Document created: 5 March 04
Air & Space Power Journal - Español
Primer Trimestre 2004
Mayor Steven F. Gottschalk, USAF
Mayor M. Lane Gilchrist, Jr., USAF
La tecnología basada en los satélites ha llegado a ser algo muy común en casi todo el ámbito militar. Desde los receptores del Sistema de Posicionamiento Global en las cabinas de los aviones hasta los terminales Milstar en la superficie del suelo, los militares confían en los servicios proporcionados por la tecnología basada en el espacio. Por lo tanto, los operadores, basados en los satélites, deben recibir un entrenamiento de alta calidad. Al proveer una alta fidelidad, los programas de entrenamiento interactivo, destinados a limitar el riesgo al personal y a las misiones basadas en las operaciones por satélite alrededor del mundo, requieren un plan de entrenamiento estandarizado bien definido que documente claramente el proceso estructural para formar un operador de satélite altamente calificado para el siglo 21. Las fallas que involucran a los satélites y a los sistemas de operación manejados desde la tierra son cada vez más comunes; y en casi todos los casos, un plan y un programa de entrenamiento mejorados habrían reducido estos contratiempos y el impacto final sobre las operaciones. El impacto producido por estas fallas no se capta en su totalidad, debido a que los militares que utilizan los programas de apoyo basados en el espacio, no entienden todavía su dependencia cada vez mayor de los sistemas de satélite comercial, civil, militar y de inteligencia. En resumen, el entrenamiento sobre el Mando y Control de Satélites necesita ser mejorado para reducir el riesgo de un accidente mayor que pueda conducir al fracaso de una misión, a la pérdida del personal o de los propios recursos.
Lo anterior muestra que el entrenamiento es la clave para prevenir las desgracias de las organizaciones militares, en el espacio; este artículo recomienda los entrenamientos estándares para las organizaciones basadas en las operaciones de Mando y Control de Satélites. Seguidamente, el artículo presenta una línea de entrenamiento que cumple con todos los requisitos y concluye con la definición del proceso mismo y la presentación de un programa bajo el cual el plan de entrenamiento en cuestión debe operar. El desarrollo de este plan de acción tendrá como resultado una serie de operadores de satélites, altamente calificados, que proporcionen operaciones seguras y eficientes al personal militar alrededor del mundo.
A las 15:30, hora del Este, del día 20 de mayo de 1998, el satélite Hughes/PanAmSat Galaxia IV, valorado en US $250 millones, comenzó a girar fuera de control y resultó inoperable. La señal se interrumpió en las estaciones de televisión, en los cajeros automáticos de los bancos, en los sistemas de pago rápido de las gasolineras, y en los servicios de Internet incluyendo Reuter News, DirectPC, y la Radio Pública Nacional, afectando, de esta manera, a unos 40 millones de usuarios aproximadamente. La interrupción perturbó el proceso operativo de numerosas agencias gubernamentales y federales, negocios, y otras organizaciones. Este contratiempo, aparentemente sencillo, demostró la dependencia de los Estados Unidos respecto a la tecnología espacial para el desarrollo de los negocios. Los ingenieros resolvieron el problema, ubicando un nuevo satélite en la órbita indicada, para cubrir el área sobre el cual el satélite Galaxia IV había dejado de operar. De esa manera, una vez hecha la conexión, los ingenieros pudieron restablecer completamente los servicios a todos los usuarios. Todo el proceso tomó alrededor de 15 horas. En un futuro, es previsible, que la tecnología basada en el espacio, pueda ser más compleja. Este incidente mostró que la tecnología que utilizan los satélites se encuentra ya totalmente integrada a la sociedad americana. Mucha gente, que fue afectada por la interrupción, no había caído en cuenta que su teléfono celular o cualquier otro equipo de tecnología avanzada, relacionado con la comunicación, tenía algo que ver con la tecnología espacial (Galaxia IV Incidente, 1998). Es posible que lo acaecido no guarde una relación directa con un problema de entrenamiento, pero fallas similares son el resultado de una falta de preparación técnica; y debido a la dependencia actual con los sistemas de satélites, se deben hacer esfuerzos para minimizar las fallas relacionadas con este problema. El coronel Frank Morgan, al mando del Centro de Información para la Guerra, dijo, “Debemos reconocer...que las mismas cualidades que hacen indispensable las funciones de información se requieren también para garantizar su vulnerabilidad” (Grier, 1997, p.20). En otras palabras, cualquier sistema de transmisión que tenga que ver con las organizaciones, con los gobiernos o con el público en general, es de sumo cuidado, debido a la serie de problemas que una falla en el sistema puede ocasionar. Un entrenamiento efectivo y eficiente sobre el Mando y Control de Satélites no eliminará los errores futuros, pero puede reducir la probabilidad de que ellos ocurran. Finalmente, un entrenamiento más cuidadoso puede prevenir la pérdida de vidas humanas o el fracaso de la misión. Es una razón que explica por qué el entrenamiento basado en el Mando y Control de Satélites requiere un estudio serio de parte de todas las organizaciones que tengan que ver con las operaciones del espacio.
