Document created: 5 June 06
Air & Space Power Journal - Español  Segundo  Trimestre 2006


La Transformación de la Guerra Entre Estados

El Socialismo Bolivariano y la Guerra Asimétrica del Venezolano Hugo Chávez

Max G. Manwaring

Chávez

DESDE LA elección de Hugo Chávez Frías como Presidente de Venezuela en 1998, Estados Unidos y Venezuela han intercambiado una serie continua de acusaciones y contraacusaciones mordaces. Cada uno de los países ha sostenido reiteradamente que el otro está embarcado en una lucha política-económica-militar por la hegemonía del Hemisferio Occidental. Recientemente, el Subsecretario de Estado estadounidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) reforzar los mecanismos de su Carta Democrática para tratar con más efectividad las amenazas a la democracia, estabilidad y paz en América Latina.1 Sobre ese asunto, en una declaración ante el Congreso de los Estados Unidos en enero de 2005, la Secretario de Estado Condoleeza Rice sostuvo que el Presidente Chávez estaba minimizando la democracia en Venezuela y desestabilizando la seguridad en la región latinoamericana.2

Posteriormente, el Departamento de Defensa estadounidense apoyó esas afirmaciones y mostró su preocupación por las compras venezolanas de grandes cantidades de armas. En febrero de 2005, el Director de la CIA Porter Goss puso a Venezuela en el primer lugar de la lista de países de América Latina descritos como "áreas de interés", con potencial de ejercer un papel desestabilizante en la región.3 Por otro lado, en mayo y junio de 2005, respectivamente, el Subsecretario Roger Noriega y la Secretaria Rice propusieron la creación de un mecanismo en la OEA que vigilaría la calidad de la democracia y el ejercicio del poder en América Latina.4 Y, en la Cumbre de las Américas de noviembre de 2005 en Mar del Plata, Argentina, se repitió la retórica—completa con demostraciones violentas anti-Bush y anti-estadounidenses.5

El Presidente Chávez ha respondido a estos y otros alegatos diciendo, "El único factor desestabilizante aquí [en Venezuela] es el [Presidente de los Estados Unidos George W.] Bush".6 En la Cumbre de las Américas, en marzo de 2005, repitió el tema familiar que Estados Unidos intenta invadir Venezuela y asesinarlo, y rogaba a Dios que "nos salve" del Presidente Bush y que "salve al mundo de la verdadera amenaza [Estados Unidos, el coloso del norte]."7 Además, Chávez alegó que la intención de sus acciones era simplemente defender la soberanía y grandeza de su país y la región.8 Es en el contexto de defender la soberanía y grandeza de Venezuela y América Latina que Chávez recurre constantemente a la idea de una "Revolución Bolivariana" (bolivarianismo). Esa retórica tiene el propósito de crear incentivos para lograr tres cosas: 1) El sueño de Simón Bolívar de la integración político-económica y la grandeza (magnificencia) sudamericana, 2) reducir la hegemonía estadounidense en la región, y 3) cambiar el mapa geopolítico del Hemisferio Occidental.9 En abril de 2005, The Economist informó que Chávez se había reunido con el presidente cubano Fidel Castro y, entre otras cosas, proclamaba una "alternativa" socialista del siglo 21 al capitalismo estadounidense en las Américas.10 Con respecto a esto, se informa que Hugo Chávez ha afirmado, una vez más, su intención de implementar el Socialismo del Siglo 21.11 Entretanto, los ataques verbales entre Estados Unidos y Venezuela no disminuyen.

¿Quién es Hugo Chávez? ¿Cómo se deben interpretar las innumerables acusaciones y contraacusaciones entre los gobiernos venezolano y estadounidense? ¿Cuáles son las consecuencias para la democracia y la estabilidad en América Latina? En un intento por contestar estas y otras preguntas relacionadas, centramos nuestro análisis en el contexto del conflicto geopolítico contemporáneo de la actual política "Bolivariana" de Venezuela. Con ese objetivo, el primer paso para entender la situación en su conjunto es un entendimiento básico del contexto político, histórico y personalista dentro del cual se genera la política de seguridad nacional venezolana. El segundo paso requiere un entendimiento introductorio del concepto del Socialismo del Siglo 21 de Chávez, y las formas político-psicológico-militar que prevé lograr. Tercero, en este contexto, es igualmente importante entender el concepto de Guerra Asimétrica de Chávez y los desafíos resultantes a la seguridad hemisférica en el Siglo 21. Finalmente, es a partir de este punto que podemos generar recomendaciones de nivel estratégico para responder a las posibles amenazas del bolivarianismo, y mantener y mejorar la estabilidad en América Latina.12

El Contexto Político,
Histórico y Personalista dentro
del cual se Adoptan e Implementan las Opciones de Seguridad Nacional Venezolanas

Caudillos (hombre fuertes)—incluyendo "El Libertador", Simón Bolívar—dominaron Venezuela en una sucesión de dictaduras militares, desde la independencia en 1821 hasta el golpe de estado contra la dictadura del presidente Marcos Pérez Jiménez y la subsiguiente junta militar en 1958. Durante ese período de 137 años, se redactaron, promulgaron e ignoraron más de 20 constituciones. Más de 50 revueltas armadas cobraron víctimas en vidas y propiedades. Los partidos políticos significaban muy poco y los principios políticos incluso menos. En resumidas cuentas, Venezuela exhibió las características de una sociedad autoritaria tradicional hasta que comenzó el auge de la industria petrolera después de la Segunda Guerra Mundial.13

El período desde la Segunda Guerra Mundial y el Compromiso Político de Venezuela a la Democracia

A partir de las elecciones de 1958 que siguieron a la junta militar, los venezolanos empezaron a elegir su liderazgo político. Sin embargo, su concepto de democracia no provenía de la tradición anglo-americana de poder estatal limitado y derechos humanos individuales fuertes. Más bien, la tradición actual de la democracia venezolana tiene sus raíces arraigadas en el resultado de la Revolución Francesa, y las deformaciones posteriores del concepto de Rousseau de democracia "total" (totalitaria), donde el individuo cede sus derechos e intereses personales al estado a cambio de la aplicación estricta de la armonía social y la Voluntad General.14 Antes de la Revolución Francesa, los reyes gobernaban por "derecho divino" y eran soberanos. Sin embargo, con la Revolución la soberanía cambió del Rey a la nación estado. Así, el Estado disfruta del poder absoluto—mediante la aplicación de la Voluntad General de Rousseau—como un derecho esencial.15

Como resultado, las fuerzas políticas modernas activadas por una robusta economía petrolera produjeron un experimento de democracia moderado por un gobierno centralizado fuerte. Ese gobierno incluía una autoridad ejecutiva empresarial y un aparato de seguridad organizado para dirigir y controlar la vida política y económica del país.16 Teniendo esto en cuenta, el sistema político venezolano ha sido construido en base a un pacto entre miembros de las élites, en el cual los partidos políticos dominantes y sus líderes "caudillescos" eran los actores principales. Como hizo Robespierre después de la Revolución Francesa, los actores políticos contemporáneos venezolanos determinan lo que consideran lo mejor para ellos mismos y para todos los ciudadanos (es decir, la Voluntad General). Por lo tanto, el estado venezolano controla la riqueza producida por la industria petrolera y otras industrias, y es el principal distribuidor de los superávit generados en una economía altamente regulada y subsidiada. A ese respecto, la gente y las empresas de Venezuela se alimentan, en una medida u otra—y algunas más que otras—de lo que se ha llamado la piñata (una olla suspendida rompible llena de dulces usada en las fiestas de niños) del tesoro estatal.17

