Air & Space Power Journal - Español Primer Trimestre 2001

 

La Explotación de la Información
Meteorológica y su Incorporación a la
Doctrina del Poderío Aéreo y Espacial

Teniente Coronel John M. Lanicci, USAF

El comandante del teatro de operaciones ponderaba nerviosamente sus opciones. El éxito de esta operación conjunta dependería grandemente del estado del tiempo. Necesitaba pronósticos exactos para llevar a cabo varias fases claves de la operación, tales como grado de nubosidad y nivel de vientos bajos para las operaciones aerotransportadas, y necesitaba saber si la luna, las mareas y el mar le serían favorables para la porción anfibia. El engaño también jugaba un papel importante; sus fuerzas debían realizar operaciones de bombardeo diversionario en otra zona del litoral para hacer pensar al enemigo que ésa sería el área principalmente afectada por la invasión. El estado del tiempo en el teatro de operaciones había sido entre marginal y desfavorable durante los últimos tres días. El enemigo, una nacíon industrializada, disponía de un buen servicio meteorológico, de modo que si del lado aliado se pronosticaban condiciones climáticas favorables era probable que el enemigo también lo supiera. Las fuerzas aliadas tenían la gran ventaja que disponían de información adicional acerca del estado del tiempo existente sobre las áreas marítimas y terrestres al oeste y al norte del teatro de operaciones; y posiblemente podrían aplicar esta “superioridad en materia de información” utilizándola para hacer un pronóstico más exacto que el del enemigo. Por fin, los pronosticadores anunciaron que las condiciones mejorarían ligeramente, aunque seguirían siendo marginales, desde el punto de vista de operaciones. Al sopesar las condiciones meteorológicas contra los objetivos militares y sabiendo que la siguiente oportunidad favorable para esta operación conjunta no se volvería a presentar antes de dos semanas, el comandante del teatro de operaciones decidió atacar.

ESTE EJEMPLO de aprovechamiento de información meteorológica no es ni hipotético ni futurista, ocurrió hace más de 50 años. El comandante del teatro de operaciones era el Gral. Dwight D. Eisenhower y la operación conjunta se denominaba “Overlord” —la invasión programada para el Día D en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. La explotación de la información meteorológica en operaciones militares no es nada nuevo. El general chino, Sun Tzu, afirmó lo mismo hacen casi dos mil quinientos años: “Conózcase a sí mismo, conozca a su enemigo; y su victoria nunca estará en duda. Conozca el terreno, conozca el estado del tiempo; y su victoria será entonces completa”.1

De modo que, qué hay de nuevo? Para comenzar, tanto la explosión informática como la tecnológica está comenzando a afectar la forma en que pensamos acerca de la guerra, particularmente la guerra aérea y espacial. Pese a que estos cambios tecnológicos son lo suficientemente abrumadores, no debemos olvidar los cambios simultáneos en el “escenario” político y militar de los últimos cinco años (por ejemplo, el cambio de la amenaza soviética monolítica ha pasado a ser amenazas multipolares, mal definidas; la adaptación de los papeles que juegan los militares y las misiones de los servicios militares tradicionales; y la rápida aceptación de las operaciones militares no bélicas [MOOTW] como nuevas misiones). Los cambios sin precedentes en la tecnología y el orden mundial han planteado nuevas interrogantes acerca de los principios ancestrales de hacer la guerra, los cuales se han desarrollado y probado durante tantos años. Se ha tornado Estados Unidos tan tecnológicamente complejo como para “olvidarse” de algunos principios de sentido común en la forma de guerrear? Se combinará la creciente dependencia en los armamentos de precisión con algunas reglas de combate (ROE) restrictivas y estrategias de fuerzas acantonadas en el territorio continental de los Estados Unidos (CONUS) para hacernos más vulnerables ante un adversario potencial en lugar de menos vulnerable? De conformidad con un estudio RAND sobre el futuro de las guerras,

debemos esperar ataques contra las fuerzas aéreas estadounidenses por el mero hecho de la importancia de estas fuerzas. Un contrincante que trate de superar el poderío aéreo de Estados Unidos podría optar por una campaña empeñada en limitar nuestro número de aviones en el teatro de operaciones, en reducir el número de incursiones aéreas de los aviones del teatro, o en limitar la efectividad de dichas incursiones aéreas contra los objetivos fijados. A la vez, el número de incursiones aéreas podría limitarse destruyendo los campos de aterrizaje, obstaculizando la logística nacional (por ejemplo, destruyendo la capacidad de refinamiento y distribución del petróleo, aceite y lubricantes (POL), o planeando (en la medida posible) un conflicto de manera que coincida con condiciones climáticas adversas). (El énfasis es nuestro).2

En este artículo se bosqueja una estrategia para desarrollar formas nuevas e innovadoras de aprovechar las condiciones meteorológicas en tierra y en el espacio durante la batalla — “una doctrina de explotación de las condiciones climáticas.” Una de las partes claves de la estrategia requiere la construcción de complejos modelos de los efectos meteorológicos y simulaciones con el fin de que el poderío aéreo o espacial, a todos los niveles de la misión, puedan aprovechar las condiciones climáticas, ya se trate de encuentros individuales o del planeamiento y ejecución de un combate en el teatro de operaciones y de campaña. En este artículo se analiza brevemente cómo la explotación de las condiciones climáticas complementa la tetra-dimensionalidad del poderío aéreo y del espacio, agregando otra “dimensión” (información) al ámbito de la batalla. El análisis prosigue enumerando cinco políticas generales que convergen para hacer que el empleo del poderío aéreo y espacial sea más desafiante —y más vulnerable al ambiente natural. Seguidamente se describe el papel que juegan los servicios meteorológicos como parte esencial de comando y control (C2), y luego se ofrece una definición formal de la expresión explotación de las condiciones meteorológicas. Y por último, en el artículo se trata la conveniencia de utilizar modelos y simuladores (M&S) como medio para desarrollar una adecuada capacidad de explotación de las condiciones meteorológicas y su integración a la doctrina de poderío aéreo y espacial.

