Document created: 15 September 03
Air & Space Power
Journal - Español
Tercer Trimestre 2003
Teniente Coronel Merrick E. Krause, USAF*
*Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinion exclusiva del autor. Por ningún motivo reflejan la posición oficial de la oficina de la Junta de Jefes de Estado Mayor Conjunto.
|
Para muchos en la Fuerza Aérea, "¡Atacar!" es la naturaleza de nuestra misión. Las operaciones en la Fuerza Aérea, y quizás hasta la cultura de la Fuerza Aérea, están ajustadas históricamente hacia la aplicación ofensiva del poderío aéreo y espacial para desempeñar las operaciones de combate en una guerra. Sin embargo, la comunidad conjunta—especialmente aquellos miembros que están ocupados en los programas de defensa antimisiles de alta prioridad— perciben las "operaciones de ataque" de manera diferente. Por consiguiente, en este artículo se introduce el concepto de las operaciones de ataque dentro del contexto de defensa antimisiles y blancos fugaces similares, afirmando que esas operaciones proporcionan la primera capa crítica de una defensa integrada antimisiles. En el artículo también se ofrecen temas claves, cuestiones y propuestas para aumentar las capacidades de la defensa integrada de misiles.
En un medio ambiente conjunto, las operaciones de ataque son acciones esencialmente ofensivas que buscan destruir o trastornar los sistemas de misiles y las estructuras de apoyo del enemigo, preferiblemente antes de que se disparen los misiles.1 Los aviones, las fuerzas de operaciones especiales (SOF), las operaciones de información o los vehículos aéreos no tripulados pueden llevar a cabo operaciones de ataque hoy. Aunque ellos representan tanto una capacidad conjunta como un tema de "organizar, adiestrar y equipar" de los servicios múltiples, las operaciones de ataque son una misión en la que la Fuerza Aérea cuenta con una experiencia práctica notable, especialmente en el ámbito de selección de blancos fugaces y amenazas cuya misión es limitar el acceso de Estados Unidos a una región.
Estados Unidos cuenta con un historial de dirigir operaciones de ataque. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Operación Crossbow intentó destruir emplazamientos de misiles alemanes V-1 y V-2, que estaban aterrorizando a los británicos mediante ataques perturbadores y mortíferos en las ciudades. Entre agosto de 1943 y marzo de 1945, las Fuerzas Aéreas del Ejército Norteamericano y la Real Fuerza Aérea volaron 68.913 misiones y gastaron 122.133 toneladas de bombas para destruir los misiles alemanes.2 De hecho, Crossbow fue una operación contraaérea y de ataque estratégico a gran escala que dedicó esfuerzos considerables para demorar los ataques de misiles V y, por ende, limitar su eficacia una vez que Alemania comenzó a utilizar los misiles.3
Si bien la Guerra Fría produjo los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) y una variedad de sistemas de defensa antimisiles especializados, los misiles balísticos del teatro de operaciones (TBM) captaron la atención de los países tercermundistas como un suplemento relativamente económico para reforzar su estatus y sus anémicas fuerzas aéreas. La disuasión por parte de una fuerte capacidad nuclear norteamericana era lo opuesto a la amenaza de los ICBM soviéticos.4 Sin embargo, a causa del legado de la Guerra Fría, los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses fueron divididos en sistemas en el teatro de operaciones y sistemas intercontinentales, con las pruebas y desplazamiento de éste último severamente restringido por las provisiones del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) con la Unión Soviética.
La Guerra del Golfo Pérsico en 1991 incrementó radicalmente la prioridad de los TBM en la política de seguridad nacional de Estados Unidos. Ya considerados una vez por muchos líderes militares como un fastidio táctico, en particular cuando estaban armados con altos explosivos convencionales, repentinamente los TBM se convirtieron en las armas de terror que podían causar problemas políticos y diplomáticos significativos. Aunque Irak no utilizó armas de destrucción en masa (WMD) en la guerra de 1991, cuando Irak disparó misiles Scud equipados convencionalmente en contra de Israel, creó una crisis política para la coalición.5 Además, un solo misil Scud armado convencionalmente produjo la cifra más grande de bajas norteamericanas que cualquier otro evento aislado durante la Operación Tormenta en el Desierto cuando atacó las barracas en Dhahran, Arabia Saudita.
Durante la Guerra del Golfo Pérsico, cientos de misiones y miles de horas-hombre fueron dedicadas a contrarrestar la amenaza de los Scud. Algunas personas sugirieron que los recursos que se utilizaron en contra de los Scud se pudieron haber utilizado para atacar otros blancos, quizás dándole fin a la guerra más rápidamente. Indudablemente, la "caza de los Scud" desvió algunos de los recursos militares de la coalición; sin embargo, la utilidad de la caza de los Scud se podría medir mejor en términos políticos que únicamente en términos militares. La experiencia de Tormenta en el Desierto ayudó a determinar cómo Estados Unidos está ahora invirtiendo activamente para defenderse mejor en contra de amenazas de misiles en el futuro. Estas amenazas incluyen ICBM y misiles crucero, al igual que otros sistemas aéreos y de misiles en el teatro de operaciones.
