Air & Space Power Journal - Español Segundo Trimestre 2001
Document created: 17 July 01

Cabalgaqndo el Tigre de la
Revolución en la Información

Mayor Louis E. McNamara, Jr., USAF

La Visión Conjunta 2010 es el marco doctrinal dentro del cual las fuerzas castrenses estadounidenses se aprovecharán de las tecnologías nuevas para realzar sus capacidades y elaborar nuevas estructuras de organización. Concentrados en torno a lograr el dominio del campo de batalla a lo largo del espectro de las operaciones militares, los cuatro temas principales de la Visión Conjunta 2010 —maniobra dominante, combate de precisión, logística enfocada y protección dimensional completa—encaminan a las armas en la misma dirección con respecto a elaborar nuevas capacidades. "La base de este sistema radica en el mando, control e inteligencia mejorados que la superioridad de información puede garantizar".1

La superioridad de información permite que las operaciones militares se lleven a cabo dentro del ciclo de decisión del enemigo, disminuyendo eficazmente la resistencia enemiga significativa. Superioridad de información constituye el poder contar con un mejor conocimiento de las fuerzas amigas y enemigas y las intenciones de la oposición. De lograrse, la Visión Conjunta 2010 da por sentado que la superioridad de información proporcionará ventajas dramáticas sobre nuestros enemigos en cuanto a las capacidades de mando y control.

No obstante, Estados Unidos corre el peligro de no poder hacer realidad la meta de la Visión Conjunta 2010 de crear una fuerza castrense capaz de tener éxito en circunstancias inesperadas a lo largo del espectro completo de las operaciones militares. Estados Unidos no le da una prioridad lo suficientemente alta al desarrollo y adquisición de los recursos de mando y control. Específicamente, Estados Unidos debe acelerar la activación del Sistema Conjunto de Distribución de Información Táctica (JTIDS) y crear un sistema de mando y control capaz de apoyar la diseminación de información entre los Estados Unidos y sus aliados ahora a fin de tenerlos en su sitio para el 2010.

En este ensayo se tratan los beneficios posibles del mando y control en la "Revolución de la Información" y analiza la mejor manera de "cabalgar este tigre de la información". En el ensayo se define el mando y control y se explica la Revolución en los Asuntos Militares y sus repercusiones en el mando y control del futuro. Por último, se tratarán las recompensas y los riesgos del sistema de mando y control que la Visión Conjunta 2010 da por sentado.

Definición de Mando y Control

Para fines de este ensayo, se empleará la definición de mando y control que aparece en la Publicación Conjunta 3-0 y que reza como sigue: "Mando y control constituye el que un comandante designado adecuadamente ejerza autoridad y dirección sobre las tropas asignadas y agregadas a fin de lograr una misión".2 Mando constituye la dirección autorizada de personas para lograr la misión. Control es intrínseco al mando—el proceso que "regula las tropas y las funciones para llevar a cabo el propósito del comandante".3 El mando y control es el proceso que los comandantes usan para planificar, dirigir, evaluar, coordinar y controlar las fuerzas a fin de lograr la misión. El tiempo que toma recopilar la información y tomar medidas se conoce como el ciclo de decisión. Dicho ciclo consta de tres partes comunes—observar, decidir y actuar. El proceso de mando y control se enfoca en la porción de "decidir".

Revolución en los Asuntos Militares

La Visión Conjunta 2010 prepara el terreno para uno de los acontecimientos más influyentes que definirá las necesidades militares actuales—la Revolución en los Asuntos Militares. Hoy, muchos creen que la Revolución en los Asuntos Militares, ocasionada por los adelantos significativos en la tecnología de la información, está en marcha.4 No obstante, para que se de una verdadera Revolución en los Asuntos Militares, las fuerzas armadas tienen que, no sólo incorporar la tecnología, sino, además, cambiar su estructura operacional. Los adelantos tecnológicos de la actualidad tendrán un impacto en la manera como se llevará a cabo la guerra en el futuro, y las ideas presentadas en la Visión Conjunta 2010 están concebidas para ser la base de las iniciativas de los militares para que se aprovechen de dicha tecnología.

