Document created: 5 June 06
Air & Space Power Journal - Español  Segundo  Trimestre 2006


Redefiniendo Asimetrías en el Empleo del Poder Aéreo

Mayor José Palermo, Fuerza Aérea Uruguaya

Poder Aéreo

EL PRESENTE TRABAJO busca aportar elementos que contribuyan al desarrollo de una visión más amplia de la noción de conflicto militar asimétrico, en la cual se incluya la perspectiva que de este fenómeno se puede tener desde un país relativamente pequeño e institucionalmente fuerte, centrándose el estudio en particular sobre la aplicación del poder aéreo en dichos conflictos.

El artículo va de lo general a lo particular, estudiando en primera instancia la naturaleza del conflicto asimétrico, posteriormente el conflicto asimétrico desde el punto de vista militar y finalmente el empleo del poder aéreo en estos conflictos, haciendo hincapié en la doble consideración que se deberá hacer de los mismos (dicotomía fuerte-débil).

Las reflexiones vertidas a continuación presuponen que las fuerzas militares que intervienen en los eventuales conflictos sobre los que se teoriza o describen, se encuentran habilitadas para participar en los mismos de acuerdo al marco jurídico particular de cada Estado y a las oportunas directivas legítimas del gobierno correspondiente. Habrá que estudiar las soluciones particulares a la luz de cada orden jurídico específico a efectos de dar solución a temas tales como en que casos deben intervenir las Fuerzas Policiales o las Fuerzas Militares para neutralizar las eventuales amenazas, uso de fuerzas militares dentro y fuera de fronteras, uso de la fuerza mortal, etc.

Análisis

Para iniciar el estudio propuesto, se torna necesario definir claramente el objeto de estudio, esto es determinar sin lugar a dudas cuáles son las nociones de "conflicto asimétrico", "guerra asimétrica" y "enemigo asimétrico", ya que existe un uso promiscuo de los términos, los cuales se emplean en distintas acepciones, que si bien son verdaderas en sí mismas, resultan poco claras, incorporan elementos extraños y contribuyen en definitiva a la confusión del lector, ya que representan una tendencia muy generalizada mezclando la noción de "conflicto asimétrico" con una de las formas (la más eficaz por cierto) de abordar el mismo. A modo de ejemplo, basta señalar que "se refiere a la manera y medios extremos de lucha que no corresponden a los objetivos y medios de combate del oponente, utilizando recursos diferentes a los del adversario" o que es "recurso que utiliza el poder más débil al atacar de una manera imprevista el lado vulnerable del poder más fuerte" 1. Se puede percibir en estos ejemplos que se recurre una noción más bien de tipo intuitivo.

Es importante aclarar que debe deslindarse completamente de la noción de "guerra asimétrica" el concepto de "terrorismo". El terrorismo es un instrumento ilegítimo de lucha, que puede ser empleado en conflictos "simétricos o asimétricos", que no se ajusta a las reglas de la guerra convencional y que persigue el infundir temor.

Cualquier ejército o fuerza beligerante puede—y llegado el caso debe—usar legítimamente formas de lucha asimétrica sin por ello caer en las prácticas terroristas.

En definitiva, el terrorismo es un instrumento de lucha que puede usarse durante cualquier tipo de conflicto humano, ("simétrico" o "asimétrico", de "alta intensidad" o "baja intensidad", "internacionales" o "de liberación nacional", etc.) y que por tanto no integra la definición de "guerra asimétrica" que propone este trabajo.

¿Qué es un conflicto asimétrico?

El conflicto se define como un proceso dinámico donde actitudes, comportamientos y estructuras se interrelacionan. El conflicto surge cuando los intereses de las partes entran en colisión o las relaciones entre ellas se tornan opresivas. Así, las partes en conflicto comienzan a desarrollar actitudes hostiles y comportamientos conflictuales.

La formación del conflicto, entonces, comienza a gestarse, crecer y desarrollarse en una espiral donde la desconfianza y mitificación mutuas aumentan la distancia entre las partes. Mientras esto sucede, el conflicto se expande, puede involucrar a otras partes, profundizarse, esparcirse y generar conflictos secundarios derivados del principal al interior de los mismos grupos o entre terceros no comprometidos en el primer conflicto.

Cuando se habla de los conflictos en general, éstos se pueden clasificar atendiendo específicamente al factor "poder", en:

Simétricos: La relación de poder es similar, es decir, ambas partes tienen cuotas similares de poder.

Asimétricos: La relación entre las partes implica una considerable diferencia respecto a los poderes en pugna. Ej.: mayoría versus minoría, jefe versus empleados, amo versus siervo, etc.

En los conflictos asimétricos, la raíz del conflicto no se ubica necesariamente en un particular interés que pueda estar generando contraposición entre las partes, sino indica que el problema se encuentra localizado precisamente en las características de cada uno y la relación que establecen. La resolución de conflictos en su enfoque tradicional está principalmente circunscrita a los conflictos simétricos. En aquellos de tipo asimétrico, la estructura está determinada de tal forma que en teoría, el más fuerte siempre debería ganar y el de inferior poder siempre debería perder. Por esto, la única forma de resolver este tipo de conflicto en forma pacífica es cambiando las estructuras, lo que no representa obviamente el interés del fuerte.