En la Quadrennial Defense Review (QDR) de septiembre de 2001, publicada a raíz de los ataques terroristas de al Qaeda el 11 de septiembre de 2001, se admitió un cambio en el medio ambiente estratégico internacional que se vio afectado por la proliferación de misiles y de WMD. En el QDR se mencionó la necesidad de una transformación en las fuerzas armadas de Estados Unidos.6 En una directiva importante se estableció que el Departamento de Defensa (DOD) analizaría las opciones a fin de establecer fuerzas de tarea conjuntas permanentes para tratar la capacidad "de ubicar y rastrear de manera continua los blancos móviles a cualquier distancia y atacarlos rápidamente con precisión".7 En el QDR también se destacó que la proliferación prolongada de misiles cruceros y balísticos constituyen una amenaza "para las fuerzas estadounidenses en el extranjero, en el mar y en el espacio y para los aliados y países amigos de Estados Unidos".8 Por lo tanto, el QDR volvió a enfocar la defensa antimisiles en Estados Unidos hacia la investigación y despliegue de un sistema de sistemas por etapas para defender a las tropas de avanzada desplegadas y a los aliados amenazados por misiles en el teatro y para proporcionar una "defensa limitada" en contra de misiles de largo alance al suelo patrio estadounidense.9
El DOD ha invertido miles de millones de dólares creando sistemas para derrotar los misiles balísticos.10 Aunque algunos de los programas de los servicios armados individuales a menudo se traslapan, varias organizaciones del DOD, inclusive la Agencia de Defensa Antimisiles (MDA) y la Organización Conjunta Antimisiles y Ataques Aéreos (JTAMDO), utilizan el concepto de una "familia de sistemas" integrada para derrotar los misiles balísticos.11 Significativamente, el 13 de junio de 2002, Estados Unidos se retiró oficialmente del Tratado ABM, permitiendo así una expansión en las pruebas y despliegues de un sistema de defensa antimisiles para el suelo norteamericano. Ese mismo año, el Secretario de Defensa, Donald H. Rumsfeld, le encomendó a la MDA que elaborara un sistema de defensa integrado en contra de misiles balísticos—uno que ya no diferenciara entre la defensa antimisiles en el teatro de operaciones y nacional.12
Las capacidades integradas son importantes porque algunos individuos sostienen que pronto cada capital del sur de Europa estará dentro del alcance de los misiles balísticos ubicados en África del Norte o el Levante (inclusive Siria, Irak e Irán).13 En un sentido militar, la amenaza en la región del Mediterráneo ha cambiado dramáticamente a medida que el enfoque en Europa cambió "del Corredor de Fulda hacia el Sur".14 Muchos de los aliados, inclusive los países especialmente vulnerables del sur de Europa, tales como Portugal, España, Italia, Turquía y Grecia, no cuentan con la capacidad para defenderse con éxito en contra de ataques de misiles o de disuadir las WMD. Estados Unidos enfrentará un problema de seguridad europeo radicalmente diferente si Madrid, Roma o Atenas están en riesgo de ser atacadas por misiles y si a algunos se les desanima de unirse a una coalición.15
Este problema de la susceptibilidad a los ataques con misiles y WMD no se limita a Europa solamente. Las amenazas de Corea del Norte a Japón y Guam, al igual que la persistente y cada vez mayor amenaza de misiles crucero o misiles operados desde buques cerca de las costas norteamericanas, también son inquietudes a corto plazo. En la National Security Strategy de 2002 se mencionan esas amenazas y se presenta una estrategia estadounidense para contrarrestarlas:
Tenemos que estar preparados para detener a los estados delincuentes y a sus clientes terroristas antes de que puedan amenazar o utilizar armas de destrucción en masa en contra de Estados Unidos y nuestros aliados y amigos. Nuestra respuesta tiene que aprovecharse totalmente de las alianzas fortalecidas, del establecimiento de nuevas asociaciones con antiguos adversarios, de la innovación en el uso de las fuerzas militares, tecnologías modernas, inclusive la creación de un sistema de defensa antimisiles eficaz, y de darle más énfasis a la recopilación y análisis de inteligencia.16
El legado histórico de los ataques efectuados por las Fuerzas Aéreas del Ejército durante la Operación Crossbow es evidente en la Joint Publication (JP) 3-01.5, Doctrine for Joint Theater Missile Defense, en donde se definen cuatro elementos operacionales de defensa antimisiles en el teatro de operaciones: defensa pasiva; defensa activa; operaciones de ataque; y mando, control, comunicaciones, computadoras e inteligencia (C4I). La defensa pasiva tiene que ver con los intentos de minimizar los efectos de los ataques de misiles en el teatro, mientras que la defensa activa incluye aquellas operaciones que destruyen las "plataformas de lanzamiento aerotransportadas" de misiles o los misiles en vuelo del enemigo. Las operaciones de ataque buscan "destruir, interrumpir o neutralizar las plataformas de lanzamiento de misiles en el teatro y sus estructuras y sistemas de apoyo". Por último, la finalidad del C4I es coordinar e integrar esos intentos.17 Con base en el nuevo enfoque del DOD en las etapas múltiples y la remoción de las divisiones en el teatro y en el ámbito nacional tanto de los sistemas de defensa antimisiles y de la filosofía, esta publicación conjunta necesita una revisión importante.
Aunque el concepto de defensa integrada antimisiles de etapas múltiples presenta una visión más holística de la amenaza de misiles, filosofías históricamente diferentes hacia las defensas antimisiles proporcionan una fuente de conflicto. Por ejemplo, la Fuerza Aérea argumenta (al igual que algunas armas aéreas de los demás servicios y países) que el poderío aéreo se emplea mejor de manera ofensiva. Pero hoy en día, las defensas antimisiles activas y las inversiones tienden a enfocarse en sistemas basados en la superficie, que por naturaleza son armas reactivas. De modo interesante, en el JP 3-01, Joint Doctrine for Countering Air and Missile Threats, se establece que "la superioridad aérea se logra mediante la misión contraaérea, que integra tanto las operaciones de ofensiva como de defensiva por parte de todos los componentes para contrarrestar la amenaza aérea y de misiles".18 Asimismo, el Army Field Manual (FM) 3-0, Operations, reconoce que en las campañas de gran envergadura, las acciones ofensivas y defensivas ocurren simultáneamente y que la defensa debe ser agresiva.19 Aún así, el peso del intento para la defensa antimisiles típicamente se ajusta hacia la fase reactiva del enfrentamiento.
Las acciones ofensivas contraaéreas (OCA), una obvia amalgama de misiones de ataque y operaciones, representan la libertad de ser atacado y la libertad para atacar. Este concepto se basa en la propuesta de la Fuerza Aérea de que "las fuerzas aéreas y espaciales son intrínsecamente ofensivas y dan el mejor resultado cuando se emplean de esa manera".20 Cuando el láser aerotransportado (ABL) destruye los misiles del enemigo que se remontan, provee una defensiva contraaérea y es, por ende, una segunda capa de defensa. Las defensas semitrayecto, de efectos y pasivas son etapas mucho más profundas. Esto es a diferencia de primero utilizar las SOF o los caza-bombarderos para destruir los lanzadores de misiles balísticos (OCA) o los depósitos de abastos de misiles (ataque de interdicción/estratégico).21 El tema conjunto operaciones de ataque traslapa varios campos de la misión conjunta de la doctrina de la Fuerza Aérea y de otros. JP 3-01 está de acuerdo con respecto a los misiles y la infraestructura de apoyo, alegando que "las operaciones OCA son más eficaces cuando se llevan a cabo en contra de misiles en el teatro antes de ser lanzados. La destrucción preventiva de misiles, instalaciones de lanzamiento, instalaciones de almacenamiento y otra infraestructura de apoyo limita en gran medida los ataques subsiguientes (de misiles en el teatro). Las tareas de los recursos OCA también se pueden cambiar rápidamente para destruir blancos fugaces, tales como los lanzamisiles móviles".22
Un enigma aún sin resolver, que se deriva de esa ambigüedad doctrinal, es que la doctrina conjunta considera que las operaciones de ataque son ofensivas y proactivas, pero también defensivas y reactivas. Esta situación podría tornarse más complicada cuando el nuevo Comando Estratégico se apodera del control funcional de una defensa integrada antimisiles; pero, al mismo tiempo, un comandante del componente aéreo de la fuerza conjunta (JFACC) y un comandante regional tienen diferentes prioridades de anti-acceso, de prevención, de contingencia u órdenes de tarea aérea diarias para recursos limitados o de múltiples roles.
Los problemas de distribución, relaciones de mando y el uso de los recursos—que aún no se han resuelto—se ven exacerbados cuando un adversario posee una variedad de misiles de largo y medio alcance. El JTAMDO continúa avanzando con un concepto de operaciones de defensa integrada antimisiles, que ahora se encuentra en la etapa de coordinación, para intentar resolver algunas de esas inquietudes. Sin embargo, todo el sistema de defensa antimisiles en etapas y las relaciones de mando para controlar todos los sistemas secundarios afectados están evolucionando y continuarán desarrollándose a medida que surgen el nuevo Comando Estratégico y el Comando del Norte.
