informa a los planificadores hasta cierto punto sobre cómo adaptar los COA de operaciones y tácticos para satisfacer el estado final de la coalición sin consecuencias inaceptables en otros lugares. Las EBO ofrecen una plataforma excelente para esta técnica, ya que se concentran claramente en la agenda sobre los logros necesarios—y las consecuencias que se deben evitar—antes de desarrollar formas de tratar de conseguir esos logros. Entender los objetivos y las limitaciones desde los primeros posibles momentos da a los comandantes de la coalición la máxima flexibilidad práctica a la vez que evita las acciones dañinas para la unidad de la coalición y, por último, para el éxito de la misión. En virtud de su naturaleza, el pensamiento centrado en los efectos es un pensamiento crítico que estimula la formación de opciones para la coalición o la fuerza conjuntos.

Tercera Proposición:
La Preparación de Inteligencia es la Base Crítica de la Planificación en Función de los Efectos

La guerra es la esfera de la incertidumbre; tres cuartos de los factores
en los que se basan las acciones bélicas están envueltos en una nube de incertidumbre. Se requiere una opinión sensible y discriminadora;
una inteligencia experta para averiguar la verdad.

—Carl von Clausewitz

Los conocimientos junto con el análisis y el pensamiento críticos permite la clase de anticipación tan necesaria para las EBO. No obstante, alcanzar los conocimientos perfectos en el combate es tan probable como encontrar gasolina a un dólar por galón—puede ocurrir, pero la mayoría de los conductores no considerarían esto como su suposición de planificación fundamental. El impacto de este problema histórico de conocimientos perfectos se está acelerando rápidamente durante esta época del siglo XXI posterior a la guerra fría y centrada en la información. La tecnología y la condición de única superpotencia de Estados Unidos han estimulado a los planificadores a considerar cualquier fuerza enemiga grande tradicionalmente organizada como un conjunto de objetivos organizados tradicionalmente grande—lo que quizá no es el concepto más pertinente del entorno actual.22

Resultados finales de la coalición
Resultados finales de la coalición. Desde una perspectiva de intereses individuales y riesgos políticos, la interación de los varios estados de la coalición tipicamente generarán una solución por compromiso.

La soberanía de EE.UU. sigue siendo algo esperado en un futuro próximo, poniendo así límites prácticos al riesgo y al costo que Estados Unidos se compromete a asumir en cualquier empresa. Para permanecer de común acuerdo con las estrategias de administración para mantener unas relaciones constructivas posteriores al conflicto, las operaciones militares deben enfocarse de forma similar. No obstante, esto también abre la puerta a los enemigos para trabajar a niveles o capas bastante por debajo de las condiciones que podrían obtener una respuesta sin límites de Estados Unidos. El trabajo para disminuir los niveles de contacto con el enemigo u operar de forma transparente en un dominio público puede presentar un conjunto de problemas diferentes a los profesionales de la inteligencia que deben proporcionar no sólo datos de apoyo para desarrollar COA, sino también informes de progresos creíbles y oportunos a medida que avanza la operación. Por ejemplo, el contacto asimétrico entre fuerzas en este entorno puede estimular pequeñas unidades tácticamente ágiles que puedan "acudir en tropel" para conseguir un efecto y después desaparecer en terrenos oscuros, poblaciones u otros santuarios. Esta situación puede convertirse en un problema en las EBO si la estructura de inteligencia de apoyo y los protocolos son onerosos (por ejemplo, lentitud de respuesta o detección de cambios) o si el enfoque organizativo se ha concentrado únicamente en bases de datos para los objetivos grandes organizados tradicionalmente. Los adversarios también han aumentado su uso de IO, medios no cinéticos y otras formas de coacción—todas las muestras de ataques potencialmente efectivos que no se prestan específicamente a soluciones proporcionadas por la guía de Municiones de Ataque Directo Conjunto.23 El dilema de la selección de objetivos se hace así mucho más complicado que simplemente identificar el punto de impacto medio designado (o deseado). Además de basarse en los datos, la inteligencia en función de los efectos debe ser capaz de técnicas de reunión y análisis de adaptación para seguir el ritmo de las zonas de enfrentamiento cada vez más complejas. Además, para que estos datos sigan siendo pertinentes, deben pasarse a los operadores apropiados y se debe actuar en base a ellos antes de que el sistema del enemigo se endurezca u oculte un activo o una vulnerabilidad particular. Apoyar el conocimiento de la situación táctica de un tirador puede ser muy diferente a apoyar un proceso de planificación deliberado a largo plazo; la comunidad de inteligencia actual debe ser capaz de hacer ambas cosas bien.

