Document created: 21 september 2006
Air & Space Power Journal - Español  Tercer  Trimestre 2006


Espacio Cercano 2015

Una Visión Conceptual de las Operaciones en el Espacio Cercano

Mayor Mark Steves, USAF

Aeronave Union

LA SIGUIENTE anécdota es ficción. Ilustra una “semana en la vida” de una organización hipotética de la Fuerza Aérea que lleva a cabo operaciones en el espacio cercano en el año 2015. Los sistemas descritos se basan en conceptos actuales, tanto reales como propuestos. El tiempo límite proyectado para diseñar esos sistemas hace que el siguiente escenario sea posible. Aunque la anécdota recae en esos factores, los vehículos, cargas útiles, estructura orgánica y la misión son fabricación del autor y no tiene una relación directa con ninguna propuesta de contratistas en particular.

El ámbito del espacio cercano no tiene una definición oficial o legal. A la ligera, el concepto tiene que ver con altitudes muy altas por encima de las cuales la mayoría de los aviones no pueden volar, pero por debajo de altitudes en las que los satélites y otros objetos espaciales pueden alcanzar la órbita. Propuestas actuales se enfocan en tecnologías que funcionarían entre 65.000 pies (20 kilómetros) y 325.000 pies (100 kilómetros). Por mucho tiempo hemos conocido los beneficios de una plataforma que pueda funcionar en el ámbito del espacio cercano. Durante décadas, tanto los vehículos aéreos no tripulados (UAVs) como los tripulados han volado a altitudes en el espacio cercano, aunque por corto tiempo. En el 2006, los adelantos en la tecnología nos permiten imaginar operaciones de larga duración en el espacio cercano. Los militares estadounidenses, otras dependencias gubernamentales y proveedores comerciales han reconocido el inmenso potencial de ese ámbito. Programas emprendedores ahora en curso buscan crear una familia de sistemas para el espacio cercano con el fin de proporcionar una verdadera persistencia para una variedad de usuarios.

Nuestra anécdota comienza en el año 2015. Esfuerzos conjuntos del Departamento de Defensa (DOD, por sus siglas en inglés) y la industria han resultado en tres sistemas singulares para el espacio cercano. Globos aerostáticos pequeños, lanzados manualmente, incorporan un sistema planeador para devolver cargas útiles después de transitar una región. Uniéndose a esos sistemas semi-fungibles, se encuentran aeronaves grandes reutilizables y UAVs ligeros y de gran altitud (HALU, por sus siglas en inglés). Todos estos sistemas están funcionando y son controlados por el 1er Grupo del Espacio Cercano (NSG, por sus siglas en inglés) del Comando Espacial de la Fuerza Aérea. La semana comienza una mañana típica de un lunes a lo que inician las operaciones diurnas.

Escudo del 1er NSG

Escudo del 1er NSG

Lunes

La Mayor Hilary Newman, USAF, llega temprano en la mañana al edificio de operaciones del 1er NSG. Una organización singular, el grupo es responsable por los sistemas en el espacio cercano que utiliza el gobierno de Estados Unidos. Ubicado en la Base Aérea Edwards, California, el grupo cuenta con unidades en todo el mundo para proporcionar capacidades en el espacio cercano según sean necesarias—en cualquier lugar y momento. La Mayor Newman comienza su semana como Comandante de la tripulación de operaciones del turno diurno. Dotado de personal las 24 horas del día, el centro de operaciones es el centro de todas las operaciones en el espacio cercano para el DOD. El comandante de la tripulación de operaciones hace las veces de conductor, supervisando un grupo de oficiales, suboficiales y contratistas que vigilan y controlan los sistemas activos en el espacio cercano. Mientras que la Mayor Newman recibe su orientación del comandante del turno nocturno, el resto de los miembros de su grupo llegan y asumen el control de sus estaciones individuales.