En consecuencia, no puede existir un resultado ganador-ganador por compromiso bilateral (que es la forma más racional de resolver un conflicto de tipo simétrico). Se requiere la necesaria intervención de una tercera parte que aúne esfuerzos con los que representan la parte débil del conflicto para llegar a un acuerdo negociado que evite la violencia.

Los conflictos asimétricos representan un alto costo para ambas partes (es opresivo ser opresor aunque no tanto como ser oprimido). También hay costos para los fuertes que deben mantener un estándar de opresión constante para impedir la subversión. En conflictos asimétricos severos llega un momento en que el costo se hace insostenible para ambas partes. Aquí, la dinámica para resolver el conflicto pasa por un cambio de la estructura actual de relaciones a otra.2

¿Qué es una guerra asimétrica?

Si recurrimos al diccionario, en el mismo podremos encontrar una definición académica de la palabra guerra: " (Del germano werra, discordia pelea) . . . lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación. . . ."3

Por tanto, queda claro que la guerra es un conflicto (discordia, pelea, lucha) en gran escala (entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación) y se distingue de otros conflictos porque en él se emplean las armas (lucha armada). Dicho de otra forma, se utiliza el "poder militar".

Combinando esta definición de guerra como forma de conflicto en el que se aplica el poder militar con la anterior de "conflicto asimétrico", esto es, aquel conflicto en el que la relación entre las partes implica una considerable diferencia respecto de los poderes en pugna, podemos arribar a una noción clara del término "guerra asimétrica", la que quedaría definida como aquel conflicto armado en gran escala donde la relación entre las partes implica una considerable diferencia respecto de los "poderes militares" en pugna.

Las partes en una guerra se denominan enemigos, por lo tanto, la verdadera esencia de la guerra asimétrica es el desequilibrio del poder militar que existe entre los enemigos.

Queda claro pues que los medios de lucha extremos o novedosos, el uso de recursos exóticos e imprevistos, etc., por parte del adversario cuyo poder militar es el más débil, constituye una consecuencia natural de este tipo de guerra y si bien la caracterizan, no deben integrar su definición, ya que son la consecuencia de un desnivel de poderes y no parte de su esencia.

La guerra asimétrica

El concepto de guerra y enemigos asimétricos no es nuevo, si bien ha tomado fuerza en la última década. Recordemos por ejemplo la alegoría bíblica de David y Goliat donde están presentes todos los elementos del enfrentamiento asimétrico. David representa a un pueblo pequeño, mal armado pero sumamente decidido, que se enfrenta a un enemigo gigante, fuerte, muy bien equipado para el combate, lo que constituye un desequilibrio de poder paradigmático. David, mediante la utilización de una onda –empleando tácticas de combate novedosas—consigue derrotar a su fuerte enemigo sin que este tuviera la oportunidad de hacer uso de un armamento convencional para la época como era su espada o sin que su armadura pudiera llegar a protegerlo.

Existen básicamente dos formas de enfrentar una guerra asimétrica, esto es una forma tradicional utilizando los mismos medios y las mismas técnicas que para la "guerra simétrica" y el enfoque "no tradicional" o "asimétrico" propiamente dicho, introduciendo en el conflicto los "medios extremos de lucha que no corresponden a los objetivos y medios de combate del oponente, utilizando recursos diferentes a los del adversario". A estas dos formas deberíamos agregar una tercera que es la versión "terrorista", con las salvedades que se hicieron al principio de este trabajo sobre una práctica delictiva condenable que no puede ser adoptada por un Estado respetuoso de las convenciones sobre la guerra.

Enfoque tradicional o disuasivo

Clausewitz en su obra "De la Guerra", da cuenta de la existencia de guerras que se dan entre enemigos sumamente dispares cuando dice ". . . la diferencia en fuerza física no debería ser mayor, a lo sumo, que lo que podría neutralizarse por la fuerza moral . . . Por ende, si hemos visto ciertas guerras que se producen entre estados desiguales en poderío, se debe a que en realidad la guerra se aleja mucho de nuestra concepción teórica original" e inmediatamente a continuación ofrece una explicación para tal fenómeno, "existen en la práctica dos causas para hacer la paz que pueden ocupar el lugar de ofrecer mayor resistencia: uno, la improbabilidad del éxito, el otro el excesivo costo a pagar por él".4

El general germano era gran admirador de la forma en que Federico el Grande obtuvo importantes logros militares y políticos a pesar de lo relativamente pobre de su poderío militar. Refiriéndose a ésto nos dice, "al frente de una pequeña nación que se asemejaba a las otras en muchas cosas y sólo las aventajaba en algunos aspectos de la administración, no podía convertirse en un Alejandro y hubiera terminado en un desastre como Carlos XII. Por ello, en toda su dirección bélica se trasluce un poder limitado, siempre ecuánime y nunca exento de fuerza . . . atributo que enfatizamos en la campaña de 1760, también en las otras, pero particularmente en esta, porque en ella sostuvo el equilibrio enfrentándose a una fuerza hostil muy superior y haciendo sólo un pequeño sacrificio".5

Clausewitz era pues, plenamente consciente de la existencia de conflictos asimétricos en los que aun una nación pequeña podía lograr el éxito siempre y cuando pudiese disuadir al adversario, logrando que este renunciara a la lucha debido al alto costo o a lo improbable de su éxito. En definitiva, el objetivo del débil era lograr que su enemigo no pudiese pagar el precio en material y sangre por los fines políticos que pretendía lograr.

