Document created: 13 February 06
 Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2006


ASPJ

Historia de la Aviación


Ralph O’Neill en México

La Historia de Uno de los Forjadores de la Aviación Militar Mexicana

Sargento Primera Clase,  Santiago A. FloresUSA-Reserva

El Coronel Asimilado Rafael O’Neill después se su llegada a México. En la foto se nota que se había quitado las insignias Norteamericanas de su uniforme, pero conservó sus condecoraciones de la Primera Guerra Mundial. Crédito Ing. Enrique Velasco Padilla

El Coronel Asimilado Rafael O’Neill después se su llegada a México. En la foto se nota que se había quitado las insignias Norteamericanas de su uniforme, pero conservó sus condecoraciones de la Primera Guerra Mundial. Crédito Ing. Enrique Velasco Padilla

RALPH O’NEILL nació en Durango, Durango, México el 17 de Diciembre de 1896, de padre irlandés—norteamericano y madre mexicana. Se enlistó en el Servicio Aéreo del Ejército norteamericano en Essington, Pennsylvania en Septiembre de 1917, recibiendo su entrenamiento en Texas y posteriormente en Francia para ser comisionado Subteniente (2nd Lt.), el 7 de Febrero de 1918 con el empleo de piloto de persecución.

Fue asignado al Escuadrón Aéreo 147 del Primer Grupo de persecución de las Fuerzas expedicionarias americanas en Francia, volando primeramente los Nieuport 28C.1 y después los Spad XIII.

En operaciones entre Mayo y Noviembre de 1918, O’Neill reclamó el derribo de 11 aviones enemigos, 6 de los cuales fueron confirmados, siendo ascendido a Teniente el 16 de Octubre de 1918. Regresó a los Estados Unidos y fue dado de baja del U.S. Air Service el 19 de Febrero de 1919.

O’Neill viajó a México tras los sucesos que provocaron la caída del presidente Venustiano Carranza (1859–1920), rebelión conocida como "Plan de Agua Prieta", en cuyo frente se encontraban tres importantes líderes: el General Álvaro Obregón (1880–1928), el General Plutarco Elías Calles (1877–1945) y el licenciado Adolfo de la Huerta (1888–1955), todos nacidos en el estado de Sonora.

Tras la muerte de Carranza el 21 Mayo de 1920, De la Huerta fue designado Presidente interino de la República hasta el 4 de Junio de 1920, cuando Álvaro Obregón fue elegido presidente.

Meses antes de la rebelión, De la Huerta conoció a O’Neill en Nogales, Arizona en una recepción en honor al gobernador de Sonora y trató de contratarlo como mercenario para combatir a Carranza. O’Neill rechazó la oferta pero le dijo que si la rebelión resultaba exitosa, iría con gusto a México para reorganizar el servicio aéreo, empleando para ello su experiencia.

Dado los hechos, O’Neill llegó a la Ciudad de México a mediados de Agosto de 1920 y tuvo una audiencia con el General Calles, entonces Secretario de Guerra y Marina, para enterarse del estado de la aviación mexicana.

En ese entonces, las actividades aéreas en México se encontraban concentradas en los campos de Balbuena, en las afueras de la ciudad de México. En estos llanos se albergaban todos los aviones que había en México así como la Escuela de Aviación y los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas (TNCA), fundados el 15 de Noviembre de 1915 y dedicados a la construcción y reparación de sus propios aeroplanos dada la escasez producida por la Guerra en Europa.

El servicio aéreo entrenaba sus propios pilotos, pero utilizando métodos obsoletos comparados con los empleados por las naciones participantes en Europa.

Cuando O’Neill inició sus servicios, se le dio un contrato por cinco años con ingresos reportados de 20.000.00 pesos al año, más una póliza de seguro de vida y un automóvil para su uso personal.

El 27 de Agosto de 1920, O’Neill envió su reporte al General Calles con una copia al presidente De la Huerta, en donde sin ningún rodeo, expresaba el mal estado de la fuerza aérea y urgía su pronta reorganización. En ese reporte se hacía hincapié en que la mayoría de la flota disponible (13 aviones en servicio y 5 en reparación) debía ser reemplazada ya que no podía seguirse usando por ser obsoleta y estar desgastada.

O’Neill apreciaba a los pilotos y al personal de tierra de la escuela y los talleres, también consideraba que sólo requerían de las herramientas adecuadas para modernizar el servicio aéreo, al que él llamaba "Fuerza Aérea Mexicana".