De principal interés esta mañana para la tripulación de operaciones es la salud y el estatus de las aeronaves en la estación. Con más de 600 pies de largo, las aeronaves estratosféricas son los “Monstruos” de la flota del espacio cercano. Capaces de transportar 2.000 libras de carga útil, estas extraordinarias aeronaves tienen más en común con los grandes dirigibles de la década de los años 1930 que con los dirigibles más pequeños que la mayoría de la gente reconoce de los eventos deportivos. Además de darle al avión su forma de torpedo y estructura rígida, la combinación de compuesto y metal en el esqueleto actúa como una armazón sobre la cual descansan los sistemas de propulsión, energía y carga útil. El gas de hidrógeno llena los balonets internos, proporcionando la sustentación necesaria para mantener a la aeronave en el aire. Accionada por cuatro motores con hélices entubadas, la aeronave puede alcanzar una velocidad máxima de 45 nudos. Volar con los vientos predominantes le permite a la aeronave llegar a casi cualquier punto del mundo desde su base en 10 días. Una vez en la estación, la aeronave se autopropulsa a una altitud operacional donde establece un patrón de posición controlada con base en la velocidad del viento y la dirección. Permanecer ahí por el periodo de tiempo estándar de seis meses requiere una fuente de potencia renovable. Por lo tanto, miles de pies cuadrados de células fotovoltaicas ultra eficaces cubren la mitad superior de la aeronave, convirtiendo la energía radiante del sol en energía almacenada. En vista de que vuelan por encima de las nubes, las aeronaves gozan de la luz del sol ininterrumpida durante el día. En la noche, las baterías envían energía a los sistemas de la aeronave y carga útil. Este sistema que ahorra energía permite el funcionamiento durante 24 horas al día por seis meses.

La Mayor Newman y su equipo tienen como primera prioridad verificar el estatus de las cinco aeronaves que en la actualidad se encuentran volando. En vista de que las aeronaves permanecen en la estación autónomamente, nadie tiene que “volarlas” manualmente desde tierra. Después que los técnicos entran las coordenadas desde el sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) en las computadoras redundantes a bordo, la aeronave se mantendrá a sí misma dentro de una dimensión predeterminada. Los enlaces de comunicaciones vía satélite al centro de operaciones proveen telemetría en tiempo real sobre la condición y salud de la aeronave. Cualquier desvío en la ubicación o anomalía en la plataforma o carga útil desata una alerta inmediata en la estación monitora correspondiente. De ser necesario, un operador capacitado puede asumir el control de la aeronave, pero cambiar a componentes redundantes por lo regular resuelve ese tipo de problemas. Una verificación rápida por parte de la tripulación que llega confirma que las cinco aeronaves están en el lugar correcto, llevando a cabo sus misiones.

En la actualidad, hay tres aeronaves asignadas al Departamento de Seguridad Interna y al Comando Norteamericano para la Defensa Aeroespacial (NORAD, por sus siglas en inglés). La nueva flota de aviones más livianos que el aire adoptó los nombres de los primeros dirigibles militares estadounidenses utilizados durante la Guerra Civil: el Intrepid y el Washington que vuelan un patrón lento hacia arriba y hacia abajo de las costas este y oeste del territorio continental de EE.UU., y el Excelsior que vigila la frontera al sur del país. A medida que se integran aeronaves nuevas, serán una adición a las tareas de vigilancia costera, llenando las brechas que hay en la actualidad con sólo dos aeronaves. Los datos del conjunto de sus sensores a bordo van directamente a NORAD, quien los comparte con el Departamento de Seguridad Interna. Estos datos proporcionan una capacidad de cientos de millas, vigilando el tráfico aéreo, terrestre y marítimo que se aproxima a nuestras fronteras. Antes de que las aeronaves asumieran esta misión, la cobertura de las fronteras era irregular. Ahora, sin embargo, ha aumentado a casi el 100 por ciento del tiempo.

Las dos aeronaves restantes que vuelan en la actualidad proporcionan apoyo a las fuerzas armadas de EE.UU. Las tensiones entre la nación aliada de Irak e Irán han ocasionado inquietudes para nuestras tropas acantonadas en las bases en Irak. El Comando Central de EE.UU. solicitó que el Constitution vigilara la frontera en busca de cualquier indicio de actividad hostil. El Eagle le provee apoyo a la Armada, manteniendo la estación sobre un grupo de batalla de portaaviones que lleva a cabo maniobras en el Pacífico. En vista de la situación en esa zona, ya es práctica estándar asignarle una aeronave a la Armada para proporcionar vigilancia sobre el horizonte en todas direcciones alrededor de la flota. Con todas las cinco aeronaves en estación y funcionando, la Mayor Newman y su equipo se preparan para lo que desean sea un día sin novedades.