El genio prusiano no logró imaginar "soluciones novedosas" o el "empleo de recursos diferentes", pues siempre mantuvo en su mente una concepción de enfrentamiento tradicional entre los oponentes, aún entre los asimétricos. Las soluciones que aportó en estos casos implicaban enfrentamientos en pie de igualdad y convencionales, pasando mas bien por un adecuado uso de la audacia, la sorpresa, la defensa estratégica y en definitiva una utilización ponderada de los recursos en el proceso disuasivo. Justo es aclarar que era casi imposible en su época concebir el grado de asimetría de poderes a los que se puede llegar en el mundo moderno (una superpotencia como EE.UU. frente a un país tercermundista) y, por otra parte, era heredero de una larga tradición militar europea, demasiado atada a una forma de combate ordenado en prolijas formaciones, lo que creaba en él una impronta muy importante.

Enfoque "No tradicional"
o "Asimétrico"

En julio de 1755, en América del norte (25 años antes del nacimiento de Clausewitz), una importante fuerza británica dotada de poderosa artillería al mando del General de división Edward Braddock fue derrotada por una pequeña y relativamente pobre fuerza de franceses e indios, los cuales aprovechando el terreno y ocultándose en los bosques, lograron causar a los británicos—que respondieron en forma tradicional concentrando sus medios, lo que los transformó en blancos fáciles—900 bajas, incluyendo a 15 de los 18 oficiales y la del propio Braddock.6

Aquí tenemos en un ejemplo casi contemporáneo a la experiencia de Clausewitz, un enfoque más práctico de la "guerra asimétrica", donde la esencia del conflicto estaba—según dicen Steven Metz y Douglas Johnson de la Escuela Superior de Guerra del Ejército de los Estados Unidos—en ". . . actuar, organizar y pensar de manera distinta a nuestro adversario, de manera de maximizar nuestras propias ventajas, explotar las debilidades del adversario, obtener la iniciativa y lograr una mayor libertad de acción."7

En términos coloquiales significaría no hacer lo mismo que intenta el adversario más fuerte, pues en ese planteo el débil ya está derrotado. Es preferible explotar las ventajas propias y las debilidades del enemigo en una forma diferente. Un ejemplo de esto puede verse en la guerra que sostuvo el ejército de los EEUU contra los indios Seminola, según John D. Waghesitein: "cuando los indios se enfrentaban con un poder de fuego mayor y en una situación táctica desventajosa, simplemente se dispersaban en agrupaciones pequeñas luchando una guerra de guerrillas . . . Cuando se esperaba que otros indígenas del este siguiesen las reglas de juego de defender una posición fija y ser derrotados, los Seminolas . . . rechazaban regularmente las batallas campales y en su lugar empleaban tácticas como las emboscadas y otros ataques repentinos . . .".8

Enfoque "Terrorista"

Existe una tercera forma de manifestación de la conflictividad asimétrica armada que está dada por el accionar de determinados grupos fundamentalistas, nacionalistas o relacionados con el crimen organizado nacional e internacional, los cuales recurren al instrumento del terror, que pueden, dado su alcance y magnitud, tener consecuencias muy graves. A modo de ejemplo basta contemplar la realidad colombiana, los ataques con gas Sarín en el subterráneo de Tokio o los atentados del 11 de septiembre contra los EEUU.

Estas prácticas son condenables, deben ser perseguidas y reprimidas, quienes las perpetran sean o no combatientes, infringen las leyes nacionales e internacionales.

Una fuerza militar legítima que pertenece a un "Estado de Derecho", nunca puede recurrir a prácticas terrorista.

Las dos caras de la moneda

Debido a lo abundante de la literatura de origen norteamericano que se ocupa del tema de los conflictos militares asimétricos, se tiende en general a abordar estos asuntos desde una perspectiva demasiado aferrada a la visión que los especialistas de este país tienen de los mismos.

Desde el punto de vista norteamericano y dado su actual status de superpotencia hegemónica, no existen más que eventuales enemigos, amenazas y guerras de tipo asimétrico, estando siempre su país en la posición del oponente "fuerte", salvo tal vez en el improbable caso de un enfrentamiento militar convencional o nuclear con China.

Esto no es ni bueno ni malo, sólo es parcial, pues es importante destacar que tal como el Dios romano Jano, este problema tiene dos caras debido a que en cualquiera de los enfoques antes mencionados para enfrentar un eventual "enemigo asimétrico", debe considerarse no sólo la perspectiva del más fuerte sino también la del más débil.

Cualquier estado, contingente internacional o comunidad beligerante, puede verse involucrado en un conflicto militar asimétrico en el que le toque desempeñar alguno de estos roles, sea el del más fuerte, sea el del más débil.