Las agencias aeroespaciales y la industria del espacio invierten grandes sumas de dinero en las tecnologías espaciales. Por ejemplo, un sistema de Posicionamiento Global tiene un costo de US $35 millones, y un satélite de comunicaciones Milstar puede valorarse, en términos económicos, en US $1.5 billones. Las organizaciones gastan también significativas sumas de dinero en los sistemas de lanzamiento de satélites, los cuales incluyen la construcción del mismo, su lanzamiento y los costos iniciales de operación. Sin embargo, el dinero invertido en el entrenamiento es, con frecuencia, racionalizado y, aún más, reducido significativamente en muchos de los presupuestos anuales. El resultado de esta falta de dinero se hace sentir en la formación del personal encargado de las operaciones y del mantenimiento de los sistemas de satélites. Ya han ocurrido graves errores en las operaciones de satélites que han tenido como resultado la degradación o pérdida de las misiones, como sucedió con el Galaxia IV. En muchos casos, el entrenamiento adecuado hubiera reducido ese riesgo. Las organizaciones encargadas de las operaciones de los satélites necesitan realmente un entrenamiento adecuado para prevenir fallas catastróficas como las ocurridas en el pasado. Debido al costo de estos sistemas, la Fuerza Aérea no puede darse el lujo de descuidar estos entrenamientos y, para ello, se requieren suficientes fondos, recursos y personal necesario para poder, de esta manera, reducir al máximo los riesgos que acompañan siempre esta clase de operaciones.
Toda la información contenida en este artículo, es el resultado de una encuesta y del análisis de una serie de errores presentados en un compendio de la United States Air Force’ 50th Space Wing (50 SW), y en revistas literarias. Para realizar esta encuesta, varias organizaciones aeroespaciales recibieron, por correo electrónico, un cuestionario de siete preguntas relacionadas con sus programas de entrenamiento. Una revisión de las fallas, realizada por la Operational Review Panel (ORP) Minutes from the 50 SW, de la Base de la Fuerza Aérea Schriever (AFB) CO, aportó información sobre el número de accidentes en los satélites y en los centros de operación que requirieron un correctivo en los entrenamientos o que fueron atribuidos a la deficiencia de estos últimos. Finalmente, la consulta de varios artículos sobre el tema dió como resultado una gran falla investigativa en el área de entrenamiento sobre satélites. Estas tres áreas de investigación proporcionaron los resultados que se discuten en el presente estudio.
Para la elaboración de la encuesta comercial, civil, militar, y de inteligencia, las organizaciones se basaron en datos, recibidos por correo electrónico, respecto a preguntas sobre la manera de llevar a cabo los entrenamientos, y de asegurarse qué tan calificados estaban los operadores para realizar sus funciones de Mando y Control de Satélites. Los encuestados incluyeron organizaciones como la Boeing, la Agencia del Espacio Europeo (ESA), la Administración Nacional del Espacio y la Aeronáutica (NASA), y cada una de las dependencias militares de los Estados Unidos. La información obtenida expuso al descubierto serias deficiencias y fallas en muchos programas de entrenamiento de satélites.
Adicionalmente a la encuesta, la 50 SW ORP Minutes puso en evidencia que dichos entrenamientos no reciben la atención adecuada en muchas organizaciones encargadas de operar los satélites. La misión de la 50 SW es inventariar las operaciones de Mando y Control de los Satélites en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Este seguimiento incluye el Sistema de Satélites de Posicionamiento Global (GPS), los satélites Milstar, el Sistema de Satélites para la Defensa y las Comunicaciones (DSCS), y los satélites para el Programa de Apoyo a la Defensa (DSP). El objetivo de la Operacional Review Panel (ORP) es de “asegurar que todos los requisitos en el cumplimiento de las misiones asignadas estén reflejados en las unidades de procedimiento y en los programas de entrenamiento” (4SOPSI 10-212, 1998). Además, la ORP enumera brevemente y explica las acciones relacionadas con cualquier falla en el satélite o en el centro de operaciones, sin necesidad de un Sistema de Satélites, en particular. El estudio en esta área revela que muchos programas de entrenamiento sobre los satélites deben ser mejorados.
