Document created: 17 August 05
Air & Space Power Journal - Español
Tercer Trimestre 2005
El Desarrollo de los Suboficiales
Una Cultura de Propietarios
Sargento 1º en Jefe (CMSgt) Craig K. Deatherage, USAF
Rara vez sorprendemos a algún Sargento 1º en Jefe de la
Fuerza Aérea de EE.UU. sin una opinión ni punto de vista sobre una retahíla
de asuntos. ésto, ciertamente, se pudiera decir de mí. Un Jefe cuenta muy
pocas veces con un público, que es precisamente lo que él más desea, y
preferiblemente
si ese público está integrado por oyentes supervisados a los que se les exige
que pongan atención. Se simplificaría la cuestión si los integrantes de ese
público son subalternos y tienden a reírse de vez en cuando. Como Comandante
de la Academia de Suboficiales en Gunter, cuento con ese tipo de público
siete veces al año, teniendo la oportunidad de dirigirme a 150 estudiantes
cada semana mientras ellos asisten a mi escuela. Y hasta se ríen alguna que
otra vez. ¡Qué buena vida tengo!
La Academia de Suboficiales en Gunter imparte un curso de
seis semanas de duración que se concentra en tres tópicos: liderazgo,
comunicaciones, y la profesión de las armas. Típicamente nuestros estudiantes
tienen unos 35 años de edad y están a plenitud de sus conocimientos técnicos.
Esos estudiantes provienen de una variedad de bases de la Fuerza Aérea en todo
del país, y son una muestra representativa de virtualmente cada especialidad
que ofrece la Fuerza Aérea. Es obligatorio asistir a estas clases para poder
avanzar al próximo grado. La tarea principal de mi escuela consiste en
enfocar la atención de los estudiantes en el liderazgo y la supervisión. Los
Sargentos Segundo (TSgt) están supuestos a pasar de una especialidad técnica
a responsabilidades de liderazgo y de supervisión. Muchos de ellos resisten
esa transición. Se requiere que enfoquen menos en el conocimiento técnico en
el que ellos se superan excepcionalmente y que adquieran una nueva serie de
conocimientos. Los nuevos supervisores adoptan de nuevo una condición de
novicio a medida que aprenden y practican conocimientos de liderazgo y de
supervisión. Típicamente las personas de 35 años de edad no acogen con agrado
ese tipo de cambio en rango, y tengo que hacerles creer que el cambio es algo
bueno.
Cabe destacar que yo no soy el instructor principal de
nuestro programa de estudios. Para ese fin yo utilizo los servicios de
suboficiales
instructores, los cuales pueden hacerlo mucho mejor que yo. Mi trabajo consiste
en conectar las lecciones que los estudiantes aprenden en el aula, de modo
que puedan reconocer y adaptarse a los retos de liderazgo cuando éstos se
presentan. Aprovecho esa oportunidad para ofrecerles a nuestros alumnos
razonamientos sobre lecciones que yo he aprendido a través de mi vida y que
creo son de importancia para los líderes en desarrollo. Al igual que la
mayoría de mis colegas, tengo una larga lista de tópicos que me gusta abordar.
Tópico No 1:
"Los gatos no se morirán"
Siempre en el primer día de clase les pregunto a nuestros
alumnos si tienen mascotas en su casa, y la mayoría de ellos levantan la mano.
Entonces les pregunto si esas mascotas estarán con vida cuando ellos regresen a
sus puestos de asignación después de haber permanecido seis semanas alejados
de su hogar. Ellos se echan a reír. Pero mi razonamiento es el siguiente:
cuando nos vamos a ausentar de nuestros hogares por largos períodos de tiempo,
siempre hacemos arreglos para que alguien cuide de nuestras mascotas, para
echarle agua a las plantas y para cortar el césped. Esto se conoce como nuestra
propiedad. Asumimos esta responsabilidad porque estas cosas nos pertenecen y
sabemos que si no hacemos esos arreglos, nadie se ocupará de hacerlos y los
gatos se morirán. Cuando yo regreso a mi casa, los gatos no están muertos
porque yo acepto muy seriamente mi responsabilidad como propietario.