Los cambios militares más importantes que se derivan de la revolución tecnológica en los Asuntos Militares deben ser de organización y doctrinales a medida que el intercambio de información entre las Armas permita las operaciones integradas dispersadas. Nuestra capacidad de enlazar globalmente los sistemas de mando, control y comunicaciones con recursos de vigilancia, reconocimiento e inteligencia se convertirán en el factor regulador para establecer la capacidad de los Estados Unidos. La visión de los militares es poder contar con fuerzas más pequeñas, dispersadas y sincronizadas funcionando con un mejor conocimiento de la situación que sus adversarios. Por ejemplo, durante la operación Desert Fox, la tecnología de información le permitió a la Fuerza Aérea y a la Armada poder coordinar las operaciones a través de una estructura de mando y control interoperable. Esto le permitió a los servicios militares poder coordinar un paquete de ataques en contra de 50 blancos en Iraq mediante el cual se atacaba a los misiles casi simultáneamente.

A pesar del potencial asombroso de la Revolución en los Asuntos Militares actuales hay algunos temas afines que deben analizarse. El primero que se debe analizar es la prolijidad de las tecnologías claves de la Revolución en los Asuntos Militares tales como los sistemas espaciales, la arquitectura de las computadoras, los sistemas de telecomunicaciones y las redes de distribución de información global.5 En específico, cuán rápido y hasta qué punto se difundirán a otros países las ventajas tecnológicas claves de Estados Unidos. Esto resulta sumamente difícil, si no imposible, de determinar, pero se pueden hacer algunas deducciones con base en la información disponible. Primero, muchas de las tecnologías en las Revolución en los Asuntos Militares son producto de un mercado civil. Por lo tanto, algún grado de difusión es inevitable probablemente. Segundo, en vista de que los militares se han tornado cada vez más arraigados en las tecnologías de doble uso, el régimen de difusión podría ser rápido. Por último, si se difunde una tecnología clave, puede que no rinda mucho en cuanto a una ventaja comparativa durante la guerra.

El segundo tema que se debe tomar en cuenta es las estrategias asimétricas. Si bien muchas economías mundiales están creciendo, la capacidad o el deseo de algunos países de gastar el dinero en investigaciones y desarrollo o adquisiciones de tecnologías claves de la Revolución en los Asuntos Militares ha disminuido. Por consiguiente, los países que no pueden o no desean invertir en tecnologías claves, tales como Iraq, Corea del Norte o varios países en la región de los Balcanes, probablemente tomarían en cuenta estrategias asimétricas tales como el terrorismo, armamento de destrucción en masa, guerra de información y otras. Por ejemplo, durante la operación en Kosovo, Milosevic adoptó un enfoque asimétrico. El esperaba crear una crisis humanitaria que le daría fin a la operación de la OTAN al limpiar a Kosovo de los albanos étnicos y quebrantando la unidad de la alianza. Aún no hay certeza con respecto a la eficacia de las estrategias asimétricas de contrarrestar tecnologías nuevas, pero el anticipar los retos asimétricos en conflictos futuros es indispensable.

Por lo tanto, la opinión de Visión Conjunta 2010 de que la superioridad en la información puede "asegurar" un mando y control mejorado debe ampliarse. Más consideración se debe dar a la posibilidad de que la difusión de la tecnología y las estrategias asimétricas del futuro podrían evitar que Estados Unidos logre una abundancia incólume de información de alta calidad. Por ejemplo, los ejercicios de adiestramiento deben incorporar un enemigo capaz de llevar a cabo una guerra de información en contra de nosotros. El escenario podría incluir un ataque de "negación de servicio" en el servidor de una base que sature el servidor con solicitudes de información de manera similar a lo que le sucedió a "Yahoo" en febrero de este año. Esto permitiría que los responsables de adoptar decisiones reciban adiestramiento en un ambiente hostil y realista.

La revolución en la tecnología de información actual provee la oportunidad de forjar un sistema de mando y control para el siglo 21 que le provea a los comandantes información relevante de alta calidad significativamente más rápido de lo que sus opositores podrían conseguirla. Una ventaja neta en el tiempo de ciclo de decisión permitiría a los Estados Unidos alcanzar una economía de fuerza, concentración y maniobra superior sobre sus enemigos. Por ejemplo, durante la operación Tormenta en el Desierto, el avión con Sistema de vigilancia y radar de objetivo de ataque conjunto (Joint Stars) pudo rastrear vehículos iraquíes y movimiento de tropas por todo el campo de batalla. El avión Joint Stars proporcionó información precisa y oportuna con respecto al movimiento de tropas iraquíes que fue esencial para nuestra derrota rápida de las fuerzas iraquíes en AlKhafji.