Sus recomendaciones se basaban en la organización del servicio aéreo norteamericano, con elementos tomados de los servicios aéreos Franceses e Ingleses.

El 9 de septiembre, Ralph O’Neill fue designado jefe del departamento de Aviación del Ejército Mexicano con el rango de Coronel Asimilado; puesto que desempeñó hasta Febrero de 1921 cuando el departamento pasó a las órdenes del General Gustavo Salinas (1893–1964).

Durante su período como jefe de la FAM, O’Neill viajó a Europa con el fin de adquirir aviones de entrenamiento. Durante su estancia en Inglaterra usó el auto-impuesto título de "Mayor General". Adquirió aviones de entrenamiento ingleses, Avro 504K y J. los cuales serían después fabricados en México con el nombre de "Avro Anahuac".

O’Neill regresó a México a principios de Febrero de 1921 y el 11 de Febrero fue nombrado instructor en jefe de la Escuela Militar de Aviación. Su trabajo consistía en poner a los pilotos mexicanos a la par de los de cualquier parte del mundo, aunque esto significaría reentrenar a los pilotos veteranos, cosa nada fácil en un principio.

Pero con la voluntad de O’Neill y el apoyo del Presidente Obregón el re-entrenamiento fue conducido por O’Neill con la ayuda de otros instructores extranjeros como el alemán Fritz Bieler, y el franco—americano Joe B. Lievre. Quedó demostrado durante el re-entrenamiento que O’Neill tenía la razón al ordenarlo, ya que muchos de los pilotos habían adquirido malos hábitos, que después fueron corregidos gracias al establecimiento del adiestramiento de doble control en la Fuerza Aérea Mexicana.

O’Neill empezó dicho adiestramiento efectuando vuelos de chequeo a los alumnos en uno de los cuatro biplanos Brown Special.

El 1º de Noviembre de 1921 O’Neill recibió el título de Consultor Técnico del Departamento de Aviación. Para finales de 1923, algunas de sus recomendaciones fueron escuchadas, como la formación de escuadrones clasificados de caza, de bombardeo, de observación y de reconocimiento, así como la descentralización de las unidades de la Fuerza Aérea, mandando aviones bombarderos Farman F-50 a su nueva Base en Guadalajara, Jalisco.

El principal problema para la adquisición de aviones de combate, desde el punto de vista de O’Neill, consistía en que los recursos eran desviados para el diseño y construcción de modelos locales en la TNCA bajo la dirección del Ing. Ángel Lascurain (1888–1957). O’Neill pensaba que este dinero estaría mejor utilizado si se compraran aviones extranjeros en lugar de invertirlo en diseños que, según él, eran deficientes.

Esta situación lo llevó a una fuerte disputa con el General Salinas quien apoyaba la construcción de aviones nacionales.

Un caso concreto fue el concerniente al parasol TNCA 4-E-131 "Quetzalcoatl", un biplaza de observación y bombardeo equipado con motor BMW 185 hp construido en 1923 y probado por Joe B. Lievre quien encontró problemas menores los cuales fueron corregidos. Sin embargo O’Neill consideraba inseguro al "Quetzalcoatl" argumentando que no se había realizado ninguna prueba de resistencia estructural de las alas.

En Diciembre de 1923, el ex-presidente De la Huerta se levantó en armas contra el gobierno, iniciando una rebelión y forzando a O’Neill (según sus escritos) a realizar un bombardeo sobre la ciudad de Oaxaca el día 22 de ese mismo mes, utilizando el "Quetzalcoatl" con bombas modelo "Chapultepec", y llevando como artillero al futuro héroe de la aviación mexicana Pablo L. Sidar.

O’Neill no completó la misión argumentando que escuchó ruidos de rompimiento dentro de las alas del avión y lo reportó como inseguro para cualquier misión. Sin embargo, al día siguiente voló en una misión de bombardeo, donde el "Quetzalcoatl" resultó destruido en un accidente en el vuelo de regreso, muriendo sus dos ocupantes.

Se organizó una comisión para investigar el accidente dirigida por el diseñador del avión Ángel Lascurain y el General Salinas con la participación de los instructores extranjeros Bieler y Lievre, quienes determinaron como causa del accidente, la explosión de una de las bombas de abordo, pero O’Neill consideraba que el avión había sufrido una falla estructural en vuelo, basado en su interpretación de los restos del accidente.

