Document created: 21 september 2006
Air & Space Power Journal - Español  Tercer  Trimestre 2006


Sobre los Valores Esenciales

Mayor Michael P.Vriesenga
Nuestro poderío científico “ha sobrepasado a nuestro poderío espiritual Hemos guiado misiles y desorientado a las personas.1
Martin Luther King, Jr.

Sobre los Valores Esenciales

CUANDO ME ENTERÉ de los “valores esenciales” de la Fuerza Aérea, tenía dudas. Aunque “manifiesto”, el pensamiento subyacente no era claro. Los valores esenciales originales se apoyaban en explicaciones políticamente correctas, evitando la base filosófica y teológica en favor de documentos políticos como la Constitución y la Declaración de Independencia, como si los valores se hubieran inventado en 1776. “Aceptar la responsabilidad de las acciones propias”, “Ser una persona moralmente íntegra”, “Hacer lo mejor que pueda”, y “Vivir las convicciones propias”2 eran temas agradables, pero pautas vagas en estos tiempos de relativismo moral. Tal vez Colin Powell esté en lo cierto cuando dice, “Un sentimiento de vergüenza no es una guía moral mala”3, pero eso es una guía vaga para los que no tienen vergüenza.

“Primero integridad”, “Servicio antes que uno mismo” y “Excelencia” son más concisos, pero ¿qué significan realmente estos términos? Reflexionando, los Valores Esenciales responden a tres preguntas críticas de los aviadores: Quiénes somos, qué estamos haciendo, y cómo deberíamos hacerlo. A lo largo de este artículo, verá que debemos ser personas de integridad para poder servir a nuestro país lo mejor que podamos.

¿Quiénes somos? —Primero integridad

“Amado Pan, y todos los dioses que rondan por este lugar, denme belleza de alma; y que mis sentimientos internos y externos sean iguales.”
   Sócrates

La integridad conlleva ideas de unidad, amplitud, solidez y totalidad.4 Esta unidad debe extenderse de nosotros hacia nuestras organizaciones, servicios, el país y Dios. La integridad individual es fundamental para la sociedad y el servicio, tal como las vigas fuertes son fundamentales para una casa. Si las vigas no son enteras, sólidas o completas, si se mezcla lo podrido con lo bueno, si los comejenes las han comido por dentro, entonces las vigas individuales se romperán bajo esfuerzo; las vigas no cumplirán su relación con las otras vigas; los clavos se saldrán y la casa se caerá.

La integridad individual exige la unidad dentro de nosotros mismos. Demanda unidad de pensamiento, percepción, palabra y acción que se manifiesta en nuestros discursos, acciones e interacciones. En el sentido aristotélico de eudaemonia, la integridad produce excelencia de carácter y felicidad cuando “el hombre que desea actuar correctamente lo hace sin fricción interna”.5 A medida que cambia nuestra sociedad, muchos sienten que pueden separar su comportamiento fuera del servicio de su comportamiento en el servicio. Este pensamiento viola la integridad. Una cara o la otra es falsa. No se puede ser fresco y amargo a la vez. Tal como Popeye, debemos ser capaces de decir, “Soy lo que soy”. El servicio militar no es lo que haces; sino quién eres.

Es con nimiedades, y cuando está fuera de guardia, que un hombre revela mejor su carácter.”
Arthur Schopenhauer

Si somos íintegros, habrá unidad entre nuestras percepciones y nuestras palabras. Seremos honestos, sinceros y cándidos. Si el emperador está caminando en ropas interiores, debemos decirlo así. La falta de honestidad cándida contribuyó a nuestro fracaso en Vietnam. Es ventajoso decir lo que nuestros líderes desean escuchar. Una persona cuyas percepciones y palabras están normalmente integradas debe decir la verdad que nuestros líderes necesitan escuchar.
Si somos íntegros, habrá unidad entre nuestros pensamientos y nuestras acciones. Tendremos el valor de nuestras convicciones. Viviremos de acuerdo con los avisos de Dios, la conciencia y la ley. Pero especialmente cuando la guía no sea clara, debemos seguir el consejo del Apóstol Paúl de “evitar incluso la apariencia de malvado”. Los demás verán la unidad de nuestras creencias y acciones.