Esta mentalidad de propiedad nos lleva a las siguientes
preguntas: ¿Me ausentaría de mi centro de trabajo por varias semanas sin hacer
arreglos para el cuidado y alimentación de los procesos que me pertenecen en la
Fuerza Aérea de los Estados Unidos?; ¿dejaría yo a mis tropas sin
supervisión alguna?; ¿no haría yo arreglos para que se realice el trabajo
que ciertamente deberá ser realizado durante mi ausencia? Si me desempeño
como especialista en personal, seguramente que debería estar seguro de que
alguien se ocupe de todo el papeleo durante mi ausencia. Si superviso tropas,
necesitaría delegar la responsabilidad de la supervisión y la
capacitación a otro suboficial. Si soy jefe de personal en tierra, debería
estar seguro que las aeronaves estén listas para volar. Y lo que es más
importante, como suboficial, debo asegurar que alguien lo suficientemente
capacitado desempeñe mi trabajo durante mi ausencia. Necesito un substituto. Si
actúo debidamente como propietario, los gatos estarán vivos cuando yo
regrese.
Comienzo cada clase con este tipo de charla, ya que este es
un concepto que tiende a eludir a los suboficiales de mediano grado. Ellos
tienen un vago entendimiento de sus responsabilidades, pero usualmente no
han oído esta expectativa articulada de una manera muy personal. Yo creo
sinceramente que nunca fallaremos si contamos con una Fuerza Aérea repleta de
personas que se comportan cada día como propietarios en cada una de las medidas
que toman.
Tópico No 2:
Soldados de aviación en su alistamiento inicial
Uno de los aspectos singulares de una fuerza integrada por
voluntarios, es que los soldados de aviación, en su alistamiento inicial, no
se ven precisados a actuar como propietarios. Algunos sí lo hacen, pero la
mayoría de ellos no están preparados para asumir esa responsabilidad, y
pasan la mayor parte de su primer período de alistamiento siendo entrenados, ya
sea de una manera formal o en la práctica. Una característica común de estos
voluntarios es que actúan como inquilinos: si algo se rompe en la Fuerza Aérea,
ellos se sientan en sus dormitorios y lo discuten entre ellos mismos. Si
tenemos suerte, se llenan de ánimo y discuten el problema con sus supervisores
o con alguien que esté autorizado a solucionar el problema. A ellos realmente
no les incumbe tratar de encontrar soluciones. Cuando llega el momento de
decidir si desean alistarse de nuevo, muchos de ellos nunca han sostenido una
conversación sobre el concepto de la propiedad. Yo exhorto a los suboficiales
a que así lo hagan. Muchos de nuestros estudiantes en la academia supervisan a
uno o dos jóvenes Soldados de aviación, y yo reto a esos estudiantes a que
garanticen que cada Soldado de aviación que desea volver a alistarse comprenda
que tiene una obligación de propiedad y que deben comportarse como tal. Yo no
permito que Soldados de aviación alistados por segunda vez o que están
haciendo una carrera de la Fuerza Aérea, se comporten como inquilinos, y los
estudiantes tampoco deberán permitirlo.
Tópico No 3:
Intenciones versus perspectivas
La mención que hice anteriormente de que los Soldados de
aviación se comportan como inquilinos no es una acusación de nuestros Soldados
de aviación ni de sus intenciones. Los Soldados de aviación se presentan todos
los días listos para hacer una buena labor para sus supervisores. Yo siempre le
pido a los estudiantes que demuestren sus intenciones alzando la mano: ¿Quién
vino a trabajar hoy con la intención de hacer un mal trabajo para la Fuerza
Aérea de los Estados Unidos? ¿Quién se presentó hoy con la intención de
echarle a perder el día a alguna otra persona?
De vez en cuando algún payaso en la clase levanta la mano y
los otros se ríen, pero la verdad es que nadie tiene la intención de todos los
días desempeñar sus tareas pobremente. Entonces, ¿por qué cuestionamos sus
intenciones? A veces resulta mejor examinar las perspectivas. Por ejemplo, he
notado que la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha estado variando su enfoque
sobre la capacitación de liderazgo en el campo de la diversidad,
primordialmente de una percepción de raza y género a la inclusión de
todos los aspectos de cultura, geografía, educación, familias monopaternales,
y muchos otros aspectos que fomentan la perspectiva y el comportamiento
diario de las persnas. Conclusión: entienda las perspectivas que sus tropas
traen al trabajo, y estará en mejor posición de comprender su conducta. Esto
le ayudará a establecer unas expectativas claras para el desempeño y el
comportamiento. La buena intención no excusa un comportamiento inadecuado;
usualmente las expectativas claras ayudan a evitarlo.