El desorden político que se ha generado en Venezuela y otras partes de América Latina por la reciente transición política y económica que desafía el statu quo de comodidad, o que no satisface las expectativas de la gente, abre el camino a serios problemas de estabilidad. En estas condiciones—y dada la tradición política autoritaria en América Latina, los líderes ambiciosos se dan cuenta que es fácil explotar las quejas populares para impulsarse al poder—y enquistarse en él. El éxito de estos líderes es el resultado de promesas solemnes—hechas directamente a las masas—de resolver los problemas nacionales e individuales sin considerar los procesos democráticos lentos, obstruccionistas y corruptos. Por lo tanto, mediante movilizaciones masivas, demostraciones de apoyo y coacción sutil o no sutil, los líderes populistas demagógicos están en posición de reclamar un mandato para ponerse encima de las elecciones, los partidos políticos, las legislaturas y las cortes—y gobernar como crean conveniente.18 Esto se vuelve un asunto de seguridad nacional y hemisférica—y una posible amenaza—cuando una población es radicalizada por un líder que utiliza la violencia directa o la coacción indirecta para lograr sus objetivos políticos.19

La "Crisis del Gobierno" después de 1992 y dos asuntos de seguridad político-histórico relacionados

El laberinto político-económico-social que ha rodeado a Chávez y su Revolución Bolivariana desde su casi exitoso golpe militar de febrero de 1992 hasta el presente es instructivo. El encarcelamiento del Teniente Coronel Chávez por su papel en el intento de golpe de estado en 1992, su liberación posterior, su victoria abrumadora a la presidencia de la república en 1998, y los disturbios y el casi despojo de su gobierno en 2002, el referéndum de 2004 que lo confirmó en el gobierno, y el éxito que se espera en las elecciones de 2006 ilustran dramáticamente una lucha por la reforma y una la expresión de frustración popular con los fracasos de los anteriores gobiernos "elegidos democráticamente".20 Muchos venezolanos y otros ciudadanos latinoamericanos y observadores extranjeros esperaban que esos gobiernos se encaminaran hacia sistemas más abiertos, desarrollo económico, paz civil y propiedad individual. En su lugar, esos gobiernos se estancaron. Permanecieron tan cerrados como antes, no hubo desarrollo significativo, predominó el laberinto político y la violencia limitada, y la gente común sigue viviendo en relativa pobreza. En ese entorno, junto con una amplia desilusión con la "democracia", crecieron el corporacionismo, el capitalismo de compinches y el autoritarismo.21

La "crisis de formas gobierno" después de 1992, durante la cual el estado no pudo o no tuvo la voluntad de proveer las necesidades y deseos legítimos del pueblo venezolano, "abrió las puertas del poder a la izquierda", y a los populistas caudillistas, tales como Hugo Chávez, quienes "reforzaron sus posiciones radicales inflamando el sentimiento anti estadounidense".22 A su vez, se han revelado otros temas vinculados estrechamente con las relaciones civiles-militares del hemisferio y la estabilidad regional. Sólo examinaremos dos de esos aspectos: primero, la reacción venezolana a la "globalización", y segundo, el tema de la forma de gobierno y la función de las fuerzas armadas.

Globalización y sociedad fracturada. Además de la política estadounidense de "ampliación democrática" en América Latina, la globalización también está haciendo que la gente se centre en el concepto de democracia transparente y responsable. El cambio rápido en el mundo desde el fin de la Guerra Fría ha desafiado las prácticas políticas cerradas, las estructuras sociales, las costumbres culturales y las prácticas empresariales tradicionales. Como resultado, la integración económica global no sólo ha fomentado riqueza, sino también alteración y trastornos—e inestabilidad política dentro de las élites y las masas.23

Como todas las revoluciones, la globalización representa la transferencia del poder de un grupo a otro. En la mayoría de los países, incluyendo Venezuela, esto implica una posible transferencia de poder del estado y sus burócratas al sector privado y sus empresarios. Al suceder esto, todos aquellos que derivan sus ingresos y condición social de puestos en las instituciones políticas de gobierno—o subsidios de la piñata del gobierno—tienen dos opciones. Pueden convertirse en ganadores si toman los riesgos de adaptarse al mundo global, o pueden convertirse en perdedores si no se afianzan más en la economía altamente regulada y garantizada. Esto incluye a los gerentes y sus amigotes, a quienes el estado les ha otorgado monopolios, así como la gente común que depende del estado para obtener gasolina, comestibles y otros bienes de consumo baratos.24

En consecuencia, la globalización también implica un posible cambio fundamental en la "calidad de vida" de sectores importantes de la sociedad, y posible desintegración social al competir varios sectores entre sí en la lucha muy personal por la supervivencia en una economía no garantizada. Al mismo tiempo, esta lucha entre los sectores que tomarían o no los riesgos involucrados en el cambio del statu quo económico básico representa un posible dilema para las fuerzas armadas. Este problema y el que sigue a continuación, se centran en el hecho de que muchos venezolanos más pobres ven en el presidente Chávez a su salvador y defensor en un país empobrecido y debilitado. Otros venezolanos—especialmente los de la clase media—ven a Chávez como una figura más siniestra. Lo ven reemplazando la democracia con la autocracia y una economía moderadamente socialista con algo cercano al comunismo Marxista-Leninista.25

Forma de gobierno y la función de las Fuerzas Armadas. El que las nuevas reglas de la globalización sean inaceptablemente opresivas y socialmente desintegradoras, o no, depende en gran medida de cómo se formulen y apliquen. El que la forma de gobierno genere o no una competencia política transparente y viable que pueda y administre, coordine y mantenga la armonía social, el bienestar nacional y la justicia depende, nuevamente, de cómo se formulen y apliquen las reglas.26 Esto nos lleva a la idea de forma de gobierno responsable y la función de las fuerzas armadas en la política venezolana.

Es importante recordar que las fuerzas armadas venezolanas gobernaron el país durante el siglo diecinueve y durante la primera mitad del siglo veinte. Desde 1958–1959, se ha redefinido la función de las fuerzas armadas para el beneficio de influencias democráticas responsables. Sin embargo, esa redefinición y transición aún no se ha completado. La situación es delicada, y los factores que nutren la agitación política y la participación de las fuerzas armadas en ella están latentes. Por lo tanto, es posible que los militares puedan reasumir una función muy importante en el proceso político del siglo veintiuno.27

En ese aspecto, las fuerzas armadas de Venezuela siempre han considerado que tienen la obligación de resolver las varias crisis internas. Es decir, si un régimen gobernante se desvía demasiado del concepto doctrinario general de las fuerzas armadas en cuanto a armonía social y bienestar del estado, los militares intervendrán en la situación política para proporcionar acción correctiva. Como resultado, la institución militar tendrá una función en el proceso político. Esa función puede ser positiva o negativa—dependiendo de cómo el presidente Chávez la haga intervenir en los procesos de toma de decisiones de seguridad e implementación.28

Conclusiones sobre el contexto político-histórico en el que se genera la política de seguridad de Venezuela: Los aspectos personalistas

Esto saca a relucir dos preguntas hechas anteriormente. Primero, "¿Quién es Hugo Chávez?" Segundo, "Dado el contexto político-histórico dentro del cual el presidente Chávez está buscando el bolivarianismo, ¿cuáles son las consecuencias para la democracia y la estabilidad en Venezuela y el resto de América Latina?" El ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, hace uso de su experiencia personal y esboza su perspectiva sobre Hugo Chávez y los desafíos para las democracias de Venezuela y América Latina de la siguiente manera:

Chávez es en esencia la reencarnación del viejo caudillo. Él es populista y salvacionista. En este sentido, es muy diferente de Lula (el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva). Lula no está interesado en salvar al mundo . . . [y] Lula no tiene una agenda revolucionaria para Brasil o el mundo. Por el contrario, Chávez sí tiene una agenda revolucionaria. El problema es que él no sabe exactamente qué es. Existe sólo como un eslogan denominado bolivarianismo, que no significa nada y sirve sólo como base para arrojar por la ventana el futuro de Venezuela.

Nada ha cambiado con Chávez. Básicamente el país sigue siendo lo que siempre ha sido. Venezuela continúa siendo gobernada por una clase parásita dominante que depende del petróleo. La mayoría de la gente está siendo engañada, pero permanece tan excluida como siempre.