La literatura disponible muestra que se ha hecho muy poca investigación al respecto, aunque los programas de entrenamiento en otros campos proporcionan abundante información de gran aporte para el entrenamiento sobre los satélites. El sitio Web de la Agencia Federal de Aviación y las Regulaciones de la Aviación Federal, numerales 61 y 91, contienen una gran fuente informativa sobre el proceso de entrenamiento de un piloto. Los Controladores del Tráfico Aéreo disponen de bastante información en la Internet y en los libros como el Air Traffic Controller, que subraya la importancia del proceso de entrenamiento. Como nota particular, la industria de la Aviación requiere varios tipos de pruebas para todo aquel que quiere ser piloto, controlador de tráfico aéreo, o mecánico de aviación. Los programas bien establecidos, como los utilizados en la industria de la aviación, pueden servir como puntos de referencia para el campo de operaciones de satélites relativamente nuevo y como ayuda adecuada en el entrenamiento de estos últimos.
Quince de las 21 organizaciones encuestadas sobre el entrenamiento, respondieron oportunamente. De las quince respuestas, tres organizaciones no enviaron datos actualizados. La primera organización, no pudo hacerlo porque, de hecho, no existía en el lugar ningún programa de entrenamiento. La segunda no proporcionó dato alguno, debido al carácter “sensible” de sus operaciones. La tercera tampoco lo hizo porque estaba subcontratada por otra organización que, a su vez, ya había diligenciado dicha encuesta. Las organizaciones contactadas pertenecen a una de las cuatro áreas mencionadas por la Oficina de Contabilidad General de los Estados Unidos, según reporte de agosto de 1994, titulado Asuntos del Espacio Nacional. Estas áreas son: las organizaciones comerciales, civiles, militares, y de inteligencia (National Space Issues, 1994). Las respuestas de esas organizaciones, en cada una de las áreas, fueron prácticamente las mismas, pero las respuestas entre las áreas fueron variadas. En general, las compañías comerciales aeroespaciales tienden a presentar menos organizados y estructurados los programas de entrenamiento para las operaciones de satélites. Estas compañías carecen de regulaciones externas que controlen sus operaciones, con excepción de aquellas subcontratadas por otras organizaciones que son las que se encargan de operar el sistema de satélites. Sólo estas regulaciones son efectivas en la operación de satélites y dado el caso de existir alguna otra, su intervención es nula en el control de los mismos. Tales compañías tienden a carecer o a tener pocos requerimientos sobre el número de opciones que un operador de satélites debe enfrentar para permanecer eficiente en su cargo. Raras son las evaluaciones formales que demuestren que esas personas sí están preparadas para conducir dichas operaciones, y pocas veces esas compañías recurren a las evaluaciones que les permitan asegurar que son verdaderos expertos en la materia. Las compañías comerciales utilizan frecuentemente una combinación de entrenamiento de clase con requisitos de lectura para instruir a los aspirantes sobre esas posiciones. Finalmente, ellas conducen esos entrenamientos de una manera rutinaria, utilizando el equipo de operaciones de satélites, en lugar de un simulador. Las compañías comerciales tienden, igualmente, a tener menos organización y estructura en sus programas de entrenamiento, comparadas con otras agencias federales y organizaciones militares. La razón de esto es, probablemente, la reducción de costos.
Las agencias civiles tienden a no tener regulaciones que las controlen, pero tienen, con frecuencia, regulaciones que sí controlan a las otras compañías por ellas contratadas. Sus entrenamientos iniciales son más largos que los de las compañías comerciales. En promedio, el entrenamiento inicial, en una agencia civil, toma hasta un año, mientras que en una compañía comercial sólo dura tres meses. Las agencias civiles utilizan con frecuencia simuladores para el entrenamiento, pero raramente recurren a las evaluaciones. Globalmente, el entrenamiento en las agencias civiles está un poco más organizado y estructurado que en las compañías comerciales.
No hay organización que se muestre tan calificada como una agencia de inteligencia. Las agencias de inteligencia están a cargo del mando y control de satélites que proveen datos de información como las imágenes, los análisis, y el monitoreo. En general, las organizaciones militares tienen bien constituidos y estructurados sus programas de entrenamiento. Los programas de entrenamiento sobre los satélites, en el Ejército de los Estados Unidos, son similares a los que poseen las agencias civiles. La carrera de operador de satélites en el Ejército requiere cuatro meses y medio de clases y de entrenamiento en el simulador. Después del entrenamiento inicial, aquellos que son seleccionados reciben 180 días de un entrenamiento más especializado, utilizando esta vez un equipo real, antes de que se les permita el Mando y Control de los Satélites. Existe un proceso informal de certificación por parte de la unidad local, pero ningún entrenamiento formal es requerido para las operaciones normales. Sin embargo, el programa de entrenamiento del Ejército comprende un correctivo semanal.