Tópico No 4: Expectativas
Aquellos de nosotros que nos encontramos en cargos de
supervisión tenemos la obligación de comunicarles nuestras expectativas a las
tropas jóvenes. Estamos tan ocupados con las tareas diarias que no tenemos
tiempo de explicar nuestras expectativas respecto al desempeño, el
comportamiento y el rendimiento en el trabajo. ¡Los Soldados de aviación
necesitan saber cuáles son nuestras expectativas, y entonces necesitan
nuestra confirmación de que se están ciñendo a esas expectativas y hasta
excediéndolas! La gente joven cuenta con un extraordinario caudal de energía
y entusiasmo, cosa que un buen supervisor puede aprovechar si él o ella se
toma el trabajo de ayudarlos a establecer y lograr metas, para entonces
dejarlos que brillen por sus esfuerzos. Asignémosles un trabajo a los Soldados
de aviación y la autoridad para desempeñarlo, y los veremos actuar con
plena capacidad de propietario. Si así lo hacemos, no fallaremos.
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Academia de Suboficiales (Anexo Gunter), Alabama
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Tópico No 5:
Las deudas y los Big Gulps
Una de mis mayores expectativas de las tropas jóvenes es
que protejan su propio bienestar. Los dos mayores enemigos que confronta
cualquier joven son usualmente enemigos que ellos mismos pueden controlar: las
deudas y los Big
Gulps. Primero me referiré a los "Big
Gulps". Si no conoce este término, Big
Gulps es un refresco enorme que generalmente se consigue
en una tienda de conveniencia. McDonald’s también vende un refresco de
gran tamaño, así como la mayoría de los restaurantes de las llamadas
comidas rápidas. Hay muchos lugares donde usted puede comprar un refresco de
más de 44 onzas, y los rellenos son gratis. A la gente le encanta los rellenos
gratis. Practiquemos la matemática. Un refresco normal de 12 onzas contiene
150 calorías. Si un Soldado de aviación consume un refresco de 44 onzas y
entonces le vuelven a llenar el vaso y se lo toma todo, ¡acaba de consumir casi
1.100 calorías! Agréguesele una hamburguesa de un cuarto de libra, con queso y
acompañada de unas papitas fritas enormes, y acaba de consumir todas las
calorías que su cuerpo puede quemar ese día. ¡Esa persona no debe comer de
nuevo! Pero sí lo hará. Los jóvenes Soldados de aviación no tienen la menor
idea de cómo terminan aumentando 15 ó 20 libras ese primer año después de
haberse mudado de la casa de sus padres. Pero nosotros sí sabemos por qué. Y
tenemos que sostener una conversación con ellos antes de que eso ocurra. Esa
es la obligación de un supervisor de primera línea, ya que la buena
condición física de nuestras fuerzas es sumamente importante.
El segundo enemigo son las deudas. Este es probablemente el
problema disciplinario mayor que confrontan nuestras tropas jóvenes. Nosotros
no podemos pagarle un salario que cubra pagos por un nuevo automóvil, la
gasolina, el seguro, la televisión por cable, equipo estereofónico,
computadora y teléfono celular. Entre en el dormitorio o apartamento de
cualquier Soldado de aviación, y es posible que se encuentre con un montón de
cuentas por todas
esas cosas. Añádase una familia (cónyuge e hijos) y una casa, y tiene un
modelo para el fracaso. Ese joven no tiene la menor idea de lo rápido que se
acumulan las obligaciones financieras y, de repente, al final de cada mes, se
enfrenta con unos acreedores bien enfadados.
Un buen supervisor puede evitar ese desastre financiero
antes de que comience, pero es necesario que hable seriamente con el joven antes
de que éste tenga la oportunidad de amontonar las cuentas. Yo, personalmente,
he ayudado a varios comandantes a dar de baja del servicio a unas cuantas
personas debido a un manejo inapropiado de fondos, personas decentes en otras
circunstancias. Me disgusta tener que hacerlo, y sólo lo hago cuando un Soldado de aviación no se responsabiliza por su conducta y ultimadamente
desacredita a la Fuerza Aérea. Yo tengo un nombre para este tipo de asesoría y
al resultado de la misma: "Yo lo ayudo a usted, o ¡ayudo a que lo despidan!"