En términos abstractos, los efectos no son ni buenos ni malos sino simplemente las consecuencias de una acción. No obstante, en la realidad, los planificadores necesitan entender suficientemente bien un sistema no sólo para reconocer los efectos sino también para pronosticarlos. Para añadir interés al problema, unas consecuencias idénticas influidas por circunstancias diferentes pueden ser buenas en un momento y malas en otro. Para anticipar las consecuencias y permitir a los comandantes aprovecharse al máximo de los métodos de los efectos, los planificadores deben tener una idea completa y actual del enemigo. Además, para lograr un valor máximo, los efectos de planificación, validación y medición exigen un establecimiento de prioridades y la concentración de los conocimientos en los efectos buscados. Si esto no es práctico, el comandante debe tener un sistema de inteligencia que compense los conocimientos imperfectos manteniendo un elevado grado de flexibilidad y velocidad de acción, permitiendo al comandante participar efectivamente en tiempo casi real para dar las noticias. Esta proporción inversa (el conocimiento perfecto bajo requiere una elevada flexibilidad y capacidad de respuesta) puede presentar retos organizativos y doctrinales—pero el equilibrio indebido cede la iniciativa al enemigo.

Como si esto no fuera suficiente, hay conjuntos enteros de consecuencias que pueden derivarse de una acción de EBO inicial—sucesos simplemente no previstos por los planificadores como productos probables de su plan. Los conocimientos imperfectos del sistema del enemigo o la naturaleza temporal de muchas relaciones en un sistema enemigo de múltiples facetas pueden crear "rutas" no anticipadas y producir así consecuencias no intencionadas. Algunas de estas últimas pueden, de hecho, surtir efectos bastante favorables, pero los comandantes operacionales generalmente no ven los efectos sorpresa como resultados deseables. El JFC y la infraestructura de inteligencia de apoyo deben ser suficientemente flexibles para adaptar las estrategias de la campaña a las nuevas condiciones que se derivan de las consecuencias no intencionadas, ya sean positivas o negativas.

En el ambiente de operaciones del siglo XXI, las estructuras no jerárquicas de mando y control de enemigos que no son estados y la falta de infraestructura significativa del enemigo resaltarán la necesidad de la velocidad en los ciclos de decisión de planificación de las operaciones. Como las EBO son sensibles a la cualidad y puntualidad de la información, la naturaleza temporal de las asociaciones (relaciones causa-efecto) aumenta de forma rutinaria el conocimiento de la situación a algo mucho más elevado que una supervivencia táctica o una ventaja con éxito. Es posible que las bases de datos de los objetivos planificados de antemano no demuestren ser eficaces en el entorno operacional del siglo XXI a menos que se puedan identificar o asociar con detonantes específicos que validen su utilidad temporal. En otras palabras, la confirmación de la relación vertical con los objetivos de operaciones y estratégicos en un entorno en rápida evolución requiere un enfoque en los efectos anticipados deseados. La formación de la imagen necesaria en dicho entorno fluido exige un enérgico esfuerzo analítico.

Un ejemplo del grado de refinamiento y grandes conocimientos necesarios en las EBO procede de la Operación Fuerzas Aliadas. Los aviadores a menudo perciben la guerra de sistemas como ataques a una confederación enemiga única de subsistemas interrelacionados. Pero ningún sistema del enemigo está realmente aislado de la forma en que los reduccionistas deciden presentar su caso. Por ejemplo, en las Fuerzas Aliadas, los planificadores aéreos seleccionaron como objetivo un número de puentes para intimidar al enemigo y aumentar la presión sobre los líderes serbios para que capitularan. En dos casos, los ataques "con éxito" a los puentes crearon consecuencias muy negativas. En el primer caso, un tren de pasajeros que no era un objetivo cruzó el puente justo cuando un avión bombardeaba el puente, destruyéndolo también. En el segundo caso, los ataques colapsaron un puente de Belgrado en el río Danubio, bloqueando efectivamente su uso por parte de Hungría—una nación sin costas y un aliado fiel que dependía del río para gran parte de su comercio de importación/exportación. La incapacidad de anticipar estos efectos no deseables complicó el problema militar y socavó momentáneamente el progreso hacia el estado final político.