En el proceso de rectificación de todos los objetivos, la Marina de los Estados Unidos posee un programa de entrenamiento sobre los satélites, consistente en cursos adaptados del Centro de Entrenamiento y de Formación aérea (AETC) y del Centro de Instructores de la Fuerza Aeroespacial (AFSPC). Estos cursos incluyen el estudio de Ultra Alta Frecuencia (UHF) y el llamado FleetSat. Aunque la Marina ha tomado sus programas de los cursos existentes del AETC, estos programas de entrenamiento fueron rediseñados para responder a las necesidades del Servicio de la Marina. El programa de la Marina requiere aproximadamente seis semanas de clases, seguidas de un entrenamiento en el lugar mismo de trabajo, con una certificación que puede durar hasta seis meses. Existe igualmente un programa de entrenamiento de un mes, cuyos requerimientos y póliza de certificación no son tan estrictos como los del AFSPC. El pequeño número de operadores (un total de 18) requeridos para el Mando y Control de estos Satélites, reflejan la gran importancia de los programas automatizados.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos posee un programa de entrenamiento bien establecido y estructurado de operaciones de satélites. Todo el personal encargado del Mando y Control de Satélites es asignado al AFSPC. El 50SW es el componente del AFSPC que provee de sistema operacional a todos los satélites de la Fuerza Aérea. Actualmente, este personal sigue un programa de entrenamiento inicial que comprende dos fases, organizado por el AETC. Todos los instructores del AETC son temporalmente asignados por el AFSPC para dirigir estos cursos. En la primera fase del programa, los participantes reciben un curso de 23 días, conocido como Prerrequisito para el Personal del Espacio, o el curso de 37 días llamado Prerrequisito para Oficiales del Espacio que incluye temas como mecánica orbital, configuración y diseño de satélites, y datos informativos sobre los variados satélites que se encuentran en el inventario del Departamento de Defensa (DoD). La segunda fase del programa es el curso de aprendizaje inicial de calificación (IQT). En este curso, el practicante recibe información específica de cómo operar un determinado satélite del DoD. Estos cursos tienen una duración de 25 a 98 días de entrenamiento, dependiendo del tipo de satélite. Después de completar las dos fases del programa, el practicante es enviado a uno de los escuadrones de operaciones del espacio en el 50SW, en donde se le somete, aproximadamente, a 20 días de un entrenamiento local antes de que esté listo para la misión. La excepción se presenta con el Segundo Escuadrón de Operaciones del Espacio, desde que el AETC está impartiendo clases con capacidad de simulación para llevar a los estudiantes hasta cierto nivel de aprendizaje. En el futuro, el AETC proyecta desarrollar un programa de tres fases que reemplace el anterior. La primera fase de entrenamiento será una versión más corta del ya existente. La segunda fase incluirá el entrenamiento común para cada tipo de satélite. Así, los procedimientos de las acciones de emergencia (Ej., los casos de incendio, los procedimientos de evacuación, las circunstancias de amenaza, etc.) serán tratados en la segunda fase. La tercera fase del programa consistirá en el entrenamiento requerido para un Sistema de Satélite específico. Cuando el participante llegue al escuadrón de operaciones del espacio, recibirá un entrenamiento en su lugar de trabajo, en miras a obtener una certificación que confirme sus conocimientos como operador de satélites. Finalmente, el entrenado será sometido a una evaluación por parte de instructores fuera del escuadrón, que certifique que sí se encuentra calificado como operador de satélites. Cada seis meses durante el primer año, y anualmente después de eso, habrá un nuevo control que asegure que el operador todavía se encuentra calificado. Aparentemente, los programas de entrenamiento del AFSPC parecen no necesitar ningún cambio, pero el Panel de Revisión Operacional (ORP) ha revelado que sí es posible el mejoramiento de los mismos, con el fin de minimizar los errores y hacer más eficientes las operaciones. Adicionalmente a la investigación, los autores de este artículo hicieron un estudio sobre el 50SW. Este análisis mostró que era necesario un mejoramiento en el entrenamiento, a pesar de que el AFSPC presente el mejor programa entre los encuestados. El ORP documenta cualquier problema en un Sistema de Satélites que conlleve a una “interrupción” en la fase operacional. Los incidentes registrados han mostrado una “falta de concentración en el detalle” y en alguna ocasión se ha comprobado la acción de un operador sin la calificación requerida (ver la Tabla 1). Entre los nueve incidentes ocurridos en el año de 1997, siete de ellos recibieron una recomendación de mejorar el entrenamiento, o de rehacerlo si fuese necesario. De los 14 incidentes ocurridos en el año de 1998, nueve de ellos requirieron un entrenamiento adicional o la ejecución de uno nuevo. En el año de 1999, se registraron 11 incidentes, nueve de los cuales recibieron la recomendación de rehacer el entrenamiento. En el año 2000, ocurrieron 15 incidentes y a nueve de ellos se solicitó un nuevo entrenamiento. Finalmente, en el 2001 se tuvo conocimiento de 11 incidentes, ocho de los cuales