Se puede ayudar a la mayoría de esos jóvenes, y sólo unos pocos merecen ser
despedidos. Todos ellos necesitan de nuestra atención personal para garantizar
su triunfo. Invertimos mucho tiempo, esfuerzo y dinero en nuestros Soldados de
aviación en su alistamiento inicial y es una lástima que nos veamos forzados a
separarlos del servicio debido a malas inversiones personales o actos
inapropiados que pudieran haberse evitado.
Tópico No 6: Disciplina
Mientras que la autodisciplina es una característica muy
deseable en un joven Soldado de aviación, vemos que algunas veces tenemos que
imponer disciplina. De nuevo, esta es la decisión de "Yo lo ayudo a
usted, o, ¡ayudo a que lo despidan!" con la que tiene que enfrentarse un
supervisor. Las circunstancias que llevan a la decisión de separar del
servicio a un Soldado de aviación no son usualmente como resultado de malas
intenciones, sino que más a menudo reflejan una gran diferencia en la
perspectiva entre las expectativas del supervisor y el comportamiento del
trabajador. (Concedo que algunas veces es la mala intención.)
Cuando hablo con supervisores de primera y segunda línea
acerca de las tropas jóvenes, encuentro que es útil preguntarles cómo ellos
disciplinan a sus hijos. Siendo el padre de dos hijas, para mí es importante
disciplinarlas de una manera en que les demuestro cuánto las quiero. No quiero
destruirles su ego, sino que quiero corregirlas y dejarles saber que mi conducta
tiene el propósito de elevarlas y no menoscabarlas. Este es el mismo enfoque
necesario para las tropas jóvenes.
Uno de los momentos más orgullosos de mi vida fue durante la
graduación en una Escuela de Liderazgo para Aerotécnicos. Al egresado más
distinguido se le otorga el galardón Egresado de Honor John L. Levitow. Este
galardón lleva el nombre del Soldado enlistado de aviación más joven que
haya recibido la Medalla de Honor, la mayor forma de reconocimiento por
heroísmo y sacrificio que otorga nuestra nación. Aquella noche el joven que
se hizo acreedor como Egresado de Honor John L. Levitow resultó ser alguien
de mi unidad. Por algún tiempo él había tenido problemas con la disciplina.
Nunca cometió ningún delito, sino que sencillamente era una de esas personas
que nunca acaban de comprender lo que se espera de él y con quien algún
supervisor termina pasando un 90% de su tiempo. A este joven Soldado de
aviación se le dio la oportunidad de decir unas palabras, y este fue su simple
mensaje: "Por fin me di cuenta, mediante las lecciones en esta clase, que
las cosas que yo creía que mis supervisores me estaban haciéndome a
mí, resultaron ser cosas que ellos estaban haciendo por
mí". Esto me enorgulleció. Habíamos trabajado incansablemente para
lograr que este joven entendiera lo que él le debía a su país y a la Fuerza
Aérea, y finalmente nuestros esfuerzos dieron resultado.
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Alumnos de la Academia de Suboficiales
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Un supervisor nuevo llevará consigo por largo tiempo esa
perspectiva de hacer cosas por
sus subordinados en vez de a
sus subordinados. Hay un viejo refrán, "A los Soldados de aviación no
les interesa cuánto sabe usted hasta que se enteran cuán interesado está
usted". Debemos cuidar la manera como corregimos el comportamiento, ya que
si se destruye el ego de un Soldado de aviación al corregir su comportamiento,
esto sería destructivo para muchas personas además de la tropa en cuestión.
Eso crea una atmósfera de miedo, retribución, represalia y un estado de
ánimo pobre en la unidad, y destruye la confianza y la fe en el liderazgo. El
objetivo final de la disciplina siempre deberá ser un cambio en el
comportamiento que conduce a la autodisciplina. Esto no se puede lograr si
destruimos el ego mediante nuestra actuación. No podemos conservar a la
gente buena si no establecemos un ambiente de confianza, de fe y de respeto.
Tópico No 7: Reenganche
A medida que procedemos a conservar gente valiosa, me gusta
recordarles a los Soldados de aviación que volver a alistarse en una fuerza
compuesta de voluntarios es un privilegio y no un derecho. Siempre aprecio
cuando
los Soldados de aviación quieren alistarse de nuevo, pero deben comprender que
están pidiendo una oportunidad de servir de nuevo. La Fuerza Aérea de los
Estados Unidos decide si desean renovar el contrato. Este es un momento
crucial para conversar con las tropas sobre expectativas, sentido de propiedad y
participación en los Valores Intrínsicos de la Fuerza Aérea. Lamentablemente,
no sostenemos esta conversación muy a menudo; sencillamente firmamos los
papeles, le damos las gracias al Soldado de aviación, y pasamos al próximo
mensaje electrónico o pedazo de papel sobre el escritorio. Perdemos así una
oportunidad importante de hablar sobre la transición de inquilino a
propietario, de protestador profesional a un hombre o mujer de compañía.