En el otro lado del mundo, la unidad a cargo de otro sistema en el espacio cercano también desea una semana tranquila. Ubicada en una base de la Real Fuerza Aérea en el Reino Unido y responsable por los HALUs con base en el teatro europeo, el escuadrón HALU-Europa es una de las unidades HALU regionales planificadas. El próximo año, el escuadrón HALU-Pacífico estacionará su flota de aviones en un campo aéreo en Japón. Hasta ese entonces, el equipo en el Reino Unido lleva a cabo cualquiera de las tareas HALU que se reciben. Considerados el recurso más nuevo en el espacio cercano, los HALUs han estado funcionando solamente por un año. Esos vehículos—mejoras evolutivas de los UAVs (vehículos aéreos no tripulados) utilizados durante la última década—difieren de los sistemas antiguos en dos maneras cruciales: autonomía y persistencia. Concebidos para volar sin el aporte humano, típicamente requieren control manual solamente durante el despegue y el aterrizaje, cuando la envergadura del ala de 220 pies del avión puede crear problemas. Una vez en altitud, el sistema de control de vuelo a bordo vuela el avión a los coordenados correctos para comenzar su patrón de pista de carrera. Además, mientras que los UAVs pueden volar sin rumbo definido por quizás dos días, los HALUs pueden permanecer en estación hasta dos semanas, esa persistencia los hace verdaderos recursos en el espacio cercano.

A causa de la diferencia de hora, el Tte Cnel Toby “TR” Masino, el comandante del escuadrón HALU-Europa, comenzó su día horas antes que la Mayor Newman llegara al trabajo. El Coronel Masino se cerciora que los cinco HALUs bajo su cuidado permanecen en un estado de apresto constante. Aunque las aeronaves grandes proporcionan la mayor sustentación y resistencia, les toma más de una semana para llegar a su destino. Pero las condiciones en el mundo actual a veces exigen una respuesta más rápida. A diferencia de las aeronaves, los HALUs pueden llegar prácticamente a cualquier parte en su hemisferio en tan solo dos días. Es cierto que sus cargas útiles de 1.000 libras son sólo la mitad de las de las aeronaves, pero eso es suficiente para cumplir con las necesidades de comunicaciones vitales o misiones de reconocimiento. Ya que no son activados por energía solar, por lo regular permanecen en tierra hasta tanto se necesitan. Un diseño “plug-and-play” modular une la estructura del avión y las cargas útiles, permitiéndole al escuadrón contar a la mano con una variedad de cargas útiles para una integración rápida. El equipo del Coronel Masino acaba de culminar dos semanas de ejercicios en África, por lo tanto está ansioso de gozar de una semana de descanso y renovación.

Sin embargo, otro equipo del 1er NSG está comenzando su misión. En un país aliado de América Central, el Sargento Primero Ed Grant supervisa la llegada del equipo de su dirigible—uno de dos equipos en el 1er NSG a cargo de las operaciones de despliegue del sistema de dirigibles THOR (Recurso Táctico Aéreo Elevado). Considerado uno de los primeros sistemas en el espacio cercano que comenzara a funcionar en el 2006, el THOR comenzó como un programa de demostración pero sobrepasó las expectativas de todos y fue integrado rápidamente. Después de comprobar su valor en operaciones de combate, se convirtió en una característica estándar para las operaciones militares estadounidenses en todo el mundo. Hoy en día, el equipo se desplaza para apoyar una misión de operaciones especiales para extraer rehenes estadounidenses en manos de los narcoterroristas.

El sistema THOR emplea un concepto bastante sencillo: suspender un planeador con una carga útil interna desde un globo aerostático. Después de alcanzar una altitud predeterminada, el globo aerostático se desplaza con el viento a una región de interés. Al concluir la misión o antes que el globo aerostático se desplace a territorio enemigo, el planeador se separa del globo aerostático. Mediante el uso de un GPS a bordo, vuela autónomamente de regreso a una zona de aterrizaje segura donde las tripulaciones pueden enganchar el planeador y la carga útil a otro globo aerostático y lanzarlos nuevamente. Haciendo uso de múltiples lanzamientos desde un lugar contra el viento, el equipo puede proporcionar una cobertura continua indefinidamente sobre la región. Para la próxima extracción se han enviado suficientes planeadores y globos aerostáticos junto con el equipo del Sargento Grant para proveer cinco días de cobertura continua—aunque todos esperan que un día sea suficiente.