Por último, la vitalidad de las democracias de América Latina dependerá de . . . la voluntad de quienes creen en los valores universales de libertad para permanecer vigilantes y actuar decisivamente contra las tentaciones totalitarias que continúan empobreciendo la calidad de la vida política y fomentan las políticas de falsas esperanzas. Lo que significa combatir el caudillismo en Venezuela . . . y la incompetencia política en toda la región.29

Cardoso y muchos otros en el mundo probablemente tenían razón al calificar a Chávez simplemente como un caudillo militar latinoamericano tradicional—y quizás algo así como un "caso de locura". Sin embargo, desde aquellas primeras evaluaciones se ha hecho más evidente que Chávez y sus asesores están desarrollando una doctrina para el socialismo Bolivariano y la grandeza Latinoamericana, y definiendo formas y medios de lograr esos objetivos. Esa doctrina no está bien definida o no es completamente coherente, pero resuena en un gran numero de personas, y no se debe tomar a la ligera.30 Como consecuencia, la advertencia de Cardoso sigue siendo válida—"Ultimadamente, la vitalidad de las democracias latinoamericanas dependerá de . . . combatir el caudillismo en Venezuela . . . y la incompetencia política en toda la región."31

Ésta es la base política e histórica, y la realidad del desafío de Hugo Chávez al Hemisferio Occidental. Es el punto de partida para entender casos específicos y desarrollar estrategias y principios de acción que apoyen o contrarresten el bolivarianismo—dos lados de la misma moneda.

El Concepto de Chávez del Socialismo del Siglo 21 y
cómo Lograrlo

El Socialismo del Siglo 21 y la esperada integración regional que produciría (el bolivarianismo) comienza con la premisa de que los modelos político-económico Marxista-Leninista tradicionales, posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cometieron errores, pero la teoría mantiene su validez. La idea es que la democracia representativa y el capitalismo de la nueva era global dominado por Estados Unidos son fracasos totales. La democracia representativa y el capitalismo sirven sólo a las élites, no al pueblo. Estos fracasos deben reemplazarse ahora por una "democracia participativa", "democracia directa", o lo que los detractores han llamado un populismo radical. En estos términos, Chávez está volviendo a desarrollar el concepto de democracia y fomentando el sistema económico socialista como dos partes de un modelo político global para la región latinoamericana.32 Como precaución, se debe recordar que los conceptos claves y los varios programas de implementación de este modelo están en proceso y no tienen líneas cronológicas establecidas.

Conceptos claves del "Nuevo" Socialismo

Según el Presidente Chávez y sus asesores, para que funcione el proyecto Bolivariano, es necesario implementar diversas políticas que comiencen con un "sistema de poder". Ese sistema pretende asegurar la paz interna y la armonía societal en Venezuela que, con el tiempo, proporcionarán las bases de un Bloque de Poder Regional a nivel de toda América Latina, y la integración política y económica.33

El sistema de poder sobre los que se lograrán los objetivos bolivarianos internos y externos se basa en el concepto de la democracia directa. Algo muy importante, los principios fundamentales establecen que: 1) la nueva autoridad del Estado debe ser un líder que se comunique directamente con el pueblo, que interprete sus necesidades y que enfatice el "gasto social" para garantizar las necesidades y deseos legítimos del pueblo, 2) las elecciones, el Congreso y las cortes proveerán la democracia formal y la legitimidad internacional, pero no tendrán una función real en el gobierno o la economía, 3) el Estado continuará poseyendo o controlando los medios principales de producción y distribución nacional; y 4) la función de integración político-económica nacional y regional será realizada por el líder por medio de su apoyo financiero, material y político-militar a los movimientos del pueblo.34

Esto nos lleva a la noción de "Guerra de todo el pueblo" de Chávez, denominada indistintamente conflicto asimétrico, de cuarta generación o irregular.35 No teniendo el poderío convencional para desafiar a Estados Unidos o cualquiera de los vecinos inmediatos de Venezuela, el Presidente Chávez parece haber decidido que el conflicto asimétrico es un medio lógico de expresión y auto asertividad. Es un concepto tan antiguo como la guerra misma. Ésta es la metodología del débil contra el fuerte. La característica primordial es el uso de la disparidad entre las partes contendientes para sacar ventaja. La asimetría estratégica ha sido definida como "actuar, organizar y pensar de forma diferente que los oponentes con el fin de maximizar las ventajas propias, explotar las debilidades del oponente, obtener la iniciativa o ganar mayor libertad de acción. Puede tener dimensiones psicológicas y físicas."36 Es decir, el concepto de conflicto asimétrico de Chávez implica la aplicación organizada de métodos militares o no militares coactivos, letales o no letales, directos o indirectos, o una mezcla de varios métodos no convencionales o irregulares. Esto sería una "Súper Insurgencia" que integra los instrumentos fundamentales del poder político, económico, socio-moral, de información y militar. Y, al igual que las demás insurgencias, ésta intenta resistir, oponer, controlar, o derrocar a un gobierno o símbolo de poder existente—y crear un cambio político fundamental.37

Esta clase de conflicto holístico se basa principalmente en palabras, imágenes e ideas. En segundo lugar, puede basarse en medios militares más tradicionales. Más que cualquier cosa, esta clase de conflicto asimétrico es sobre percepciones, creencias, expectativas, legitimidad, y la voluntad política para intentar tal visión revolucionaria mal definida que es el bolivarianismo. Y, mientras más mesiánica sea la visión, más probable será que el líder y sus seguidores permanezcan comprometidos al uso de estos medios político-psicológicos para lograr sus metas. Por tanto, este tipo de conflicto asimétrico no se gana capturando militarmente un territorio específico ni destruyendo edificios, ciudades o instalaciones industriales específicas. Se gana alterando los factores político-psicológicos más importantes en una cultura dirigida.38

Principales programas de implementación para el "Nuevo" Socialismo

Tal como se esperaría de un caudillo con limitada experiencia política, los programas para implementar esta visión son numerosos, ambiciosos, vastos y aún incompletos. Se incluyen, sin embargo, tres esquemas generales: comunicaciones, militar/seguridad y social.

Programas sociales. Para reforzar su posición personal y la base de poder interno, el Presidente Chávez está gastando grandes cantidades del ingreso petrolero de Venezuela en el amorfo Plan Bolívar 2000 que construye y renueva escuelas, clínicas, jardines infantiles, carreteras y viviendas para los pobres. Chávez también está desarrollando programas de fomento de la educación y alfabetización, programas de reforma agraria, y cooperativas de trabajadores. Al mismo tiempo, ha establecido MERCAL, una empresa estatal que suministra comestibles básicos subsidiados a los pobres, y está reorganizando el sistema bancario para que atienda mejor a los pequeños empresarios.39 Chávez ha importado 16.000 médicos cubanos para atender las necesidades médicas de las clases bajas venezolanas. Evidentemente, estos programas ofrecen beneficios tangibles a la masa de venezolanos, generalmente olvidados por los gobiernos anteriores.40

Comunicaciones. La intención de este esfuerzo es crear consenso de masa. El Bolivarianismo requerirá el máximo apoyo de los medios de comunicación (radio, televisión y revistas/periódicos) para proveer ideas, desarrollar opinión pública y generar éxitos electorales. Existe amplia evidencia de que los medios de información controlados por Chávez están utilizando argumentos emocionales para ganar la atención, explotar temores reales e imaginados de la población y crear enemigos externos como chivos expiatorios de los fracasos internos, y para inculcar la noción de que oponerse al régimen equivale a traición a la patria. Y, para garantizar la "irreversibilidad" del proceso de restablecer el Socialismo del Siglo 21, se ha modificado el código penal venezolano para incluir penalidades criminales por "falta de respeto [al régimen]" y "provocar temor o ansiedad en el público". La participación personal del Presidente Chávez en los esfuerzos de comunicación es también clara y fuerte. Se dice que las declaraciones, discursos y entrevistas de Chávez se transmiten en toda Venezuela y en el Caribe cuando menos 4 horas al día en Televisión del Sur.41