Tópico No 8:
Mujeres y hombres de compañía
Todos hemos conocido protestadores profesionales. Éstos son
personas que se quejan de cualquier cosa y de todo aquello que ellos perciben
que no está bien, pero que no se hacen responsables por solucionar el problema.
Esas personas usualmente no se responsabilizan por determinar el por qué de
las cosas. Otro de mis refranes favoritos es, "El hecho de que no hace
sentido para usted
no quiere decir que no tiene sentido". Muy a menudo, algunas personas muy
inteligentes contribuyen a crear una política que no es del agrado de la
tropa. Entonces la tropa necesita adquirir una perspectiva sobre esa cuestión
en vez de quejarse de ella, y es aquí donde un buen supervisor puede
garantizar que se entiende la respuesta de la compañía. Los hombres de
compañía no son "serviles". No podemos darnos el lujo de convertir a
nuestros subordinados en autómatas que no piensan por sí mismos.
Necesitamos sus consejos y sus discernimientos para asegurar nuestra fortaleza.
Tenemos sencillamente que invertir más tiempo leyendo y entendiendo las normas,
para entonces aprender cómo articularlas de una manera comprensible para
nuestras tropas.
Esto concluye mi lista de tópicos. Al graduarse de la Academia de
Suboficiales en Gunter, los suboficiales se benefician con las clases
impartidas por muchos de los mejores expertos de nuestra Fuerza Aérea. Los
programas
educacionales que llevamos a cabo ofrecen una base sólida para llevar a cabo
la misión de la Fuerza Aérea y para el cuidado de nuestra gente. Lo mejor que
puedo hacer es añadir un poco de perspicacia para plasmar la enseñanza en
acción. Cuando ellos salen de la academia y regresan a sus centros de trabajo,
espero haberles podido ofrecer algunos consejos prácticos para la supervisión.
Nuestra meta deberá ser la creación de una cultura de propietarios. Una
mentalidad de propiedad conduce a la gente a aceptar su responsabilidad
hacia la Fuerza Aérea. La responsabilidad personal se plasma en una acción
independiente y automática para el cuidado de las cosas que son propiedad del
Soldado de aviación. Finalmente, esto nos lleva de nuevo al tópico inicial:
"Los gatos no se morirán". Si creamos una cultura de propietarios, ¡garantizamos
que se mantendrán vivos los gatos!
Nuestra Fuerza Aérea es la mayor fuerza aérea y espacial
en el mundo, por la generación de hombres del aire profesionales que han
dedicado sus vidas a dominar los cielos. La expresión "hombres del aire"
reconoce sus logros históricos y simboliza nuestras contribuciones singulares
para luchar y ganar las guerras de Estados Unidos. Es prueba de que nos hemos
granjeado el respeto que imparte esa expresión. Somos una Fuerza Aérea y
somos Hombres del Aire.
—General John P. Jumper
Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea
Colaborador
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El Sargento Primero en Jefe (CMSgt) Craig K. Deatherage,
USAF Associates Degree in Avionics Systems Technology, Community College
of the Air Force, Maxwell AFB, Alabama); (Luther College in Decorah,
Iowa from 1977 to 1981; es el Comandante de la Academia para Suboficiales,
Colegio de Capacitación Militar Profesional para Suboficiales, Base
Aérea Maxwell, Anexo Gunter, Alabama. En su Academia se capacitan
anualmente a más de 1.100 estudiantes. Él está a cargo del liderazgo y
la supervisión de 26 instructores alistados y personal administrativo.
CMSgt Deatherage es un aviador alistado de carrera con un total de más de
3.900 horas de vuelo en el E-3A/B/C y más de 1.130 horas de vuelo en el
E-8A/C y acumuló más de 200 horas de vuelo en combate durante las
Operaciones Tormenta en el Desierto y Paz Duradera. CMSgt Deatherage es
egresado de la Academia para Suboficiales de más Antigüedad, Base Aérea
Maxwell, Anexo Gunter, Alabama. |
Declaración de responsabilidad:
Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión
exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad
de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la
posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus
dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos
o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en
cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública
según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.
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