Si somos íntegros, habrá unidad entre nuestras palabras y nuestras acciones. Mantendremos nuestras promesas especialmente cuando incluya sacrificio. El mejor ejemplo de integridad es nuestra unidad con nuestros juramentos; sin embargo, esto también se aplica a asuntos triviales. Llegar tarde a una cita es una falta de integridad, una violación de la unidad de palabra y acción. Si cita a una junta, comiéncela a tiempo. No llegar a tiempo es egoísta e irrespetuoso. No comenzar las juntas a tiempo viola la unidad de palabra y acción; por consiguiente anima a que otros violen la integridad.

Tenga cuidado. El inglés es un idioma tremendamente sutil, lleno de matices y dobles sentidos. Siempre que sea posible, diga claramente las cosas. Cuando un giro de la frase pueda rendirle provecho, elija la integridad sobre la ventaja temporal. Interprete los acuerdos por su espíritu más que por la letra. Un autor determina la eventual caída de Richard Nixon en esconderse detrás de palabras fraseadas engañosamente durante las audiencias de Alger Hiss.6 Eventualmente Nixon separó su moralidad personal de cuáquero de la moralidad política. Eso violó su integridad y condujo a su destrucción política.

“La integridad no necesita reglas.”
Albert Camus

La Norma de Ética Conjunta es la delicia de un fariseo quisquilloso. Como en el día de Jesús, el hecho de que tengamos y necesitemos tales normas detalladas es evidencia de declinación ética. Si permanecemos cerca del centro de la envolvente, no habría necesidad de definir los bordes con tanta precisión. El abogado Alan Dershowitz plantea este problema. Si un ave cae en el patio de mi vecino, él pasa a ser el dueño del ave. Si el ave cae en mi patio, yo paso a ser el dueño del ave. Pero, Dershowitz pregunta, ¿qué sucede si el ave cae con un pie en cada patio?

Una casa dividida contra sí misma no puede resistir.”
Mark 3:25

Relato del Dr. James Dobson, Jr. sobre niños en el patio de una escuela. Normalmente los niños jugarían en cualquier lugar que deseen dentro del patio cercado. Como un experimento, la administración quitó la cerca. Súbitamente los estudiantes comenzaron a rondar en el medio del patio de la escuela. La cerca definía el límite entre lo seguro y lo inseguro. Como aviadores, hay un momento para empujar la envolvente. Pero si los límites están mal definidos, diríjase al centro. Deje los asuntos limítrofes a los abogados. La integridad evita el conflicto de intereses y la percepción de ventaja injusta o personal. Vuele en el centro de la envolvente.

La integridad del individuo por el individuo no es suficiente. Una viga de madera, aunque sin nudos y tratada a presión, es inútil si descansa en el medio de un campo, y pronto se arqueará. Un ermitaño no necesita los Diez Mandamientos. Como miembros del servicio, mantenemos nuestra integridad personal como parte de la integridad de nuestras organizaciones, nuestro servicio y nuestra nación. Somos responsables no sólo de nuestra integridad personal, sino también de la integridad de nuestra unidad. Un edificio no es más fuerte que la viga más débil. Además de elegir y mantener buenas vigas, debemos mantener la goma y los clavos que las mantienen juntas.

La integridad personal es la base de la integridad de la unidad y el servicio. Las violaciones de la integridad fuerzan, erosionan y rompen los vínculos de confianza que unen a la gente. La falta de integridad es una violencia interna que nos infligimos nosotros mismos, desgarrando organizaciones. La integridad de la unidad es el corazón del código de honor de la Academia. No tiene que ser diferente en el resto de la Fuerza Aérea. Mentir, hacer trampa, robar o tolerar a aquellos que lo hacen, socava la integridad de la unidad. Como parte de unidades de las que dependen nuestras vidas y el bienestar de nuestra nación, debemos mantener la integridad de la unidad practicando y haciendo cumplir el comportamiento ético que crea la confianza que la mantiene unida. El robo viola la confianza. La trampa viola la confianza. Escribir un Informe de desempeño de alistado/Informe de desempeño de oficial (EPR/OPR) glamoroso para un actor malo o mediocre viola la confianza.