El esquema de seguridad. Primero, la Constitución Venezolana de 1999 proporciona autonomía política e institucional a las fuerzas armadas, bajo el control centralizado del presidente y comandante supremo. El presidente Chávez ha creado también una Fuerza de Policía Nacional fuera del control tradicional de las fuerzas armadas, que depende del presidente. Al mismo tiempo, ha adelantado esfuerzos para establecer una reserva militar de un millón y medio de personas y dos organizaciones paramilitares adicionales—el Frente Bolivariano de Liberación y el Ejército del Pueblo en Armas. Las fuerzas armadas y la policía realizan las misiones tradicionales de defensa nacional y seguridad interna, dentro del contexto de prepararse para lo que Chávez denomina el conflicto irregular asimétrico de cuarta generación, o la guerra de todo el pueblo. La reserva militar y los paramilitares están encargados de (1) proteger el país contra una invasión estadounidense o colombiana, o resistir tal invasión con una insurgencia estilo iraquí, y (2) actuar como fuerzas armadas anti oposición.42 La separación institucional de las varias organizaciones de seguridad garantiza que ninguna institución pueda controlar a las otras, pero la centralización de estas instituciones bajo el Presidente le garantiza el control absoluto de la seguridad y "armonía social" en Venezuela.43

Conclusiones sobre el modelo de Chávez para lograr un "Nuevo" Socialismo

Lo que el presidente Chávez ha logrado mejorando el bienestar físico de muchos venezolanos pobres, y expresando continuamente estos éxitos en la televisión y la prensa, es la formación de una gran base popular de apoyo, no sólo en Venezuela, sino a través de toda América Latina. Lo que ha logrado al reorganizar el aparato de seguridad del Estado Venezolano es ganar completo control de ese aparato, impedir toda independencia, influencia o poder político que pudiera haber tenido, y dar al Presidente los instrumentos de poder que puede utilizar junto con otros para hacer de Venezuela una potencia regional. Con esto, la totalidad del poder político-militar-económico-social-informativo del Estado Venezolano está unificado en la búsqueda singular de los objetivos políticos del Teniente Coronel Chávez.

Como mínimo, Venezuela puede estar ganando capacidad para ayudar a desestabilizar grandes partes de América Latina. El fin político de cualquier esfuerzo de desestabilización dado sería simplemente preparar el camino para forzar una reestructuración radical de un país o región determinado, y su gobierno.44 El dinero, la tecnología y las armas venezolanas podrían suministrarse fácilmente a los movimientos radicales y grupos de insurgentes en América Central y del Sur. Consideremos el ejemplo de Bolivia contemporánea. Durante los últimos cinco años, ese país ha experimentado una serie de crisis político-psicológicas en las que tres presidentes han sido forzados de manera no democrática a dejar el gobierno. Recientemente, el ex presidente Carlos Mesa renunció para disipar protestas en gran escala, organizadas por poderosos grupos populistas para evitar lo que veía como una posible guerra civil. No obstante, los líderes de la oposición rehusaron permitir que los dos próximos individuos designados constitucionalmente asuman la presidencia. Al final se llegó a un acuerdo cuando el tercero en la lista de sucesión—el Presidente de la Corte Suprema Eduardo Rodríguez—aceptó convocar a elecciones rápidas.45 Si Evo Morales, respaldado por su Movimiento al Socialismo, ganara esa elección (tal como se espera)—o, si sigue el modelo de imposición utilizado para determinar el reemplazo del presidente Mesa, e impone un nuevo presidente de su preferencia—¡qué golpe de estado sería ese para su nuevo mejor amigo, Hugo Chávez!

Ésta es la base del síndrome de acusación y contraacusación diplomática contemporánea entre Estados Unidos y Venezuela, y la respuesta a la cuestión de la democracia dentro del contexto del bolivarianismo. Es el punto inicial para entender adónde puede ir el Teniente Coronel Chávez y cómo espera llegar allí. Y, es el punto de partida para entender los efectos secundarios que darán forma al entorno de seguridad actual y futuro en el que América Latina y el resto del hemisferio deben luchar y sobrevivir. Es también, el punto de partida para desarrollar una visión estratégica para contrarrestar el populismo radical y el caudillismo, así como la inestabilidad y el caos que engendran. Por lo tanto, es posible que Roger Noriega haya tenido razón al afirmar que las diversas, múltiples y no tradicionales amenazas [hacia donde parece dirigirse Chávez] pueden "desafiar nuestras democracias y socavar la seguridad y prosperidad de nuestros ciudadanos en muchos estados."46

Algunos Pensamientos
Adicionales sobre el Desafío de Chávez a la Seguridad Hemisférica:
la Guerra Asimétrica

Hugo Chávez puede ser un caudillo militar, pero no es un "loco". Él es, de hecho, lo que Walter Peters denomina un "competidor acertado".47 Ni siquiera intentará derrotar a sus enemigos en sus términos. Más bien, buscará apartarse de las confrontaciones militares convencionales y recurrir a las formas no tradicionales de asalto a la estabilidad e integridad de una nación. Por consiguiente, parece que este guerrero astuto está preparado para desestabilizar, facilitar el proceso de fracaso del Estado y, así, "destruir para reconstruir" en forma verdaderamente revolucionaria.48 En consecuencia, es importante entender que según Chávez hay cuatro temas claves para el éxito (o fracaso) en el conflicto asimétrico contemporáneo. Estos se relacionan estrechamente con sus esfuerzos de esquema de seguridad, programas sociales y comunicaciones. Primero, entiende la sofisticación y complejidad de la guerra como un todo. Segundo, entiende el "espectro total de amenazas" inherentes en el conflicto contemporáneo. Tercero, entiende el valor de facilitar el proceso de fracaso del Estado para lograr los objetivos del bolivarianismo. Cuarto, entiende la centralidad de la legitimidad moral relativa en conflicto—y la importancia crítica de crear la percepción popular de que su causa es moralmente correcta y que conducirá a una vida mejor. Éstas son las bases del poder—para él, todo lo demás es ilusión.

En este contexto, es importante anotar que en un Foro sobre Guerra de Cuarta Generación y Guerra Asimétrica, llevado a cabo en Caracas, Venezuela a principios de 2004, el Presidente Chávez ordenó que las fuerzas armadas desarrollen una nueva doctrina militar para el conflicto contemporáneo: "Pido a todos comenzar un . . . esfuerzo para aprender . . . las ideas, conceptos y doctrina de la guerra asimétrica."49 Este movimiento ha proporcionado la base conceptual sobre la cual Venezuela podría usar todas las redes disponibles—políticas, sociales, de información y militares—para convencer a determinados elementos de decisión del gobierno y segmentos de población que su situación política presente no es legítima y que no tienen esperanzas. El desarrollo de doctrina para la conducción de la guerra asimétrica contemporánea, y la publicidad que la acompaña, se proponían dar una señal clara al resto de América Latina y a Estados Unidos de que sólo sería cuestión de tiempo antes de que predomine la Revolución Bolivariana (el bolivarianismo).50

Las sofisticación y la complejidad de la guerra como un todo

Chávez entiende que la guerra contemporánea no tradicional no es una clase de apéndice (una cosa menor o limitada) a los paradigmas militares convencionales más cómodos de guerra de desgaste y maniobra. Es mucho más que eso. Puede ser militar o no militar, letal o no letal, o una mezcla de todo dentro de una matriz de instrumentos de poder de un estado o una coalición de estados. Como tal, puede ser un juego de suma cero en el que hay un único ganador o, en el peor de los casos, ningún ganador. Es, por consiguiente, total. Es decir, el "campo de batalla" se extiende a todos, en todos los aspectos y en todo lugar.51

Para entender mejor la sofisticación y complejidad—y la totalidad—del conflicto contemporáneo, dos coroneles chinos, Liang y Xiangsui, han ofrecido un escenario tan instructivo como aleccionador:

Si el lado atacante amasa secretamente grandes cantidades de capital sin que la nación enemiga se dé cuenta de ello, y lanza un ataque furtivo contra sus mercados financieros, y después de causar una crisis financiera, coloca un virus informático y un destacamento pirata en el sistema informático del oponente en anticipación, mientras que a la vez ejecuta un ataque de red contra el enemigo de manera que la red eléctrica civil, la red de despacho de tránsito, la red de transacciones financieras, la red de teléfonos y la red de los medios de comunicación masiva queden completamente paralizadas, esto hará que la nación enemiga entre en pánico social, disturbios callejeros y crisis política. Finalmente viene el forzado apretón del ejército y los medios militares en etapas graduales hasta que el enemigo es forzado a firmar un tratado de paz deshonroso.52