Un país como Uruguay, a pesar de su relativamente pequeño tamaño y vocación pacífica, no es ajeno tampoco a esta realidad debido a que las eventuales amenazas que puede enfrentar en el futuro, serán siempre asimétricas y es por eso que la realidad oriental (equivale a decir uruguaya) puede servir como ejemplo para ilustrarnos en este punto.

Ataque exterior: el ataque exterior es siempre una posibilidad aunque con un muy bajo grado de probabilidad. De producirse, sólo podría tener su origen en vecinos fronterizos o en un enemigo ajeno a la región, pero con capacidad para proyectar su fuerza militar en ultramar. En todos estos hipotéticos y actualmente poco probables casos, Uruguay estaría involucrado en un conflicto asimétrico. Basta con ver el tamaño y los recursos de los estados vecinos y de los países que hoy son capaces de aventuras militares transoceánicas para darse cuenta que en dicho enfrentamiento estaría desempeñando el rol de la parte más débil.

Conmoción interior: en el siempre posible y más probable caso de tener que enfrentar una conmoción interna o a un grupo beligerante autóctono apoyado o no desde el exterior, estarían las fuerzas militares orientales también involucradas en un conflicto de tipo asimétrico, aunque esta vez en una posición seguramente ventajosa.

Misiones de paz: las tropas de Uruguay que cumplen misiones de paz en el extranjero para las Naciones Unidas, dado la naturaleza de las mismas, se verán involucradas en conflictos de naturaleza normalmente asimétrica en los que podrán desempeñar, según sea el caso, el rol del fuerte o del débil.

Acciones ante las "nuevas amenzas": el estado uruguayo podría tener necesidad en el futuro de emplear válidamente y dentro de un marco jurídico adecuado, a las fuerzas militares para enfrentar a grupos armados de tipo delictivo o terrorista, relacionadas por ejemplo con el narcotráfico o el contrabando, en caso de que las fuerzas policiales se vieran superadas en número, poder de fuego o en alguna otra forma por dichas organizaciones. En estos casos suponemos las fuerzas militares estarían desempeñando el rol de la parte más poderosa.

El empleo del Poder Aéreo
contra enemigos asimétricos

Tomaremos como punto de partida una definición clásica de poder aéreo como la que propusieron dos británicos, el mariscal del aire R. J. Armitage y el vice mariscal del aire R. A. Mason en su obra "Air Power in the Nuclear Age", donde afirman que es "la capacidad de proyectar fuerza militar en la tercera dimensión a partir de una plataforma por encima de la superficie terrestre"9. Esta es una definición bastante aceptada que tiene la virtud de incluir la a veces pasada por alto capacidad del poder aéreo de funcionar como amenaza potencial, si bien deja fuera de ella algunos tipos de vectores que pueden afectarlo, como ser los mísiles balísticos y los tierra-aire.

Aclaremos también que el poder aéreo puede percibirse como una herramienta sofisticada y polivalente que puede ser usada contra cualquier tipo de enemigo, sea simétrico o asimétrico. La diferencia entre un éxito arrollador o un fracaso catastrófico en el uso de esta maravillosa herramienta reside en emplear la función adecuada para la necesidad concreta, sin intentar "matar mosquitos a cañonazos" ni detener a un elefante con un mondadientes.

Establecida con claridad la noción de poder aéreo, a continuación comenzaremos a evaluar las formas y métodos de su aplicación contra enemigos asimétricos, utilizando para ello el esquema desarrollado hasta este punto y distintos ejemplos históricos disponibles.

Considerando la "guerra asimétrica", estudiaremos el empleo del poder aéreo desde un ángulo "tradicional" y "no tradicional". En cada uno de ellos atenderemos la perspectiva del adversario más fuerte y del más débil, finalmente analizaremos el empleo del poder aéreo contra enemigos asimétricos (más débiles que las fuerzas armadas del Estado) y que hayan optado por el "terrorismo"

Poder Aéreo en el "Enfoque tradicional" o "Disuasivo"

Fuerte: emplea el poder aéreo en la forma tradicional, recomendado por los grandes teóricos como Douhet y Mitchell. Contra un enemigo asimétrico más débil, puede no ser adecuado e incluso contraproducente.

La destrucción de la fuerza aérea enemiga, por ejemplo, no es un objetivo válido ya que ésta puede ser incapaz de disputar la superioridad aérea e incluso no existir.

El empleo de los medios aéreos abundantes, complicados y costosos puede no tener el efecto deseado sobre el enemigo como sucedió durante los últimos dos años de la guerra en Corea, cuando los norcoreanos y chinos oponían una débil resistencia a lo largo del paralelo 38º N. La aplicación intensa de medios aéreos convencionales por los norteamericanos, no logró la meta buscada que era el progreso de las negociaciones para preservar una Corea del Sur no comunista.

