Document created: 23 February 05
Air & Space Power Journal - Español  Primer Trimestre 2005

Clausewitz y la Guerra Aérea
de las Malvinas

Mayor (Av.) Rodolfo Pereyra, Fuerza Aérea Uruguaya

K. V. Clausewitz

La Guerra de las Malvinas fue un suceso en la historia que aún se mantiene latente en la memoria, especialmente en la de los integrantes de las Fuerzas Aéreas de los países hispanoamericanos. Atribuimos este hecho a distintos factores, tales como, el papel protagónico de uno de esos países en el conflicto, a la cercanía geográfica donde se desarrollaron las acciones, y a la posibilidad vigente de recabar información de los participantes directos de la guerra; pero al nivel profesional, la atracción por su estudio se debe a la preponderancia de la batalla aérea sobre cualquier otra para definir los destinos de las islas.

El interés está marcado en como la Fuerza Aérea Argentina y el Componente Aéreo Naval lograron atemorizar a la prestigiosa Armada Real Británica, que contaba con un potencial armamentista y tecnológico muy superior. Por tal motivo, se utilizará como centro de gravedad al Componente Aéreo Argentino, sin obviar la cadena de eventos que condujo al conflicto armado. El objetivo es realizar un paralelismo entre el desarrollo de los acontecimientos y los conceptos filosóficos de K. V. Clausewitz, expresados en su obra "De la Guerra".

Es sabida la complejidad interpretativa de esta obra, pero el propósito es destacar ciertas significaciones que ayudarán a reflexionar y hacer un seguimiento de los hechos de una forma diferente a las estructuras tradicionales. ésto además permitirá comprobar si los conceptos filosóficos "De la Guerra", que distan de 1831, son aún aplicables, pues se ha comprobado que a lo largo de la historia muchos conductores de conflictos armados se han apoyado en distintos pensadores para tomar sus decisiones, siendo Clausewitz uno de ellos.

Gobierno, Pueblo
y Fuerzas Armadas

Aspectos Polítícos de la Guerra

En 1982, los destinos políticos de la República Argentina se encontraban dirigidos por un Gobierno Militar, siendo su Presidente el General Leopoldo Fortunato Galtieri, a su vez Jefe del Estado Mayor del Ejército; él fue uno de los sucesores del mando del Gobierno Militar, establecido luego del derrocamiento de la Señora María Estela Martínez de Perón en 1976. En 1981 Galtieri reemplaza al Gral. Viola, y se presumió por su formación profesional que su mandato sería moderado, transitorio hacia una democracia y opositor a la integración de Argentina al Movimiento de los No Alineados, motivos estos que no harían vaticinar el desenlace de una campaña militar en el Atlántico Sur. Sin embargo, el deterioro de la economía heredada del Gobierno anterior e incrementada en 1982, originaría en el Gral. Galtieri la idea de recuperar las Islas Malvinas, bastión colonial inglés desde 1833, a fin de salvar el prestigio de su gobierno y encubrir las dificultades económicas existentes.

Gran Bretaña en 1982 se encontraba dirigida por la Primera Ministra Sra. Margaret Thatcher, representante del Partido Conservador, que a pesar de haber logrado su segunda candidatura por amplia mayoría, en marzo de ese año su impopularidad era tan grande por el desempleo de más de dos millones de personas y las dificultades económicas, que se creía podría llegar a ser el peor Gobierno de la historia. Pero la posibilidad de triunfar en un conflicto armado, como podría ser el de las Islas Malvinas, daría la oportunidad de remontar la crisis de su gestión y restaurar cierto orgullo a los británicos.

Según Clausewitz: "La guerra no es solamente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios." 1 Esta definición es aplicable a ambos Gobiernos, pues la guerra que se llevaría a cabo entre am-bas Naciones resolvería por otros medios las dife-rencias diplomáticas y también sería un instrumento político para superar las controvertidas situaciones internas de cada país.

Objetivo Político de la Guerra

El 2 de Enero de 1833, Gran Bretaña tomó posesión de las Islas Malvinas a través del Capitán John Onslow, al mando de la corbeta "Clio". Onslow aprovecha su superioridad militar para obligar al Capitán Pinedo, al mando de la cañonera "Sarandí" de la Armada Argentina y su personal, a abandonar las islas. Desde ese día Argentina perdió la soberanía sobre esas tierras, iniciándose la larga controversia diplomática por la recuperación. Luego de la Segunda Guerra Mundial (1945), nació la Organización de las Naciones Unidas y en su Carta (Cap. X) emitió la "Declaración Relativa de los Estados No Autónomos", donde solicitaba a los Estados Miembros indicar cuales eran las Colonias dispuestas a descolonizar, para sorpresa de Argentina, Gran Bretaña incluyó entre las cuarenta y tres posesiones ofrecidas a las Islas Malvinas.2

Pero es recién en 1965, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Resolución 2065, donde invita a negociar a ambos gobiernos la situación de las islas. Esta Resolución traería aparejado un gran dilema para la política británica: 1º) Cumplir al pie de la letra la Resolución de la O.N.U. 2065, y que a su término debería reconocer la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, por carecer de documentación probatoria.3 2º) Tomar cursos de acción que le permitieran demorar el cumplimiento de la Resolución. 3º) Prepararse para un enfrentamiento armado. La segunda opción sería la elegida por Gran Bretaña, pero un proceso con demasiadas evasiones, podría conducir al desencadenamiento de la tercera opción, un conflicto armado.