Chávez entiende todo esto. Entiende que la guerra ya no se limita a usar la violencia militar para lograr el cambio político deseado. Más bien, se deben usar todos los medios que se puedan utilizar en una situación dada para obligar a un gobierno determinado a hacer la voluntad de uno. Este caudillo adaptará su campaña a las vulnerabilidades políticas y económicas de sus adversarios, y a sus preceptos psicológicos. Y, ésta es la base de la orden de Chávez a las fuerzas armadas venezolanas (en el Primer Foro Militar sobre Guerra de Cuarta Generación y Guerra Asimétrica" en 2004) para desarrollar un cambio de paradigma doctrinario de lo convencional a la guerra popular.53

El "Espectro Total" de las amenazas inherentes en la Guerra Asimétrica del Siglo 21

El Teniente Coronel Chávez entiende que cada jugador en la comunidad internacional, desde las potencias pequeñas hasta la superpotencia Estados Unidos, debe enfrentar simultáneamente cuatro tipos separados y potencialmente graves de amenazas contemporáneas. Estas amenazas incluyen, primero, la guerra entre estados convencional, disputas tradicionales y persistentes de límites y territorios, así como asuntos de equilibrio de poder (hegemonía estadounidense). Segundo, cada protagonista debe arreglárselas con la posibilidad muy real de que una nación estado utilice actores no estado transnacionales e internos en roles serios para desestabilizar y derribar a otra. Por otro lado, en los territorios descontrolados del Hemisferio pueden verse las amenazas de desestabilización no tradicionales a la seguridad interna pública y personal: pandillas de criminales urbanos, más terrorismo convencional e insurgencia. Al mismo tiempo, hay amenazas reales a la soberanía efectiva que se derivan de la pobreza crónica, las enfermedades y otras "causas raíces" de conflicto.

Por consiguiente, todos los tipos de amenazas antes mencionados son vistos como métodos favoritos—o áreas de explotación—por varios movimientos comerciales (narcotraficantes y criminales organizados) e ideológicos (insurgencias como Sendero Luminoso en Perú), y caudillos como Hugo Chávez que tratan completa e implacablemente de lograr el control o cambio radical de una nación-estado o región geográfica. No obstante, en lugar de considerar cada nivel de conflicto como una forma independiente de guerra, Chávez considera que es más útil pensar en ellos como partes dentro de su concepto de guerra asimétrica o de cuarta generación, guerra total, una guerra popular o una súper insurrección.54

El asunto del fracaso de un estado

El Presidente Chávez también entiende que el proceso que conduce al fracaso de un estado es el desafío a la seguridad de largo plazo más peligroso que enfrenta hoy la comunidad global. El argumento en general es que la condición de estado en vías de fracasar o fracasado es el terreno propicio para la inestabilidad, criminalidad, insurgencia, conflicto regional y terrorismo. Estas condiciones engendran desastres humanitarios masivos y grandes flujos de refugiados. Estos estados pueden acoger redes "malévolas" de todas clases, sea que incluyan esfuerzos de negocios criminales, el narcotráfico o alguna forma de cruzada ideológica como el Bolivarianismo. Más específicamente, estas condiciones abarcan toda clase de cosas que el pueblo en general no aprueba, como asesinatos, secuestros, corrupción, intimidación y destrucción de infraestructura. Estos medios de coacción y persuasión pueden producir más violaciones de derechos humanos, tortura, pobreza, hambruna, enfermedades, uso de niños soldados, tráfico de mujeres y partes del cuerpo, tráfico y proliferación de sistemas de armas convencionales y armas de destrucción masiva, genocidio, depuración étnica, caudillismo y anarquía criminal. Al mismo tiempo, generalmente estas acciones no están confinadas y crean síndromes regionales de pobreza, desestabilización y conflicto.55

El movimiento Sendero Luminoso en Perú incita a las actividades violentas y destructivas que facilitan los procesos de "propaganda armada" para lograr el fracaso del estado. Los carteles de la droga que operan a través de la Cordillera de los Andes en América del Sur y en otras partes denominan a estas actividades "incentivos de negocio". Hugo Chávez considera que estas acciones son pasos necesarios para precipitar las condiciones políticas revolucionarias necesarias para establecer el Socialismo Latinoamericano del Siglo 21.56 Por consiguiente, además de proporcionar una latitud más amplia para adelantar sus objetivos tácticos y operativos, los esfuerzos estratégicos de los actores Estado y No Estado están dirigidos a disminuir progresivamente la credibilidad y capacidad de un régimen seleccionado en términos de su capacidad y voluntad para gobernar y desarrollar la sociedad y su territorio nacional. La intención de Chávez es concentrar su ataque primario, política y sicológicamente, sobre la capacidad y derecho de gobernar de gobiernos determinados latinoamericanos. En ese contexto, él entiende que las percepciones populares de corrupción, privación del derecho de voto, pobreza y falta de promoción social limitan el derecho y la capacidad de un régimen dado para llevar a cabo las actividades del Estado. Hasta que una población determinada perciba que su gobierno está tratando con estos y otros aspectos básicos de injusticia política, económica y social de forma justa y efectiva, la inestabilidad y amenaza de trastornar o destruir tal gobierno son reales.57

Pero los estados en camino al fracaso y fracasados simplemente no desaparecen. Virtualmente cualquiera puede aprovecharse de tal situación inestable. La tendencia es que la organización mejor motivada y mejor armada en la escena puede controlar esa inestabilidad. En consecuencia, los estados en camino al fracaso o fracasados se vuelven estados disfuncionales, corruptos, criminales, narco, o nuevas democracias del pueblo. En conexión con la creación de nuevas democracias del pueblo, podemos estar seguros que Hugo Chávez y sus aliados populistas bolivarianos estarán listos para proveer dinero, armas y liderazgo en cualquier oportunidad. Y, por supuesto, mientras más persistan los estados disfuncionales, corruptos, criminales y narco, y las democracias del pueblo, más ponen ellos y sus problemas asociados en peligro la seguridad, la paz y la prosperidad global.58

La posición central de la legitimidad moral en el conflicto contemporáneo

A menudo, los observadores norteamericanos y occidentales que tratan de evaluar y prescribir lo mejor para un gobierno o un pueblo, no entienden que su percepción de libertad, igualdad o viabilidad económica pueden ser bastante diferentes de las percepciones de la gente que vive en otras culturas. Sin embargo, Chávez entiende que reconocer esta diferencia esencial en percepción es importante para la capacidad de evaluar y desarrollar estrategias para el conflicto asimétrico contemporáneo. Por eso, como se anotó anteriormente, el concepto global del bolivarianismo se centra en el desafío al derecho moral del gobierno para gobernar. La base de este desafío está enraizada en la creencia de que el sistema de gobierno actual no está proporcionando, y no puede o no podrá proporcionar, el equilibrio necesario entre igualdad, libertad, seguridad y prosperidad para el pueblo, y que la filosofía y el sistema político del desafiante son verdaderamente representativos. La democracia directa de Chávez es la filosofía y el método que proporcionarán ese equilibrio.59

El bolivarianismo de Chávez también incluye el concepto de que la percepción del pueblo sobre bien o mal, correcto o incorrecto, es el eje de todo movimiento y poder del cual depende virtualmente todo. Es decir, la legitimidad moral es el centro de gravedad primario en América Latina. Siguiendo la lógica de Abimaél Guzmán, ex líder de Sendero Luminoso en Perú, Hugo Chávez ha identificado la falta de legitimidad de todos los gobiernos desde la conquista española como el centro de gravedad del conflicto actual en América Latina.60 Por consiguiente, su objetivo estratégico es quebrar el poder de la oligarquía gobernante dominada por extranjeros y no democrática, y formar una nueva entidad política legítimamente democrática. En este contexto, todos los regímenes pasados y presentes son juzgados como el equivalente de "potencias ocupantes". Se considera que el bolivarianismo es una clase de "movimiento de resistencia" que conducirá a la verdadera guerra popular para reemplazar al régimen ocupante ilegítimo y liberar al país. En estos términos, los protagonistas pueden y deben persuadir, coaccionar y convencer al pueblo para que adopten acciones de apoyo.61