Estrategia

A fin de establecer las necesidades de mando y control futuras, se deben tomar en cuenta los retos en nuestro medio ambiente estratégico y deducir las implicaciones militares correspondientes que influyen en los sistemas de mando y control futuros. Según la estrategia militar nacional de Estados Unidos en 1977, las amenazas principales a la seguridad de este país son los "peligros regionales, retos asimétricos, peligros transnacionales y elementos impredecibles".6 Dichos tipos de retos representan una guerra futura caracterizada por muchos y diversos adversarios, conflictos en ambientes inciertos, armamento de destrucción en masa utilizándose como ventaja en contra de Estados Unidos, terrorismo y tiempos de alerta indeterminables.7

Este medio ambiente exigirá que los militares reaccionen rápidamente, proyecten poderío en ultramar, lleven a cabo operaciones conjuntas y de coalición y funcionen a lo largo del espectro completo de las operaciones. La operación Fuerza Aliada ilustró la necesidad de contar con cada uno de dichos requisitos. Además, es importante reconocer que, si bien Estados Unidos proporcionó la preponderancia de las fuerzas castrenses para Fuerza Aliada, nuestros aliados de la OTAN fueron socios vitales en el éxito de las operaciones. Los aliados de la OTAN proveyeron personal, aviones, barcos, submarinos, logística, infraestructura, permisos de sobrevuelo y apoyo político.

En el futuro, a los militares se les exigirá que logren victorias con una estructura de fuerza menor ya que es improbable que los niveles de presupuesto vigentes puedan mantenerse a la par de los requisitos de la estructura de fuerza y de modernización. Por lo tanto, para poder continuar proyectando poderío en el ámbito global y darle forma al medio ambiente internacional con una fuerza virtualmente más pequeña, Estados Unidos tendrá que convertirse a sí mismo en una fuerza aún más eficaz. Pero, el impacto mayor posiblemente será en el mando y control. Esto es porque el mando y control y la innovación tecnológica darán lugar a la maniobra dominante, combate de precisión, logística enfocada y protección completamente dimensional.

Necesidas C2 (Mando y Control)
Futuras: Recompensas y Riesgos

La Visión Conjunta 2010 expresa claramente la necesidad de "recopilar, procesar y diseminar un flujo de información ininterrumpido". A fin de lograrlo, será necesario poder contar con un proceso de mando y control que sea casi en tiempo real, completamente integrado y que se pueda adaptar. Cada uno de dichos atributos se tratará comenzado con la necesidad de un sistema de mando y control casi en tiempo real. La meta es la de activar un sistema de mando y control que apoye la planificación, ejecución y evaluación casi en tiempo real porque los encargados de tomar las decisiones necesitan información de alta calidad disponible dónde y cuándo sea necesaria. Por lo tanto, es imprescindible recopilar, diseminar, unir y revelar información pertinente—blancos, amenazas, inteligencia, etc.—en casi tiempo real. Esto le permite a las fuerzas amigas operar en un ciclo de decisión en casi tiempo real. El mando y control en casi tiempo real le permite a la persona responsable de adoptar decisiones poder funcionar dentro del ciclo de decisión del enemigo, y contribuye a la economía de fuerza al hacer posible que se empleen las fuerzas más eficientemente. Además, el mando y control en casi tiempo real ayudará a sincronizar las fuerzas conjuntas y de coalición en tiempo y espacio, contribuyendo así a la unidad de la iniciativa. Dichos beneficios son posibles porque la disponibilidad de información de alta calidad, junto con un incremento en la velocidad del ciclo de decisión, proveen más tiempo para coordinar los movimientos de las fuerzas conjuntas y de la coalición.

Ahora, analizaremos las capacidades que un sistema de mando y control integrado puede proporcionarle a los responsables de adoptar decisiones. Para que un sistema de mando y control sea completamente integrado, necesita estar residente en un cuadriculado global: un sistema similar a la Internet que enlaza, de manera segura y redundante, los elementos de observación, decisión y desempeño del ciclo de decisión. Piense en las ventajas de contar con elementos de observación, decisión y desempeño enlazados juntos a través de un cuadriculado global. Dicho tipo de integración haría posible una situación de operación común de todo el teatro. Haría posible que diferentes organizaciones planificaran simultáneamente por aire, tierra y mar indistintamente de su ubicación en espacio o tiempo. Otras ventajas adicionales del concepto de contar con un cuadriculado global incluyen planes actualizados continuamente con base en resultados integrados en casi tiempo real y evaluaciones a cabalidad de los cursos de acción alternos llevados a cabo en colaboración a lo largo y dentro de los dominios.