Dadas las causas políticas internas argentinas, sumadas las demoras de las negociaciones con Gran Bretaña y el incidente de este Gobierno con el ARA "Bahía del Buen Suceso" en las Islas Georgias, promovieron la implementación del "Plan de Campaña Esquemático". En él se diseñaba la Operación Militar para recuperar las Islas Malvinas, pero no para mantenerlas, definiéndose así el objetivo político argentino: "Ocupar para negociar". Fueron claras las intenciones del Gobierno Argentino de evitar el enfrentamiento armado. Clausewitz expresa sobre el objetivo político de la Guerra: "Como la guerra está dominada por el objetivo político, el valor de ese objetivo es el que determina la medida de los sacrificios a realizar para la obtención." 4

Por lo tanto Argentina, el 2 de Abril de 1982 envía quinientas tropas por mar y por aire a ocupar las Islas Malvinas, con el fin de establecer un Gobierno Provisorio a la espera que Gran Bretaña iniciara las negociaciones para ceder las islas.5 Para ello se preveía una ocupación incruenta, y que luego de llevarse a cabo las fuerzas se replegarían al continente, permaneciendo en las islas una pequeña guarnición. El Plan se fundamentaba en que Gran Bretaña no emprendería una campaña militar de recuperación, sin embargo, Argentina desconocía que la ejecución de esta operación era el argumento necesario para que el Gobierno Británico implementara su Tercer Curso de Acción de recuperación de las islas, diseñado por los Jefes de Estado Mayor con el fin de construir las "Falkland Fortress" (Fortaleza Falkland).6 La recuperación militar estaba legitimada por el Art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas: "La guerra de legítima defensa, consagrada como derecho de un Estado de defenderse contra un ataque armado".7

Los Tres Aspectos de la Guerra

Clausewitz creó un modelo que define la naturaleza de la guerra: ". . . La guerra . . . en relación a sus tendencias dominantes constituye una maravillosa trinidad, compuesta del poder primordial de sus elementos, del odio y la enemistad que puede mirarse como un ciego im-pulso de la naturaleza; de la caprichosa influencia de la probabilidad y del azar, que la convierten en una libre actividad del alma; y de la subordinada naturaleza de un instrumento político, por la que recae puramente en el campo del raciocinio." El primero de estos aspectos interesa de manera especial al pueblo, el segundo al jefe y su ejército, y el restante, sólo al gobierno.8

Como se describió anteriormente, el objetivo político argentino era: "Ocupar para negociar", esto originó la "Operación Rosario" basada en el "Plan de Campaña Esquemático", que recomendaba no ejecutarse antes del 15 de Mayo. Esta fecha no se eligió arbitrariamente, pues si Gran Bretaña reaccionaba militarmente a la ocupación, no lograría arribar a las Islas Malvinas antes del 5 de junio y para entonces, víspera de la llegada del invierno, un desembarco anfibio sería imposible. Pero los incidentes producidos en las Islas Georgias9, hicieron presumir a la Junta Militar el incremento de fuerzas británicas en las Islas Malvinas, decidiéndose adelantar la fecha de ocupación al 2 de Abril.

La descomunal reacción del pueblo argentino a la noticia de la recuperación de las Islas Malvinas, hizo resurgir el aletargado orgullo nacional, esta reacción generó hechos políticos imprevistos como fue la modificación del objetivo político: "Permanecer en las islas y enfrentar la embestida naval británica". Se nota entonces, que dos factores del modelo trinitario, el Gobierno y el Pueblo, se incentivan mutuamente por el fin de la causa, pero eran las FF.AA. las que deberían actuar ante un mundo de incertidumbres de dudoso éxito. Referente a ello Clausewitz expresa: "Estas tres tendencias . . . tienen su raíz en la íntima naturaleza de las cosas, y son, además, de variable magnitud. La teoría que descuidaba de una de ellas, o que las quisiera ligar por arbitrarias relaciones, se pondría instantáneamente en tal oposición con la realidad, que tal causa bastaría para anularla." El problema consiste en mantener la teoría gravitando entre estas tres tendencias como entre tres polos de atracción.10 A continuación se comprobará como una de ellas, las FF.AA., se encontraba en contraposición con las otras dos, dando como resultado la anulación de esta teoría.

La Teoría de la Guerra

Principio de los Planes

Para Clausewitz, el principio de los planes consiste en reducir la potencia enemiga a un número lo más pequeño posible, es decir al aniquilamiento de su capacidad combativa: "La destrucción de las fuerzas del enemigo siempre surge como el mayor y más eficaz medio, al que deben ceder sus lugares todos los demás."11 Por su parte Gran Bretaña, desde el 19 de Febrero de 1976, contaba con tres cursos de acción para defender las Islas Malvinas: 1º) Se descartaba el empleo del medio aéreo. 2º) Repeler una invasión mediante fuerzas (anfibias) de rápido desplazamiento previamente embarcadas. 3º) Recapturar las islas militarmente. Los cursos de acción fueron confeccionados por los Jefes de Estado Mayor de las tres FF.AA., basados siempre en que Argentina las ocuparía para luego proceder a recapturarlas militarmente y lograr así el objetivo político británico, "Falkland Fortress", y desentenderse de futuras negociaciones por la soberanía de las islas.