Cuarta Proposición:
Las EBO deben Incluir Mecanismos Específicos para Identificar, Medir y Evaluar Consecuencias
de todas las Acciones Tomadas

 

Por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando se deben observar los resultados.

—Winston Churchill

Una diferencia importante entre la guerra de desgaste y las EBO radica a menudo en el esquema de inteligencia auxiliar necesario para validar que la acción inicial haya tenido el efecto deseado—que, de hecho, el ataque a un objetivo particular u objetivo fijado haya creado la cadena de efectos relacionados que culmine en (o contribuya a) cierta meta u objetivo más elevado. En el caso de desgaste, una simple imagen de un carro de combate destruido puede bastar para fines de conteo si la tarea asignada, por ejemplo, requiere reducir el número carros de combate del enemigo en un 50 por ciento. De modo alternativo, como las EBO se comparan con los efectos deseados en vez de con métricas estilo desgaste, el método para lograr una reducción de la capacidad de combate del enemigo puede concentrarse en otras vulnerabilidades del enemigo: sitios o enlace de mando y control, planificación de engaño dirigida a dispersar las fuerzas del enemigo, calidad y disponibilidad del combustible, o cierta forma de negativa de áreas o recursos, por nombrar unas cuentas opciones. Un ataque efectivo de IO podría simplemente ordenar la retirada de los tanques de un área específica de interés. Por su propia naturaleza, las EBO son un concepto coactivo que permite al JFC considerar una gama de alternativas para el ataque directo. Sin embargo, los requisitos de inteligencia para esta clase de campaña pueden ser complejos.

Al igual que una persona debe validar la eficacia del ataque inicial—cinético o no cinético—también debe registrar todas las reacciones subsiguientes. La unidad blindada en cuestión de arriba debe ser supervisada durante el periodo de interés para asegurarse de que no se enfrente en algún punto subsiguiente. La guerra de desgaste, aunque ofrece opciones menos refinadas en los niveles de operación y estratégicos, tiene una finalidad táctica seductora que facilita la cuestión de la inteligencia. En el combate por la superioridad aérea, se puede decir lo mismo de la destrucción de las defensas aéreas del enemigo (DEAD) en vez de la supresión de las defensas aéreas del enemigo (SEAD).24

Por ejemplo, si el efecto deseado a nivel de operaciones requiere contener una cierta formación de superficie del enemigo durante siete días dentro de los confines de un área limitada por el agua y cuatro puentes, la obtención de imágenes de los cuatro puentes colapsados ni completa la misión ni logra necesariamente el efecto. La evaluación en este caso requiere una fuente de datos para confirmar que el enemigo no usa o no puede usar medios alternativos (por ejemplo, vados sumergidos, pontones, transbordadores o puentes aéreos) para salir del área de contención en el período de siete días. Ciertamente, el desgaste sigue siendo una opción en esta situación, pero, nuevamente, la "finalidad táctica" y las consecuencias potenciales no intencionadas del desgaste impediría que esta unidad en particular estuviera disponible. En esta situación ficticia, ese resultado podría ir en contra de un estado final político deseado en que el enemigo cumpliría con las demandas de la coalición pero conservaría la capacidad de defenderse a sí mismo contra una amenaza regional.