“Ser humilde con los superiores es una obligación; con los iguales, cortesía; con los inferiores, nobleza.”
Benjamín Franklin

Mientras que la integridad personal es el comienzo de la integridad de la unidad, el respeto es su lubricante magnético. El respeto atrae gente a la organización y los acerca más entre ellos porque se satisfacen sus necesidades de valor propio y compañerismo. Además, el respeto les permite interactuar entre ellos sin fricción indebida, por lo que pueden arriesgar.

La falta de respeto y la falta de consideración por la integridad sustentan la discriminación ilegal y el acoso. Considerar correctamente la integridad de la unidad implica respeto adecuado por los compañeros, fortaleciendo los vínculos que nos unen. El acoso sexual y el racismo u otros comportamientos degradantes repelen a las personas y violan la integridad de la unidad. Tratar a otros con dignidad y respeto es una aplicación superior del contrato social de Hobbes, donde el daño que aceptamos no causarnos entre nosotros es social y sicológico más que físico. Como personas dedicadas a la integridad, nos proponemos fortalecer los vínculos más que debilitarlos. El propósito de la violencia en la guerra es quebrar la integridad del ejército del enemigo. Nos violentamos contra nosotros cuando quebramos la integridad de la unidad a través del maltrato a nuestros compañeros de trabajo.

“Sólo se pueden alcanzar grandes logros en la guerra y la paz si los oficiales y los hombres forman un grupo indisoluble de hermanos.”
Mariscal de campo Paul von Hindenburg

Lealtad es una palabra que raramente escuchamos, pero es una parte crucial de la integridad de la unidad. Lealtad y confianza son lados opuestos de la misma moneda. Los compañeros, subordinados y supervisores deben ser leales, aunque la lealtad toma formas diferentes en cada circunstancia. Proteja las confidencias y la privacidad. Evite la influencia indebida. Independientemente de la dirección que tome la lealtad, el propósito es apoyar la confianza que une a la organización en servicio al país.

“Esencial para el triunfo del malvado es que los hombres buenos no hagan nada.”
Edmund Burke

¿Cómo mantiene usted su integridad? ¿Pasa su día afinando su juego de golf en lugar de afilar sus sensibilidades morales? ¿Ha leído cada una de las novelas de Tom Clancy pero no sabe la relación entre el Viejo Testamento y el Corán o el Libro del Mormón? ¿Cuando fue la última vez que leyó un clásico, una biografía o una historia sin ser obligado? Quizás Robert Fulgham haya aprendido todo lo que necesitaba saber en el jardín de la infancia, pero usted no obtendrá todo lo que necesite de la Educación Militar Profesional (PME). Nadie llega a tener carácter de la noche a la mañana. Viene a través de toda una vida de estudio, práctica y experiencia. El estudio y práctica habituales de integridad produce solidez de carácter y fortaleza en tiempo de necesidad.7

Se ha hablado mucho de la declinación moral de nuestra sociedad. ¿Están sus valores herméticamente sellados al vacío, o los comparte con su comunidad?8 Si una nación fuerte y una institución militar requieren gente de integridad, entonces ¿de dónde vendrá esa gente si no ayudamos a formarlos? Sir John Winthrop Hacket dijo, “Cuando un país mira a sus fuerzas de combate está mirando en un espejo: si el espejo es verdadero, la cara que ve será la suya propia.”9 ¿Está usted interesado en la gente joven que ingresa en su Fuerza Aérea? ¿Qué debería hacer usted?

“Asumimos esta obligación libremente, sin ninguna reserva mental o propósito de evasión.”

El servicio militar demanda integridad desde el principio. Los Juramentos de Alistamiento y de Destaque requieren que juremos apoyar la Constitución de los Estados Unidos. Para ello, debemos estar completamente decididos. Desde el momento que ingresamos al servicio, debemos estar totalmente comprometidos a nuestro esfuerzo militar, sin retener nada. Si tenemos integridad, habrá unidad entre nosotros mismos y nuestro propósito. Esta unidad pondrá naturalmente el servicio antes que uno mismo y la excelencia.