Durante la operación Fuerza Aliada, Estados Unidos recibió un avance de la necesidad posible y actual de poder contar con un sistema de mando y control integrado. Por ejemplo, las tecnologías de información de EE.UU. hizo posible el uso de teleconferencia de vídeo y la planificación colaboradora a nivel de Comandante del Componente Aéreo de la Fuerza Conjunta y niveles mayores. Sin embargo, la falta de integración del sistema de mando y control nunca permitió un grado alto de sincronización entre todos los guerreros de la OTAN. Por ejemplo, los comandantes de las unidades separadas geográficamente no pudieron usar la teleconferencia como medio para transmitir información a otros pilotos aliados. En vista de dicha limitación, no era nada extraño que los aviones de combate de la Fuerza Aérea y de la Armada compartieran el mismo pedazo de cielo sin saber los de cada uno. El haber podido llevar a cabo teleconferencias hubiese realzado la planificación y la sincronización de la misión a lo largo y dentro de los dominios.

Además, el potencial de los sistemas de información sólo continuará creciendo a medida que mejore la tecnología. Durante la Operación Fuerza Aliada hubo una capacidad limitada de transmitir a todas las ubicaciones necesarias datos de alta fidelidad que eran indispensables para atacar blancos fugaces. Analice el potencial de poder contar con una capacidad de enlace de datos, tal como el JTIDS, a lo largo de todas las plataformas de ataque y de mando y control. Además de facilitar el intercambio de datos y el proceso de localización y adquisición de blancos, establecería una imagen operacional común que realzaría significativamente la gestión de la batalla.

Por último, analizaremos el requisito de que el sistema de mando y control pueda adaptarse a lo largo del espectro total de las operaciones. El cuadriculado de información debe poder proveerle a los usuarios información que se pueda adaptar con base en sus necesidades y funciones. Por ejemplo, el proporcionar información de logística, inteligencia, fuego operacional, planificación u otra información funcional solicitada, dónde y cuándo sea necesario. La gestión de dicha información adaptada le permitirá a los responsables de adoptar decisiones hacer decisiones acertadas mediante el uso de información de alta calidad que se adapte a sus necesidades. Las planas mayores o los contratistas privados podrían coordinar la planificación, inteligencia, logística y otros tipos de tomas de decisiones prácticamente en cualquier lugar adentro o afuera del teatro de operaciones siempre y cuando estén conectados al cuadriculado global.

Sin embargo, un sistema de mando y control que depende demasiado de la tecnología de información, y que depende cada vez más, tiene sus desventajas. Primero, los ciclos de decisión reducidos aún están sujetos al fragor de la batalla. Por ejemplo, el derribo de una aerolínea iraní por parte del buque USS Vincennes y el derribo de dos helicópteros Blackhawk pertenecientes a las Naciones Unidas por parte de aviones F-15 de la Fuerza Aérea ocurrieron a pesar de la presencia de información que pudo haber evitado que dichos accidentes sucedieran. La tripulación del Vincennes pudo haber confundido el Airbus con aviones F-14 que habían despegado de Irán y, si bien había información sugiriendo la presencia de helicópteros aliados en el norte de Iraq, la tripulación del avión AWACS (Sistema aerotransportado de advertencia y control) no dudó de la identificación equivocada provista por el piloto del F-15 con respecto al helicóptero.8 Más recientemente, el bombardeo no intencional de la Embajada China en Belgrado durante la operación en Kosovo fue el resultado de una falla en el proceso de validación de blancos. Ninguna de las bases de datos militares o de inteligencia que se empleaban para validar blancos contenía la ubicación correcta de la Embajada. Dichos ejemplos ilustran que la confusión intrínseca en las operaciones militares con restricciones de tiempo tensas estará presente indistintamente de cuánta información de alta calidad esté disponible. No obstante, se debe recordar que la meta de un sistema de mando y control mejorado no es la de eliminar completamente el fragor de la batalla, sino garantizar que las Fuerzas Armadas estadounidenses operan en menos incertidumbre que sus enemigos.