necesitaron rehacer el entrenamiento. Esta tendencia a cometer errores subraya la importancia de que todas las organizaciones encargadas de las operaciones de satélites necesitan mejorar sus programas de entrenamiento. El programa que mejor se adaptaría sería aquél que pudiera ser estandarizado a todas las organizaciones operadoras de satélites. Un programa similar utilizado por la Administración Federal de Aviación para certificar a los pilotos, se hace exigente, hoy día, si se quiere garantizar la seguridad de las misiones de los satélites. Algunos requerimientos específicos podrían variar dependiendo de la organización. Por ejemplo, una compañía comercial aeroespacial podría no necesitar un extenso programa de entrenamiento inicial si ella contrata un personal con experiencia previa pero, en cambio, en las organizaciones militares, sí se requiere un extenso programa de entrenamiento inicial de calificación, ya que la contratación del personal no está basada en una experiencia previa, sino más bien en las aptitudes para llevar a cabo un trabajo. Los operadores militares también trabajan en un sistema particular durante un período de tres a cuatro años, antes de ser asignados a otro programa del AFSPC relacionado o no con los satélites. Al menos, un programa de entrenamiento debería incluir una especie de calificación inicial con lecturas en clase, prácticas en los simuladores, y en los equipos actuales de operación de satélites. Dicho programa debería igualmente incluir una evaluación inicial que asegure que la persona entrenada esté capacitada para operar un satélite además de verificar que sí se lleven a cabo eficazmente las tareas de cada mes además de una evaluación anual que garantice dicha calificación. Cuando estas medidas se lleven a cabo, el entrenamiento mejorará las operaciones de satélites y se reducirá el riesgo de accidentes.
Si los Estados Unidos quieren realmente integrar la tecnología del espacio a la sociedad, debería regularizar la industria, hacerla más operacional y de esta manera asegurarle un mayor crecimiento. La dependencia en la tecnología espacial es obvia. Una simple interrupción causa muchos problemas y tiene un enorme impacto en la sociedad entera. Si un piloto no puede utilizar el GPS debido a una interrupción, él pierde confianza en el sistema, y este último pierde toda su utilidad. Una industria del espacio regulada es necesaria para prevenir una “mentalidad salvaje”que parece afectarle en los actuales momentos.
Existen algunas organizaciones internacionales que controlan las frecuencias de radio, así como las operaciones de las aerolíneas y de los navíos, pero no hay ninguna que regule los centros de Mando y Control de los Satélites. Millones de personas dependen de los productos que proveen los satélites, de ahí, que sea necesaria una regulación cuidadosa de estos sistemas para así poder reducir o prevenir futuras fallas.
Patrones de Entrenamiento.
Este estudio reveló una falla notable de coordinación y de operación entre las organizaciones involucradas en el Mando y Control de los Sistemas de Satélites. La raíz del problema se encuentra en la falta de uniformidad de esas organizaciones. Dos pasos ayudarán a eliminar este problema. El primero consiste en la creación, por parte del Gobierno Federal, de una organización central similar, con miras a que la Administración Federal de Aviación se constituya en un centro de autoridad y de control que ponga en vigor los procedimientos estándares en todos los sistemas de satélites. El segundo paso a dar sería el desarrollo de estos procedimientos, de manera que todas las organizaciones cumplan con los mínimos requisitos para garantizar la seguridad de todos los equipos. Con la implementación de estas dos sugerencias, se reduciría significativamente el riesgo de problemas mayores que podrían traducirse en la pérdida de una misión o de otros recursos.
Tabla 1
Total de errores e incidentes causados por el Personal y que
requieren un Re-entrenamiento.
| Estudio sobre incidentes varios (50 SW) | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 | 2001 | Total |
| Errores en los Centros de Operaciones encargados de los Satélites | 9 | 14 | 11 | 15 | 11 | 60 |
| Fallas humanas que requirieron un nuevo Entrenamiento del Personal. (Porcentaje de errores en las operaciones de Satélites) | 7 (78%) |
9 (64%) |
5 (45%) |
9 (60%) |
8 (63%) |
38 (63%) |
La creación de un cuerpo central que lidere el Mando y Control de las operaciones de los Satélites permitirá que haya decisiones coherentes que impulsen el desarrollo de unos patrones estándares, aceptables para dichas organizaciones. Este organismo estaría a cargo de las inspecciones de todos los Centros de Mando y Control de Satélites que garantice el cumplimiento de las regulaciones y leyes federales aplicables al sistema de operaciones. Este mismo organismo sería el responsable del desarrollo e implementación de los patrones que guíen las organizaciones encargadas del Mando y Control de los Satélites. Ello podría significar que estas últimas estén registradas en ese organismo de gobierno y que cumplan con los requisitos reguladores antes de iniciar cualquier operación al respecto. El refuerzo de estos procedimientos se traducirá en funciones más seguras y en la preservación de la misión para todos los programas de satélites.