A medida que finaliza el lunes, la Mayor Newman y el Coronel Masino se han puesto al día en los asuntos administrativos. El Sargento Grant lleva a su equipo al lugar de alojamiento y luego prepara el plan de operaciones para la próxima misión. A lo que el personal del turno nocturno comienza a trabajar en la sección de operaciones, las aeronaves en el espacio cercano vigilan en lo alto sobre sus áreas asignadas.

Martes

La mañana del martes es clara y brillante sobre el desierto de California. La Mayor Newman hace sus tareas de cambio de turno y completa su lista de verificación. Después de establecer la condición de las aeronaves en estación, ella contacta a las distintas secciones del 1er NSG que están llevando a cabo sus operaciones.

Primero llama al Coronel Masino, quien informa el estado de apresto de sus HALUs. Luego llama al Sargento Grant y su equipo THOR desplazado quienes han llegado a la base desde donde trabajarán a lo largo de la costa centroamericana. Veteranos en este tipo de tarea, los equipos son desplazados alrededor de ocho a 10 veces por año para proporcionar apoyo de corta duración en el espacio cercano. Unidades permanentes del Ejército, la Armada y la Infantería de Marina han integrado operaciones de globos aerostáticos en sus propias fuerzas. Cada mes el escuadrón de adiestramiento del 1er NSG lleva a cabo sesiones para que ciertas tropas aprendan los pormenores de las operaciones con globos aerostáticos. Este adiestramiento les proporciona a los comandantes de la fuerza terrestre una capacidad interna de globos aerostáticos en el espacio cercano sin tener que llamar al 1er NSG para que se desplace en cada teatro, dejando a los equipos THOR desplazables libres para apoyar a unidades más pequeñas tales como las operaciones especiales en las misión de hoy de rescate de rehenes.

El entrenamiento en el equipo incluye montar los planeadores, integrar las cargas útiles (en este caso, los repetidores de enlaces de comunicaciones) e inspeccionar los globos aerostáticos. Al igual que en todo despliegue, el equipo ha traído consigo más abastos de los que necesita. En vista de la naturaleza crítica y en las que el tiempo es un factor decisivo en las operaciones, el equipo no puede esperar a que lleguen reemplazos o equipo adicional. Además, inclusive con los adelantos en las herramientas para predecir el tiempo, la precisión de los pronósticos es limitada. Fuertes vientos pueden empujar un globo aerostático al otro lado de una zona designada en cuestión de horas, exigiendo que se lancen más globos aerostáticos. O un solo globo aerostático puede efectuar un vuelo estacionario sobre la zona por un día o más, con la misión culminando solamente cuando las baterías a bordo se gasten.

Sistema de globo aerostático THOR

Sistema de globo aerostático THOR

El Sargento Grant confirma con su experto en meteorología con respecto al lugar óptimo de lanzamiento. Informes meteorológicos precisos son vitales para el éxito de la misión ya que el equipo necesita saber dónde y cuándo lanzarlo con base en la velocidad del viento y la dirección. En vista de que la operación de extracción cuenta con un periodo de tiempo corto, lanzarán múltiples globos aerostáticos para proporcionar redundancia en caso que el equipo falle o la operación se prolongue más de lo planificado. Todo parece estar listo para lanzar el globo aerostático a las 0130 hora local. El Sargento Grant le informa a la Mayor Newman el estatus de su equipo y el horario, luego autoriza a su personal a que descanse antes de comenzar las operaciones.

Para su última llamada de la mañana, la Mayor Newman contacta al escuadrón de mantenimiento, cuya tarea esta semana tiene que ver con las preparaciones finales para lanzar la aeronave Union—la más antigua en la flota—bautizada en honor al primer globo aerostático militar estadounidense. Desde que había regresado a la base hace tres semanas, la Union había pasado por un mantenimiento de rutina, que incluye la inspección de 50.000 pies cuadrados de conglomerados solares en busca de daños y reemplazarlos según sea necesario. El revestimiento de tela y la estructura interna de la aeronave también son inspeccionadas. Después de haber sido desplazada para tareas de vigilancia de fronteras sobre los Estados Unidos, la aeronave recibió una nueva carga última la semana pasada para su próxima misión. Todas las aeronaves han probado que son fuertes, y que requieren poco mantenimiento después de un despliegue de rutina, por lo tanto la Union será lanzada mañana y comenzará su trayectoria para reemplazar a la Constitution sobre Irak, por supuesto, si el clima lo permite. Las aeronaves pueden permanecer en lo alto por meses, pero son difíciles de maniobrar cerca de la tierra. En vista del límite de viento de 15 nudos para el lanzamiento, la aeronave típicamente despega en el aire calmado del desierto, temprano en la mañana. Durante el resto de este día, la Mayor Newman preparará a su equipo para el lanzamiento de mañana.
El martes culmina de la misma manera que comenzó—silencioso. Pero mañana será completamente distinto.