¿Qué estamos haciendo? —El servicio antes que uno mismo

“Lamento tener una sola vida que ofrecer por mi país.”
 Capitán Nathan Hale

La integridad, especialmente la integridad de la unidad, no existe por sí misma. Debemos poner el servicio antes que uno mismo, individual o corporativamente. Estamos aquí para servir a nuestra nación. El General MacArthur llamó “deber” al servicio por encima de uno mismo. Bajo el concepto de deber en el código profesional, el contrato militar exige una subordinación casi incondicional del interés individual, de las amistades o de la familia al cumplimiento del deber y al cumplimiento de las responsabilidades.10 Si estamos haciendo cosas que no sirven a la nación, entonces podríamos vernos obligados a romper la integridad de la unidad por el interés supremo de la nación. Recuerden que el propósito por el que hemos sido alistados, capacitados y equipados es que debemos luchar en el lugar correcto y en el momento correcto.11

“Tengo un criterio con el que pruebo todo problema importante—y el criterio es: ¿Es bueno para Estados Unidos?”
Dwight Eisenhower

A menudo, como con General Motors, la gente a veces piensa que lo que es bueno para ellos es bueno para el país. Aunque lo que hacemos por nosotros mismos puede a veces beneficiar a la nación, debemos evaluar con honestidad a quién se está sirviendo realmente. Si un oficial mayor en la Base de la Fuerza Aérea Mather envía un T-43 en una misión de entrenamiento de navegante para que así pueda transportar a su familia a San Antonio a una boda, se podrá haber servido a la nación, pero su propósito principal era servirse a sí mismo. Como con la integridad, debemos evitar la apariencia de malvado y buscar el centro de la envolvente.

“Apoyaré y defenderé la Constitución de los Estados Unidos contra todo enemigo, extranjero o nacional; y así brindaré fe y lealtad verdaderas a lo mismo”.

A diferencia de los soldados de algunas naciones, nuestro servicio no es hacia una persona o partido sino a un documento y los ideales que encarna. “El compromiso del oficial militar estadounidense es mantener una estructura de valor particular dentro de la sociedad estadounidense. El apoyo y la defensa de la constitución requieren lealtad a los principios y valores que proclama”.12 Oliver North puede ser un héroe o un mentiroso, pero debido a que burló la ley para apoyar a personas e intereses que discrepaban con los intereses del país y la intención del congreso, él violó su juramento.

Como soldados, somos instrumentos de poder nacional que los políticos pueden usar dentro de los límites morales, legales y constitucionales. Como no podemos ser a la vez el martillo y la mano que lo maneja, el personal militar debe permanecer fuera de la política, con excepción de su deber cívico de votar. Tenemos la responsabilidad profesional de estar informados acerca del gobierno y los problemas, y una responsabilidad igual de permanecer neutrales en cuanto a política y partidos políticos. Las bromas acerca de los líderes políticos están fuera de sitio en los labios de los líderes militares.

“Hoy la Nación necesita hombres que piensen en términos del servicio a su país, y no en términos de la deuda de su país con ellos.”
General Omar N. Bradley

A menudo nos olvidamos de por qué estamos aquí. Esta incapacidad de poner las cosas en perspectiva causa más problemas de los que reconocemos. Durante una reciente reorganización de los cuarteles generales, los oficiales parecían igualmente preocupados con el impacto en sus carreras y la probabilidad de que ellos podrían pasar a ser “ciudadanos de segunda clase” trabajando para una organización de menor categoría que lo que les preocupaba la organización eficiente de la unidad. ¿Eran éstas las mismas personas que 10 ó 15 años antes se ofrecieron de voluntarios para sacrificar sus vidas al servicio del país? ¿A quiénes estaban llamando ciudadanos de segunda clase?