Si se acepta la guerra de coalición como norma del siglo XXI, hay que aceptar también que las coaliciones modernas raramente siguen estrategias de aniquilación contra sociedades combatientes y las fuerzas armadas que las apoyan. Incluso la exigencia de EE.UU. para un cambio de régimen en Irak nunca tuvo la implicación de que entre los objetivos de la guerra se incluyera la destrucción de la sociedad que apoyaba al régimen anterior. Las EBO, debido a su sensibilidad a un estado final definido, ofrece la oportunidad de lograr un éxito cuidadosamente limitado—una capacidad crítica en este siglo. Dicho éxito está unido fundamentalmente a entender el sistema del enemigo y a mantener la capacidad de medir los efectos de las acciones del JFC de modo preciso a medida que se aclara cada uno de ellos dentro de ese sistema.

Quinta Proposición:
Las Fuerzas Militares deben estar Organizadas Específicamente y Adiestradas para llevar a cabo EBO

No es posible que sobreviva ninguna institución si necesita genios o superhéroes para su gestión.

—Peter Drucker

Hay pocas probabilidades de que un servicio de EE.UU. lleve a cabo operaciones importantes en el futuro sin formar una fuerza conjunta. Además, lo mismo se puede decir de las coaliciones. Así pues, con excepción de algunas condiciones exclusivas, Estados Unidos participará en futuros conflictos y situaciones de combate importantes como parte de una fuerza conjunta, combinada o de coalición—lo más probable es que sea en una coalición formada por estados liberales democráticos. Tiene sentido que se estructure la organización de combate para adaptar y explotar el concepto de la coalición y las ventajas inherentes en las EBO. Sin embargo, a pesar de la retórica de los oficiales superiores del Departamento de Defensa y conjuntos en lo que respecta a las EBO, éste no fue el caso en grandes proporciones de la Operación Libertad Iraquí.25 Las EBO existían en muchos lugares—pero como producto de personalidades más que como estructura o doctrina. En realidad, hay muy poca doctrina acordada relacionada con las EBO (además de establecer las EBO como un punto de vista efectivo para llevar a cabo una campaña) a nivel de conjunto o servicio. En consecuencia, en Libertad Iraquí las EBO carecían de la transparencia y persistencia a medida que el personal individual y las unidades completas se desplegaban y replegaban de las áreas de operaciones. Sin la estructura de la doctrina, ejecutada por las relaciones de mando apropiadas y las estructuras organizativas, los intentos iniciales para implementar las EBO tendían a producir más estilo que sustancia. Esto no debe producirnos ninguna sorpresa, porque los procesos completamente diferentes en cualquier conjunto de organizaciones pueden causar una fricción significativa siempre que se produzca un contacto con cierta forma de interacción. Para la Fuerza Aérea, eso significa que las EBO pueden dar resultados completos sólo si son un proceso conjunto aceptado por los otros servicios, apoyados por una doctrina, e implementados después dentro de una estructura organizativa apropiada.

No obstante, dicha estructura no ha visto mucho desarrollo coordinado. En los panfletos de las EBO de doctrina preliminar, el Mando de Fuerzas Conjuntas (JFCOM) ha debatido este reto, usando su serie de doctrina conjunta, pero sigue sin haber un modelo de trabajo validado en qué basar el cambio. Al comentar sobre la integración de las EBO en el sistema actual, el JFCOM indica que los "procesos en función de los efectos hasta la fecha—particularmente las actividades de planificación—se basan en (y en algunos casos se añaden a) procedimientos de planificación conjuntos actuales."26 Esta clase de método de enfoque a los elementos de planificación anteriores asegura un sesgo contra el logro de una medida completa de este concepto. Además, puede estimular una actitud de normalidad dentro de la comunidad conjunta, usando una ligera capa de jerga de EBO para darle ese lustre de novedad. ¿Es de extrañar que muchas personas no consideren las EBO como algo diferente?

La respuesta no consiste en echar todo por la ventana y volver a empezar, sino en crear un modelo para lograr un cambio evolutivo que se concentre en organizaciones conjuntas y de servicio en un uso más eficiente de recursos escasos, quizás a nivel de componentes o en algún elemento básico de la matriz especializado para una planificación conjunta. La forma de pensar misma en los efectos podría servir como punto inicial para encontrar dicha estructura organizativa apropiada. La línea de ataque podría ser tan simple como usar las EBO como un concepto organizativo en vez de un concepto de establecimiento de objetivos. El siguiente paso lógico sería una plantilla de adiestramiento centrada en los efectos apropiada para cada organización de tareas.