El sistema de MDA de defensa integrada antimisiles consta de efectos, semitrayecto y segmentos de propulsión (figura 1). En la actualidad, la agencia no divulga un segmento dedicado a atacar misiles y recursos de apoyo de misiles antes de la fase de propulsión.
|
Figura 1. Una Defensa Integrada Antimisiles y en Etapas de todo Tipo de Distancias (No clasificado) (Adaptado de la sesión informativa de la Defense Science Board, Ssubject: Integrated Missile Defense, 13 October 2002). |
Segmento de Efectos
El segmento de efectos consta de varios sistemas de armamento.23 Éstos incluyen el Patriot, Medium Extended Air Defense System (MEADS), Arrow, Theater High Altitude Area Defense (THADD) y los sistemas marítimos.
Patriot. El Patriot Advanced Capability (PAC-3) es una versión modernizada del arma que se utilizó durante la Guerra del Golfo Pérsico. Es un arma de defensa de punto aislado que tiene alguna capacidad para defender en contra de misiles crucero, aviones y TBM en su fase de efectos del vuelo. Aunque el PAC-3 puede aerotransportarse, es voluminoso y, por consiguiente, es un sistema relativamente estacionario. En el teatro de MDA de sistemas de defensa antimisiles, es el sistema de más eficacia comprobada y en la actualidad es considerado el principal dentro de la escala más baja del sistema de defensa TBM de Estados Unidos.
Una característica esencial de PAC-3 es su capacidad de "atacar para matar", que es cónsona con el énfasis del MDA de utilizar sistemas de ataque para matar en contra de las WMD.24 Sin embargo, una inquietud con respecto al PAC-3, al igual que con todos los sistemas de efecto, es el riesgo de los escombros que caen sobre territorio amigo después de una etapa de efecto exitosa de intercepción de misiles.
MEADS. Estados Unidos se ha dedicado a este programa móvil, de escala más baja en cooperación con Alemania e Italia.25 Planificado para disminuir los riesgos de las operaciones del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina, "el MEADS mejorará la movilidad táctica y la capacidad de despliegue estratégico en comparación con sistemas de misiles parecidos y proporcionará una protección fuerte de 360 grados para las fuerzas que efectúan maniobras y otros recursos importantes de avanzada desplegados en contra de misiles de corto y medio alcance".26 Se supone que llene el vacío entre los sistemas portátiles, tales como el Stinger, y sistemas menos móviles como el PAC-3. El MEADS será un sistema de múltiples recipientes, de lanzamiento vertical, montado en un vehículo con ruedas.27 Durante el año fiscal 2003, el MEADS continuará las actividades de desarrollo del diseño para los componentes del sistema, inclusive la adición de la capacidad para integrar el misil PAC-3 con el sistema MEADS.28
Arrow. Este sistema conjunto de defensa antimisiles israelí-estadounidense, podrá funcionar con los sistemas de defensa antimisiles en el teatro de operaciones estadounidense a fin de "ayudar con la protección de las fuerzas estadounidenses y de la Coalición desplegadas al área de avanzada".29 El Arrow ataca a los misiles enemigos a mayores altitudes que el PAC-3, por lo tanto proporciona un mejor margen de seguridad, especialmente para los misiles con ojivas que contienen WMD.30 El Ministerio de Defensa Israelí recibió su primer misil Arrow en noviembre de 1998.31 A fin de continuar con este intento de cooperación, que está en funcionamiento desde octubre del 2000, continuaremos apoyando la adquisición por parte de Israel de una tercera batería de misiles Arrow y fomentaremos la interoperabilidad con los sistemas de defensa antimisiles norteamericanos y el mando y control (C2) de la gestión de batalla.32
THAAD. MDA ha catalogado al THAAD como un sistema dentro de la escala más alta del sistema de defensa del segmento de efectos porque la interceptación está planificada para que ocurra en la fase de efectos de la trayectoria del misil, aunque al borde de la atmósfera. Como un sistema de armamento basado en tierra y de gran altitud, el THAAD utiliza interceptores exoatmosféricos y endoatmosféricos de atacar para matar con el propósito de destruir misiles. La meta del sistema THAAD es destruir los misiles balísticos de medio y corto alcance que se aproximan lo suficientemente lejos de las tropas amigas o centros de la población de manera que los escombros no constituyan un peligro para el blanco destinado.33 Se espera que los MEADS estén en servicio en el año 2007 ó 2008.34 Esencialmente, el THAAD es, dentro de la escala más alta, el sistema con más eficacia comprobada, pero también es un sistema de segmento de efectos.
Sistema de Efectos Marítimo. A raíz de la cancelación de los misiles de defensa de efectos de la Armada en diciembre de 2001, el DOD le ordenó al MDA que comenzará un estudio de efectos marítimos, que está a punto de completarse.35 La Armada continúa con el requisito de poder contar con un sistema marítimo y alega que las defensas marítimas antimisiles son menos costosas porque emplean plataformas existentes, disminuyendo así la demanda del transporte aéreo y marítimo.36 La primera unidad equipada fue planificada para el año 2007, sin embargo, los resultados del estudio de efectos marítimos del 2002 determinará la nueva programática.37
Segmento Semitrayecto
Este segmento consta de sistemas terrestres y marítimos.
Sistema Semitrayecto Terrestre. Un sucesor del Sistema de Defensa Nacional Antimisiles, el Sistema Semitrayecto Terrestre tiene los siguientes objetivos: "1) desarrollar y demostrar un sistema integrado capaz de contrarrestar amenazas conocidas y previstas; 2) proporcionar un banco de pruebas integrado... (y) 3) crear una trayectoria de desarrollo que permita una capacidad temprana basada en el éxito de la prueba".38 Su intención no es la de ser móvil, y comenzará con un banco de prueba en Alaska, seguido de despliegues selectivos para la defensa de la patria a medida que el sistema madura.
Sistema Semitrayecto Marítimo. El sucesor para todo el teatro de la Armada es el Sistema Semitrayecto Marítimo, que interceptará los misiles balísticos del enemigo en la fase de ascenso del semitrayecto del vuelo. Su énfasis es en la fase del ascenso exoatmosférico para interceptar.39 Concebido para interceptar misiles balísticos de mediano y largo alcance, se espera que este sistema posea una capacidad de contingencia en el 2004 ó 2005, con la capacidad inicial de funcionamiento durante el periodo 2008-10.40
Segmento de Propulsión
El segmento de propulsión incluye el ABL, el Láser con base en el espacio (SBL) y los conceptos de energía cinética.41
Láser aerotransportado. El programa principal de la fase de propulsión para la defensa antimisiles en el teatro es el programa ABL de la Fuerza Aérea, que tuvo su primer viaje el 18 de julio de 2002.42 Si la prueba se lleva a cabo según lo programado, la capacidad operacional del ABL tendrá lugar en el 2009, con siete aviones disponibles en el 2011 para operaciones de combate.43 En vista de que las generaciones futuras de los TBM podrían liberar múltiples ojivas y lanzar grandes descargas de misiles en el teatro, la destrucción de la fase de propulsión del láser está concebida para proporcionar defensas en la fase de ascenso contra misiles balísticos y para disuadir adversarios porque sus ojivas podrían caer en sus propio territorio.
