Document created: 17 August 05
Air & Space Power Journal - Español  Tercer Trimestre 2005


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Orígenes de la Aviación Militar Guatemalteca

Entre el Mito y la Realidad

Señor Mario E. Overall

Miembros de la Academia Militar. De izquierda a derecha, frente al aeroplano Bleriot XI:Jorge de la Riva (Alumno), Dante Nannini (Instructor), Desconocido, Desconocido, Luis E. Ferro (Director), General Luis Ovalle (Ministro de la Guerra), Desconocido, N.E. Bang (Mecánico—Moisant Aviation School), Murvin C. Wood (Instructor—Moisant Aviation School). Foto tomada el día de la fundación de la academia (30 de Junio de 1914.)

Miembros de la Academia Militar. De izquierda a derecha, frente al aeroplano Bleriot XI:Jorge de la Riva (Alumno), Dante Nannini (Instructor), Desconocido, Desconocido, Luis E. Ferro (Director), General Luis Ovalle (Ministro de la Guerra), Desconocido, N.E. Bang (Mecánico—Moisant Aviation School), Murvin C. Wood (Instructor—Moisant Aviation School). Foto tomada el día de la fundación de la academia (30 de Junio de 1914.)

La versión oficial sobre los inicios de la aviación en Guatemala menciona –invariablemente- que el precursor de la misma fue el guatemalteco de orígen Italiano Dante Nannini. De hecho, historiadores e interesados en el tema aceptan esta versión de forma tácita y sin cuestionamientos. Mal documentados artículos publicados a lo largo del siglo pasado, más inclinados a la lírica que a la veracidad, rinden pleitesía a Nannini y minimizan e incluso obvian la participación de otros personajes e instituciones foráneas que jugaron papeles de capital importancia en el desarrollo de la aviación en Guatemala en aras de resaltar un nacionalismo mal manejado que finalmente terminó por deformar la realidad de los hechos. En todo caso, y por inconveniente que pueda parecer, el verdadero precursor de la aviación en Guatemala fue el mexicano Luís E. Ferro, un obscuro individuo que llegó al país en 1910 con la intención de establecer una escuela de vuelo privada. Sin embargo, Ferro no traía un solo centavo en la bolsa y para terminar de empeorar las cosas, no tenía un aeroplano con que iniciar la empresa. Poco después de arribar a la Ciudad de Guatemala, Ferro colocó varios anuncios en algunos periódicos, ofreciendo sus servicios como aviador e instructor de vuelo, esperando así reunir un puñado de interesados que pudieran financiar la compra del esencial aeroplano. Sin embargo, el no poseer un aparato y el hecho de pedir pagos por adelantado, lo pusieron rápidamente en una difícil situación y el proyecto fue abandonado. Ese fracaso le ganó el mote de Aviador de Tierra, puesto por los guatemaltecos que le conocían, y a quienes pronto aprendió a odiar. Lejos de desanimarse, Ferro no perdió el tiempo y se puso en contacto con la Escuela de Aviación Moisant, ubicada en Long Island, Nueva York, y le solicitó ayuda, ya que, según él, había logrado conseguir un contrato con el Gobierno Guatemalteco para establecer una Academia Militar de Aviación. Obviamente, algo que no era cierto. Mientras Ferro esperaba la respuesta de la Escuela Moisant, logró finalmente ponerse en contacto con el Presidente Guatemalteco, Licenciado Manuel Estrada Cabrera, y trató de convencerle de establecer una Academia de Aviación Militar, a veces tratando de interesarlo en las posibilidades de los aviones como una herramienta militar y otras veces tratando de presentar a la aviación como una excelente forma de relaciones públicas por medio de shows aéreos. Coincidentemente, en Abril de 1912, el aviador suizo Francois Durafor, piloto de prueba de la fábrica de aviones Deperdussin, arribó a la ciudad de Guatemala, ofreciendo varios modelos de aviones militares al Gobierno. Con ese fin, Durafor efectuó ocho vuelos de demostración en un Deperdussin Racer sobre el campo de Marte, al sur de la ciudad, generando amplio interés y entusiasmo en la población, más no así en el presidente, quien, luego de presenciar varios de los vuelos, terminó declinando la oferta de Durafor, y de paso, rechazando las propuestas de Ferro con respecto a la escuela de aviación militar. Luego de varias semanas, Ferro volvió a la carga: Esta vez diciéndole al presidente que los militares Salvadoreños habían construido un aeroplano localmente. Este hecho, que no era del todo cierto, pues los salvadoreños estaban lejos de terminar el mencionado aparato, finalmente convenció a Estrada de crear la Academia Militar de Aviación, y adquirir aeroplanos para equiparla. El presidente Guatemalteco simplemente no podía permitir tal desequilibrio armamentista en la región y menos con su vecino El Salvador. Ferro fue designado como Director de la incipiente Academia de Aviación y se le autorizó a proceder con la compra de equipo. En esos días, la ansiada respuesta de la Escuela Moisant llega en la forma de una carta; en la misma la Escuela ofrecía enviar un pilotoinstructor y un mecánico, pero hacía la salvedad de que los aeroplanos debían ser comprados por el gobierno. En ese sentido, se proponía la venta de dos aparatos, un Bleriot XI y Nieuport-Moisant 6M por $750 cada uno. Ferro no perdió el tiempo y aceptó la oferta. Finalmente en Mayo de 1914, los dos aeroplanos, el piloto y el mecánico arribaban al país, mientras que la ceremonia oficial que marcaría la fundación de la academia se fijaba para el 30 de Junio. Es aquí –y no antes que Dante Nannini arriba al país procedente de Estados Unidos, y es asignado como instructor de vuelo en la Academia de Aviación, obviamente bajo el mando de Ferro. En todo caso, la fundación de la Academia marca el inicio del involucramiento de la Escuela Moisant en los inicios de la Aviación Militar en Guatemala. Los verdaderos pioneros Guatemaltecos aprenderían a volar con instructores proveídos por esa escuela, siendo el más prominente de ellos Murvin Wood, quien más tarde rompería el record de velocidad volando entre Nueva York y Washington. Otro de ellos, no menos importante y que también estuvo en Guatemala, el libanés Shakir S. Jerwan, fungió como Jefe de Instructores de la Escuela Moisant por muchos años. Ambos personajes son recordados como verdaderos pioneros del aire de los Estados Unidos, formando parte del selecto grupo llamado Early Birds. La presencia de los instructores de la Escuela Moisant en Guatemala duró cuatro largos años, llegando a su fin en 1918, luego del estallido de la Primera Guerra Mundial, siendo reemplazada por una misión aeromilitar enviada por el gobierno de Francia como parte de un programa de asistencia. Como era de esperarse, cuando los Franceses se hicieron cargo de la Academia Militar de Aviación, Ferro fue despedido inmediatamente, muy a pesar de los lazos de amistad que el mexicano había cultivado con el viejo presidente Guatemalteco. Poco después se descubriría que Ferro en realidad no era aviador y que había permanecido en el puesto únicamente por su ingenio y por la protección del presidente. De hecho, cuando estalla un diferendo territorial con Honduras a finales de ese año, Ferro es incluido en la comisión de negociación, fungiendo como los ojos y oídos del presidente dentro de la misma. Con respecto a los aviones que la Escuela Moisant vendió al Gobierno Guatemalteco, lo único que se puede decir es que el tiempo y el uso hicieron presa de ellos, terminando destruidos en aparatosos accidentes, primero el Nieuport-Moisant 6M y poco después el Bleriot XI, en el cual Shakir Jerwan casi muere al caer en las inmediaciones del aeródromo del campo de Marte. Así mismo, un tercer aeroplano comprado por el gobierno a la Escuela Moisant, un Moisant BlueBird, también resultó destruido tres días después de haber llegado al país, mientras era pilotado por otro famoso instructor de esa escuela: Minerly Wilson.