Miércoles

La Union sale de su inmenso hangar en las tempranas horas de la mañana. La tripulación no tiene problemas al sacarla y el clima es perfecto para el lanzamiento. El equipo de la Mayor Newman en el centro de operaciones lleva a cabo una comprobación previa al lanzamiento y se cerciora que el espacio aéreo tiene la vía libre. En el hangar, los visitantes se reúnen. Inclusive hoy en día, el lanzamiento de una aeronave atrae a la muchedumbre. La aeronave de 600 pies de largo empequeñece todo salvo su hangar. No permanece en tierra por mucho tiempo. Cualquier ráfaga de viento podría ocasionar que fuese difícil manejar la aeronave y esto resultaría peligroso para la tripulación que verifica los sistemas de la Union—especialmente el sistema de mando y control que guiará a esta gigante en su viaje. En el centro de operaciones, la Mayor Newman observa detenidamente a su equipo y todos los sistemas están listos. Después de una verificación final de despegar o no, se recibe la orden de desenganchar la aeronave de su torre de amarre y el vehículo se interna en el cielo brumoso de la mañana. Lentamente al comienzo, la aeronave comienza a elevarse. Los motores grandes y entubados apuntan la nave en una actitud encabritada. La aeronave no necesita los motores para alcanzar altitud, ellos proporciona dirección para que el ascenso sea lo más eficaz posible. El personal del escuadrón de meteorología, quienes ya han trazado las velocidades del viento y las direcciones, está en contacto con otros meteorólogos alrededor del mundo. Treinta minutos más tarde, la aeronave se ha convertido en tan sólo un punto en el firmamento. Después de una hora, ha alcanzado su altitud de crucero.

Haciendo uso de las mangas de aire, la Union viaja con la corriente en un patrón de oeste a este en un plan de ruta preprogramado. Evitando restricciones de sobrevuelo de cualquier país, la aeronave sigue un patrón hasta el Oriente Medio que se supone la haga llegar en ochos días. Una vez en movimiento, la aeronave asume el control de su vuelo. El sistema de guía autónoma actualiza constantemente su posición vía satélites GPS y vigila la velocidad y la dirección. El equipo de control de operaciones puede entrar los comandos manualmente, pero rara vez necesita hacerlo. Durante la siguiente semana, el equipo vigilará el progreso de la aeronave a medida que viaja al otro lado del mundo. Una vez que llega sobre Irak, la autoridad de control para la plataforma y la carga útil será transferida al comandante local.

El silencio del que la Mayor Newman y su equipo gozaron la semana pasada, llega a su fin en horas tempranas de la tarde. Escuchan noticias de un terremoto grande en la costa de la India, primero en las noticias y luego a través de la Oficina de Tareas del 1er NSG—el conducto para cualquiera de los posibles usuarios de los recursos en el espacio cercano del grupo. Por lo regular, apoyan a los usuarios del DOD pero algunas veces reciben solicitudes de otras agencias gubernamentales, aliados e inclusive países extranjeros. Hoy, a medida que se reciben informes más claros sobre el alcance del terremoto, la Mayor Newman y su grupo se dan cuenta que pronto surgirá una crisis humanitaria. El gobierno indio rápidamente solicita la ayuda de cualquier país y Estados Unidos se hace presente. Además de la ayuda típica en casos de desastre que nuestro país siempre ofrece rápidamente, en esos momentos el mundo mira hacia los recursos en el espacio cercano de EE.UU. para ayuda crítica. Aunque el 1er NSG no puede entregar cobijas y alimentos, un solo recurso en el espacio cercano sobre la zona del desastre puede establecer comunicaciones con toda la región. Este hecho fue demostrado claramente cuando se empleó por primera vez a estas aeronaves durante los desastres de deslaves en Panamá tres años atrás, y la Oficina de Tareas sabe que el terremoto en la India puede conducir a una tarea formal del Departamento de Estado.