Los patrones de entrenamiento constituyen una particular y simple función que impulsa la rapidez y eficiencia en los programas, lo que significa la reducción de riesgos en las operaciones de satélites. El AFSPC posee unos patrones significativos que todas las agencias bajo su jurisdicción deben seguir antes de que cualquier persona “certificada” inicie una operación de Mando y Control de Satélites. Los patrones de formación requieren que el personal encargado del manejo de los equipos, reciba un entrenamiento formal previo. Este programa consiste en un “Entrenamiento de Calificación Inicial” (IQT) que se refiere a los cursos de entrenamientos formales como aquellos proporcionados por el AETC, y un “Entrenamiento de Calificación Básica” (UQT) que se refiere a los elementos básicos de formación conducidos por la Organización de Mando y Control de Satélites. Los cursos del IQT deberían incluir clases de instrucción que cubra tópicos como las operaciones básicas de satélites, componentes, subsistemas, y un entrenamiento de mando y control en simuladores. La duración de este programa dependerá de la complejidad del software utilizado en el sistema. Los cursos del UQT deberían, a su vez, incluir clases de instrucción incluyendo tópicos que, con la ayuda de un operador calificado en el mando y control, familiaricen al estudiante con las operaciones de la organización y las instrucciones de simulación. Finalmente, al concluir el UQT, el estudiante debería recibir prácticas en el manejo de los verdaderos equipos para que se pueda familiarizar con sus labores diarias. Por seguridad, este programa debe ser conducido únicamente bajo la supervisión de un operador calificado. El UQT debería igualmente incluir pruebas y evaluaciones para hacer que el estudiante pueda, de una manera segura y eficiente, operar el sistema en cuestión. Al completar el UQT, el estudiante tendría una evaluación básica, la cual sería realizada por alguien que no haya tenido participación alguna en las fases de entrenamiento del IQT o del UQT. Esto es muy importante pues aseguraría la imparcialidad del proceso evaluativo.
Un Plan de Formación para Satisfacer
Estándares de Entrenamiento.
Los instructores y los diseñadores del programa deben desarrollar un entrenamiento de Mando y Control de Satélites, utilizando el modelo tradicional de sistemas de instrucción ISD (ver Tabla 2).
Tabla 2
Diseño de un Sistema Instruccional de Entrenamiento sobre el
Mando y Control de Satélites. Un Simple Modelo de Programación
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El plan de entrenamiento debe subrayar lo que cubre el curso, cómo lo cubre, y hasta qué nivel debe llegar el estudiante. Actualmente, el AETC requiere la utilización del ISD como base para desarrollar y revisar todo el entrenamiento técnico, incluyendo los cursos de Mando y Control de Satélites (AETCI 36-2203, párrafo 1.8.1). Un equipo y personal nuevos conllevan la necesidad de desarrollar e implementar un curso de entrenamiento nuevo. Además, los instructores y los estudiantes, así como la revisión y la actualización del actual sistema, conducen a modificar el curso existente. Los diseñadores del programa deben igualmente tener en cuenta los requisitos establecidos cuando desarrollen el plan de entrenamiento. Este último debe ser llevado periódicamente, utilizando un equipo de simulación. Al desarrollar dicho programa, los diseñadores deben considerar los variados métodos de entrenamiento que incluyan: cursos interactivos, videos, instrucciones en clase, e instrucciones avanzadas, utilizando el equipo de simulación. Sin embargo, el rendimiento y la eficacia del entrenamiento deben constituir el objetivo determinante del método.
El uso del modelo ISD haría más efectivo y eficiente los programas de entrenamiento. Los encargados del programa necesitan primeramente identificar las tareas básicas de entrenamientos previos. Una vez identificadas estas tareas, los programadores pueden entonces determinar los objetivos específicos requeridos, y buscar cómo medirlos. La manera más precisa de medir estos objetivos es a través de las pruebas escritas. Estas últimas podrían consistir en respuestas de escogencia múltiple, falso/verdadero, llenar espacios en blanco, y en el desarrollo de algún tema. Una combinación de este género permitirá medir con más precisión el nivel de conocimiento del estudiante. Una prueba perfeccionada podría ser un escenario realístico que permita una toma de decisiones dentro de un contexto de tiempo real. Una vez se logren estos objetivos, los programadores pueden desarrollar un currículo y seleccionar métodos de instrucción que conlleven al estudiante a un mayor aprendizaje y a una mejor retención del entrenamiento. Un currículo completo contendría unos patrones estándares de formación que incluya los objetivos y la enseñanza personalizada. El currículo puede igualmente incluir las medidas de evaluación (Ej. las pruebas escritas y orales), guías de estudio, y ayuda para los estudiantes. Después de que el entrenamiento haya terminado, los programadores necesitan determinar la efectividad del curso, cambiarlo o actualizarlo, según se requiera (Documento de la Doctrina de la Fuerza Aérea, 1998, p.27).