Para ventaja de Gran Bretaña, quien fuera el Comandante de la Task Force 317, el Almirante Sandy Woodward, poseía conocimiento de los Planes desde 1974 cuando se desempeñaba como Director Asistente de Planificación Naval (Ministerio de Defensa británico).12 Fue evidente la habilidad británica para desarrollar sus planes y combinar cada elemento a fin de reducir a la mínima expresión las capacidades combativas del enemigo. Es así, que el 2 de Abril de 1982, cuando comenzaba la operación anfibia de desembarco en las Islas Malvinas ("Operación Rosario"), simultáneamente, el Alm. Woodward recibía la orden de iniciar la "Operación Corporate".13

La rápida respuesta británica asombró, pero no alteró la opinión popular argentina, sin embargo los Estados Mayores de las Fuerzas Armadas demostraban profunda preocupación al ser cambiado el objetivo político, "Ocupar para negociar" por "Defender las islas", procediéndose el 4 de Abril a realizar un análisis de la situación al nivel más alto operacional conjunto. Tomado conocimiento los mandos argentinos de la cantidad y capacidad operacional de la Task Force 317, en especial sus fuerzas anfibias y la probable aplicación de un bloqueo marítimo utilizando los submarinos nucleares, comprometían la mayor participación posible de la Fuerza Aérea Argentina (F.A.A.). Ésta, además de cumplir con todas las tareas que su doctrina le imponía, sería el único medio de enlace entre las islas y el continente de producirse el bloqueo marítimo. La designación generalizada e imprecisa de las operaciones aéreas, autorizaba a la F.A.A. a ejecutar toda misión capaz de materializar.

Para la defensa terrestre de las islas, se decidió aumentar de los quinientos hombres del plan inicial a trece mil, los que fueron trasladados por medios aéreos durante el mes de Abril. Es evidente la ausencia de un plan defensivo meticulosamente estudiado por los Estados Mayores Argentinos, remitiéndose a tomar medidas apresuradas, condicionadas por la velocidad de reacción de las fuerzas británicas y el cambio repentino del objetivo político.

Centro de Gravedad

En el Capítulo IV del Octavo Libro, Clausewitz define el centro de gravedad de la siguiente manera: ". . . es necesario no perder de vista jamás las relaciones predominantes de los Estados beligerantes. Los intereses que con ellos se relacionan formarán un centro de potencia y movimiento que arrastra todo lo demás. Es contra este centro de gravedad contra el que debe ser dirigido el choque colectivo de todas las fuerzas." Ambas fuerzas habían definido claramente sus centros de gravedad. Gran Bretaña eligió Puerto Stanley (Puerto Argentino), por representar el centro neurálgico (la capital) de las Islas Malvinas, y por encontrarse allí el Mando Militar que conducía la defensa de las islas.

Para lograr el objetivo, el Gobierno Británico formó la Task Force 317, que llegó a contar con veinticinco mil hombres, cuyo componente naval superó los cien buques.14 Entre ellos; cuarenta naves de guerra: dos portaaviones, tres cruceros, nueve destructores, veinte fragatas, dos buques de asalto y cuatro submarinos. El resto, unos sesenta buques, eran de apoyo: seis de desembarco logístico, veinte buques tanque, trece de carga general, ocho de transporte de personal, dos de servicios especiales, tres buques hospital, cuatro remolcadores y cuatro barcos de pesca adaptados. La mayor parte de los buques de guerra tenían equipos electrónicos sumamente modernos y efectivos para la época: radares de vigilancia, radares de control para guía de misiles, sistema IFF y de contramedidas electrónicas. Entre el armamento aéreo defensivo que contaba la flota se destacaban los misiles Sea Dart de largo alcance (hasta sesenta kilómetros), Sea Wolf para ataques de mediana y baja cota, Sea Cat, cañones anti-aéreos de veinte y cuarenta milímetros.

Con respecto al material aéreo, el principal avión de combate utilizado fue el Harrier, en sus dos versiones, FRS 1 Sea Harrier de la Armada Real y el Harrier GR 3 de la Real Fuerza Aérea. Ambas versiones poseían seis estaciones para carga de armas: en las dos internas llevaban los cañones de treinta milímetros, en las dos intermedias tanques de combustibles o bombas y en las dos externas misiles AIM-9L Sidewinder infrarrojos de tercera generación (campo de visión de noventa a ciento veinte grados y seis millas de alcance efectivo). Además del despliegue de esta fuerza a través de catorce mil kilómetros, el 12 de Abril Gran Bretaña delimita la Zona de Exclusión Total, un círculo de doscientas millas náuticas de radio con centro en las Islas Malvinas.

Por el lado argentino, el centro de gravedad para la defensa de las islas lo formaba el Componente Naval Británico, su objetivo era hostigar a la fuerza de mar lo más lejos de la costa posible, para impedir que su armamento alcanzara las islas y sus tropas pudieran desembarcar. La F.A.A. era la única que podría cumplir con el cometido, pues el otro medio era la Armada, que luego de sufrir el hundimiento del crucero ARA "General Belgrano" (el 2 de Mayo) por el submarino nuclear HMS "Conqueror", debió recluir su flota en la seguridad de los puertos. Los medios aéreos utilizados eran de la F.A.A. y del Comando de Aviación Naval, y los aviones de combate que tuvieron implicancia directa en los ataques a la flota y tropas británicas fueron de la F.A.A.: Mirage III EA, Mirage 5 Dagger, Skayhawk A-4 B/C, Canberra MK 62, IA-58 Pucará; y del Comando de Aviación Naval: Súper Etendard, Skayhawk A-4 Q, Aermacchi MB 339.