Segundo, el mejorar la tecnología continuamente podría conllevar a la búsqueda de tiempos de reacción más rápidos como una meta en sí. Esta constituye una desventaja posible porque una actitud mental que le da importancia a la velocidad podría ocasionar la intensificación accidental de un conflicto como resultado de una decisión precipitada. El objetivo es una velocidad de decisión más rápida que la del adversario, pero parte de la ventaja de dicha velocidad tiene que emplearse en observar y decidir los elementos del ciclo de decisión. El peligro que se debe evitar es el apresurarse al elemento de "actuación" sin tomar en cuenta adecuadamente los elementos de observación y decisión. La ventaja de tiempo que el proceso de mando y control provee dentro del ciclo de decisión del enemigo se debe emplear para tomar decisiones "acertadas" más rápido que el enemigo, y no necesariamente tomar decisiones tan rápido como sea posible.

Además, la necesidad de que los sistemas de mando y control se puedan integrar y compartan información a lo largo del campo de batalla entre socios multinacionales es decisiva para el éxito. Tal como reza la Visión Conjunta 2010, "…esperamos trabajar en combinación con las fuerzas aliadas y de la coalición en casi todas nuestras operaciones futuras, y nuestros procedimientos, programas y planificación tienen que, cada vez más, aceptar esta realidad". Este es un punto clave porque la tecnología prevista por la Visión Conjunta 2010, en el campo de mando y control, probablemente sobrepase la capacidad de nuestros socios de obtenerla. Por lo tanto, Estados Unidos tiene que colocar más énfasis en comprar equipo que sea interoperable con nuestros socios multinacionales en lugar de esperar que ellos se mantengan a la par de nosotros. En estos tiempos de disminuciones en los presupuestos de la defensa, resulta cada vez más difícil que nuestros socios militares se modernicen a la par que nuestras fuerzas armadas incorporan tecnología moderna.

Este punto fue ilustrado durante la Operación Fuerza Aliada donde desigualdades entre las capacidades de los aliados y de EE.UU. salieron a la luz. La más obvia siendo las capacidades de mando, control y comunicaciones. Dicha desigualdad en la capacidad tuvo el efecto de impedir que nuestra capacidad funcionara a una eficacia óptima con nuestros aliados de la OTAN. Por ejemplo, las redes de datos existentes no eran suficientes para apoyar el flujo de datos entre los nódulos claves del cuadriculado de información de la OTAN y se complicó aún más por la falta de interoperabilidad entre las bases de datos de Estados Unidos y de la OTAN. Este problema continuó durante la operación y, lamentablemente, nunca se estableció ni una sola red de datos para apoyar las operaciones de la coalición.

Una deficiencia final es que la tecnología de información de EE.UU. es vulnerable a los ataques de información—físicos o electrónicos. Por ejemplo, un enemigo podría atacar el hardware, software, cuadriculados de potencia o conexiones de cables—cualquiera de los cuales podría ocasionar una falla nodal o en el sistema. Además, la estructura de la información militar está enredada con la infraestructura civil. Los militares tienen muy poco, o ningún, control sobre dicha situación, convirtiendo a la seguridad en una inquietud legítima.9 Cierto es que, dadas las interdependencias complicadas entre las infraestructuras de información, no hay manera de hacerlas impenetrables al ataque. Sin embargo, hay medidas que los militares pueden tomar para disminuir el riesgo, por ejemplo, capacitar al personal militar sobre la guerra de información, incluir ejercicios de guerra de información, diseñar sistemas para disminuir su vulnerabilidad y la codificación.

Si bien la interoperabilidad del hardware de mando y control es importante para lograr el éxito en las operaciones conjuntas y de la coalición, no es el único elemento necesario para el éxito. El potencial total de la tecnología de información no se puede lograr sin apoyar los cambios de doctrina y operacionales. Primero, examinaremos la doctrina del control centralizado y la ejecución descentralizada. A menudo, el mando y control se basa en los principios del control centralizado y la ejecución descentralizada. Esto es compatible con el enfoque jerárquico de la organización actual de mando y control. No obstante, el aprovecharse de la tecnología nueva podría exigir una descentralización de la autoridad de mando de manera que no se pierdan las oportunidades.