Láser con base en el espacio. El SBL puede ofrecer capacidades tanto de defensa antimisiles como de superioridad espacial aunque el MDA lo considera principalmente como una contribución a la defensa en la fase de propulsión, al igual que sirve como un posible factor disuasivo. El MDA se está enfocando en la validación del diseño y para el 2012 espera volar un experimento en órbita para exhibir una demostración letal de las tecnologías SBL.44
Conceptos de Energía Cinética. La MDA planifica producir experimentos en el periodo entre 2003 y 2006, utilizando conceptos de destrucción cinética para destruir los misiles del enemigo poco después de haberse lanzado.45 La meta es una capacidad de defensa cinética durante la fase de propulsión en el periodo de 2006-10, utilizando ya sea una plataforma marítima o espacial. Posiblemente, la prueba podría conllevar a un interceptor operacional marítimo de energía cinética para el 2006.46
Operaciones de Ataque
El objetivo principal de las operaciones de ataque para la defensa antimisiles es evitar que los misiles se utilicen "en contra de las fuerzas estadounidenses, los aliados de Estados Unidos y otros países importantes, inclusive zonas de interés vital".47 Las operaciones de ataque también pueden contribuir a evitar ataques futuros, destruyendo lanzadores después de haberse disparado pero antes de volver a utilizarse. Las operaciones de ataque son una capacidad conjunta pero una en la que la Fuerza Aérea de Estados Unidos tiene mucha experiencia, especialmente mediante las funciones de C2 que se encuentran en los Centros Conjuntos de Operaciones Aéreas (JAOC), al igual que plataformas, sensores, navegación (Sistema de Posicionamiento Global) y armamento.
Las operaciones de ataque se llevan a cabo a través de una secuencia de sensor a disparador (sensor-to-shooter loop), que ubica, repara, rastrea, identifica blancos, ataque y evalúa los sistemas y equipos de misiles móviles y fijos, y a través de "blancos estratégicos", tales como fábricas. Además, los blancos de interdicción, los lugares de almacenamiento de misiles del enemigo y los lugares de almacenamiento o mantenimiento de las WMD, los nódulos C2 móviles y fijos y las líneas de abastecimiento estarían sujetos a los ataques, al igual que los lugares de pre y poslanzamiento de misiles en el teatro.48 Las oportunidades móviles y efímeras para atacar hacen que los ataques a blancos fugaces sean una parte integral de las operaciones de ataque.
Inherente en el concepto de operaciones de ataque es la teoría de operaciones basada en los resultados, que incluye seleccionar blancos cuya destrucción tendría efectos específicos que resultan en niveles de interrupción de segundo y tercer orden, que "controlarían" el proceso de toma de decisiones de un líder enemigo, en comparación con las metas tradicionales de desgaste y aniquilación.49 Es posible que las operaciones de ataque no eliminen la amenaza de misiles, pero reducirán la amenaza que presentan los mísiles y las WMD, al igual que disminuirán las opciones que un adversario pueda utilizar.
Las SOF también son bastante relevantes a las operaciones de ataque.50 Dichas fuerzas dependen de la capacidad de infiltrar personal de manera secreta, pero también se integran típicamente con el sistema C2. Con los diseños en miniatura y los adelantos en la tecnología de las comunicaciones, las operaciones de ataque SOF se mejorarán al emplear sistemas de gestión de batalla más capaces, mientras que métodos de infiltración más rápidos y furtivos mejorarían las capacidades SOF. Además, las actividades de operaciones especiales, cuando están bien coordinadas con el poderío aéreo y espacial, crean una sinergia que hace más eficaces las operaciones de ataque.
C2 y los Sensores
MDA considera que los conjuntos de sensores y el C2 de gestión del campo de batalla son el "pilar" del sistema de defensa antimisiles balísticos y planifica desarrollar esas capacidades en paralelo con otros sistemas de defensa antimisiles para integrar mejor los sistemas y el equipo—inclusive sensores, interceptores y centros de control táctico—en una arquitectura conjunta de defensa antimisiles.
Enlazar los sensores al C2 es crítico para la ejecución eficaz de las operaciones de ataque o el establecimiento de blancos fugaces. Integrar experimentos basados en lecciones aprendidas en los centros regionales de operaciones aéreas, inclusive Operación Tormenta en el Desierto, Northern y Southern Watch, Fuerza Aliada y Paz Duradera. Entre otras tareas importantes, el Experimento de la Fuerza Expedicionaria Conjunta 2002 probó la nueva gestión y nuevas tareas de los sensores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), el nuevo banco de prueba Paul Revere de la Boeing 707 y el JAOC integrado en la Base Aérea Nellis, Nevada.51 El JAOC recopila información de muchas fuentes, condensa los datos en "un panorama actualizado constantemente que es lo suficientemente detallado como para encontrar blancos pequeños y movibles importantes en cuestión de minutos y asignar inteligentemente los recursos a la mano para vigilarlos y atacarlos".52 Este es un ejemplo de un esfuerzo conjunto que se basa en la experiencia de la Fuerza Aérea y afecta directamente las operaciones de ataque y las capacidades de los blancos fugaces.53
El segmento del sensor incluye una variedad de proyectos de investigación y desarrollo para realzar la detección de misiles balísticos, el rastreo del semitrayecto y la diferenciación a través de dos proyectos principales: sensores espaciales y la cooperación internacional.54 Sin embargo, los sensores de usos múltiples tendrán la capacidad de proveer alerta temprana, inteligencia y C2 para el espectro de operaciones que va desde las operaciones de ataque hasta la defensa antimisiles en la fase de efectos. Los avances tecnológicos están disminuyendo eficazmente el tiempo entre el momento cuando un sensor detecta un misil y el tiempo que le toma a un arma destruir ese misil, aumentado así las capacidades C2 y de los sensores.
El sistema integrado de defensa antimisiles carecerá varios componentes claves durante el transcurso de los próximos años. Como resultado, Estados Unidos enfrenta una deficiencia a corto plazo en sus capacidades, especialmente en la defensa antimisiles en el teatro durante las fases de propulsión y semitrayecto y en la defensa contra ICBM a lo largo del dominio de vuelo.55 Esta deficiencia se traduce en un incremento de riesgo y vulnerabilidad para las fuerzas estadounidenses, las fuerzas aliadas y los intereses. Esa realidad torna proporcionalmente más críticos los ataques preventivos y persistentes para reforzar la defensa en general contra misiles en Estados Unidos a corto plazo y las capacidades antiacceso.56
La amenaza antiacceso es notable, dado el despliegue y las limitaciones operacionales y el riesgo de los impactos de los escombros relacionados con los sistemas de defensa aislados, tales como el Patriot. El concepto emergente de la Fuerza Aérea de una fuerza de tarea de ataque global y otros conceptos de fuerza de ataque avanzada tratan esa amenaza. Al mismo tiempo, la capacidad significativa ISR es esencial para localizar los lanzamisiles, nódulos C2 y equipo de apoyo.57 De hecho, se podrían lograr imparcialidades significativas a través de la participación conjunta, y la experiencia del JAOC en cuanto a blancos fugaces provee un modelo para la ejecución de las operaciones de ataque.
Muchos comandantes y oficiales militares de alto rango reconocen el valor de las operaciones de ataque, especialmente con respecto al C2 mejorado y la destrucción de blancos fugaces. Sin embargo, las operaciones de ataque representan una capacidad no anunciada, que implica que la futura financiación será limitada en comparación con las actividades básicas del MDA. En la actualidad, la agencia no recalca las operaciones de ataque en un segmento previo al lanzamiento, y ninguna envergadura significativa de doctrina conjunta o de la Fuerza Aérea recalca las operaciones de ataque integradas.