En otro caso paradigmático, podemos ver que se realizaron numerosas interdicciones aéreas contra las rutas norcoreanas de abastecimiento durante la operación "Strangle", sin lograr en ningún momento cortar radicalmente el flujo de suministros debido a que los asiáticos utilizaban una tecnología primaria para el transporte a lo largo de dicha rutas. Por ejemplo, se pudo demostrar que 100 hombres transportando granadas de mortero sobre su espalda, podían cubrir la cuota diaria requerida de esa munición por tiempo indefinido.10

Los EE.UU., durante la guerra de Vietnam, fracasaron en el reconocimiento e identificación de la naturaleza del conflicto armado que enfrentaban, volviendo a incurrir en algunos de los mismos errores que habían cometido en Corea. Iniciaron una clásica campaña de bombardeo estratégico mediante la operación "Rolling Thunder", atacando objetivos tales como depósitos de petróleo en las afueras de Hanoi sin obtener resultados significativos en la guerra en el sur. Las fuerzas del Vietcong y el ejercito regular de Vietnam del Norte no tenían grandes necesidades de petróleo, tal cual lo afirmaba el general Alejandro Bayo que estaba a cargo del entrenamiento de las tropas insurgentes de Fidel Castro y decía: "los pies y las piernas son los motores de la guerrilla".11

El bombardeo de poblaciones civiles desprotegidas y el daño colateral, pueden tornar la opinión pública tanto nacional como internacional contra el "fuerte", tal como le sucedió a los EE.UU. durante la guerra de Vietnam.

En definitiva, aplicar el poder aéreo "tradicional" contra un enemigo notoriamente más débil puede ser oneroso, desgastador, poco efectivo y comprometer los objetivos políticos de la guerra.

Débil: el empleo tradicional del uso del poder aéreo por parte del adversario débil es igualmente peligroso y eventualmente perjudicial.

Normalmente, tal como sucede en Uruguay, el poder aéreo tiene una función disuasiva12, es decir, de amenaza latente. Tiene como fin primario crear la certeza en el eventual enemigo que, en el caso que decida atacar, venderá muy cara la posible derrota y eso puede comprometer el logro de sus objetivos políticos por tornarlos sumamente onerosos.

El problema de esta actitud es que la disuasión solamente será efectiva si constituye una amenaza real y creíble, ya que su objetivo principal es evitar el conflicto armado. Cuando éste se produce, la disuasión fracasa. Si la asimetría es de tal magnitud que el poder aéreo débil no es percibido como una amenaza por el poder aéreo fuerte, se produce entonces el encuentro armado. Si el débil realiza lo que se espera de él, es decir, utiliza su poder aéreo en forma tradicional, es inevitablemente derrotado.

El problema se agrava debido a las crisis económicas endémicas que sufren ciertas regiones del mundo y a lo oneroso que resulta adquirir o desarrollar plataformas aéreas y sistemas de armas. Esa circunstancia contribuye a crear una gran dependencia técnica y a aumentar la brecha tecnológica, haciendo cada día menos creíble la respuesta aérea tradicional de las fuerzas militares del tercer mundo y de los países en desarrollo.

En 1982, en el conflicto de las Malvinas, la Fuerza Aérea Argentina recurrió a un enfoque tradicional para enfrentar con éxito a las fuerzas aeronavales británicas, tecnológicamente más avanzadas. Han pasado 20 años y durante ese tiempo los sistemas de armas de Uruguay, que en ese entonces podían considerarse relativamente contemporáneos a los utilizados por los argentinos, siguen siendo básicamente semejantes. Cabe preguntarse, ¿sucede lo mismo en los países del primer mundo o en los países vecinos? La respuesta es obviamente no, por lo cual cabe concluir que la brecha tecnológica se hace más grande día a día y es directamente proporcional al pasaje del tiempo. Eso disminuye la capacidad disuasiva propia y nos obliga a replantear la conveniencia de mantener una visión tradicional sobre el empleo del poder aéreo en la defensa de un país como Uruguay.

Empleo del Poder Aéreo en el enfoque "No tradicional"
o "Asimétrico"

"Nadie inicia una guerra o piensa hacerla sin antes tener en claro lo que se propone y los medios para lograrlo."

                                                                                                                                           —K. von Clausewitz

Fuerte: éste deberá evaluar y definir claramente sus objetivos políticos en el conflicto antes de decidir la mejor forma de emplear su poder aéreo superior contra el débil.

Por lo tanto deben determinarse:

Los objetivos políticos "positivos", como por ejemplo fue lograr la rendición incondicional de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial o conseguir la salida de las tropas iraquíes de Kuwait durante la primera guerra del Golfo. Sobre la base de estos objetivos se determina claramente cual es la mejor aplicación que se puede dar a los recursos militares propios.

Los objetivos políticos "negativos" y un buen ejemplo de ellos puede ser "preservar la Alianza durante la guerra del Golfo de 1991, evitando a toda costa la intervención de Israel". Estos objetivos negativos tienden a establecer las limitaciones a las que va estar sometida la aplicación de la fuerza militar para el logro de los objetivos positivos.

En general es posible afirmar que la importancia que cobran los objetivos negativos para el más fuerte es directamente proporcional a la asimetría del conflicto. Es así que en una guerra simétrica donde primen los objetivos "positivos", habrá pocas limitaciones para el empleo del poderío militar en general y aéreo en particular. Durante la Segunda Guerra Mundial los aliados bombardearon hasta reducir a cenizas las ciudades alemanas, no dudaron en atacar represas en el valle del Rurh e incluso llegaron a utilizar armas nucleares contra dos ciudades japonesas.