En la sección de operaciones, la Mayor Newman—esperando que la llamen—comienza a estudiar sus opciones. Hay dos aeronaves en estación en esa parte del mundo, pero la de la Armada no cuenta con el tipo correcto de carga útil. La Constitution, que está en la frontera iraquí, podría llevar a cabo la tarea, pero probablemente no recibirá una orden de abandonar su misión actual. La Union, que fue lanzada esta mañana, podría volver a vectar para asistir a corto plazo, siempre que la Constitution permaneciera en la estación un poco más de tiempo. Pero a la Union le tomará una semana llegar a la zona del desastre. En vista de que necesita algo más inmediato, la Mayor Newman decide llamar al escuadrón HALU-Europa.

En el Reino Unido, la llamada de la Mayor Newman no tomó por sorpresa al Coronel Masino porque él también está mirando las noticias. Después de recibir información actualizada de ella, él decide comenzar a llamar a su equipo. Confiado de que va a recibir una orden de tarea inminente de utilizar sus HALUs en la iniciativa de rescate, el Coronel Masino quiere estar preparado para cuando llegue el aviso. Los cinco aviones permanecen en estado normal de apresto, pero eleva el nivel del estado de alerta y hace que su equipo prepare una de las aeronaves con una carga útil de equipo de comunicaciones estándar. Además de proporcionar retransmisión para los radios de tierra a tierra, la carga útil también sirve como refuerzo para las comunicaciones por satélite, permitiéndole al personal en tierra utilizar radios de más baja potencia para hablar a través de los satélites a cualquier parte en el mundo. En sólo tres horas, un HALU está cargado con la carga útil y en posición para ser reaprovisionado de combustible. En vista de los peligros relacionados con el aprovisionamiento de combustible, el Coronel Masino espera hasta que recibe la notificación oficial. Mientras, sus controladores han trazado la mejor ruta posible desde la base en el Reino Unido hasta la zona de desastre. El HALU puede llegar en 24 horas después de ser lanzado y podrá volar sin dirección determinada de 10 a 12 días. De ser necesario, su personal puede lanzar un segundo HALU o quizás redirigir una aeronave. Durante el proceso de analizar todas estas posibilidades, el Coronel Masino recibe la orden de tarea: ¡lancen el HALU!

Los miembros de la tripulación de aprovisionamiento de combustible se mueven en torno a la aeronave en su vestimenta protectora, cargando el hidrógeno líquido. Los hangares especializados en la base permiten el aprovisionamiento de combustible adentro del hangar, fuera del clima. En caso de que fuertes vientos y vientos soplando en dirección equivocada, los HALUs permanecerán en tierra. Por suerte, las condiciones hoy están favorables, por lo tanto el HALU comienza a rodar hasta el final de la pista. En esta etapa, un piloto certificado del centro de operaciones del escuadrón controla el vehículo manualmente. Un arreglo similar en el 1er NSG en la Base Aérea Edwards también podría controlar el HALU, pero hoy ese personal solamente observa el despegue. Después de las verificaciones finales de los sistemas del avión y recibir el visto bueno de la torre, el avión comienza a rodar lentamente en la pista y, luego de haber usado dos tercios de ella, el HALU comienza a ascender. Las grandes alas, hacia abajo cuando el vehículo estaba en tierra, ahora suben, levantándolo hacia el cielo. El HALU no efectúa ni maniobras radicales ni inclinaciones laterales en el despegue—solamente un viraje suave para alinearlo en el rumbo predeterminado. Al igual que una aeronave, el HALU se aprovecha de los vientos generales a altitudes más bajas para llegar a su destino lo más rápido posible. A lo que se aproxima a la India, ascenderá a 65.000 pies para comenzar a dar vueltas en torno a la zona del desastre. Pero eso no sucederá hasta mañana. Por ahora, el Coronel Masino le entrega el control de su HALU al equipo en Edwards y comienza a preparar otro vehículo en caso de que se necesite.