Al igual que con otras encarnaciones de defensa en contra de amenazas aéreas, la metáfora de que el destruir los huevos en un nido es mejor que apedrear a los pájaros en vuelo aún es relevante. Además, mejorar el C2, al igual que los sensores, torna las operaciones de ataque más eficaces que durante la Segunda Guerra Mundial o la Operación Tormenta en el Desierto. En vista del incremento en la preocupación en cuanto a los ataques de misiles balísticos, WMD y la capacidad limitada de los sistemas defensivos aislados para proteger blancos, las operaciones de ataque se han convertido cada vez más importantes. Por lo tanto, es imprescindible mejorar la capacidad de las operaciones de ataque con entrenamiento y financiación adicional para cumplir con las demandas operacionales.
En este artículo se proponen tres opciones para mejorar las defensas antimisiles, tratando de esa manera algunas posibles amenazas antiacceso a corto plazo. Primero, la Fuerza Aérea debería establecer una capacidad permanente dentro de su fuerza expedicionaria aérea y espacial (AEF) para llevar a cabo operaciones de ataque y establecimiento de blancos fugaces. Esa capacidad serviría varios propósitos, inclusive operaciones en contra de misiles balísticos, misiles crucero, blancos móviles y WMD, al igual que misiones fugaces y otros intentos de ataque. Este enfoque se aprovecha de recursos capaces de llevar a cabo múltiples misiones pero exige más adiestramiento, más equipo o más especialización para proporcionar opciones eficaces y confiables.58
Una fuerza de tarea antiacceso o una capacidad permanente dentro de unidades AER proporcionaría un modelo, o quizás un experimento operacional, con este concepto. Por ejemplo, encomendar a ciertas unidades de la Reserva de la Fuerza Aérea o de la Guardia Nacional para llevar a cabo misiones de ataque le otorgaría a esas unidades la responsabilidad primaria o secundaria de efectuar operaciones de ataque durante el entrenamiento y combate. Además, entrenar como parte de una AEF, una fuerza con múltiples roles—quizás en coordinación con el concepto emergente de fuerza de tarea de ataque global—organizada a la medida y adiestrada para operaciones de ataque o para atacar blancos fugaces le daría a los comandantes una capacidad operacional permanente significativa. Esto se podría lograr recalcando el adiestramiento y los sistemas que ciertos escuadrones necesitarían para efectuar la selección de blancos fugaces. Antes de convertirse en una capacidad operacional, esas unidades podrían ejercer sus capacidades mediante un programa de adiestramiento e incorporarse como una pequeña parte de un ejercicio Red Flag o de otro tipo. Un concepto AEF, hecho a la medida, de esa índole no sería incompatible con la actual doctrina de la Fuerza Aérea o publicaciones conjuntas. Por último, adiestrar y mantener a las unidades dentro de la estructura AEF sería posible al asignar escuadrones con una misión secundaria de establecer blancos fugaces u operaciones de ataque en sus enunciados de la misión del ala, similar a las operaciones de búsqueda y rescate en combate o AGM-130.59
Un beneficio adicional a una capacidad orgánica de operaciones de ataque o de establecimiento de blancos fugaces es que las unidades expedicionarias, adiestradas específicamente para esas misiones, tendrían suficiente credibilidad de ofensiva para disuadir a los estados de revelar o utilizar misiles. Sin embargo, la capacidad tendría que comunicarse a los adversarios para lograr un efecto disuasivo. Su valor operacional radicaría en su capacidad de reacción rápida, capacidad de disuasión flexible y capacidad de destruir misiles y WMD en el lado de la frontera del enemigo. Además, destruir misiles armados con ojivas WMD, de manera eficaz y precisa podría limitar el daño colateral.
A medida que los F/A-22 se tornan operacionales, las capacidades de fuerza de ataque de Estados Unidos mejorarían, pero aún existiría la amenaza a las fuerzas de avanzada (terrestres o marítimas) por parte de misiles enemigos. El concepto de fuerza de tarea de ataque global proporcionará una capacidad para mitigar la amenaza inicial del misil antiacceso al emplear ataque de precisión a gran distancia y furtivo para eliminar las amenazas iniciales de misiles. El F/A-22 será sumamente valioso en el rol de operaciones de ataque como parte de una fuerza de avanzada que lleve a cabo misiones contra-aire, inclusive operaciones de ataque. Permitirá ataques de precisión y furtivos a la luz del día en combinación con recursos ISR significativos a lo largo de un despliegue en incrementos de tiempo.
Segundo, la Fuerza Aérea puede mejorar cómo llevará a cabo las operaciones de ataque en un futuro próximo al promover operaciones de ataque, establecimiento de blancos fugaces, C2, capacidades ISR y doctrina de la Fuerza Aérea. El motivo principal por el que la filosofía de la Fuerza Aérea sobrepasa la doctrina conjunta es que las operaciones de ataque traslapan numerosas misiones que están fijas en la doctrina de la Fuerza Aérea. Además, la Fuerza Aérea cuenta con bastante experiencia en operaciones de ataque, establecimiento de blancos fugaces y la fusión de datos de vigilancia y reconocimiento a través de un centro de operaciones aéreas, al igual que utilizando C2 y plataformas diferentes en una acción ofensiva. Lamentablemente, numerosas oficinas de varios estados mayores contribuyen al panorama de operaciones de ataque o establecimiento de blancos fugaces, lo que puede crear dificultades en coordinar un mensaje unificado para presentarle al JTMADO y MDA en las deliberaciones de programación y doctrina.
En vista de la determinación del DOD de crear sistemas de defensa antimisiles eficaces y de varias etapas para contrarrestar WMD, un paso lógico para la Fuerza Aérea sería enfocarse en mejorar las operaciones de ataque, inclusive procedimientos, entrenamiento y equipo para el establecimiento de blancos fugaces. Más inversión en C2, en el establecimiento de blancos fugaces y en el desarrollo de centros de operaciones aéreas fomentaría la eficacia de las operaciones de ataque y, por consiguiemte, proporcionaría una mejor primera etapa de defensa antimisiles. Las operaciones de ataque también deben integrarse y definirse, al igual que la teoría de la doctrina debe establecerse de manera más definitiva en los documentos básicos de doctrina de la Fuerza Aérea. Ese intento podría darle más credibilidad a los argumentos de que MDA debe proporcionar fondos adicionales para iniciativas auspiciadas por la Fuerza Aérea en las operaciones de ataque conjuntas.