Por el contrario, el logro de objetivos negativos implica siempre limitaciones al empleo del poderío propio. Cuanto más limitada es la guerra, mayor es el peso de los objetivos negativos y más obstaculizan el empleo del poder aéreo.

Basta mencionar a modo de ejemplo limitaciones como el bombardeo de la cabecera sur únicamente de ciertos puentes en Corea o la inhibición de atacar equipo militar importante estacionado en las inmediaciones e incluso en el interior de lugares sagrados para el Islam durante la guerra del Golfo.

Es obvio que la naturaleza contradictoria de los objetivos positivos y negativos crea una dicotomía que de no ser felizmente resuelta por los responsables políticos, puede inducir una verdadera parálisis tal como la que ocurrió en Vietnam durante la administración del presidente Lyndon Jonson, cuando los objetivos negativos neutralizaron a los positivos13. Eso quedó cabalmente reflejado en una frase atribuida a un general anónimo durante el conflicto, citada por el analista militar norteamericano Mayor Robert M. Cassidy en uno de sus trabajos: "jamás permitiré la destrucción del Ejército, sus instituciones, su doctrina, o sus tradiciones sólo para ganar esta guerra apestosa"14.

Los objetivos políticos positivos de la guerra determinan cuál será la estrategia superior—invadir Iraq, por ejemplo. Los objetivos políticos negativos afectan directamente a la estrategia militar—el modo de efectivizar dicha invasión—y a los objetivos militares–qué metas militares se fijan y qué tipos de objetivos materiales se atacarán durante las operaciones—llegando a los escalones ejecutivos en forma de "reglas de empeñamiento" o "reglas de combate" a las que deberán ajustarse las tripulaciones bajo su estricta responsabilidad.

Existen—según el analista militar Dr. Mark Clodfelter—una serie de factores variables que deberán ser evaluados antes de determinar en qué ocasiones el poder aéreo puede contribuir al logro de las metas positivas sin comprometer las negativas en un conflicto de tipo asimétrico. Se refieren a la naturaleza del enemigo, el tipo de guerra emprendida por éste, las características del terreno donde se combate, la magnitud de los controles militares y la naturaleza de los objetivos políticos.

Débil: el adversario débil debe enfrentar el conflicto desde un enfoque "no tradicional" o "asimétrico". Con una nueva mentalidad, tiene que abandonar el concepto de victoria militar propia ya que obtenerla es imposible debido a la abrumadora desigualdad de las fuerzas. El objetivo debe consistir en tratar de dificultar la victoria al enemigo, aumentando su desgaste (no olvidemos que es opresivo ser opresor), comprometiendo así el logro de sus objetivos políticos. Eso lo puede llevar a una derrota final a pesar de haber ganado todas las batallas previas.

Esta actitud frente al enemigo sobre la victoria se logra abandonando los paradigmas del combate clásico, intentando "jugar otro juego", tratando de maximizar las propias ventajas, explotando las debilidades del contrario e impidiéndole a la vez el usufructo de sus propias ventajas.

En Chechenia, por ejemplo, las fuerzas locales siempre supieron que una victoria era casi imposible. Por ello siempre evitaron el combate abierto con los vehículos blindados, la artillería y el poder aéreo ruso, forzándolos a entablar el combate en terreno urbano donde contaban con ventajas y podían causarles mayor número de bajas sin tornarse vulnerables al poder de fuego superior de los rusos.

Durante la invasión soviética de Afganistán, los afganos que carecían de fuerza aérea no pudieron disputar la superioridad aérea y se conformaron (siendo muy efectivos en ello) con complicar en la medida de lo posible la actividad aérea soviética, efectuado derribos mediante el empleo de armas pequeñas y de mísiles antiaéreos disparados desde el hombro, baratos, fáciles de ocultar, sumamente móviles y a salvo de las armas de supresión de defensa aérea (mísiles antirradar, etc.). Por el contrario, las baterías antiaéreas ZPU-4 de la Fuerza de Defensa Panameña (empleo tradicional) fueron neutralizadas rápidamente durante la operación "Just Cause" (diciembre 1989) y constituyeron una amenaza menor para las aeronaves norteamericanas que el fuego de armas pequeñas15.

Es necesario también ser innovador cuando se emplean recursos escasos. Recordemos el ejemplo de los chechenios que utilizaron tecnología comercial para interceptar las transmisiones militares rusas y la experiencia de los norteamericanos en China, donde los "Tigre Voladores" del Gral. Chennault, escasos y equipados con cazas P-40 (menor maniobrabilidad que los Zero japoneses), debieron desarrollar tácticas nuevas evitando la "pelea de perros" a toda costa. A ese fin implementaron el procedimiento de "picar (aprovechando la velocidad superior en picada), ametrallar y evadir" con excelentes resultados.