Ejemplos de interoperabilidad deficiente que ilustran este punto se pueden encontrar en la Operación en el Golfo de Leyte que se llevó a cabo durante la segunda guerra mundial. Los almirantes Kinkaid y Halsey perdieron una oportunidad de destruir a las Fuerzas del Norte y del Centro de Japón a causa de la estructura jerárquica de mando y control en la cual se desenvolvían. El Almirante Kinkaid supuso que el Almirante Halsey estaba vigilando el Estrecho de San Bernadino protegiendo los buques anfibios. Sin embargo, el Almirante Halsey había llevado sus tropas hacia el norte en busca de las Fuerzas del Norte de Japón porque él consideraba que su misión principal era una de ofensiva y no de defensiva. El resultado fue que elementos de las Fuerzas del Centro y del Norte de Japón pudieron escapar. Si Halsey y Kinkaid hubiese "autosincronizado" mejor sus iniciativas utilizando un sistema de mando y control enlazado globalmente y poco jerarquizado, los resultados hubiesen sido diferentes.

Las estructuras de organizaciones poco jerarquizadas que delegan autoridad y utilizan los principios de control centralizado y ejecución descentralizada crearían una organización más dinámica capaz de reaccionar rápidamente ante un cambio. Por ejemplo, "la cubierta de vuelo de un portaaviones ofrece una representación excelente, si bien a pequeña escala, de una organización flexible descentralizada".11 Cuenta con una tripulación bien capacitada, es una organización poco jerarquizada y la información relevante necesaria se difunde ampliamente. "La cubierta de vuelo funciona con base en reglas de decisión sencillas, con la autoridad para actuar ubicada en los niveles de acción, sujeta a la posición, destreza e información".12 Por ejemplo, el Comandante de la Fuerza Conjunta podía organizar su estructura de mando y control de una manera similar al emplear un estado mayor más pequeño y bien capacitado, guiado por la determinación del comandante, trabajando en un medio ambiente donde la información relevante se difunde ampliamente—una estructura de mando y control descentralizada y flexible.

Además, la determinación del comandante se torna crítica cuando se descentraliza la ejecución. Si un subordinado sabe cuáles son las intenciones de su comandante, la decisión adecuada se puede tomar si el comandante está ausente o si no ha impartido pautas adicionales por parte del comandante. Los incrementos en la disponibilidad de información de alta calidad que se logran a través de la superioridad de información deben ayudar a los subordinados a tomar dichas decisiones. La Armada constituye un ejemplo de una organización orientada hacia la tarea que emplea la determinación del comandante de usar el "mando por negación". El mando por negación se basa en el entendimiento común del objetivo que se debe lograr. Cuenta con la ventaja de tiempos de reacción más cortos porque los subordinados no tienen que pedir permiso constantemente para actuar. Si no se deniega la decisión, se aprueba. Durante la segunda guerra mundial, los alemanes emplearon el concepto de "auftragstaktik" que le concede una cantidad considerable de libertad de acción a los comandantes subordinados. El sistema alemán le indicaba a los comandantes qué debían hacer y dependía de su iniciativa para lograrlo. El punto que se trata de explicar a través de estos ejemplos es que "la velocidad de la acción sólo se puede lograr a través de un proceso que descentraliza la toma de decisiones y delega la autoridad".13

Hay algunas desventajas relacionadas con una estructura de mando y control más descentralizada que se deben reconocer. Primero, un incremento en la información creará un medio ambiente donde los líderes superiores estarán tentados a participar más en la ejecución de las operaciones. Esto es porque el sistema de mando y control del futuro probablemente le proveerá al comandante superior lo que él o ella cree es la imagen más completa del espacio de la batalla.14 Además, en un sistema de mando y control descentralizado, si un subordinado toma una decisión, podría ocasionar una intensificación innecesaria de la situación. La ejecución descentralizada, además, torna la coordinación horizontal a lo largo de los dominios mucho más críticas. Si la coordinación horizontal no ocurre, el comandante operacional arriesga perder el control de la operación.15