Viene a la mente el capitán Mark Peterson. A su generación de oficiales se les ofreció VSI y SSB (Separación involuntaria) mientras que la Espada de Damocles, la Reducción en las Fuerzas (RIF), pendía sobre sus carreras. Él declinó los incentivos de la separación y fue “despedido”. Durante su discurso de despedida dijo, “Cuando me uní a la Fuerza Aérea, estaba dispuesto a sacrificar mi vida por mi país. Todo lo que mi país ha pedido es mi carrera”. Lo que es una tragedia para algunas personas era noble y aceptable para este hombre que vio su carrera a través de la lente del servicio por encima de sí mismo.

“Mi clase de lealtad fue lealtad a mi país, no a sus instituciones o sus funcionarios.”
Mark Twain

En nuestra lealtad a nuestras organizaciones y nuestra gente, algunas veces olvidamos el servicio por encima de nosotros y la lealtad al país. La lealtad y la excelencia pueden decir que nuestra gente merece las mejores evaluaciones que podamos darles. La integridad y el servicio encima de uno mismo insisten en que ellos reciban las mejores evaluaciones que merezcan. Si un general interfiere en el proceso de ascensos en favor de los intereses de uno de sus favoritos, tal vez él crea sinceramente que está ascendiendo al mejor candidato según los intereses supremos de la nación. Él también está socavando el sistema, en perjuicio del servicio y la nación. De igual manera, los supervisores que dieron evaluaciones positivas a los involucrados en el derribo de un helicóptero Blackhawk en Irak, pusieron su gente y a ellos mismos por encima de su servicio. Mantenemos la integridad de la unidad por el servicio. La integridad personal facilita el hacerlo.

Ellos no deben responder
Ellos no deben razonar
Ellos sólo deben hacer y morir
Al Valle de la Muerte cabalgaron los Seiscientos.
                                           Alfred Lord Tennyson

El servicio exige obediencia. La obediencia permite el funcionamiento de cualquier organización, especialmente una organización militar. La obediencia fluye naturalmente cuando ponemos el servicio por encima de nosotros mismos. Por otra parte, nuestra obligación es obediencia pensante, no obediencia ciega o sin sentido. Más de un oficial se ha arrepentido del día en que un recluta hizo exactamente lo que se le dijo. La volatilidad, la alta tecnología, la visibilidad y la velocidad de la guerra moderna exigen iniciativa y obediencia pensante, en apoyo de la intención del comandante en el servicio a los intereses supremos de la nación.

Al ingresar al siglo veintiuno, el servicio y los conceptos de lealtad y obediencia que lo acompañan se vuelven cada vez más complicados. ¿Crea el servicio en una operación de las NU, o bajo el mando de un comandante extranjero, para detener una guerra civil distante un vínculo más vago al juramento y al país? Como en el caso de los soldados durante la Guerra Civil, puede ser difícil encontrar formas honorables de mantener la integridad, sostener juramentos, permanecer leales y evitar la desobediencia.

“Cuando nuestras pasiones nos impulsan a hacer algo, olvidamos nuestro deber.”
Blaise Pascal

Hoy es imperativo poner el servicio a los valores y principios constitucionales a la vanguardia de nuestro pensamiento y comportamiento. Al participar más a menudo en “Guerras de la Tercera Clase” bajo la mirada cuidadosa de CNN, BBC y Good Morning America, la necesidad de poner el servicio por encima de uno se vuelve muy clara. Sea en Auschwitz, My Lai o Bosnia, nuestras acciones deben servir a la nación, no a nuestros superiores o emociones. El teniente William Calley pensó que él sería un héroe de película, como Audie Murphy. “Rompe la puerta, pasa el licor, dispara una buena ráfaga—mata.” A diferencia del soldado de Shakespeare en Enrique V, el rey no puede usar nuestra obediencia para traspasarnos el crimen.13 Debido a que somos una nación de leyes, debemos apoyar la ley, nacional, internacional y moral, en nuestro servicio militar. El no hacerlo es servir a algo distinto que la nación.