De forma importante e interesante, en el bolivarianismo (Socialismo del Siglo 21), existe una noción Marxista-Leninista estrechamente relacionada de que los medios justifican el fin socialista. Como tal, la eliminación o neutralización de cualquier persona y de todo lo que se oponga a ese objetivo último se puede racionalizar como legítima.62 Ésta es una filosofía muy conveniente para que alguien como Hugo Chávez adopte. Él puede conseguir apoyo externo, mientras que al mismo tiempo utilizar todos los medios, desde propaganda, terrorismo, tráfico de drogas y destrucción total de una sociedad determinada para lograr sus objetivos. El problema es convencer a la gente de que es necesario usar la coacción y la violencia, y por lo tanto moralmente correcto. Por eso, se ha embarcado, mediante su programa de comunicaciones, en una "guerra de propaganda" total dirigida a la gente de las calles de Caracas, Quito, Lima, La Paz, Buenos Aires, Montevideo, y otros lugares. La intención es convencer al máximo posible de gente de que es necesario usar la coacción y la violencia para reemplazar a los regímenes ocupantes ilegítimos y establecer una democracia y grandeza latinoamericana moralmente correcta. Y Chávez espera que esta campaña sea decisiva en la determinación del resultado de largo plazo de la campaña global para establecer su modelo de Socialismo del Siglo 21 en América Latina.63

Conclusiones

El Teniente Coronel Hugo Chávez entiende la guerra asimétrica contemporánea. Entiende que en este tipo de conflicto se necesita algo más que armamentos y tecnología. Hace falta una manera de pensar lúcida y mordaz, ingenio, determinación, imaginación y cierta indiferencia por lo convencional. La promulgación de tal concepto requiere un enfoque de conflicto algo distinto al usado generalmente por Estados Unidos durante los últimos años. Es decir, el paradigma estratégico de Chávez anteriormente explicado reconoce el hecho de que el resultado último de cualquier guerra asimétrica no está determinado principalmente por la manipulación diestra de la violencia en las muchas batallas militares que tienen lugar una vez que se reconoce que ha empezado una guerra de esta naturaleza. Más bien, el control de la situación y el éxito final está determinado por 1) la aplicación sofisticada político-sicológica de todos los instrumentos de poder; 2) la explotación hábil de los procesos de fracaso del estado con el fin de crear las condiciones políticas necesarias para establecer el Socialismo del Siglo 21; y 3) el nivel de legitimidad moral que genera la campaña de comunicaciones y propaganda. En la medida que estos factores estén sólidamente presentes en cualquier estrategia dada, se favorecerá el éxito. En la medida que cualquier componente del modelo esté ausente, o presente sólo en forma débil, la probabilidad de éxito será mínima.

La descripción anterior nos regresa adonde comenzamos. Proporciona la base para el entendimiento y juicio que deben tener los líderes civiles y militares para entender claramente cuál es la situación en Venezuela y qué no es. La evidencia sólida sobre el tiempo subraya el buen juicio del dictamen de Clausewitz, "El primer, el máximo y el más trascendental acto de juicio que el jefe de estado y el comandante deben hacer es determinar . . . la clase de guerra en la que se están embarcando; sin equivocarse ni tratar de convertirla en algo extraño a su naturaleza."64 El desafío de la guerra asimétrica de Chávez, es por lo tanto, simple. El Coronel Thomas X. Hammes nos recuerda que esta clase de guerra es la única clase de guerra que Estados Unidos ha perdido.65

Recomendaciones

Los oponentes asimétricos e irregulares no son invencibles. Se les puede controlar y derrotar, pero sólo mediante la acción coherente y paciente que incluya todas las agencias de un gobierno determinado y sus aliados internacionales. Esa clase de acción incluiría los campos de política, diplomacia, defensa, inteligencia, aplicación de la ley y desarrollo social y económico. Estos esfuerzos deben estar organizados como una red y no en las burocracias tradicionales verticales de arriba hacia abajo de la mayoría de gobiernos. Lograr tales esfuerzos requerirá cambios fundamentales en cómo se capacita, desarrolla, promueve, despliega y emplea a los líderes y al personal gubernamental en todos los niveles. Además, este proceso inter-agencias y multilateral debe ejercer su influencia colectiva por toda la duración del conflicto—desde el planeamiento inicial hasta el logro final de una paz sostenible.66

Por lo tanto, el desafío primario es asimilar el hecho de que hay una necesidad urgente de cambiar desde un enfoque militar-policial singular hacia un paradigma multidimensional y multinacional para el conflicto asimétrico contemporáneo. Eso, a su vez, requiere un marco conceptual de nivel estratégico y una estructura organizativa de apoyo para promulgar la planificación civil-militar unificada y la implementación de respuestas transnacionales a las amenazas transnacionales. Dadas las realidades actuales, el no prepararse adecuadamente para las contingencias asimétricas presentes y futuras es inadmisible. Para implementar los desafíos indicados anteriormente se necesita cuando menos cinco imperativos educacionales y organizativos fundamentales:

• Los líderes civiles y militares de todos los niveles deben aprender la naturaleza fundamental de la subversión y la insurgencia, con especial referencia a la forma en que se puede emplear la fuerza militar y no militar, letal y no letal, y directa o indirecta para lograr los objetivos políticos. Los líderes deben también entender las formas en que las consideraciones político-psicológicas afectan el uso de la fuerza—y las maneras en que la fuerza afecta a los esfuerzos político-psicológicos.

• Se espera que el personal civil y militar sea capaz de operar de forma efectiva y profesional en contingentes multinacionales o de coaliciones. Deben también adquirir la capacidad de tratar profesionalmente con las poblaciones civiles y la prensa local y global. Como consecuencia, los esfuerzos que mejoran la conciencia inter-agencias así como la cultura internacional—tales como los programas de intercambio civiles y militares, los programas de formación cultural y de idiomas, y los ejercicios combinados (multinacionales)—deben ser revitalizados y ampliados.

• Los líderes deben aprender que se necesita una capacidad de inteligencia con varios pasos al frente de la norma actual para las guerras irregulares y asimétricas. Esta capacidad también debe incluir la utilización activa de operaciones de inteligencia como elemento dominante de estrategia y táctica.

• Es probable que los actores políticos no estado en cualquier clase de conflicto dentro del estado tengan a su disposición un cuadro impresionante de tecnología y armamentos convencionales y no convencionales. Las "guerras salvajes de paz" han puesto y continuarán poniendo en peligro a las fuerzas militares y contingentes de apoyo civiles. Por lo tanto, los programas de desarrollo de liderazgo deben preparar a las "tropas de pacificación" para que sean combatientes de guerra efectivos.

• Las organizaciones gubernamentales e internacionales (por ejemplo, la Organización de Estados Americanos) deben reestructurase en la medida necesaria para establecer los mecanismos políticos apropiados y lograr unidad de esfuerzo efectiva. La intención es asegurar que la aplicación de varios instrumentos civiles y militares de poder contribuya directamente a un estado final político acordado de antemano.

Estos desafíos y tareas conceptuales y organizativos son las realidades básicas del conflicto del siglo 21. Las largas listas de recomendaciones adicionales serán irrelevantes si no se implementan primero los requisitos de base de nivel estratégico indicados anteriormente. Uno de los traductores de Carl von Clausewitz, Michael Howard, advirtió hace muchos años: "Si [la lucha político-psicológica] no se conduce con destreza y en base a análisis realista . . . ninguna cantidad de experticia operativa, refuerzo logístico, o conocimiento técnico podrá ayudar".67 Las consecuencias del descuido de tomar en serio el esfuerzo político-psicológico estratégico son claras. Salvo que se reorienten la manera de pensar, las acciones y la organización en los niveles más altos para que enfrenten las realidades asimétricas de información y tecnología basadas en conocimiento, los problemas de estabilidad global, regional y sub-regional se resolverán a sí mismos—y no es probable que sea para bien.

Notas:

1. Roger F. Noriega, Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, "Comentarios en el Inter-American Defense College," Washington, D.C., 28 de octubre de 2004.