Por último, la doctrina conjunta debe reflejar consistentemente el hecho de que las operaciones de ataque son misiones de ofensiva, aunque se lleven a cabo dentro del contexto de una defensa proactiva. El concepto central debe ser que la defensa antimisiles—o las misiones antimisiles o contra las WMD—incluya actividades de ofensiva, de defensiva y C2, las cuales tienen implicaciones para interdicción y ataque estratégico. Claramente, las operaciones de ataque no son estrictamente una actividad "defensiva". De hecho, la decisión de atacar los recursos del enemigo en territorio enemigo es, intrínsecamente, una operación de ofensiva y, en el caso de las WMD, las operaciones de ataque están influenciadas por la disuasión y la destrucción.60
Las operaciones de ataque necesitan una consistencia de doctrina conjunta. La doctrina conjunta establece que el comandante de la fuerza conjunta (JFC), típicamente, seleccionará al comandante del componente aéreo de la fuerza conjunta (JFACC) para dirigir las operaciones de ataque, al igual que apoyar a otros comandantes del componente en sus intentos de operaciones de ataque.61 La distribución de recursos y la prioridad para seleccionar blancos tiene que negociarse en un medio ambiente conjunto, sopesando las amenazas a largo plazo a Estados Unidos y sus aliados con amenazas a fuerzas amigas en campaña o centros de población. La ejecución en fases también es una consideración, especialmente la determinación de cuánta influencia tendrán las operaciones de ataque en cada fase y cómo eso se coordina con sistemas de defensa antimisiles especializados, tales como el Patriot; además incluye balancear las distribuciones limitadas de las defensas del área, tales como el ABL o el semitrayecto terrestre. Estos factores, las relaciones de mando que ocurren cuando una amenaza de misiles se extiende sobre las zonas de responsabilidad del comandante regional, la defensa de Estados Unidos y las WMD indican que se ameritan cambios a la doctrina conjunta.
La proliferación de misiles balísticos, las amenazas antiacceso y las WMD crean nuevos retos operacionales y tecnológicos para Estados Unidos. En el paradigma de la defensa antimisiles de varias etapas, las operaciones de ataque proporcionan la primera etapa esencial de defensa antimisiles. Una capacidad conjunta de operaciones de ataque, respaldada por una larga historia de experiencia de poderío aéreo con la misión, provee un medio eficaz para disminuir las capacidades del enemigo a través de una campaña de ofensiva, formal, para remover los misiles balísticos y crucero, las amenazas de largo alcance al suelo estadounidense, y otros tipos de antiacceso y blancos fugaces. En este medio ambiente estratégico y tecnológico, los intentos que se hagan en la actualidad realzarán la capacidad de las fuerzas norteamericanas para llevar a cabo operaciones de ataque cada vez más eficaces. Además, los cambios contemporáneos y conjuntos a la organización abren una ventana de oportunidad para analizar nuevamente temas de doctrina que ameritan una discusión. Si son adecuadamente fomentadas, las capacidades de operaciones de ataque y de establecimiento de blancos fugaces producirán una capacidad mejorada para proyectar un poder militar conjunto a la vez que se protegen simultáneamente las tropas estadounidenses, los aliados y el suelo norteamericano—negándole así a los enemigos futuros un santuario o la ventaja provista por las WMD y los sistemas de lanzamiento de misiles.
Notas
1. Joint Publication (JP) 3-01.5, Doctrine for Joint Theater Missile Defense, 22 February 1996. Según esta publicación,
Las operaciones de ataque se caracterizan por acciones ofensivas cuya intención es destruir y desorganizar las capacidades de misiles en el teatro (TM) antes, durante y después del lanzamiento. El objetivo de las operaciones de ataque es evitar el lanzamiento de TM, atacando cada elemento del sistema en general, inclusive acciones tales como destruir las plataformas de lanzamiento, plataformas RSTA (reconocimiento, vigilancia y adquisición de blancos), nódulos C2 (comando y control) y almacenamiento e infraestructura de misiles. Las operaciones de ataque también buscan negar o interrumpir el uso de TMs adicionales que el enemigo tenga a su disposición. El método preferido para contrarrestar las operaciones TM del enemigo es atacando y destruyendo o interrumpiendo los TM antes de su lanzamiento (énfasis en el original) (III-10).
2. United States Strategic Bombing Survey, vol. 60 (Washington, D.C.: Military Analysis Division,1945), 26–27.
3. Ibid., 4.
4. La capacidad de “Segundo ataque”, en particular, fue un factor disuasivo eficaz para la Unión Soviética.
5. El Scud es un TBM, inicialmente de origen soviético, que se ha proliferado a países tercermundistas como un arma de terror relativamente económica. El Scud es capaz de lanzar WMD.
6. Quadrennial Defense Review Report (Washington, D.C.: Department of Defense, 30 September 2001), 18.
7. Ibid., 34.
8. Ibid., 42.
9. Ibid.
10. Ballistic Missile Defense Organization, “Ballistic Missile Defense Organization Funding”, 2001 Submit, en línea, Internet, 14 March 2002, disponible en http:// www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/html. Aunque hay múltiples fuentes para los fondos específicos que se invierten en los sistemas de defensa antimisiles, estudios y programas de investigación, esta fuente resume proyectos específicos de la Ballistic Missile Defense Organization (Organización de la Defensa contra Misiles Balísticos) en términos de adquisición, investigación y desarrollo y construcción militar.
11. El término familia de sistemas lo utiliza la Ballistic Missile Defense Organization, precursora de la MDA, para describir la arquitectura de varias etapas de los sistemas planificados de defensa antimisiles. Varias etapas implican más de un sistema de defensa—quizás sistemas de defensa que son eficaces en diferentes fases durante el vuelo del misil. Antes del 2002, JTAMDO era conocida como la Joint Theater Air and Missile Defense Organization.
12. Missile Defense Agency, MDAlink, “The Ballistic Missile Defense System”, en línea, Internet, 13 March 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/html/system.html.
13. Ian O. Lesser y Ashley J. Tellis, Strategic Exposure: Proliferation around the Mediterranean (Santa Monica, Calif.: RAND Corporation, June 1996).
14. Lt Gen Richard C. Bethurem, entrevistado por el autor, el 23 de febrero de 1998.
15. Lesser y Tellis, x, 27, 32.
16. Presidente George W. Bush, The National Security Strategy of the United States of America, en línea, Internet, 20 September 2002, disponible en http://www.whitehouse.gov/nsc.
17. JP 3-01.5, viii, I-3.
18. JP 3-01, Joint Doctrine for Countering Air and Missile Threats, 19 October 1999, I-2.
19. FM 3-0, Operations, 14 June 2001. “La finalidad de las operaciones defensivas es derrotar los ataques del enemigo. Las fuerzas defensoras esperan el ataque del enemigo y derrotan el ataque al desviarlo”. (Párrafo 8-2). “Las defensas exitosas son agresivas; emplean fuego directo, indirecto y lanzado desde el aire; operaciones de información (IO); y maniobras en tierra para atacar las fuerzas enemigas. Maximizan la potencia de fuego, la protección y la maniobra para derrotar las fuerzas del enemigo. Los elementos estáticos y móviles se combinan para privar al enemigo del intento. El defensor se resiste y retiene al enemigo. Los comandantes defensores buscan cada oportunidad para hacer una transición a la ofensiva”. (Párrafo 8-5).
20. Air Force Doctrine Document (AFDD) 1, Air Force Basic Doctrine, September 1997, 46.
21. Ibid., 46–51.
22. JP 3-01, IV-2.
23. MDA se refiere a los sistemas que administra que proporcionarían defensa antimisiles durante la fase de efecto como el "Segmento de Defensa contra Efectos". La Ballistic Missile Defense Organization (BMDO) trató anteriormente la mayoría de estos sistemas como sistemas de categoría más baja (el Sistema de defensa de zonas de gran altitud en el teatro (THAAD) es considerado un sistema de segmento de efectos de categoría más baja).