Resumen

La última sustancia de la fuerza del enemigo debe proceder de las mínimas fuentes posibles, e idealmente sólo de una.

—Carl von Clausewitz

Ante todo, las EBO son una forma de pensar—y esa forma de pensar debe ser inherente en todas las operaciones militares (primera proposición). Es una forma de pensar que impulsa a los planificadores a identificar y explotar directamente o establecer enlaces en cascada entre las actividades, personas e infraestructura que puedan ser afectados y aquellas actividades, personas e infraestructura que deban ser afectados para lograr las metas políticas enunciadas de la operación. Al concentrarse en estos enlaces, los planificadores aseguran que las acciones diarias se integren verticalmente y apoyen tanto los objetivos de las operaciones como el estado final estratégico. Al operar de esta manera se apoyan las iniciativas de unidad de esfuerzo y economía de fuerzas. Las EBO sincronizan las acciones múltiples para lograr un efecto deseado, y estimulan una limitación en la aplicación de un poder que podría desperdiciarse o ser contraproducente. Las EBO no garantizan el éxito más de lo que lo hacen los principios de la guerra. No obstante, las EBO no ofrecen una estructura para una planificación y una evaluación eficientes, ya que concentra a los planificadores más en el resultado que en el proceso o en los comentarios (es decir, altera el enfoque de un planificador de alternativas [sistema de armas] a objetivos [efectos deseados]) (segunda proposición). En el ambiente dinámico de hoy, esto es un buen cambio.

Quizá la característica más importante de las EBO es que ofrecen un concepto organizativo y un método de planificación que permite a los comandantes de operaciones comunicar a los comandantes subordinados cuál es la mejor forma de lograr los objetivos de operación y estratégicos. Es decir, las EBO proporcionan el lenguaje para activar las capacidades de operación a nivel conjunto y de la coalición. Esto es lo que las distingue de la planificación tipo estrategia a tarea, ya que la estrategia a tarea al final produce una solución de selección de objetivos mientras que las EBO producen una campaña conjunta y combinada coordinada.27

La preparación de inteligencia es la piedra angular de las EBO (tercera proposición). Las bases de datos deben incluir las fuerzas y vulnerabilidades cinéticas y no cinéticas de los enemigos del sistema así como los puntos fuertes y débiles dentro de la dinámica humana del sistema del enemigo. Cuanto más completos y exactos sean los datos, mayor será la flexibilidad que los comandantes conjuntos o de la coalición tendrán en la formación de sus cursos de acción. Si las operaciones planificadas de antemano a partir de datos de bases maduros demuestran ser ineficaces en un ambiente cambiado o cambiante, entonces los aparatos de inteligencia deben ser flexibles y suficientemente sensibles para permitir la explotación en tiempo casi real de las oportunidades emergentes. Además, el sistema de inteligencia debe poder observar e informar del progreso de manera oportuna para afectar las operaciones futuras y en curso. La evaluación debe empezar con la planificación inicial y seguir hasta que se pueda observar y validar el efecto final deseado (cuarta proposición). La medición de los efectos requiere la adaptación de las capacidades de reunión específicas a las tareas de ejecución específicas de una manera muy parecida a la que la selección cinética de objetivos requiere la adaptación de los sistemas de armas a los objetivos. Por ejemplo, el colapso de la luz de un puente puede requerir tareas de reunión y evaluación mucho mayores que una sola imagen.

Es una norma bien conocida que las fuerzas militares deben entrenarse de la misma forma en que combaten. Lo mismo es cierto para las organizaciones y procesos centrados en los efectos—las fuerzas deben estar entrenadas por el equipo si van a alcanzar su máximo potencial durante las operaciones reales (quinta proposición). Esto incluye especialmente la guerra y las EBO. Las EBO pueden ofrecer un método científico a los enfrentamientos de la coalición que abre la perspectiva del planificador según el punto de vista más amplio de una coalición y reorganiza la ruta a la victoria especificando las condiciones en curso necesarias para ganar. Esto tiene el efecto colateral de concentrar los esfuerzos en el terreno común que apoyaba la formación de la coalición a la vez que limita aquellos esfuerzos que podrían conducir a su ruptura.