Otra experiencia interesante y muy ilustrativa fue la que protagonizó el Cnel. Robert Lee Scott Jr., quien en mayo 1942 mientras pilotaba el único Kittyhawk en toda la India y Birmania atacando en solitario a las tropas japonesas, utilizaba distintos campos distribuidos en la selva y cambiaba continuamente el esquema de pintura de su aeronave así como la dirección de los ataques, convenciendo a sus enemigos que se enfrentaban a todo un escuadrón (". . . salía temprano de mañana con el cubo de la hélice pintado de blanco y atacaba a Lashio o Mogaung desde el sur. Luego atacaba desde el oeste con el cubo pintado de azul. Después del almuerzo los entusiastas pintores o mis propios mecánicos daban otro color a mi próximo vuelo . . .".16

Otro ejemplo ilustrativo lo encontramos durante la insurrección en Biafra en la década del 60, donde se emplearon aviones ligeros pilotados por mercenarios. Armados improvisadamente y utilizando el factor sorpresa, lograron destruir en tierra a modernos aviones de combate MiG nigerianos, asestando así un terrible golpe al poder aéreo enemigo.

Uno de los objetivos del "débil" consiste en identificar y explotar correctamente las limitaciones en el uso de la fuerza militar que se auto impone el "fuerte" con la intención de alcanzar sus propios objetivos políticos negativos. Una vez identificados correctamente, pueden ser explotados de varias maneras. Por ejemplo, si el enemigo no ataca determinados lugares, se los debe transformar en santuarios, si el enemigo quiere evitar daños colaterales o a la población civil, cuando estos hechos se producen por algún error hay que darles la mayor difusión internacional posible, tal como ocurrió durante la Guerra del Golfo cuando alguna de las armas "inteligentes" (que no son infalibles) fallaba e impactaba contra algún refugio donde había civiles.

Versión "Terrorista"

Como ya se había aclarado desde el principio, el "estado de derecho" es incompatible con el uso del instrumento terrorista, a las Fuerzas Armadas legítimas les está absolutamente vedada el uso de dicho instrumento, es por ello que el análisis sólo abarcará el punto de vista del contendiente "fuerte", ya que suponemos que este es el papel que les cabría a dichas fuerzas en un eventual conflicto asimétrico contra de agresores que utilicen el terrorismo en el marco de las nuevas amenazas que enfrenta el mundo moderno.

Fuerte: en un conflicto asimétrico de este tipo debe adoptar una posición similar a la sugerida para el enfoque "no tradicional", lo cual lo induce a aplicar el poder aéreo contra su rival evaluando los factores arriba reseñados, definiendo claramente los objetivos positivos y negativos, y estableciendo las limitaciones y "reglas de empeñamiento" (ROE) claras. Estas reglas deben tomar en cuenta los derechos de los ciudadanos inocentes que pueden verse involucrados. A modo de ejemplo imaginemos la situación de una tripulación obligada a realizar la auto rotación de un helicóptero sobre un barrio humilde durante tareas de apoyo al control de disturbios sociales y donde debe enfrentar la hostilidad local, ¿cómo debe proteger su integridad física, cómo debe proteger su aeronave?, etc.

Evitar el daño colateral y de la población civil es de mucha mayor importancia en este tipo de procedimientos que en los casos de "guerra asimétrica" debido a la proximidad o superposición que se verifica entre el sector a proteger y el enemigo a derrotar.

Debe tenerse en cuenta que en este tipo de conflicto asimétrico hay grandes discrepancias. Por ejemplo, notemos las diferencias entre las acciones eficaces y exitosas de las unidades de Operaciones Especiales americanas apoyadas por fuego aéreo cercano y municiones de precisión guiadas contra los talibanes en Tora-Bora (estas fuerzas operaron en Afganistán como guerrillas con éxito en ese conflicto asimétrico) y el empleo de helicópteros uruguayos en tareas de apoyo a la policía en barrios periféricos o en la zona fronteriza.

Conclusiones

Los "enemigos asimétricos" son una realidad, están entre nosotros y la pregunta no es si los enfrentaremos, sino cuándo, cómo y dónde lo haremos.

La "guerra asimétrica" es el conflicto armado del siglo XXI. Por otro lado, la existencia de las nuevas amenazas constituidas por terroristas, mafias, narco- mafias internacionales, tráfico de armas y contrabando, entre otras, aunadas a la globalización creciente, hace que sea imposible sustraernos de esta realidad. Atrás quedan, por anacrónicas, las visiones westfalianas de neutralidad.

Debemos estar alertas y prepararnos para este tipo de conflictos, tomando las lecciones que nos enseña la historia y la experiencia de quienes ya se han visto involucrados en ellos, pero sin caer en la comodidad de importar sin otra consideración las visiones que en el extranjero se tengan de los mismos.

Defender nuestro país en esta nueva era constituye un gran desafío debido a las grandes restricciones presupuestarias que enfrentamos. Para ello es necesario desarrollar nuestra propia visión asimétrica. Si somos los "débiles", debemos preparar una propuesta defensiva coherente que incorpore nuestra realidad asimétrica y otorgue credibilidad a nuestra respuesta militar frente a un eventual ataque, dando un nuevo sentido a la "disuasión" y revigorizándola. Si somos los "fuertes", debemos desarrollar la conciencia asimétrica solicitando, si es necesario exigiendo por los medios institucionales adecuados a los responsables políticos de la conducción del conflicto, certeza y claridad en la fijación de los objetivos positivos y negativos. Debemos ponderar todos los factores variables y establecer nuestra estrategia, objetivos militares y "reglas de empeñamiento" operativas (ROE) en forma clara.