Aeronave Union

Aeronave Union

Jueves

Para las 0130 hora local en la costa centroamericana, los miembros del equipo THOR del Sargento Grant están listos para lanzar su primer globo aerostático. Utilizan botellas de hidrógeno, que llenaron el día anterior, para soltar los tres globos aerostáticos esta noche. Con base en la velocidad del viento y la dirección, pueden lanzarlos desde adentro de su base de despliegue. En el momento correcto, el globo aerostático inflado se adhiere al ligero y pequeño planeador que contiene la carga útil de relé que proporcionará la conexión de comunicaciones a las fuerzas terrestres y aerotransportadas que llevarán a cabo la operación en el día de hoy. Después de una hora de haberse liberado, el globo aerostático alcanza una altitud óptima de 70.000 pies. El sistema de mando y control del THOR, operado por el equipo de lanzamiento mediante una computadora portátil, vigila el ascenso y los comandos, recuperándose y soltando gases para alcanzar la altitud objetiva. En vista del buen clima y las distancias relativamente cortas que entran en juego, los planeadores para la operación de esta noche volarán de regreso a su lugar de lanzamiento después de separarse de los globos aerostáticos. Los equipos THOR pueden desplazar una tripulación de recuperación independiente, de ser necesario, pero el Sargento Grant se siente satisfecho que hoy no tiene que dividir su equipo.

Tres horas más tarde, el equipo lanza el segundo globo aerostático, y la misión de extracción prosigue. A medida que este globo aerostático avanza sobre la zona del blanco, los controladores encienden sus sistemas de carga útil y apagan la carga útil del primer globo aerostático. En este momento, envían un comando al planeador liberándolo del globo aerostático. Después de una bajada de varios miles de pies, el planeador comienza un arranque automático y se orienta a sí mismo al lugar del lanzamiento, más de 200 millas. Cuarenta y cinco minutos después de la liberación, el planeador hace un aterrizaje suave en el despeje designado previamente. El Sargento Grant desconoce el progreso de la operación, pero en lo profundo de la selva las tropas de operaciones especiales consideran a este globo aerostático como una cuerda de seguridad. A lo que ellos atacan el campamento terrorista, sus pequeños radios tácticos mantienen contacto con la unidad de reconocimiento que vigila el lugar y con los helicópteros de apoyo aéreo que se encuentran en un patrón de espera a varias millas. Antes de utilizar el espacio cercano, ese tipo de comunicaciones era imposible porque el terreno disminuía el alcance de un radio a alrededor de cinco millas. Ahora las tropas podían comunicarse hasta a 350 millas. Después de reunirse con el equipo de reconocimiento, solicitan el apoyo aéreo y comienzan a atacar. Al sorprender a los terroristas, las fuerzas especiales se infiltran rápidamente en el campamento y rescatan a los rehenes estadounidenses. En cuestión de diez minutos, todos abandonan el campamento y los helicópteros comienzan a llegar rápidamente para recogerlos.

En el lugar de lanzamiento, mientras el equipo de recuperación recoge al primer planeador y lo montan en sus vehículos después de haber sido notificados del éxito de la misión. Luego le ordenan al segundo planeador que se libere y regrese a la base. Sabiendo que sus sistemas salvaron vidas en este día, se sienten justificadamente orgullosos.

Cuando la Mayor Newman regresa para comenzar su día, el equipo THOR ha recuperado todo su equipo y ha empacado. Ella se siente complacida de informarle a la cadena de mando no sólo el éxito del equipo, sino el progreso del HALU y la probabilidad de llegar a la zona del desastre más tarde en el día. Después de coordinar con varias agencias de ayuda militares y civiles que han llegado a la zona, la Oficina de Integración del 1er NSG necesita cerciorarse de la manera más eficaz de emplear los servicios de comunicaciones provistos por el HALU.

Al igual que el día anterior, el jueves trae algunas sorpresas. En el piso de operaciones, la Mayor Newman se percata de una alarma en la estación que vigila a la aeronave Eagle, que le brinda apoyo a la flota de portaaviones de la Armada. Aparentemente, la aeronave se ha alejado de la estación. Los vientos a nivel alto han comenzado a hacer ráfagas, soplando demasiado fuerte para que los motores de la aeronave puedan poner resistencia. La sección de operaciones se moviliza, primero recopilando datos precisos del clima en todas las altitudes en torno a la posición de la aeronave. Quizás sea posible subir por encima o por debajo de las ráfagas de viento para recuperar la estación. El personal del escuadrón de meteorología durante ese turno descubre una capa a 5.000 pies más bajo que la altitud de crucero actual que permitiría que la aeronave se recuperara sobre la flota. Mejor aún, ellos no preven que los altos vientos en la altitud de funcionamiento continúen por mucho tiempo—buenas noticias porque funcionar a altitudes más bajas requiere más rendimiento del motor (por lo tanto, más potencia). Aunque aún no han llegado a un umbral crítico, si los motores no pueden manejar los requerimientos de potencia, quizás habrá que apagar la carga útil. En el peor de los casos, la aeronave tendría que irse a la deriva, a veces cientos de millas, hasta que las baterías se vuelvan a cargar lo suficiente como para regresar a la estación—algo que le sucede periódicamente a casi todas sus aeronaves.