Una desventaja adicional relacionada con la estructura de mando y control descentralizada con base en la superioridad de información es la falta de una doctrina común en las operaciones multinacionales. Parece improbable que todo socio aliado o de la coalición aceptará nuestra opinión de la guerra futura según fue expresado en la Visión Conjunta 2010. Por ejemplo, intentos anteriores por parte de EE.UU. de convencer a nuestros socios en Europa y Corea de aceptar la batalla aeroterrestre fueron enfrentados con resistencia porque la doctrina dependía de la tecnología.16 La falta de una doctrina común afectará nuestra capacidad de integrar y sincronizar las actividades con nuestros socios aliados y de la coalición. En vista de que la doctrina consta de una terminología común que se emplea para comunicar la intención del comandante, las relaciones de mando y las medidas de control, entre otras, resultará sumamente difícil llevar adelante una guerra junto con los socios multinacionales si no contamos con una doctrina común.

Conclusión

El mando y control dominante en las guerras futuras depende de que EE.UU. se aproveche completamente de las oportunidades que los adelantos en la tecnología de información hacen posible. Los campos de batalla futuros estarán caracterizados por una coordinación sumamente integrada que exige la seguridad en varios niveles y las acciones simultáneas en las que EE.UU. se esforzará por lograr derrotas rápidas en lugar de pelear guerras de atrición. A las fuerzas armadas estadounidenses se les exigirá que logren el éxito rápido con una fuerza mucho más pequeña que en el pasado. Por otra parte, el desempeñarse de manera conjunta no será suficiente en las operaciones futuras. Será necesario integrar y mejorar la interoperabilidad con nuestros socios multinacionales.

Es probable que los enemigos futuros aceptarán cuán valioso para Estados Unidos es la superioridad de información. Con esto, y la vulnerabilidad relativa de los sistemas de información, los ataques a dichos enemigos son sumamente probables. Esto, combinado con otras estrategias asimétricas y la difusión probable de la tecnología, dificultará el "garantizar" la superioridad de información.

Si bien hay asuntos que se deben "resolver" y riesgos que se deben tomar en cuenta, dichos asuntos y riesgos no constituyen motivos para examinar nuevamente las inversiones en la tecnología. Las armas tienen que continuar mejorando el proceso de mando y control aprovechándose de nuevas tecnologías para mantener una ventaja relativa de mando y control sobre nuestros enemigos. No obstante, las mejoras en los procesos solamente no serán suficientes para garantizar el mando y control dominante. Cambios en la doctrina y en la organización también serán necesarios. Organizaciones descentralizadas poco jerarquizadas, dotadas de personal que entiende el valor del mando y control, serán necesarias para poner en servicio un sistema de mando y control que pueda utilizar al máximo el poder de nuestro país a lo largo del espectro total de las operaciones. Además, se necesita elaborar una doctrina que defina las relaciones de mando, la terminología y las medidas de control en las operaciones multinacionales.

El aprovecharse de la revolución actual en los asuntos militares integrando eficazmente el mando y control con el combate de precisión, maniobra dominante, logística enfocada y protección dimensional total facultaría a EE.UU. a continuar proyectando poder globalmente y darle forma al medio ambiente internacional en el siglo XXI. Dicha estrategia reconoce la necesidad de poder contar con fuerzas capaces de reaccionar rápidamente a contingencias a lo largo del espectro total de la guerra. Por lo tanto, se debe perseguir la tecnología de información mejorada para impedir que adelantos tecnológicos futuros desmonten a Estados Unidos del "tigre tecnológico" que es principalmente responsable por nuestro éxito. El "tigre" está corriendo y, si los conceptos expresados en la Visión Conjunta 2010 se deben llevar a cabo para el 2010, todas las armas y nuestros socios en la coalición tienen que darle una prioridad mayor a los recursos de mando y control ahora.

Recomendaciones

Las siguientes recomendaciones se han formulado para que los planificadores de fuerzas las tomen en cuentan a medida que intentan lograr los conceptos expresados en la Visión Conjunta 2010:

1. Apresurar la puesta en práctica del JTIDS. Un enlace de datos táctico y seguro se necesita inmediatamente a lo largo de las plataformas de ataque y de mando y control de los EE.UU. y de la OTAN para proporcionar el intercambio oportuno de datos de alta fidelidad que se necesita ahora entre los sensores y tiradores. El JTIDS establecería una imagen operacional común que disminuiría el tiempo del ciclo de decisión y garantizaría que una mejor calidad de información, sobre la cual basar las decisiones, esté disponible. Esta es una lección que no se aprendió durante Tormenta en el Desierto y que, de igual manera, fue pertinente durante Fuerza Aliada. Nuestra capacidad de enlazar los sistemas de mando y control con los recursos de vigilancia y ataque es un factor regulador en lograr las metas establecidas en la Visión Conjunta 2010.