“Mi experiencia en la guerra me hizo creer que los oficiales deben servir a las tropas,
y que un buen oficial superior debe servir a su comandante y las tropas siendo el mismo anónimo.”
Mariscal de campo Viscount Montgomery

Si nuestro objetivo es dar en lugar de recibir, tenemos completo control sobre nuestro éxito o fracaso. Si nuestro énfasis es cómo podemos servir, el servicio es su propio premio, los demás es la salsa. Cuando Jesús lavó los pies de sus apóstoles, enfatizó el rol del sirviente, especialmente el del líder. Los galones en nuestros hombros miden en número de personas que servimos, no el número de personas que nos sirven. En nuestro servicio debemos mostrar y esperar excelencia.

¿Cómo Debemos Hacerlo?
—Excelencia

“No son los grandes ejércitos los que ganan las batallas, son los buenos quienes lo hacen.”

Mariscal Maurice de Saxe

La excelencia es más importante para la profesión militar que para cualquier otra. La naturaleza de la profesión es la raíz de las obligaciones morales o éticas a la excelencia. Mientras que el cliente de un abogado incompetente puede pasar tiempo extra en la cárcel (hasta que encuentre otro abogado), y un doctor puede matar o hacer daño a un paciente, el militar profesional puede hacer daño o dar muerte a cientos, o miles, por incompetencia. Con tanto en juego, la excelencia es un imperativo ético.

¿Exige la Fuerza Aérea la excelencia más que los otros servicios? Probablemente los hombres lucharon como soldados tan pronto aprendieron a coger palos y piedras, y los hombres que flotan en troncos parecen una armada, pero la Fuerza Aérea requiere imaginación, empuje, disciplina y tecnología excepcionales. Eddie Rickenbacker dijo, “La aviación es prueba de que, dada la voluntad, tenemos la capacidad de lograr lo imposible”. Jacqueline Cochran reveló las aspiraciones que la impulsaban diciendo, “Pude haber nacido en un hotel, pero decidí viajar con el viento y las estrellas”. La excelencia es la buena voluntad unida a la acción y la persistencia.

“Tendremos éxito sólo en la medida que identifiquemos en la vida,

o en la guerra, o en cualquier otra cosa, un objetivo primordial único

y dobleguemos las demás consideraciones hacia ese objetivo único”.

                                                                             Dwight D. Eisenhower

 Debido a que somos personas íntegras que ponemos el servicio a nuestra nación por encima de todo lo demás, nuestro servicio será excelente porque hemos elegido que eso sea lo más importante que podemos hacer. La unicidad de propósito que fluye al dedicar nuestras vidas a la defensa de la Constitución exige que sirvamos lo mejor que podamos. No sólo vale la pena realizar nuestro deber, vale la pena hacerlo bien. Haríamos bien en seguir el ejemplo de Harry Truman cuando hablando sobre su presidencia dijo, “He hecho todo lo posible por dar a la nación todo lo que tenía en mí. Probablemente haya un millón de personas que podrían haber hecho el trabajo mejor que yo, pero yo tenía el trabajo y siempre cito un epitafio de una lápida en un cementerio de Tombstone, Arizona: ‘Aquí yace Jack Williams. El hizo lo imposible.’”

“Síganme.” Lema de la Escuela de Infantería

Como miembros de la Fuerza Aérea, todos somos líderes en mayor o menor medida. El liderazgo viene con la responsabilidad de sentar un ejemplo. Como somos parte integral de nuestras unidades, y como nos importan los que nos rodean, debemos dar el mejor ejemplo posible a nuestros compañeros y subordinados. Debemos modelar el comportamiento que asegurará mejor el logro de la misión. En una situación de combate o de operación, dar el mejor ejemplo para que otros sigan puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

No sólo somos responsables de hacer lo mejor que podamos, también somos responsables de asegurar que nuestra gente haga lo mejor que pueda. Eso significa proporcionar un buen ejemplo, y las herramientas y la formación que necesitan. Hacer menos rompe la integridad con su juramento, gente y nación.

“Lo primero que hay que hacer en la vida es hacer con propósito lo que uno se propone hacer.”