El armamento utilizado para los ataques a objetivos de superficie era en su mayoría del tipo convencional: bombas de cola libre o frenadas de mil, quinientas y doscientas cincuenta libras; cohetes de dos con setenta y cinco y dos con veinticinco pulgadas; cañones de treinta y veinte milímetros; y ametralladoras de siete con sesenta y dos milímetros. Únicamente el sistema de armas Súper Etendard tenía la capacidad de lanzar armamento de última generación guiado por radar, el misil Exocet AM 39, con alcance de treinta millas y seiscientos kilos de peso total; el stock era reducido, sólo poseían cinco misiles. Para el combate aéreo solamente el Mirage tenía capacidad misilística, el Matra 530, proyectil infrarrojo de seis millas de alcance, con campo de visión limitado de treinta a cuarenta grados (la aeronave debía colocarse detrás de su oponente).

El reto del Componente Aéreo Argentino era superar la barrera tecnológica y armamentista para alcanzar sus objetivos, una difícil misión a cumplir. Esto, permite citar nuevamente a Clausewitz, cuando hacía referencia al objetivo político de la guerra: "Pero el objetivo político no es un tirano, debe adaptarse a la naturaleza de los medios, y por ello puede ser alterado con frecuencia, mas siempre debe atenderse a él preferentemente. . . . en cuanto el gasto de la fuerza sea tan grande que el objetivo político ya no se corresponda, este objetivo deberá ser abandonado y el resultado será la paz."15

La Defensiva

La sorpresiva reacción británica de recapturar las islas por medio de acciones militares, obligó al Gobierno Militar Argentino a seguir cursos de acción para los cuales no había planificado, su actitud invasora le exigía adoptar una posición defensiva. La celeridad con que se formó la Task Force, producto del excelente Servicio de Inteligencia Británico que había alertado a su Gobierno sobre la invasión, instó al Gral. Galtieri a enviar más tropas a las islas, sin consultar al Estado Mayor Conjunto. Las fuerzas trasladadas pertenecían a la Brigada de Infantería Mecanizada X (sin sus vehículos blindados) y la Brigada de Infantería III, que junto a la Brigada de Infantería de Marina 5, asentada en las islas desde la ocupación, integrarían la defensa terrestre. Esta operación exigió el apoyo de la aviación de transporte, trasladándose más de diez mil efectivos y material logístico durante todo el mes de Abril. Se podrá apreciar más adelante, como esta decisión afectó negativamente el curso de la guerra.

El 5 de abril se crea la Fuerza Aérea Sur (F.A.S.) bajo el comando del Brigadier General Ernesto H. Crespo, con asiento en Comodoro Rivadavia. De él dependerían todas las unidades aéreas designadas por la F.A.A. y el Comando de Aviación Naval con base en el continente, y ubicado orgánicamente en subordinación directa a la Junta Militar. El Comandante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (C.T.O.A.S.), Vice-Almirante Juan Lombardo, dirigiría las Unidades Navales Argentinas y la Guarnición de Malvinas, esta última a través del Gral. Menéndez (Ejército Argentino). El Gral. Menéndez, además de las Unidades Terrestres, contaba para la defensa de las islas con aeronaves de la F.A.A. (IA-58 Pucará) y el Comando de Aviación Naval (Aermacchi MB 339 y Mentor T-34C). Lo expresado demuestra que la organización del Comando argentino para dirigir las operaciones era contraria al principio de operación conjunta: "Mando centralizado, máxima integración, plena utilización de las fuerzas y apoyo mutuo".

Clausewitz, en el Capítulo I del Sexto Libro, se refiere a la defensa como la forma más fuerte de hacer la guerra: "Pero para el que se defiende haga también la guerra, debe asestar golpes, es decir dedicarse a la ofensiva. Así la guerra defensiva comprende actos ofensivos que forman parte de una defensiva de un orden más o menos elevados." El Brig. Crespo, inmediatamente de hacerse cargo de la F.A.S., ordena el adiestramiento de las tripulaciones en ataques a buques, utilizando como objetivo simulado un moderno destructor de la Armada Argentina Tipo 42. Los resultados no fueron alentadores, se concluyó que los pilotos sufrirían un cincuenta por ciento de bajas durante los ataques, a pesar de ello, los entrenamientos continuaron hasta el inicio de la guerra, demostrando el Brig. Crespo tener inteligencia y juicio intuitivo para enfrentar al poderoso enemigo.16

El Desarrollo de la Guerra

Táctica y Estrategia

"De aquí se disparan dos actividades diferenciadas: preparar y conducir separadamente los encuentros y combinarlos unos con otros para lograr el objetivo de la guerra. La primera actividad se denomina táctica y la segunda estrategia."17 De esta definición de Clausewitz, se puede concluir que la táctica es sólo un medio que emplea la estrategia para conseguir el fin político de la guerra. Como se ha expresado anteriormente, la posición argentina era defensiva, y así lo indicaba el objetivo político: "Permanecer en las islas y enfrentar la embestida naval británica". Para ello, la estrategia se fundamentaba en negarle a la flota británica acercarse a las costas para cumplir su cometido, y la Fuerza Aérea Sur era el único medio que podía cumplir con esta misión.