Como hemos visto, la realidad de los orígenes de la aviación en Guatemala es muy distinta a la versión pintada con versos ricamente adornados y llenos de nacionalismo extremo. Sin duda los historiadores guatemaltecos seguirán aceptando a Nannini como el verdadero pionero de la aviación en el país, y con razón; muy pocos saben que el mismo Nannini—irónicamente—aprendió a pilotear aeroplanos sobre los campos de Mineola, Long Island, siendo instruido por el mismo Alfred "Fred" Moisant, antes de incorporarse a la Academia de Aviación Militar de Guatemala.


Colaborador

El Señor Mario E. Overall El Señor Mario E. Overall es miembro fundador del Latin American Aviation Historical Society (LAAHS), en donde se desempeña como encargado de los sistemas informáticos de la institución. Adicionalmente, el Sr. Overall realiza tareas de investigación, principalmente en aspectos relacionados con la historia de la aviación civil y militar en la región Centroamericana. Ha publicado alrededor de veinticinco artículos sobre temas históricos, y en revistas de aviación en Latinoamérica y Europa. Así mismo, ha encabezado proyectos de investigación a gran escala tales como el de documentación de las operaciones aéreas de la CIA en Guatemala en 1954, las operaciones aéreas de la Guerra de las 100 horas entre Honduras y El Salvador, y los orígenes de la aviación militar en Nicaragua. Actualmente, también se desempeña como investigador de campo para la División de Archivos del Smithsonian National Air & Space Museum, específicamente para el proyecto de documentación de la historia de la aviación en Centro América, y como corresponsal de la revista Brasileña FLAP Internacional para Honduras, El Salvador y Guatemala.

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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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