Pablo Casals

Los valores esenciales son un estilo de vida, no un destino. Ninguno de nosotros puede afirmar haber “alcanzado” la excelencia incluso si somos los mejores en lo que hacemos. El Apóstol Paúl nos recuerda que todos han defraudado la gloria de Dios. La integridad es algo para practicar y desarrollar a diario dentro de nosotros mismos, de nuestras organizaciones y de nuestro país. El servicio es propósito, pero nuestra forma de servicio cambiará de vez en cuando. Mientras que tengamos en cuenta el propósito, la integridad y la excelencia darán sus frutos en servicio a nuestro país, en la seguridad de aquellos a quienes amamos. Samuel P. Huntington dijo, “Cualquier cuerpo de oficiales cumplirá la ética sólo en la medida que ésta sea profesional, es decir, en la medida que esté conformada por los imperativos funcionales más que por los societales. Pocas expresiones de la ética en un cuerpo de oficiales indican un bajo nivel de profesionalismo, una articulación generalizada de la ética indica un alto grado de profesionalismo.”14 Si éste es el caso, entonces debemos caminar la caminata y hablar lo hablado—¡Integridad, Servicio y Excelencia!

Notas:

1. Todas la citas sin referencias que provienen del Diccionario de Citas Militares o el Geat American Bathroom Book.

2. Bases para la Calidad: Manual de Aplicación Personal de los Valores Esenciales de la Fuerza Aérea

3. Powell, Colin, My American Journey, Random House, 1995

4. Webster’s II: New Riverside University Dictionary, 1984, Houghton Mifflin Co., Boston, MA pág. 634.

5. Urmson, J. O., Aristotle’s Ethics (Ética de Aristóteles), Blackwell Publishers, Oxford, 1988, pág. 31.

6. Aitken, Jonathan, Nixon: A Life (Nixon: Una Vida), Regnery Publishing, Inc., Washington D.C., 1993, pág. 161.

7. Stockdale, James Bond, El Mundo de Edictetus: Reflexiones sobre Supervivencia y Liderazgo, de War, Morality, and the Military Profession (Guerra, Moralidad y la Profesión Militar), Malham M. Wakin, ed, reimpreso de The Atlantic Monthly, abril de 1978

8. Szafranski, Toner y Casebeer, “Military Ethics (Ética Militar)”, Airpower Journal, Invierno de 1994

9. Sir John Winthrop Hackett, “La Sociedad y el Soldado: 1914-18”, del libro War, Morality, and the Military Profession (Guerra, Moralidad y la Profesión Militar), Malam M. Wakin, ed., Westview Press, Inc. Boulder, CO, 1986, pág. 88.

10. Hays, Thomas, y otros, Taking Command: The Art and Science of Military Leadership (Asumir el Mando: El Arte y la Ciencia del Liderazgo Militar), Harrisburg, PA, Stackpole Books, 1967, pág. 49.

11. Carl von Clausewitz de On War (Sobre la Guerra) tal como se cita en AFM 1-1, Volumen II, marzo de 1992, página v.

12. Hartle, Anthony E., Moral Issues in Military Decision Making (Asuntos Morales en la Toma de Decisiones Militares), Lawrence, KS, University of Kansas Press, 1989, pág. 122.

13. Citado por Samuel P. Huntington en El Pensamiento Militar del libro War, Morality, and the Military Profession (Guerra, Moralidad y la Profesión Militar), Malham M. Wakin ed., Westview Press, Inc. Boulder, CO, 1986, pág. 48.

14. Samuel P. Huntington en El Pensamiento Militar del libro War, Morality, and the Military Profession (Guerra, Moralidad y la Profesión Militar), Malham M. Wakin ed., Westview Press, Inc. Boulder, CO, 1986, pág. 38.


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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


Fuerza Áerea Dominicana

Visita a la Fuerza Aérea Dominicana

El General de Brigada Ismael A. Alvarado, Fuerza Aérea Dominicana (FAD), extremo derecho,
  Director del Instituto  Militar de Estudios Superiores (IMESA), durante la reciente visita  del editor
del Air & Space Power Journal en Español, Teniente Coronel Luis F. Fuentes, USAF-Ret,
a la FAD, 1-3 de junio del 2006


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