En lo pertinente al entrenamiento sobre el funcionamiento de los satélites, un aparato fuera de línea que simula todas las tareas requeridas, es la clave para un programa acertado. Un simulador fuera de línea es un sistema independiente que no está conectado con el equipo operacional en sí. Este simulador independiente es necesario, pues de estar conectado, podría afectar la misión del satélite si un aprendiz incurre en equivocaciones intencionales o no. Un simulador fuera de línea también permite a los instructores proporcionar tareas que no se podrían lograr sin impactar la misión, tales como el lanzamiento de un satélite y las operaciones tempranas en órbita. Esto requiere que el simulador sea bastante preciso para recrear todas las acciones que un operador podría realizar en el sistema real. Los instructores deben utilizar el simulador para entrenar a estudiantes en los nuevos procedimientos y tareas, para proporcionarles la práctica necesaria y para poder evaluarlos. Adicionalmente, el simulador se debe utilizar para entrenar a los operadores certificados en el manejo de nuevos procedimientos, tareas y evaluarlos en el rendimiento. El uso de simuladores como tal, sirve para incrementar la formación y asegura que los estudiantes alcancen el nivel de funcionamiento requerido para poder pasar el entrenamiento. El número de instructores y programadores que se necesitan para poner en marcha un aprendizaje, depende de la capacidad del lugar y del tipo de entrenamiento requerido. Puesto que un equipo de operaciones puede consistir en un grupo de individuos certificados en las diferentes funciones, varios cursos podrían ser necesarios para llevar a cabo un entrenamiento total. Como regla general, debe haber por lo menos un instructor por posición y un programador por curso. Los instructores y programadores forman la organización a cargo del entrenamiento, basado en un Sistema particular de Satélites.
Plan de Operaciones de Entrenamiento
El plan de operaciones de entrenamiento se utiliza para desarrollar programas de formación y de evaluación sobre las tareas de Mando y Control de Satélites. El plan define funciones, responsabilidades, y modelos estándares mínimos de entrenamiento para llegar a ser un operador calificado. Antes que nada, este plan de operaciones proporciona el personal preparado (MR) que tiene las habilidades y el conocimiento requeridos para realizar las tareas de Mando y Control de Satélites. Las habilidades y el conocimiento se adquieren con un programa de entrenamiento estructurado y estandardizado, el cual es validado a través de evaluaciones periódicas. La oficina que organiza el entrenamiento debe desarrollar el material necesario, administrar el entrenamiento inicial y en curso, revisar las publicaciones destinadas a la información, evaluar la necesidad del entrenamiento suplementario, y entrenar a los instructores. Esta oficina debe igualmente mantener al día los archivos del personal para incluir las fechas de certificación, de decertificación, de recertificación, de entrenamiento suplementario, de cambio de categoría, de misiones específicas, y el resultado de las evaluaciones y observaciones. Esto asegurará un entrenamiento adecuado y constante durante todo el curso.
Programa de Entrenamiento y de Certificación
para Instructores y Evaluadores
El propósito de este programa es asegurar un entrenamiento estandarizado y unas evaluaciones imparciales. Los instructores y los evaluadores deben ser entrenados, calificados, y mantener las tareas actualizadas. Se puede ser instructor pero no se puede evaluar las personas a las cuales se les ha impartido una instrucción. Además, antes de que se les certifique, los instructores y evaluadores deben recibir un entrenamiento sobre cómo impartir la instrucción en clase, y cómo medir y evaluar el rendimiento del estudiante. Las organizaciones encargadas del entrenamiento deben considerar el envío de instructores a los cursos básicos de formación para enseñarles cómo impartir los conocimientos. La puesta en ejecución de estas medidas permitirá un entrenamiento adecuado y coherente.