Las EBO son simples pero no fáciles. Ofrecen un proceso por el que el JFC puede asegurar la importancia continuada de su campaña para el entorno político cambiante que rodea la guerra en este siglo. Además, estimula a los líderes de todos los niveles para evitar un enfoque o una dependencia excesiva en los efectos del primer orden o directos, que pueden impulsar últimamente la campaña a operaciones tácticas en función del desgaste y a obviar así el valor de las EBO. Las métricas como horas voladas, bombas arrojadas, número de objetivos destruidos y enemigos matados por el aire reflejan generalmente mediciones del combate, pero no tienen ninguna utilidad para informar del progreso hacia el estado final estratégico. Para los planificadores de las EBO, el estado final y el progreso hacia el mismo deben ser claros porque se benefician de un mecanismo integrador en función de la campaña que identifique los efectos deseados vinculados a los objetivos de operación o estratégicos, asigna aquellos efectos a los componentes conjuntos o de la coalición en función de las capacidades de servicio o nacionales, y después evalúa el grado en que las acciones de la campaña consiguen o contribuyen a los objetivos y estados finales indicados. Estamos hablando de las EBO.

Notas:

1. Consulte un debate adicional en el artículo de Alan Beyerchen, "Clausewitz, Nonlinearity and the Unpredictability of War" (Clausewitz, la guerra ni es lineal ni es previsible) International Security 17, no. 3 (invierno de 1992): 59–90.

2. "Todo es muy sencillo en la guerra, pero lo más sencillo es difícil. Estas dificultades se acumulan y producen fricción, que ninguna persona que no haya visto la guerra puede imaginar con exactitud". Carl von Clausewitz, On War (De la guerra), ed. y trad. Al inglés, Michael Howard y Peter Paret (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1976), 119–21.

3. "Nube" es una metáfora útil para describir los factores fuera de la comprensión finita de un comandante. Al usar el término de forma ilustrativa, Clausewitz explica que los comandantes deben operar sin un conocimiento completo y perfecto del enemigo o del entorno. Para consultar una opinión contraria sobre los orígenes y utilidad de este concepto, vea Eugenia C. Kiesling, "On War without the Fog", (De la guerra, sin la nube) Combined Arms Center Military Review, Septiembre–Octubre de 2001, http://usacac.leavenworth.army.mil/CAC/milreview/English/SepOct01/keisling.htm.

4. Consulte un debate sobre las preferencias estadounidenses de las estrategias de aniquilación en el artículo de Russell F. Weigley, The American Way of War: A History of United States Military Strategy and Policy (New York: Macmillan, 1973).

5. El término militar guerra asimétrica describe una guerra con dos contrincantes en donde existe una gran desigualdad referente a sus capacidades militares o a sus método de enfrentamiento acostumbrados. "Asymmetric Warfare," Wikipedia: The Free Encyclopedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Asymmetric_warfare. Hay escritores actualizando las publicaciones de doctrina conjunta de EE.UU. para reflejar la planificación de operaciones en seis fases: fase cero: formar; fase uno: disuadir; fase dos: tomar la iniciativa; fase tres: dominar; fase cuatro: estabilizar; y fase cinco: habilitar a las autoridades civiles.

6. Consulte un debate sobre la acción recíproca entre el poderío aéreo y las estrategias asimétricas en el artículo del Mayor Anthony Christopher Cain y otros, "Stopping U.S. Air Power" (Cómo detener el poderío aéreo de EE.UU.), artículo de inestigación (Maxwell AFB, AL: Air Command and Staff College, Mayo de 1995).

7. En este artículo, el término ciencia se refiere a un proceso metódico o científico; no se refiere a la ciencia de una nueva metodología que pueda resultar en una nueva capacidad o mayor fuerza militar.

8. Para obtener una explicación clara de la forma en que la teoría de la red industrial de la Escuela Táctica del Cuerpo Aéreo evolucionó y se utilizó contra Alemania y Japón, vea Haywood S. Hansell Jr., The Air Plan that Defeated Hitler (El plan aéreo que derrotó a Hitler) (Atlanta: Higgins-McArthur/Longino y Porter, 1972).