Pero el Brig. Crespo, se encontraría con distintos obstáculos que impedirían el mejor desempeño de sus fuerzas. Estos obstáculos, respondieron algunos a las carencias tecnológicas y otros, increíblemente, a aspectos organizacionales de la propia Comandancia General. Durante la constitución de la defensa de las islas, se enmarcó la acción caprichosa del Gral. Galtieri, quien decidió arbitrariamente el envío de más tropas a las mismas. Esta actividad duró todo el mes de Abril, e involucró a la fuerza de transporte disponible, cuatro C-130 y algunos F-27. La limitada fuerza de transporte y el pequeño tamaño del campo aéreo (mil trescientos cincuenta metros), imposibilitó trasladar las piezas de artillería de mayor calibre y los vehículos blindados.

La escasa inteligencia del Gral. Galtieri, a la que hace referencia Clausewitz en el Capítulo III de su Primer Libro: "El Genio de la Guerra", no le permitió intuir la necesidad de ampliar la pista de Puerto Argentino, para que la aviación de combate pudiera operar desde allí. La F.A.A. poseía los medios para llevar a cabo la obra en poco más de una semana, de haberse construido, el resultado de la guerra podría haber sido diferente.18 Como consecuencia, la F.A.S. debió operar desde bases ubicadas en el continente distante de las islas: BAM Comodoro Rivadavia (860 kms.), BAM San Julián (700 kms.), BAM Río Gallegos (750 kms.), BAM Río Grande (690 kms.) y BNA Trelew (1000 kms.). En las cuatro últimas distribuyó la aviación de combate: M III EA, M5, A-4 B/C/Q, Súper Etendard y Canberra. En Comodoro Rivadavia destacó las aeronaves de transporte, cisterna, vigilancia, diversión, búsqueda y salvamento; compuesta por aviones: C-130, KC-130, Lear-jet 35, F-27 y helicópteros.

De la flota de combate, sólo los A-4 y Súper Etendard tenían capacidad de recarga aérea, procedimiento que debían efectuar de ida y regreso de sus misiones a las islas. La distancia entre las bases y las islas, limitaban la operación de los M III y M5 al máximo de diez minutos, evitando para ello el uso de la post combustión. Esta limitación no permitió lograr la superioridad aérea argentina sobre las islas, ni brindar cobertura aérea a toda aquella misión fuera del límite de la autonomía de los aviones interceptores. Además, la poca disponibilidad de aviones cisternas (dos KC-130), también imposibilitó ataques masivos sobre la flota.19 A pesar de estas restricciones, los pilotos con uso de su ingenio y valentía lograron éxitos tan importantes, que llevaron a ser dudar al Alm. Woodward sobre el futuro de la guerra: "La guerra se había convertido, en aquella etapa en una lucha por el premio entre la Royal Navy y la Fuerza Aérea Argentina. ¿Quién iba ganando en aquel momento precisamente? Me temo que no éramos nosotros." 20

Los derribos del 1º de Mayo (Dos M III EA y un Canberra), día del bautismo de fuego de la F.A.A., dejaron como enseñanza al Brig. Crespo, que los ataques en altura hacían vulnerables a las aeronaves argentinas de los radares de vigilancia y los Harriers británicos. Desde ese día, las operaciones se hicieron rasante sobre las olas, y este fue el procedimiento táctico aplicado durante todo el conflicto para vencer el escudo protector tecnológico de la flota británica.

La Fricción en la Guerra

Una de las creaciones más características de Clausewitz lo constituye el concepto unificado de fricción general: "La fricción resulta la única concepción que de una forma bastante general corresponde a lo que diferencia la guerra real de la guerra sobre el papel. La maquinaria militar, el ejército, todo lo que le corresponde es sencillo, y por eso parece simple de manejar. Pero debemos tener en cuenta que no hay ninguna parte de esa maquinaria que se componga de una sola pieza, sino que lo componen varias piezas, cada una de las cuales tiene su propia fricción en todas direcciones." 21 Clausewitz considera al peligro, el agotamiento físico, la incertidumbre y el azar, como pilares de la fricción general (fricciones particulares) por su importancia e influencia en todas las guerras. Sin duda, el Componente Aéreo Argentino, desde el Brig. Crespo hasta el Oficial piloto más moderno experimentarían estas fricciones.

El peligro es una constante en la guerra, ni pensar cuando se ingresaba en el alcance radar de la flota británica, expuestos al derribo por medio de alguno de sus sofisticados misiles, o al encuentro con los Harriers y sus mortíferos AIM-9L Sidewinder. Argentina sufrió catorce derribos por misiles o artillería antiaérea de la flota de mar y diecinueve por los Harriers. El Teniente Mayor de la F.A.A. dijo durante una conferencia: ". . . Antes de la guerra pensé que a un piloto de combate se le debía enseñar a formar, a tirar, a hacer navegaciones tácticas; luego comprendí que lo más importante era enseñarle a llegar a su objetivo, a llegar pese al miedo, a la pérdida de la propia vida, a llegar pese a todo..." 22 La condición, según Clausewitz, para vencer el peligro es el valor. El valor expresado en el desprecio a la muerte y el sentimiento de patriotismo, permitió que esos pilotos lograran tan importantes objetivos: seis buques y una lancha de desembarco hundidos, cinco buques fuera de combate y doce naves (entre ellas dos portaaviones) averiadas de distinta consideración.