Durante la rebelión delahuertista, O’Neill (1923–1924) reequipó y organizó la aviación militar en la campaña, notando que el Presidente Obregón recibía ayuda de los Estados Unidos, y con ayuda del presidente pidió aviones de combate. Los únicos disponibles y los mejores en opinión de O’Neill, eran los De Havilland DH-4B con motor Liberty, armados con ametralladoras Lewis y Vickers y capaces de llevar bombas.

El Coronel Asimilado Ralph O’Neill en un DH-4B armado posiblemente en Irapuato, listo para combatir los rebeldes DelaHuertistas. Su artillero es el Capitán Manuel Solís. Crédito Archivo Casasolas.

El Coronel Asimilado Ralph O’Neill en un DH-4B armado posiblemente en Irapuato, listo para combatir los rebeldes DelaHuertistas. Su artillero es el Capitán Manuel Solís. Crédito Archivo Casasolas.

Un grupo de personal norteamericano fue el encargado de ensamblar e instalar el armamento de los aviones. O’Neill probó el buen funcionamiento de cada uno de ellos pero con el apresurado entrenamiento de los pilotos, los accidentes no se hicieron esperar, por ejemplo, un DH-4B se comió el campo al aterrizar y se estrelló cerca del tren presidencial, mientras que otro quedó destruido al chocar con un burro que se cruzó en el campo para aterrizar.

Cuando O’Neill tuvo suficientes aviones operativos, los mandaba continuamente a ametrallar al enemigo hasta agotar las municiones. Tras cada misión, él mismo le reportaba al presidente Obregón.

En una misión, O’Neill rescato a los pasajeros de un tren que había caído en manos de los rebeldes, ametrallando desde el aire al enemigo y poniéndolo en fuga. Uno de sus pilotos hizo la siguiente anotación: ". . . . en San José del Carmen, plaza ocupada por el enemigo, el General O’Neill destruyó completamente el cuartel rebelde bombardeándolo con explosivos Chapultepec . . . ".

Para Junio, la Rebelión delahuertista había sido derrotada. Algunos de sus principales líderes huyeron al extranjero y a otros, no tan afortunados, se les ejecutó.

El Presidente Obregón ordenó ascender al grado inmediato superior a todos los miembros de la Fuerza Aérea, incluyendo a O’Neill quien ascendió a General Brigadier Regular, después de haber servido como Coronel Asimilado.

El 19 de Diciembre de 1924, Ralph O’Neill renunció a su nacionalidad norteamericana para recibir el grado de General, aunque no recibió sus ordenes sino hasta Noviembre de 1925. El 1º de Diciembre de 1925, el General O’Neill se separó del Ejército Mexicano para dirigirse a los Estados Unidos con el argumento de arreglar asuntos personales.

Así terminó un interesante capítulo en la vida de Ralph O’Neill, quien dejó un Importante legado en la historia de la Fuerza Aérea Mexicana, y que nunca fue olvidado por sus compañeros de armas; hombres como: Roberto Fierro Villalobos, Pablo L. Sidar, Emilio Carranza, Eliseo Martín del Campo y muchos más. Todos ellos se beneficiaron de las enseñanzas de O’Neill y llevaron adelante la aviación militar Mexicana.

O’Neill continuó su carrera aeronáutica en la compañía Boeing, y en 1929 hizo realidad uno de sus sueños, crear la aerolínea Nueva York-Río-Buenos Aires (NYRBA). Después de 1936, O’Neill dedicó más de 35 años a la minería en Bolívia y de allí fijó su retiro en Atherton, California, donde murió el 30 de Octubre de 1980.

O’Neill fue uno de los más importantes forjadores de la aviación militar en México.


Colaborador

El Sargento Primera Clase (SFC) Santiago A. Flores El Sargento Primera Clase (SFC) Santiago A. Flores, USA-Reserva, es uno de los colaboradores del Latin American Aviation Historical Society (LAAHS) donde ha contribuido con varios artículos sobre la aviación militar mexicana. También ha publicado numerosos trabajos en revistas internacionales como el Air International, Air Enthusiast, América Vuela, Small Air Forces Observers, Quauthli, Aero Journal. Fue reconocido con la medalla Francisco Sarabia, Conquistador del Cielo a la Excelencia Aeronáutica, por su contribución a la difusión de la cultura aeronáutica en la Aero Expo Acapulco 1999. El SFC Flores se retiró del Ejército Norteamericano (US Army) donde participó en la Guerra del Golfo (1990-1991) y en la operación "Iraqi Freedom".

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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