9. El Dr. Joseph Strange del US Marine Corps War College desarrolló un modelo de análisis de centros de gravedad basado en la identificación de las capacidades, requisitos y vulnerabilidades críticos de cada centro de gravedad. Consulte un debate sobre el modelo y su empleo en el entorno actual en el artículo del Coronel Dale C. Eikmeier, USA, "Center of Gravity Analysis" (Análisis de los centros de gravedad), Military Review, Julio–Agosto de 2004, 2–5, http://www.au.af.mil/au/awc/awcgate/milreview/eikmeier.pdf. Vea División de Planes de Guerra Aérea —Plan 1 (AWPD-1) en lo que se refiere a la electricidad. No obstante, los comandantes de operaciones tomaron la decisión de disminuir la prioridad de la electricidad, basándose en suposiciones equivocadas referentes a la capacidad e Alemania de restablecer o desplazar la energía eléctrica.

10. General de Brigada David A. Deptula, "Effects-Based Operations: Change in the Nature of Warfare" (Operaciones en función de los efectos: Cambio de la naturaleza de la guerra) (presentación, National Press Club, 22 April 2001).

11. Por ejemplo, estableciendo un espacio aéreo restringido como una zona neutral para evitar la participación una nación de una tercera parte.

12. De debates con el General de División Robert J. Elder, comandante del Air War College y con anterioridad D/JFACC del Comando Central de EE.UU. Impreso con permiso.

13. Consulte un debate adicional sobre la evaluación de estrategias en el artículo de Philip A. Crowl, The Strategist’s Short Catechism: Six Questions without Answers (El catecismo breve de un estratega: Seis preguntas sin respuesta), Harmon Memorial Lectures in Military History no. 20 (Colorado Springs, CO: US Air Force Academy, 1977).

14. Consulte un resumen excelente de asuntos de este conflicto en el artículo de Jeffrey Record, "Vietnam in Retrospect: Could We Have Won?" (Vietnam retrospectivamente: ¿Pudimos haber ganado? Parameters, Invierno de 1996–97, 51–65, http://carlisle-www.army.mil/usawc/Parameters/96winter/-record.htm. Según Record, "Estados Unidos, repito, no fue derrotado militarmente en Vietnam. De hecho, en 1973 Estados Unidos y su aliado Vietnam del Sur habían detenido la amenaza militar convencional norvietnamita y estaban derrotando de forma decisiva el componente insurgente sureño indígena de la amenaza comunista".

15. Martin Windrow, The Last Valley: Dien Bien Phu and the French Defeat in Vietnam (El último valle: Dien Bien Fu y la derrota francesa en Vietnam) (Cambridge, MA: Da Capo Press, 2004), 206.

16. Ibid., 290.

17. Basado en los debates de los autores con representantes de más de 40 países en los últimos tres años, las resoluciones de la ONU en apoyo de acciones militares son—o probablemente serán—la "norma" para la mayoría de las naciones con el fin de participar en coaliciones militares que comprendan un entorno hostil. La excepción sería la defensa propia—en lenguaje de la OTAN, una acción del capítulo 5.

18. Michael L. Dominguez, secretario en funciones de la Fuerza Aérea (presentación, Air War College, Maxwell AFB, AL, 27 de mayo de 2005). Impreso con permiso.

19. General Anthony Zinni, USMC, retirado (comentarios, cena en el Center for Defense Information Board of Directors, Washington, DC, 12 de mayo de 2004), Center for Defense Information, http://www.cdi.org/friendlyversion/printversion.cfm?documentID=2208&from_page=../program/-document.cfm.

20. Mark Sappenfield, "US Allies in Iraq: Valuable but Dwindling" (Los aliados de EE.UU, en Irak: Valiosos pero menguantes), Christian Science Monitor; 4 de enero de 2006, 1.