El agotamiento físico siempre fue evidente, el permanecer entre tres a cuatro horas de vuelo en operación de combate, de las cuales una hora era rozando las olas y enfrentados los diversos peligros, afectaba el normal accionar y razonamiento de los pilotos, superado solamente por el entrenamiento que poseían en vuelo. Así lo expresa el Alf. G. G. Isaac, piloto de A-4, al regreso de su misión del ataque al "Invincible", el 30 de Mayo: ". . . también recuerdo que tengo mucho calor. Hasta allí no lo había sentido, pero por mínimo que fueran los síntomas, me estoy relajando. Quiero apagar la calefacción, pero cuando voy a levantar la mano del acelerador descubro que el brazo no responde. Tal es la tensión que está rígido, desobediente. No insisto y aguanto el calor..." 23 Luego de este suceso, aún le quedaba efectuar el reabastecimiento en vuelo para regresar a su base. El Alf. G. G. Isaac fue uno de los dos sobrevivientes de los cuatro enviados a la misión.

Al nivel de los mandos, la incertidumbre es un factor que mantiene en vigilia a la inteligencia, cuanto mayor es la capacidad de movimiento del enemigo, mayor es la incertidumbre. Las capacidades argentinas de reconocimiento eran escasas, pero a pesar de utilizar aeronaves no preparadas para esas misiones (B 707, C-130, LR-35), las habilidades de navegación y pilotaje de las tripulaciones permitieron encontrar numerosos objetivos. Ejemplo de ello fue el descubrimiento de la Task Force 317, el 21 de Abril, sobre el Océano Atlántico a tres mil kilómetros de la costa brasilera (Salvador-Bahía), utilizando únicamente la intuición, pues eran carentes de tecnología de búsqueda marítima.

El azar, factor que incrementa la incertidumbre, no escapó al conflicto, al contrario, las carencias de las capacidades de reconocimiento y el corto alcance del radar (Westinghouse AN/TPS-43F) perteneciente al Centro de Información y Control (C.I.C.) Malvinas, provocaban la culminación de los ataques a ciegas. Es preciso indicar que este radar, de la F.A.A., era el único de mayor alcance en las Islas Malvinas (trescientos sesenta kilómetros) diseñado para vigilancia aérea, pero su imagen en superficie se degradaba cuanto mayor era la distancia, reduciéndose a cincuenta kilómetros la visión sobre el mar. Pero como Clausewitz indica, que para superar la incertidumbre y el azar es necesaria la inteligencia y la determinación, el siguiente ejemplo nos explica esto: "El radar de la Fuerza Aérea instalado en Puerto Argentino empezó a seguir los rumbos de llegada y, especialmente, los de alejamiento de los aviones Sea Harrier en sus vuelos de patrulla y ataque . . . después de varios días de seguimiento se pudo comprobar que todos los aviones desaparecían de la pantalla del radar en direcciones y a distancias similares. Los vuelos terminaban, evidentemente, en un pequeño círculo al que confluían todas las líneas. En ese círculo estaba el portaaviones." 24 Este seguimiento originó el ataque al portaaviones "Invincible".

Fuerzas Morales

Desde el 1º al 20 de Mayo, la guerra tuvo principalmente dos protagonistas, la F.A.S. y la Task Force 317. Ambas fuerzas se infligieron importantes daños y a pesar de ello la aviación británica no pudo lograr la superioridad aérea. Así lo afirmó el entonces Secretario de Marina de los Estados Unidos John F. Lehman, en su informe al Congreso de los Estados Unidos, el día 3 de febrero de 1983: "A pesar de los heroicos esfuerzos de los pilotos de Sea Harrier, los británicos nunca lograron algo que se aproximara a la superioridad aérea sobre las Malvinas." 25 La aviación argentina continuaba arribando a sus objetivos.

En esa época del año, ciertos factores favorecían las tareas británicas, la meteorología de la región y la corta duración de la luz diurna. De los cuarenta y cuatro días que duró la guerra, en diecisiete los aviones ni siquiera pudieron despegar por condiciones meteorológicas debajo de los mínimos, y la iluminación solar duraba únicamente nueve horas. Pero el factor que más favoreció a la flota, fue el gran número de bombas que no estallaron luego de impactar en sus objetivos, aduciéndose que la baja altura y gran velocidad de lanzamiento no permitían el armado de las espoletas,26 de haber funcionado correctamente el sistema, el destino de la flota británica hubiese resultado incierto.

El 21 de Mayo comienza el desembarco de cinco mil hombres en Bahía de San Carlos, los británicos utilizaron las malas condiciones del tiempo para iniciar la "Operación Suttom". Esta vez la meteorología cambiante no estaría de su lado, la situación mejoró rápidamente, posibilitando el ataque de la aviación argentina, a lo que los británicos llamaron "Bomb Alley" (Calle de las bombas). Los ataques provenían desde el continente como de las islas, pero a pesar de los esfuerzos, el 27 de Mayo, las tropas británicas se consolidaron en la cabecera de playa de San Carlos y adyacencias. A partir de ese momento la suerte del conflicto se inclinó hacia los británicos; sin embargo la F.A.S. continuó embistiendo a la flota, como lo fue la riesgosa misión de atacar al "Invincible".