2. Crear un sistema de mando y control que pueda apoyar la diseminación de información entre EE.UU. y la OTAN. El problema de cómo diseminar información (infraestructura) y cómo diseminarla de manera segura (niveles de clasificación) también fue un problema durante las operaciones Tormenta en el Desierto y Fuerza Aliada. Este déficit disminuye los tiempos de reacción, limita la capacidad para atacar blancos fugaces y aumenta la posibilidad de cometer un error. Y, si no se trata ahora, obstaculizará la iniciativa de Estados Unidos de lograr los conceptos de la Visión Conjunta 2010.

Notas

1. Joint Chiefs of Staff (Junta de Jefes de Estado Mayor Conjunto), Joint Vision 2010 (Visión Conjunta 2010). (Washington, D.C.), 19.

2. Joints Chiefs of Staff, Doctrine for Joint Operations (Doctrina para las operaciones conjuntas) (Joint Pub 3-0) Washington, D.C.: 7 de Febrero de 1996), II.16.

3. Ibid., II-17.

4. Ver por ejemplo, Graham R.N. Ramsey, The Revolution in Military Affairs; A Primer for the Uninitiated (La revolución en los asuntos militares: Manual de bolsillo para el novato), Strategic Research Department, Research Report 9-96, U.S. Navy War College, Newport, Rhode Island, 1996, 8., y Arthur K. Cebrowsky y John L. Garataka, Network Centric Warfare: Its Origins and Future (Guerra centrada en la red: Sus orígenes y futuro), U.S. Naval Institute Proceedings, Enero de 1998, 29.

5. James R. Fitzimonds y Jan M. Van Tol, "Revolution in Military Affairs ("La revolución en los asuntos militares"), Joint Forces Quarterly, primavera 1994, págs. 24-31.

6. Joint Chiefs of Staff, National Military Strategy (Estrategia militar nacional) (Washington, D.C.: Septiembre, 1977), 8-19.

7. Ibid., 1.

8. Brian C. Nickerson y Dario E. Teicher, "Factors that Affect Shipboard Operational Decision Making" ("Factores que inciden en la toma de decisiones operacional a bordo de un buque"), Tésis, Naval Postgraduate School, Monterey, California, 5-9.

9. Informe de la Fuerza de Tarea de la Junta Científica del Departamento de Defensa sobre la Defensa de la Guerra de Información (Washington, D.C., 1996) ES-2.

10. Alberts, David. "The Future of Command and Control with DBK" ("El futuro del mando y control con DBK"), Institute for National Strategic Studies. http://www.ndu.edu/ndu/inss/books/dbk/dbkch05.html (25 de Noviembre de 1998), 8.

11. Paul J. Reason, "Sailing New Seas" ("Navegando mares nuevos"), The Newport Papers #112 (U.S: Naval War College, Newport, Rhode Island: 1998), 11.

12. Milan Vego, Operational Command and Control (Mando y control operacional) en Operational Art, 3er Bosquejo (Septiembre de 1998), 180.

13. James R. Fitzsimonds. "The Cultural Change of Information Technology" ("El cambio cultural de la tecnología de información"). Naval War College Review, Vol. L1, Núm. 3, verano de 1998, 16.

14. Ibid.

15. Robert W. Rissacassi, "Principles of Coalition Warfare" ("Principios de la guerra de la coalición"), Joint Forces Quarterly, verano de 1993, 60.

16. Joint Chiefs of Staff, Doctrine for Joint Operations (Joint Pub 3-0), VI-2.


El Mayor Louis E. McNamara, USAF (Maestría, Oklahoma City University) es el Jefe de la oficina de comando y control del Ala 52 de aviones de caza, Base Aérea Spandahlem, Alemania. Ha ocupado los cargos de director de operaciones del Escuadrón 606 de control de aire, Spandahlem, Alemania, y asistente de enlace para el Secretario de la Armada (oficina de Investigaciones, Desarrollo, y Compra). El Mayor McNamara es graduado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, de la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor de la Armada, y de la Escuela Superior de Guerra de la Armada.

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