24. US Senate, Lt Gen Lester L. Lyles, director, BMDO, "Opening Remarks", Congressional Testimony before the Subcommittee on Strategic Forces Committee on Armed Services, 24 March 1998.
25. William S. Cohen, Annual Report to the President and Congress (Washington, D.C.: Government Printing Office, 1998), 64.
26. Missile Defense Agency, MDAlink, "Terminal Defense Segment", en línea, Internet, 27 January 2003, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/ html/terminal.html.
27. Missile Defense Agency, hoja de datos, "Medium Extended Air Defense System", January 2002, en línea, Internet, 14 March 2002, disponible en http://www.acq. osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/meads.pdf.
28. Lt Gen Ronald T. Kadish, "The Missile Defense Program", FY 03 Budget Hearings, 16, en línea, Internet, 14 March 2002, disponible en available from http://www.acq. osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/budget03.pdf.
29. Cohen, 65.
30. Michael R. Gordon, "Israel Set to Use New Missile Shield to Counter Scuds", New York Times, en línea, Internet, 6 October 2002, disponible en http://www.nytimes. com/2002/10/06/international/middleeast/06MISS.html.
31. Para declaraciones recopiladas de múltiples servicios de noticias, ver "For the Record", Washington Post, 30 November 1998, A20.
32. Missile Defense Agency, MDAlink, "Terminal Defense Segment".
33. Missile Defense Agency, hoja de datos, "Theater High Altitude Area Defense (THAAD)", January 2002, en línea, Internet, 14 March 2002, disponible en http://www. acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/thaad.pdf.
34. Ballistic Missile Defense Organization, hoja de datos 204-00-01, November 2000, en línea, Internet, 13 December 2001, disponible en http://www.acq.osd.mil/ bmdo/bmdolink/html. Ver también hoja de datos de la Missile Defense Agency, "Theater High Altitude Area Defense (THAAD)."
35. Kadish, 15–16. Ver también Hunter Keeter, "Service Officials: Navy Terminal-Phase Missile Defense Remains a Requirement", Defense Daily International, Potomac, 25 January 2002. La Armada de Estados Unidos canceló el Programa de Defensa especializado de la Armada el 14 de diciembre de 2001 pero conservó el Programa de la Armada a Nivel de Teatro bajo la dirección del nuevo y reorganizado MDA. El Programa de la Armada a Nivel de Teatro está evolucionando en un sistema "semitrayecto marítimo" que formará parte de un nuevo concepto de defensa en etapas actualmente fomentado por la MDA. Ver también Philip Sen y Richard Scott, "Pentagon Cancels Navy Area TBMD", Signals, Jane’s Navy International, 1 March 2002, en línea, Internet, 12 February 2002, disponible en http://www.janes.com.
36. BMDO, hoja de datos 97-18, Navy Area Ballistic Missile Defense Program, July 1997.
37. Robert Snyder, "Ballistic Missile Defense Organization Press Release: FY01 President’s Budget", 4 February 2000, en línea, Internet, 12 December 2001, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/bmdopress.pdf.
38. Missile Defense Agency, MDAlink, "Midcourse Defense Segment", en línea, Internet, 13 March 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/ html/midcrse.html.
39. Missile Defense Agency, hoja de datos, "Sea-Based Midcourse," January 2002, en línea, Internet, 13 March 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/seabased.pdf. "El elemento de Defensa Semitrayecto Marítimo (SMD) . . . proveerá la capacidad a los combatientes de superficie del Aegis de la Armada de EE.UU. la capacidad para utilizar la tecnología de atacar para matar a fin de destruir o negar los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) de medio alcance en la fase de semitrayecto del espacio de batalla exoatmosférico".
40. El momento oportuno para la capacidad operacional fue extraído inicialmente del portal de Internet de la National Institute of Public Policy, en la sección de "preguntas más frecuentes", 13 December 2001, disponible en http://www.nipp.org/Adobe/laymans %20guide% 20adobe/No.%2013.pdf. Esos horarios fueron revisados nuevamente a partir de enero del 2002. Ver hoja de datos MDA titulada "Sea-Based Midcourse".
41. MDA denomina a los sistemas que administra los cuales proporcionarían defensa antimisiles durante la fase de propulsión con el nombre de "Boost Defense Segment" (BDS) (Segmento de defensa contra propulsión). MDA enumera cuatro objetivos para el BDS, a saber: (1) demostrar y desplegar el láser aerotransportado, (2) definir y evolucionar los conceptos de Boost Phase Intercept (BPI) (Interceptación en la fase de propulsión) con energía cinética espacial y terrestre con una decisión para el desarrollo entre 2003 y 2005, (3) llevar a cabo un experimento de interceptación en el espacio para probar el concepto, y (4) continuar con el láser espacial para probar el concepto en 2012. Ver Missile Defense Agency, MDAlink, "Boost Defense Segment", en línea, Internet, 14 March 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/ bmdo/bmdolink/html/boost.html.
42. Kenneth Englade, "Airborne Laser Completes First Flight", DE Release no. 2002-27, 18 July 2002, en línea, Internet, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/ bmdolink/html/abl.html.
43. Missile Defense Agency, hoja de datos, Airborne Laser, January 2002. Sin embargo, cabe destacar que la oficina del programa ABL calcula la capacidad operacional inicial dos años antes, o sea en el 2007, y la capacidad operacional total en el 2009. Además, después de demostraciones en el 2004, la capacidad operacional residual se dejará atrás, permitiendo el despliegue del banco de pruebas para fines operacionales, de ser necesario. Ver la página principal en Internet del programa ABL, en línea, 13 March 2002, disponible en http:// www.airbornelaser.com.
44. Missile Defense Agency, fact sheet, "Space Based Laser (SBL)", January 2002, en línea, Internet, 13 March 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/sbl.pdf.
45. Missile Defense Agency, MDAlink, "Boost Defense Segment".
46. Missile Defense Agency, hoja de datos, "Kinetic Energy", January 2002, en línea, Internet, 13 de marzo de 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/kinetic.pdf.
47. Informe oral archivado, XORFS, "USAF Roadmap for Theater Missile Defense Attack Operations," presentado el 27 de Julio de 1997 (el resumen no clasificado tiene fecha del 5 de febrero de 1998). Para más información, favor de consultar Counterair (Theater Missile Defense) Mission Area Plan, FY 1996, 15 November 1995. Obviamente, las operaciones de ataque serían importantes para la supresión y destrucción de los misiles balísticos intercontinentales y otros misiles. Esta opinión converge con la actual Estrategia de Seguridad Nacional.
48. Información oral, Maj Brad Butz, AF XORFX and SAF AQPT, "USAF Attack Operations", for Lt Gen Lester L. Lyles, 9 February 1998.
49. Maj Gen David A. Deptula, Firing for Effect: Change in the Nature of Warfare (Arlington, Va.: Aerospace Education Foundation, 24 August 1995), 11–18.
50. En este artículo no se trata a fondo el tema de las Fuerzas de operaciones especiales. Sin embargo, ellas definitivamente proporcionan capacidad de operaciones de ataque, tanto en combinación con ataques convencionales directos de poderío aéreo y espacial como una fuente adicional para la recopilación de inteligencia.