A medida que las fuerzas terrestres británicas fueron ganando posiciones, la atención de la aviación se concentró en el apoyo de las fuerzas propias de superficie. El objetivo era evitar el avance del enemigo y el desembarco de más fuerzas, ejemplos de ellos fueron los sucesos en Bahía Agradable (un buque de desembarco logístico y una lancha de desembarco hundidos, un barco de desembarco fuera de combate y una fragata averiada), y los ataques diurnos y nocturnos a los puestos de comando. La F.A.S. operó hasta el último momento de la guerra, y a pesar que su misión fundamental había culminado y el triunfo británico era eminente, el empeño era dirigido a mantener en alto la moral de las fuerzas terrestres que resistían al avance final del enemigo, entonces el día 13 de junio (un día antes de la rendición argentina) el C-130 TC-65 aterrizó en Puerto Argentino para desembarcar un cañón de ciento cincuenta y cinco milímetros, que no llegó a ser utilizado.

La incapacidad argentina de obtener información oportuna, debido a la carencia de un Centro de Inteligencia e Información competente, le negó apreciar la real situación británica en el mismo momento que la F.A.S. cumplía su última misión. Así lo relata el Alm. Woodward en el portaaviones "Hermes", ubicado a trescientas millas al Este de las islas, el 13 de Junio: "Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos operativos (el Hermes, el Yarmouth y el Exeter). De la fuerza de destructores y fragatas, el cuarenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar."27 El Componente Aéreo Argentino había perdido, por distintas causas, setenta y cuatro aviones, treinta y tres de ellos en misiones de combate, además de cuarenta y un tripulantes que sacrificaron sus vidas en el logro de los objetivos de su Patria; sacrificio que hubiese resultado aceptable de haber poseído, en el momento adecuado, la información situacional correcta para hacer sucumbir a una de las flotas más poderosas y avanzadas tecnológicamente del mundo.

"Entonces podemos observar que lejos nos hallamos de la verdad si atribuimos a actos puramente racionales la guerra entre hombres civilizados, y la concebimos libre de toda pasión . . ."28

K.V.Clausewitz

Conclusiones

El Gral. Galtieri en su condición de Presidente y Jefe de Estado Mayor del Ejército, principal responsable del conflicto, desconocía el funcionamiento de las modernas operaciones militares conjuntas, relegó la participación de la Fuerza Aérea en las islas, por creer que podrían defenderse con una gran fuerza terrestre mal armada. El Vice-Almirante Lombardo, Comandante de Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, no corre mejor suerte, pretendió defender las Islas de los maniobrables Harriers armados con letales Side-winders, y el escudo armamentista y tecnológico de la flota británica, con aviones aptos para combates de baja intensidad. Otra de sus decisiones incorrectas, fue enviar al destructor ARA "General Belgrano" hacia la flota británica sin cobertura antisubmarina, resultando la mayor pérdida de vidas en la guerra (trescientos veintiún hombres).

Los arbitrarios cambios de objetivos políticos, sin un minucioso estudio de Estado Mayor que respaldara la viabilidad de un conflicto, y la carencia de un plan o estrategia para alcanzar ese objetivo, demostró que el Gral. Galtieri y la Junta Militar no poseían las capacidades para dirigir una guerra. Las capacidades a las que se hace referencia, son aquellas capacidades superiores que se deben poseer, según Clausewitz, para conducir un conflicto armado, al que nombraba como: "El Genio de la Guerra". El Brig. Crespo, Comandante de la F.A.S., fue el único de los Comandantes que demostró competencia y profesionalismo, pudo superar con éxito las diferencias tecnológicas, los problemas de alcance, la carencia de aviones cisternas y de recursos de reconocimiento.

Pero todo ello no hubiese sido posible, sin contar con el valor puesto de manifiesto en cada misión por sus pilotos. Es el valor ante el peligro, que Clausewitz define como el desprecio a la muerte y el sentimiento de patriotismo, elementos que generalmente las potencias no calculan al ser suplantados por sus avances tecnológicos, pero es un factor importante a considerar en las capacidades del enemigo, cuando la inferioridad de material y tecnología es relegada por el deseo de alcanzar el objetivo fijado. Son los ataques rasantes y el empleo de los únicos cinco Exocets que harían cambiar, una vez terminado el conflicto, la doctrina de defensa de la prestigiosa y sofisticada Armada Real Británica.

A ciento cincuenta años de haberse publicado el libro de K. V. Clausewitz, "De la Guerra", se iniciaba el conflicto del Atlántico Sur; lógico que el autor no podría referirse al rol del poder aéreo, pero sus conceptos filosóficos sobre los conflictos son pilares contemporáneos, donde se puede apoyar y desarrollar cualquier contienda armada, entonces se puede aseverar que la Guerra de las Malvinas no era una excepción.