No se trata de una propuesta fácil, pues requiere una revolución casi copernicana del pensamiento militar. En una propuesta asimétrica se vuelven en nuestra contra las que hasta ahora fueron nuestras verdades rectoras. En ella quizá debiéramos abandonar la noción de victoria militar, tal vez incluso las operaciones directas contra la Fuerza Aérea enemiga para dar prioridad al apoyo aéreo cercano, manteniendo la acción aérea a baja altura y velocidad, complicando en la medida de lo posible las operaciones aéreas del enemigo, favoreciendo las plataformas aéreas de despegue y aterrizaje corto o vertical, quizá abandonando las unidades aéreas concentradas y optando más bien por la dispersión para lograr la supervivencia, pero conservando la aptitud para reunir nuestros medios aéreos en forma rápida y flexible mediante un adecuado "comando y control" con excelentes comunicaciones redundantes de tecnología sencilla, barata y en lo posible autóctona.

Cualquiera que sean las soluciones a que se arribe, deberán ser realistas, con una visión asimétrica y adaptadas a ella, pues así se disputarán todas las guerras futuras. Debemos estar alerta para no hacer lo que el enemigo espera de nosotros, pues ello implica nuestra derrota. Preparémonos para intervenir en "otro tipo de juego".

Notas:

1. Clodfleter Mark Dr. "El Poder Aéreo contra enemigos Asimétricos", Air & Space Power Journal Español Segundo Trimestre 2003. Pág. 85.

2. Extractado de "Nuevas tendencias y herramientas para el análisis de conflictos" 2003. Artículo elaborado dentro del Proyecto de Investigación N° 12-02/6-2, "Prevención, Manejo y Resolución de Conflictos Internacionales Contemporáneos: de la Teoría a la Práctica", Departamento de Investigación y Desarrollo, Universidad de Chile, 2003-2004, por la Srta. Pía Lombardo, Cientista Político, Pontificia Universidad Católica de Chile. MA en Ciencia Política, mención Relaciones Internacionales, Pontificia Universidad Católica de Chile. MSc en Seguridad Global, Royal Military College of Science, Cranfield University. Profesora Investigadora del Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile.www.cesim.cl

3. Diccionario Enciclopédico Salvat. Salvat Editores S.A. Barcelona 1978.

4. Clausewitz K.V. De la Guerra. Editorial Need. Buenos Aires.1997. Pág. 50

5. Clausewitz K.V. De la Guerra. Editorial Need. Buenos Aires.1997. Págs 157/158

6. Skelton Ike Congresista. "Lecciones para conflictos asimétricos". Military Review. Hispano-American March-April 2002 .Pag.3.

7. Idem anterior

8. Citado por Skelton Ike Congresista "Lecciones para conflictos asimétricos". Military Review. Hispano-American March-April 2002 Pag 5 y 6.

9. Clodfelter Mark Dr. "El Poder Aéreo contra Enemigos Asimétricos. Un estudio para la evaluación eficaz" . Air & Space Power Journal Español Segundo Trimestre 2003. Pag 86

10. Kirtland Michael Tte. Cnel (USAF) "Lecciones de la Operación Strangle en la guerra de Corea" AirPower Journal. Edición Hispanoamericana. Primavera 1993. Pág. 43.

11. Wend, Diego M Teniente USAF. "Usando una mandarria para matar a un mosquito" AirpowerJournalEdición Hispanoamericana. Otoño 1992. Pág. 70

12. Menéndez Edgardo Cnel (R) "Defensa de un país pequeño" Airpower Journal Edición Hispanoamericana Otoño 1994. Pág. 42.

13. Clodfelter Mark Dr. "El Poder Aéreo contra Enemigos Asimétricos. Un estudio para la evaluación eficaz" . Air & Space Power Journal Español Segundo Trimestre 2003. Pág. 89.

14. Ibarrola Javier Periodista "EU Lecciones no aprendidas" www.mexico.com

15. Bateman Vance Capitán USAF, "La función del Poder Aéreo táctico en los conflictos de baja intensidad". AirPower Journal. Edición Hispanoamericana.Primavera 1992. Pág. 32

16. Citado por Caidin Martin "Los Guerreros Implacables". Javier Vergara Editor. Buenos Aires 1981.Pág. 215.


Colaborador

El Mayor (Av) José E. Palermo

El Mayor (Av) José E. Palermo, Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), es el Secretario de la Comisión Nacional de Política Aeronáutica y Asesor de la Junta de Infracciones en la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica. Se ha desempeñado en diversos cargos Administrativos de la FAU. Es piloto de aeronaves ligeras, contando con una experiencia de vuelo de más de 1600 horas. Es egresado de la Escuela Militar de Aeronáutica, graduado en el Curso de Estado Mayor Aéreo, Curso Básico de Comando y Curso Elemental de Comando de la Escuela de Comando y Estado Mayor Aéreo. Es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales habiendo obtenido su título en la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Ejerce actividad docente en institutos militares y ha cumplido misiones oficiales en la República Federativa del Brasil y EE.UU.


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