Programa de Evaluación
Antes de que un estudiante pueda ejercer el papel de operador, un evaluador que no haya participado en su entrenamiento, debe certificarlo apto para esta misión. Es importante que el evaluador no esté implicado en el entrenamiento del estudiante para evitar cualquier parcialidad en la evaluación. Después de que esté profesionalmente listo para esta misión (MR), el individuo debe ser evaluado anualmente. La evaluación verificará su capacidad de rendimiento en las operaciones de rutina como en los casos de emergencia. El evaluador debe también determinar el grado de calificación y de competencia, al final de la evaluación. Si un individuo anteriormente certificado muestra ciertas deficiencias después de esa evaluación anual, debe ser descalificado y pasar un nuevo entrenamiento para adquirir nuevas habilidades. Una reevaluación le permitirá ser nuevamente certificado.
Programa de Entrenamiento para la
Calificación
El entrenamiento para la calificación proporciona al nuevo empleado una instrucción específica del sistema en vigor. Antes de que el empleado utilice el equipo operacional, la organización debe suministrar la sala de clase y los ejercicios de simulación, asegurando que estén cubiertos tanto todos los objetivos del programa como su buen funcionamiento.
Programa de Entrenamientos Periódicos
El entrenamiento periódico asegurará cierta continuidad en las habilidades, especialmente de aquellas que no son rutinarias durante el proceso normal de operaciones. Los organizadores deben mantener un plan anual de instrucción que cubra todas las tareas. Cada tarea debe ser identificada por su grado de exigencia, y las más exigentes se deben enseñar más de una vez al año. Por ejemplo, la recuperación de un satélite que se encuentra fuera de control constituye una tarea exigente dentro del plan de entrenamiento y debería darse trimestralmente. El entrenamiento periódico mensual debe incluir una guía de estudio personal seguido de una prueba escrita y, por lo menos cuatro veces al año, debe impartirse un curso de rendimiento que cubra todas las tareas vistas en los últimos tres meses, en un simulador fuera de línea.
No existe, hoy en día, ningún programa estandardizado de entrenamiento sobre los satélites. Cuando se les compara a la industria de la aviación, las operaciones sobre estos últimos están tan sólo en su etapa inicial. Los cuerpos reguladores federales controlan la seguridad y las operaciones de la aviación; pero ninguna entidad en particular regula las operaciones basadas en los satélites, dejando estas últimas a la merced de los accidentes. Hay reportes sobre incidentes anteriores bien publicitados, pero existen otros que permanecen clasificados debido a la naturaleza sensible de la misión. Sin embargo, en la medida en que los militares continúan confiando en la información basada en las operaciones del espacio, un organismo central será necesario para garantizar la seguridad del equipo y de las misiones a realizar. El entrenamiento sobre el Control y Mando de Satélites es necesario, y la regulación del mismo es de suma importancia para el éxito de las misiones. Finalmente, estas acciones reducirán el riesgo de pérdidas de vidas o de la misión misma, durante las operaciones militares.
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El Mayor Steven F. Gottschalk, USAF (Licenciatura, Baylor University; Maestría, Embry-Riddle Aeronautical University) es un Oficial de Conceptos Espaciales y Experimentos para el Comando Estratégico de los EE.UU., Base Aérea Offutt, Nebraska. Anteriormente se desempeñó como Oficial de Adquisiciones y Requisitos de Entrenamientos Espaciales para el Comando de Educación y Adiestramiento de la USAF, Base Aérea Randolph, Texas; Comandante, Escuadrilla de Adiestramiento de Advertencia de Misiles y Navegación, 543avo Escuadrón de Adiestramiento, Base Aérea Vandenberg, California y Jefe de Tácticas y Análisis de Navegación para la constelación del Sistema de Posicionamiento Global, Base Aérea Schriever, Colorado. El Mayor Gottschalk es egresado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, de la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor, Base Aérea de Maxwell, Alabama. |
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El Mayor M. Lane Gilchrist, Jr., USAF (Licenciatura, academia de la Armada; Maestría Universidad de Colorado, Colorado Springs) es el Jefe de la Sección de Planes de Órdenes de Guerra en caso de Emergencia, 91ava Ala Espacial, Comando Espacial de la USAF, Base Aérea Minot, Dakota del Norte. Anteriormente se desempeñó en calidad de Comandante, Segunda Escuadrilla, 740avo Escuadrón de Misiles, Base Aérea Minot, Dakota del Norte; Jefe, Escuadrilla de Estandarización y Evaluación, 381avo Grupo de Adiestramiento, Base Aérea Vandenberg, California; Instructor del Sub-sistema de Control de Misión del Satélite Milstar, Base Aérea Vandenberg, California; y Oficial de Mando y Control Milstar, 4o Escuadrón de Operaciones Espaciales, Base Aérea Schriever, Colorado. El Mayor Gilchrist es egresado de la Escuela para Oficiales de Escuadrón, Base Aérea de Maxwell, Alabama y ha colaborado en varios artículos sobre el adiestramiento en el mando y control de satélites. |
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