2. "Transcripción: Segundo Día del Testimonio de Rice", Washington Post, 19 de enero de 2005, en http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A21135-2005Jan19.html.

3. Entrevista del autor con el Subsecretario de Defensa Estadounidense, Roger Pardo-Maurer, en Washington, D.C., 2 de febrero de 2004; y Radio Nacional de Venezuela, 17 de febrero de 2005.

4. Joel Brinkley, "U.S. Proposal in the O.A.S. Draws Fire as an Attack on Venezuela (Propuesta estadounidense en la OEA provoca críticas como un ataque a Venezuela)", New York Times, 22 de mayo de 2005; y Secretario Condoleezza Rice, "Comentarios ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos", Departamento de Estado, Washington, D.C., 5 de junio de 2005.

5. Carlos Alberto Montaner, "El Antiamericanismo se ha convertido en una ideoligía en América Latina", The Miami Herald, 8 de noviembre de 2005. Ver también: Larry Rohter y Elisabeth Bumiller, "Cumbre hemisférica plagada de violentas protestas anti Bush, New York Times, 5 de noviembre de 2005.

6. El Universal, 25 de febrero de 2005; y Departamento de Estado de los Estados Unidos, "Venezuela Playing ‘Destabilizing Role’ in Latin America (Venezuela desempeña una función desestabilazadora en América Latina)", 31 de marzo de 2005.

7. Rohter y Bumiller; y Daily Times, 14 de marzo de 2005.

8. Europa Press, 3 de abril de 2005, el servicio de prensa en línea de la Unión Europea.

9. Radio Nacional de Venezuela, 27 de septiembre de 2004, y 28 de septiembre de 2004; y El Universal, 8 de abril de 2005.

10. "Special Report: Hugo Chávez’s Venezuela (Informe Especial: Hugo Chávez en Venezuela)", The Economist, 14–20 de mayo de 2005, pág. 25.

11. Rohter y Bumiller.

12. Marilee S. Grindle y John W. Thomas, Public Choices and Policy Change (Opciones públicas y cambio político) (Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1991).

13. Hubert Herring, A History of Latin America (Una historia de América Latina) (New York: Alfred A. Knopf, 1972), páginas 513–514. Ver también Winfield J. Burggraff, The Venezuelan Armed Forces in Politics (Las Fuerzas Armadas de Venezuela en la Política), 1935–1959 (Columbia: University of Missouri Press, 1972).

14. Alexis de Tocqueville, Democracy in America (Democracia en América) [ca. 1820–1840], eds. J.P. Mayer y Max Lerner (New York: Harper & Row Publishers, 1966), páginas 213–226. Ver también Jean Jacques Rousseau, El Contrato Social [1762], traducción de G.D.H. Cole (Chicago: Encyclopedia Britannica, Inc.), 1952; John Locke, Of Civil Government, Second Treatise of Civil Government (Del Gobierno Civil, Segundo Tratado de Gobierno Civil) [1689] (New York: Gateway), n.d.; y Jacques Maritain, Man and the State (El Hombre y el Estado) (Chicago, University of Chicago Press), 1951.

15. Así, algunos Estados se convirtieron en democracias totalitarias incluso antes que Hegel empezara a escribir sobre el Estado totalitario. Ver: Maritain, páginas 13-27; 192.

16. Para leer excelentes discusiones sobre tradiciones corporativas generales a América Latina y específicas a Venezuela, véase Howard J. Wiarda, ed., Authoritarianism and Corporatism in Latin America (Autoritarismo y Corporacionismo en América Latina) (Gainesville: University Press of Florida, 2004); David J. Meyers, "Venezuela’s Punto Fijo Party System (Sistema de Partidos de Punto Fijo de Venezuela)", en Wiarda, páginas 141–172; y John V. Lombardi, Venezuela: The Search for Order, the Dream of Progress (Venezuela: La búsqueda del orden, el sueño del progreso) (Oxford, UK: Oxford University Press, 1982).

17. Carlos Gueron, "Introducción", en Venezuela in the Wake of Radical Reform (Venezuela Después de la Reforma Radical), ed. Joseph S. Tulchin (Boulder, Colo.: Lynne Rienner Publishers, 1993), páginas 1–3.

18. Estos puntos se documentan bien en Francisco Rojas Aravena, "Nuevo contexto de seguridad internacional: ¿nuevos desafios, nuevas oportunidades?" en La seguridad en America Latina pos 11 Septiembre, (Flaxo-Chile), 2003, páginas 23-43; y Felipe Agüero y Jeffrey Stark, Fault Lines of Democracy in Post-Transition Latin America (Líneas de fallo de la democracia en América Latina después de la transición) (Miami, FL: North-South Center press, 1998), páginas 103-104; 109 y 216.

19. Ibíd. Ver también: testimonio ante el Congreso Estadounidense del 24 de marzo de 2004 por el General James T. Hill, Ejército de los Estados Unidos, comandante del Comando del Sur de los Estados Unidos, reportado por Rudi Williams en American Forces Information Service, News Articles, 31 de marzo de 2004; Steve C. Ropp, The Strategic Implications of the Rise of Populism in Europe and South America (Las consecuencias estratégicas del aumento del populismo en Europa y América del Sur) (Carlisle Bks, PA: Instituto de Estudios Estratégicos) 2005; y Andrés Benavente Urbina y Julio Alberto Cirino, "El populismo Chavista en Venezuela," en La democracia defraudada (Buenos Aires, Argentina: Grito Sagrado, 2005), páginas 115-139.

20. Ibíd. Ver también Steve Ellner, "Revolutionary and Non-Revolutionary Paths of Radical Populism: Directions of the Chávez Movement in Venezuela (Trayectorias revolucionaria y no revolucionaria del populismo radical: Direcciones del movimiento de Chávez en Venzuela)" Science and Society (abril de 2005), páginas 160–190.

21. Ibíd. Ver también Francisco Rojas Aravena, "Una comunidad de seguridad en Las Américas: Una mirada a la Conferencia Especial de Seguridad," Foro (noviembre de 2003), páginas 10–15; y "The Latinobarometro Poll: Democracy’s Ten-Year Rut (La encuesta Latibarómetro: Rutina de diez años de la democracia)", The Economist, 29 de octubre de 2005, páginas 39-40.

22. Alvaro Vargas Llosa, "The Return of Latin America’s Left (El retorno de la Izquierda en América Latina)", New York Times, 22 de marzo de 2005. Ver también los comentarios atribuidos al General James T. Hill, comandante del Comando del Sur de los Estados Unidos, en Rudi Williams, "SOUTHCOM Faces Threats to Peace in Latin America, Caribbean (SOUTHCOM enfrenta amenazas a la paz en América Latina y El Caribe)", American Forces Press Service, 31 de marzo de 2004.

23. Tom Friedman ha escrito amplia y elocuentemente sobre la globalización y sus consecuencias. Véase, por ejemplo, Thomas L. Friedman, The Lexus and the Olive Tree (New York: Anchor Books, 1999). Ver también Alvin Toffler, Power Shift (Transferencia de poder) (New York: Bantam Books, 1990).

24. Ibíd.

25. "Informe especial: Hugo Chávez en Venezuela," The Economist, 14–20 de mayo de 2005, páginas 23–24.

26. Véanse como ejemplos; De Tocqueville, Locke, Rousseau y Maritain.

27. Entrevistas del autor sin atribuir en Miami, 10 de marzo de 2005.

28. Ibíd.

29. Paulo Sotereo, del diario brasileño, O Estado de São Paulo, cita de una entrevista con el ex Presidente Cardozo, en una entrevista con el autor en Washington, D.C., 17 de febrero de 2005.

30. Montaner, "Anti-Americanismo".

31. Sotereo.

32. Declaración de consenso de una conferencia sobre "Seguridad en el Cono Sur", auspiciada por la Oficina de Investigación Externa, Bureau of Intelligence & Research (INR), Departamento de Estado de los Estados Unidos, en Washington, DC, 8 de julio de 2005. Ver también: Julio A. Cirino, "La Revolucion Mundial pasa por Hugo Chavez" (Parte 1), en Panorama, 20 de abril de 2004, y Parte 2, 27 de abril de 2005; y "Chávez le mete más presión a Latinoamerica (y a USA)", Urgente 24, 11 de agosto de 2005.