Afortunadamente, la gran huella desde la altitud del espacio cercano a menudo significa que el flujo de datos permanece ininterrumpido y los usuarios en tierra no tienen idea que su aeronave ya no está directamente encima. Solamente en circunstancias raras las aeronaves no se pueden recuperar en uno o dos días. La pérdida de un recurso en el espacio cercano, aunque sólo por un día, hace sonar las alarmas. Ya informados de la pérdida temporal de este gran ojo en el cielo, el comandante de la flota de la Armada lanza un avión convencional para hacer el trabajo. Anteriormente la norma para proporcionarle defensa a la flota, estos aviones rara vez se lanzan. La Mayor Newman considera este escenario un ejemplo original de la importancia vital de estos recursos en el espacio cercano en el mundo actual. Resulta difícil creer cómo llevábamos a cabo las operaciones sin ellos.

Para Eagle, un nuevo plan de vuelo la llevará a una altitud más baja. Para cuando termine el turno diurno, la aeronave estará regresando a su flota. El equipo del turno de medianoche la guiará el resto del camino.

Viernes

Típicamente, el viernes es la señal del fin de una semana de trabajo. Pero para los hombres y mujeres del 1er NSG, la semana de trabajo nunca termina. El HALU comienza a volar en torno a la zona de desastre en la India, su carga útil proporcionando cobertura de comunicaciones a una región desvastada. Las fuerzas de rescate en las zonas más remotas y afectadas ahora se pueden comunicar con el centro de ayuda y hacer arreglos para evacuaciones médicas y entrega de abastos. Seis aeronaves están en el aire, la Eagle ha regresado a la estación; protegiendo a su usuario de la Armada, la Union viaja con la correinte de aire hacia el este a Irak y el equipo THOR se prepara para regresar a casa.

En la base, la Mayor Newman aprovecha su hora de almuerzo para presenciar la inauguración de la aeronave más nueva en el hangar. Aunque contiene mejoras tales como un nuevo sistema de aprovisionamiento de combustible y andamios móviles, el techo retractable de esta estructura la hace diferente. Funcionando de manera muy parecida a un estadio deportivo, el techo permitirá el lanzamiento de la aeronave en casi todos los tipos de clima, salvo los más severos, mejorando así la capacidad del equipo de cumplir con las necesidades de los usuarios de plataformas en el espacio cercano.
La Mayor Newman se siente orgullosa de formar parte de una organización que en tan corto tiempo se ha tornado tan significativa para las operaciones militares. La visión de los líderes de la Fuerza Aérea durante los últimos años—buscando agresivamente la manera para colocar los recursos en el espacio cercano en un estatus operacional—ha tenido sus recompensas. Los recursos en el espacio cercano vuelan todos los días en todas partes del mundo, proporcionando apoyo a los militares, diplomáticos, seguridad y a causas humanitarias. Ahora, las personas dan por sentado su presencia, y la Mayor Newman sólo puede imaginar cuáles flotas en el futuro volarán el ámbito del espacio cercano.


Colaborador

El Mayor Mark Steves El Mayor Mark Steves, USAF (Licenciatura, University of Delaware; Maestría, Air Force Institute of Techonolgy; MBA, Embry-Riddle Aeronautical University) trabaja en el Grupo de Acción del Comandante, Cuartel General del Comando Espacial de la Fuerza Aérea (AFSPC), Base Aérea Peterson, Colorado.  Anteriormente se desempeñó como líder en el Comando del Espacio Cercano en AFSPC, colaborando dentro de la Dirección de Planes y Requisitos.  Llevó a cabo tareas de operaciones de lanzamiento para 22 misiones del Delta II en la Estación de la Fuerza Aérea Cabo Cañaveral, Florida, al igual que tareas de mando y control de satélites en la Estación de la Fuerza Aérea Onizuka, Sunnyvale, California.  En la Oficina de Reconocimiento Nacional, llevó a cabo operaciones por satélite y sirvió como un administrador de misión para la integración del lanzamiento de sistemas espaciales nacionales.  El Mayor Steves fue seleccionado para asistir a la primera clase de Capacitación de Desarrollo Intermedio en el Instituto de Tecnología de la Fuerza Aérea, Dayton, Ohio.

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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