Notas:

1. Clausewitz, K. V., "De la Guerra", Bs. As., Need, 1998, Libro Primero, Cap. I, Pág. 41.

2. Matassi, Comodoro F. P., "Probado en Combate" (Primera Edición), Bs. As., Pio Matassi, 1994, Cap. I, Pág. 23.

3. Costa Méndez, Nicanor, "Malvinas esta es la Historia", Bs. As., Editorial Sudamericana, 1993, Pág. 25. El Duque de Wellington (General del Ejército Bri-tánico) vencedor de Napoleón en Waterloo, con respecto a la ocupación británica de las Islas Malvinas manifestó lo siguiente:

"He repasado los papeles concernientes a las Islas Falkland. No resulta de ninguna manera claro para mí que jamás hayamos poseído la soberanía sobre estas islas."

4. Clausewitz, K. V., op.cit., Cap. II, Pág. 51.

5. Corum, Dr. James S., Aerospace Power, Maxwell AFB, Alabama, Segundo Trimestre 2002, "Poderío Aéreo Argentino en la Guerra de las Malvinas", Primera Fase, Pág. 69.

6. Matassi, Comodoro F. P., Ibídem, Pág. 31.

7. Swanarski, Christophe, Revista Nacional de Derecho Aeronáutico y Espacial, "Definición y ámbito de aplicación del Derecho Internacional Humanitario", Tomo 3, Bs. As., Impresora Balbi, 1989, Pág. 19.

8. Clausewitz, K. V., op. cit., Cap. I, Pág. 44.

9. Matassi, Comodoro F. P., Ibídem, Pág. 32. El empresario argentino Constantino Davidoff arriba el 19 de Marzo de 1982 a Pto. Leith (Islas Georgias) a bordo del ARA "Bahía Buen Suceso", para tomar posesión de las instalaciones balleneras que había adquirido en Diciembre de 1981. Este hecho fue considerado por el Gobierno Británico como parte de la "Operación Alfa" del Comando Naval Argentino, no permitiendo la permanencia del Sr. Davidoff y su personal en las islas.

10. Clausewitz, K. V., Ibídem, Pág. 45.

11. Clausewitz, K. V., op. cit., Cap. II, Pág. 63.

12. Woodward, Almirante Sandy, "Los cien días", Bs. As., Editorial Sudamericana, 1992, Cap. 3, Pág. 88.

13. Woodward, Almirante Sandy, Ibídem, Pág. 89.

14. Andrada, B. H., "Guerra Aérea en las Malvinas", Bs. As., Emecé Editores, 1983, Task Force, Pág. 29.

15. Clausewitz, K. V., Ibídem, Pág. 51.

16. Matassi, Comodoro F. P., Ibídem, Pág. 27.

La Resolución del Comité Militar, del año 1969, que reglamentaba la competencia de las distintas Fuerzas, transfería las Operaciones Aeromarítimas de la Fuerza Aérea, como responsabilidad primaria a la Armada Nacional.

17. Clausewitz, K. V., op. cit., Libro Segundo, Cap. I, Pág. 109.

18. Corum, Dr. James S., op. cit., Conclusión, Pág. 83.

19. Corum, Dr. James S., op. cit., Segunda Fase, Pág. 75.20.Woodward, Almirante Sandy, op. cit., Cap. 15, Pág. 281.

21. Clausewitz, K. V., op. cit., Libro Primero, Cap. VII, Pág. 100.

22. Carballo, Capitán Pablo Marcos, "Halcones sobre Malvinas", Bs. As., Ediciones de Cruzamante, 1984, Cap. I, Pág. 17.

23. Matassi, Comodoro F. P., op. cit., Cap. III, Pág. 98.

24. Andrada, B. H., op. cit., Ataque al Invencible, Pág. 181.

25. Matassi, Comodoro F. P., op. cit., Cap. III, Pág. 67.

26. Carballo, Capitán Pablo Marcos, op. cit., Cap. XXIX, Pág. 171.

27. Woodward, Almirante Sandy, op. cit., Cap. 17, Pág. 339.

28. Clausewitz, K. V., op. cit., Cap. I, Pág. 20.


La naturaleza de la guerrra moderna exige que la libremos en equipo. ésto era importante ayer, esencial hoy en día, e incluso más importante mañana.

—General John Shalikashvili


Colaborador

Mayor (Av.) Rodolfo Pereyra

El Mayor (Av.) Rodolfo Pereyra, Fuerza Aérea Uruguaya, es 2º Comandante del Escuadrón de Base Aérea Nº 2, Santa Bernardina, Durazno. Anteriormente se desempeñó como Jefe de Operaciones y Jefe de Mantenimiento del Es-cuadrón Aéreo N° 1 (Ataque), con asiento en la Brigada Aérea II, Durazno. Es Piloto Instructor de Combate en la aeronave IA-58 Pucará, en la que cuenta con más de 1.700 horas de vuelo. El Mayor Pereyra es egresado de la Escuela Militar de Aeronáutica, graduado del Curso de Estado Mayor Aéreo, Curso Básico de Comando y Curso Elemental de Comando de la Escuela de Comando y Estado Mayor Aéreo, graduado distinguido de la Inter-American Air Forces Academy (IAAFA). Ha obtenido el Premio de la Oficina de Cooperación de Defensa de los Estados Unidos de América y el Premio al Mérito de Seguridad de Vuelo de la Fuerza Aérea Uruguaya.

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