21. "El Programa [MPAT] es un esfuerzo cooperativo multinacional para facilitar el establecimiento rápido y efectivo y el aumento de una sede de fuerza de tarea multinacional. El MPAT proporciona conocimientos sensibles de coalición/combinados en la planificación de acciones de crisis". MPAT/GPOI Multinational Planning Augmentation Team, http://www2.apan-info.net/mpat. MPAT fue uno de los primeros contribuyentes clave en los esfuerzos de socorro después del tsunami de diciembre de 2004.

22. Consulte un debate adicional en el artículo del Coronel Phillip S. Meilinger, "Ten Propositions Regarding Airpower" (Diez propuestas referentes al poderío aéreo) Airpower Journal 10, no. 1 (Spring 1996): 50, 52–72, http://www.airpower.maxwell.af.mil/airchronicles/apj/apj96/spr96/meil.pdf . Su proposiicón número cuatro dice lo siguiente: "En esencia, el poderío aéreo es seleccionar objetivos; la selección de objetivos es inteligencia; y la inteligencia consiste en analizar los efectos de las operaciones aéreas" (53).

23. Las Municiones de Ataque Directo Conjunto es un juego de cola de guía que convierte las bombas existentes sin guiar de caída libre en municiones exactas "inteligentes" para tiempo adverso.

24. En ciertas formas, SEAD suministra una iniciativa en combate al enemigo, mientras que DEAD elimina de forma permanente un cierto componente del sistema del enemigo.

25. Observaciones de los autores durante investigación y entrevistas, tanto del lado del estado como del área de operaciones.

26. Joint Warfighting Center (JWFC) Panfleto 7, Operational Implications of Effects-Based Operations (Implicaciones de las operaciones en función de los efectos) 17 de noviembre de 2004, 21, http://www.dtic.mil/doctrine/jel/other_pubs/jwfcpam7.pdf.

27. De conversaciones con el Dr. Chris Cain, un Coronel retirado de la USAF y decano de investigación del Air Command and Staff College, Maxwell AFB, AL. Impreso con permiso.


Colaboradores

El Coronel Steven D. Carey El Coronel Steven D. Carey, USAF (Licenciatura, USAFA; Maestría, Golden Gate University) es Comandante del College of Aerospace Doctrine, Investigación y Educación, Maxwell AFB, Alabama. Sus asignaciones anteriores incluyen: jefe de Operaciones e Inteligencia, Decimosexta Fuerza Aérea, Aviano AB, Italia; jefe, Grupo de Acción del Comandante, Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Europa, Ramstein AB, Alemania; jefe, División de Conceptos de Guerra Aérea, Centro de Doctrina de la Fuerza Aérea, Maxwell AFB; y Comandante, escuadrón de cazas 58, ala de combate 33, Eglin AFB, Florida. Piloto de caza con más de 4,000 horas de vuelo, voló en misiones de combate en la Operación Tormenta del Desierto, sirvió como director de operaciones para las Fuerzas Aéreas Combinadas Norte en la Operación Libertad Iraquí. Graduado de las Squadron Officer School, Air Command and Staff College, y Air War College, el Coronel Carey también ha servido como National Defense Fellow con RAND Corporation en Santa Monica, California.
 
El Coronel Robyn S. Read

El Coronel Robyn S. Read, USAF-Retirado (Licenciatura en Ciencias de A&M University; Maestría en Ciencias, Gonzaga University), es un analista de investigación del Instituto de Investigación del Poderío Aéreo de CADRE en la Base de la Fuerza Aérea Maxwell, Alabama. Sus intereses principales de investigación son las coaliciones, las actividades de guerras pequeñas y las operaciones basadas en efectos. Durante su carrera de servicio activo de 30 años en la Fuerza Aérea, sirvió como controlador aéreo de avanzada, piloto de tanquero, ingeniero de pruebas de municiones, piloto de investigación, oficial superior y Comandante de escuadrón. También estudió temas de asistencia de seguridad durante dos años mientras estaba asignado al Grupo Militar de los Estados Unidos en Bogotá, Colombia. Ha enseñado en el Air War College, principalmente en las áreas de estrategia, doctrina y poderío aéreo. El Coronel Read es graduado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, del Army Command and General Staff College, y de la Escuela Superior de Guerra Aérea, Maxwell AFB, Alabama.


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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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