51. David A. Fulghum, "Paul Revere Designers Critique New Configuration", Aviation Week and Space Technology, 23 September 2002, 52–53. Ver también en la misma revista, "USAF Streamlines Air Operations Center", Aviation Week and Space Technology, 23 September 2002, 53–55.
52. Fulghum, "USAF Streamlines Air Operations Center", 53.
53. Fulghum, "Paul Revere Designers," 53. El Tte Gen William T. Hobbins, Comandante de la Duodécima Fuerza Aérea, mencionó que la intención del avión de mando y control multisensor, Paul Revere, "era para duplicar la porción de ejecución del Centro Conjunto de Operaciones Aéreas".
54. Missile Defense Agency, hoja de datos, "Sensors", January 2002, en línea, Internet, 14 March 2002, disponible en http://www.acq.osd.mil/bmdo/bmdolink/pdf/sensors.pdf.
55. Pat Towell, "Bush’s Missile Defense Plan Harks Back to Father’s ‘Layered’ Approach", Congressional Quarterly Weekly, 16 March 2002, 718. "Casi dos mil millones de dólares de la solicitud de fondos para el año fiscal 2003 es para sistemas diseñados para proteger zonas relativamente pequeñas atacando las ojivas del enemigo en la fase "de efectos" del vuelo—a medida que se aproxima a sus blancos... Todos los sistemas financiados actualmente están diseñados para lidiar con misiles de corto alcance—y más lentos—tales como los Scuds".
56. En este caso, preventivo tiene que ver con el tiempo antes que los misiles se utilicen, pero también podría significar el momento antes de una segunda descarga. En este artículo no se entra en el debate en cuanto al uso preventivo de la fuerza militar o las medidas proactivas de defensa mediante ataques—aunque las operaciones de ataque, de hecho, pueden efectuar ataques preventivos en contra de misiles y WMD.
57. C2 (y los sensores) también proveen advertencia para medidas pasivas de defensa y defensa aislada mediante el PAC-2 ó 3.
58. El Laboratorio de Batalla AEF en la Base Aérea Mountain Home, Idaho, podría tratar los temas orgánicos y las decisiones de configuración que enfrentan las misiones de operaciones de ataque para poder perfeccionar este concepto.
59. La AGM-130 es una bomba guiada, gobernada en vuelo por un oficial especialista en sistemas de armamento, a través de un enlace de datos. A las tripulaciones experimentadas de los F-15E por lo regular se les solicita que lleven a cabo misiones AGM-130 a causa de su complejidad.
60. Según la AFDD 1, las operaciones de ataque antimisiles podrían ser más supresión de la defensa aérea del enemigo (SEAD) que contraaire defensivo. Tal como se destacó en la trayectoria de las operaciones de ataque del XORFS, "En vista de que las fuerzas aéreas y espaciales son intrínsicamente ofensivas y dan el mejor resultado cuando se emplean de esa manera, a menudo OCA es el método más eficiente y eficaz para lograr el grado adecuado de superioridad aérea. Esta función consta de operaciones para destruir, neutralizar, interrumpir o limitar el poderío aéreo y de misiles del enemigo lo más cerca de su fuente como sea posible y en un momento y lugar de nuestra preferencia (énfasis en el original)... La amenaza de aviones y misiles puede incluir aviones de ataque de ala fija y giratoria, aviones de reconocimiento, vehículos aéreos no tripulados, misiles crucero y misiles balísticos (énfasis añadido) lanzados desde el aire, tierra y mar, y misiles de aire a superficie". (46-47). El General Ronald R. Fogleman destacó que las operaciones de ataque son ofensivas porque:
los ataques preventivos de precisión en contra de blancos aislados y la aplicación de armamento de negación obstaculizarán en gran medida la actividad TBM del enemigo en el futuro próximo. Mientras, ataques letales de precisión en contra de la porción de apoyo del TBM socavarán la capacidad del enemigo de sostener operaciones de misiles balísticos a largo plazo... Si el enemigo tiene éxito en lazar un TBM móvil, la detección del lanzamiento será clave para nuestras operaciones de ataque. Le sacaremos provecho a la información de sensores aéreos y de superficie, las fuerzas de operaciones especiales, JSTARS, AWACS, aviones Rivet Joint, U-2 y vehículos aéreos no tripulados—vehículos aéreos sin piloto. Esos informes identificarán el punto de lanzamiento y le indicarán a los recursos de la Fuerza Aérea y de otros servicios para que efectúen ataques relámpagos a los TEL del enemigo.
Ver Fogleman, "The Air Force Role in Theater Ballistic Missile Defense", palabras pronunciadas ante un Seminario sobre Defensa antimisiles, contrapoliferación y control de armas, auspiciado por la American Defense Preparedness Association/National University Foundation, Washington, D.C., 16 de junio de 1995.
61. Según la JP 3-01.5,
el comandante del componente aéreo de la fuerza conjunta (JFACC) planifica los intentos de operaciones de ataque conjunto o a nivel de teatro. El JFACC también es responsable por ejecutar operaciones de ataque fuera de las áreas de operaciones (AO) de los demás componentes. Los comandantes de los componentes son, por lo regular, designados como los comandantes apoyados para las operaciones de ataque dentro del AO. El JFC por lo regular le asigna al JFACC la responsabilidad de la planificación y ejecución de las operaciones de ataque JTMD fuera del AO de los comandantes de los componentes. En vista de que la ubicación de esas AO puede cambiar con la maniobra de las fuerzas o con los cambios según las pautas del JFC, el JFACC también debe planificar y mantener la visibilidad en los intentos de ataque en la zona de operaciones conjuntas y del teatro (JOA). Esto garantizará que el JFACC esté preparado para apoyar los demás comandantes de los componentes cuando, por ejemplo, ellos soliciten apoyo al JFACC para llevar a cabo operaciones de ataque JTMD dentro de sus AO. Dentro de sus AO, los comandantes de los componentes por lo regular son designados como comandantes apoyados para las operaciones de ataque (énfasis añadido en el original) (xi).
Ver también la JP 3-01, II-1: Las publicaciones conjuntas afirman que el JFACC es "por lo regular el comandante apoyado para misiones contraaéreas".
![]() |
El Teniente Coronel Merrick E. Krause, USAF (Licenciatura, Academia de la Fuerza Aérea., Maestría, Embry-Riddle Aeronautical University); es el asistente especial del presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor Conjunto, Pentágono. Anteriormente, se desempeñó como: Académico Militar, Instituto de Estudios de Estrategia Nacional, Universidad Nacional de la Defensa; comandante y piloto jefe de la formación del avión F-4E Base Aérea Moody, Georgia, instructor y piloto evaluador del avión F-15E, comandante de misión durante las Operaciones Escudo y Tormenta en el Desierto; comandante del vuelo de prueba del Strike Eagle, y jefe de estrategia para las campañas aéreas y espaciales y Checkmate Office, Pentagon. El Coronel Krause, cuenta con más de 2.800 horas de vuelo y 216 horas de combate. |
Declaración de responsabilidad:
Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.
[ Home Page de Air & Space Power - Español | Ediciones Anteriores | Email su Opinión]