33. Ibíd. Ver también: The Economist (Mayo 14-20, 2005), Financial Times, El Universal, y La Voz.

34. Ibid.

35. Éstos son terminos que Chávez usa de forma intercambiable.

36. Steven Metz y Douglas V. Johnson II, Asymmetry and U.S. Military Strategy: Definition, Background, and Strategic Concepts (Asimetría y estrategia de los militares estadounidenses: Definición, referencias y conceptos estratégicos) (Carlisle Barracks, Pa.: Instituto de Estudios Estratégicos, 2001), páginas 5–6.

37. Declaración de consenso de la conferencia de julio de 2005 en Washington, DC. Ver también: Max G. Manwaring, Street Gangs: The New Urban Insurgency (Pandillas callejeras: La nueva insurgencia urbana) (Carlisle, PA: Instituto de Estudios Estratégicos, 2005), pág. 8.

38. Steven Metz, "Relearning Counterinsurgency (Volviendo a aprender la contrainsurgencia)", una discusión en panel en el Instituto Americano de Empresas, 10 de enero de 2005. Ver también Paul E. Smith, On Political War (Sobre la guerra política) (Washington, D.C.: National Defense University Press, 1989).

39. Juan Forero, "Chavez Restyles Venezuela with ‘21st Century Socialism’ (Chávez cambia el estilo en Venezuela con el ‘Socialismo del Siglo 21’)", New York Times, 30 de octubre de 2005, pág. 3.

40. Entrevistas y The Economist, 14–20 de mayo de 2005.

41. Ibíd. Ver también: Financial Times, El Universal, La Voz, y Stephen Johnson, "South America’s Mad-TV: Hugo Chavez Makes Broadcasting a Battleground (La TV loca de América del Sur: Hugo Chávez convierte a la radiodifusión en un campo de batalla)", The Heritage Foundation Policy Research & Analysis, 10 de agosto de 2005.

42. Ibíd. y El Universal, 5 de enero de 2005; El Universal, 8 de marzo de 2005; Europa Press, 3 de abril de 2005; La Voz, 3 de abril de 2005; El Universal, 8 de abril de 2005.

43. Declaración de consenso de la Conferencia de Marzo de 2005, Coral Gables, Florida.

44. Para leer una buena discusión sobre estos puntos, véase Thomas A. Marks, "Ideology of Insurgency: New Ethnic Focus or Old Cold War Distortions? (Ideología de insurgencia: ¿Nuevo foco ético o viejas distorsiones de la guerra fría?)" Small Wars & Insurgencies, Primavera de 2004, páginas 107-109.

45. Juan Dorero, "No. 1 Quits in Bolivia, and Protesters Scorn Nos. 2 and 3 (El número 1 renuncia en Bolivia y los manisfestantes menosprecian a los números 2 y 3)", New York Times, 9 de junio de 2005; y "New Bolivia Leader Promises Early Election (Nuevo líder de Bolivia promete elecciones anticipadas)", Global Security News & Reports, 10 de junio de 2005.

46. "Comentarios", 28 de octubre de 2004.

47. Peters.

48. Declaración de consenso de la Conferencia de Marzo de 2005 en Coral Gables, Florida.

49. Este encargo a la Fuerza Armada Nacional (FAN) se hizo ante una audiencia reunida en el auditorio de la Academia Militar para el Primer Foro Militar sobre Guerra de Cuarta Generación y Guerra Asimétrica, en Caracas, informado en El Universal, 8 de abril de 2005.

50. En enero de 2005, el General Melvin López Hidalgo, Secretario del Consejo de Defensa Venezolano, declaró públicamente que Venezuela estaba cambiando su doctrina de seguridad con el fin de confrontar mejor a "la amenaza permanente de los Estados Uniidos" y que se había publicado un documento titulado Pueblo en Armas que confirmaba los principios militares básicos del Presidente Chavez, indicados anteriormente. Informado en Panorama, 27 de abril de 2005.

51. Qiao Liang y Wang Xiangsui, Unrestricted Warfare (Guerra sin restricciones), (Pekín: PLA Literature and Arts Publishing House, 1999), pág. 109.

52. Ibíd., p. 123.

53. Entrevistas del autor sin atribuir en Miami, Florida, 10 de marzo de 2005, y una declaración de consenso de la conferencia el 8 de julio de 2005. De aquí en adelante referidas como entrevistas del Autor.

54. Este concepto no es nuevo. Mao Tse-tung y el General Vo Nguyen Giap lo usaron bien en China y en Vietnam, y el General Sir Frank Kitson desarrolló la idea un poco más lejos en su Warfare as a Whole (La guerra como un todo) (Londres: Faber and Faber, 1987).

55. Chester A. Crocker, "Engaging Failed States (Atacando a los estados fracasados)", Foreign Affairs (septiembre-octubre de 2003), páginas 32-44.

56. Entevistas del autor.

57. Ibíd.

58. Ibíd., y Crocker. Ver también: Robert H. Dorff, "Strategy, Grand Strategy, and the Search for Security (Estrategia, Gran estrategia y la Búsqueda de la seguridad)", en Max G. Manwaring, Edwin G. Corr, y Robert H. Dorff, The Search for Security: A U.S. Grand Strategy for the 21st Century (La búsqueda de la seguridad: Una gran estrategia estadounidense para el siglo 21) (Westport, CT: Praeger, 2003), páginas 127-140. Ver también: David C. Jordan, Drug Politics: Dirty Money and Democracies (Política de los narcóticos: Dinero sucio y democracias) (Norman: OK: University of Oklahoma Press) 1999; y Eduardo Pizarro y Ana Maria Bejarano, "Colombia: A Failing State? (Colombia: ¿Un estado en vías de fracaso?)" Revista: Harvard Review of Latin America (primavera de 2003), páginas 1-6.

59. Entevistas del autor.

60. Ibíd. Ver también: Abimael Guzman, "El Discurso del Dr. Guzman," en Los partidos politicos en el Perú, Rogger U. Mercado, editor, (Lima: Ediciones Latinamericanos, 1985), páginas 85-90; Comité Central del Partido Comunista del Perú, Desarrollar la guerra popular sirviendo a la revolucion mundial, (Lima: Comité Central del Partido Comunista del Perú, 1986), pp. 82-88.

61. Ibíd.

62. Ibíd.

63. Ibíd.

64. Carl von Clausewitz, On War (Sobre la Guerra), Michael Howard y Peter Paret, editores y traductores, (Pinceton, New Jersey: Princeton University Press, 1976), pág. 88.

65. Coronel Thomas X. Hammes, USMC, "4th Generation Warfare (Guerra de Cuarta Generación)", Armed Forces Journal (noviembre de 2004), páginas 40-44.

66. Rice, "Comentarios".

67. Michael Howard, The Causes of Wars (Las causas de las guerras), segunda edición, (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1983), pág. 109.


Colaborador

El Dr. Max G. Manwaring El Dr. Max G. Manwaring (Ph.D.,Ciencias Políticas, Universidad de Illinois), es Profesor de Estrategia Militar en el U.S. Army War College, y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en Dickinson College. Es un coronel retirado del Ejército de los Estados Unidos y ha ocupado varias posiciones civiles y militares en el U.S. Army War College, el Comando del Sur de los Estados Unidos, y la Agecia de Inteligencia de Defensa y la Universidad de Memphis. Es autor y co-autor de varios artículos sobre asuntos político-militares, y temas de seguridad global y regional. Es el editor y co-editor de, El Salvador at War, 1988; Gray Area Phenomena: Confronting the New World Disorder,1993; Managing Contemporary Conflict: Pillars of, 1996; Beyond Declaring Victory and Coming Home: The Challenges of Peace and Stability, 2000; y The Search for Security: A U.S. Grand Strategy for the Twenty-First, 2003; y co-autor, con John T. Fishel, de Uncomfortable Wars Revisited, University of Oklahoma Press, 2006.

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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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