Antecedentes y Motivación

La misión de la Fuerza Aérea es “defender a los Estados Unidos mediante el control y el aprovechamiento del aire y del espacio”. En el Documento Doctrinario de la Fuerza Aérea (AFDD) 1 se describen las ventajas de los medios aéreos y espaciales en términos de la maniobrabilidad tridimensional.3 Nadie negaría la capacidad que tienen el poderío aéreo y espacial de sacarle provecho a los medios atmosféricos y espaciales (por ejemplo, la capacidad del poderío espacial de “ver” todo el campo de batalla o la capacidad del poderío aéreo de penetrar al enemigo para aplicar masivamente una potencia de fuego abrumadora en un brevísimo período de tiempo).

En este artículo se plantea la conveniencia de aplicar los medios de información —en forma de “inteligencia meteorológica” —a fin de mejorar la forma en que el poderío aéreo y espacial puedan explotar la dimensión vertical y del tiempo durante el combate. Aunque el aire y el espacio no representan obstáculos sólidos tales como montañas y bosques, tienen en efecto obstáculos “físicos” tales como nubes, niebla, tormentas naturales y tormentas ionosféricas. Las fuerzas terrestres y navales han aprendido a sacar ventaja de sus ambientes tornando sus “obstáculos” en aliados explotables (por ejemplo, asignando fuerzas para operar en “terreno cerrado” y construyendo submarinos capaces de explotar el medio acústico de la profundidad de los océanos). Le ha llegado el momento al poderío aéreo y espacial de explotar a cabalidad la información relativa a los obstáculos atmosféricos y del espacio de la misma manera que lo hacen las fuerzas terrestres y navales en sus ambientes.4 Se podrían ilustrar las razones por las que conviene analizar tal estrategia examinando la tendencia reciente de aplicar fuerte presión al poderío aéreo y espacial en el logro de sus misiones.

Contracción de la estructura militar y unas fuerzas
armadas acantonadas en CONUS


Si Estados Unidos va a depender cada día más de sus recursos espaciales a manera de robustecer sus fuerzas y dominar los medios de información, debe estar consciente tanto de sus propias vulnerabilidades en el ambiente espacial, como de las de su adversario.


Los comandantes tienen poca tolerancia a aquellas situaciones que exigen la “suspensión de misiones por mal tiempo” y a las desviaciones de objetivos primarios y secundarios cuando los recursos son limitados. Es elemento clave del poderío aéreo de unas fuerzas armadas acantonadas en CONUS poder desplazar rápida y decisivamente su poder bélico al teatro de operaciones. El poderío aéreo se puede proyectar tanto con una misión de bombardeo quirúrgico para “enviar un mensaje”, o con una incursión masiva contra un determinado número de objetivos, como con un despliegue a gran escala de personal y equipo durante un conflicto regional importante (MRC). Dada la falta de bases de avanzada, las condiciones climáticas adquieren gran importancia en lo que se refiere a logística y misiones de larga duración con múltiples reabastecimientos aéreos de combustible. Hoy día, igual que siempre, las condiciones meteorológicas adversas podrían echar a perder una misión de ida y vuelta de 20 horas desde CONUS hasta alguna región en ultramar; las condiciones meteorológicas adversas prolongadas podrían demorar gravemente el despliegue de equipo pesado y de tropas al teatro de operaciones.

Dependencia creciente en el uso de municiones
guiadas de precisión (PGM)

El éxito de las Municiones Guiadas de Precisión en la Operación Tormenta del Desierto fue tanto una bendición como una maldición. En el próximo combate aéreo, la expectativa de precisión de las PGM será por lo menos tan grande como lo fue en la Operación Tormenta del Desierto, o más.5 Qué tal si el próximo conflicto se desarrolla en una región climática y topográficamente más compleja, como Bosnia o Corea? Debido al alto costo de las PGM (más de $100.000 por unidad), no podemos darnos el lujo de desperdiciar municiones por razones de mal tiempo; la aviación naval tiene un problema todavía más grave, cual es, que los aviones tienen que deshacerse del armamento antes de regresar al portaviones. Dado los enormes costos de las PGM y el surgimiento de armas “brillantes” en el horizonte tecnológico, es más importante que nunca que los avances en el campo de la meteorología se mantengan a la par con los adelantos en materia de aeronaves aerodinámicas, tal como el avión invisible (Stealth).6

Los recursos espaciales y el máximo disturbio solar

La Operación Tormenta del Desierto fue en realidad la primera “guerra espacial”. Más del 90 por ciento de las comunicaciones dentro del teatro, fuera del teatro o hacia el teatro se realizaron por medio de satélites militares y comerciales.7 En el próximo conflicto dependeremos aún más intensamente de satélites para la recopilación de inteligencia, las comunicaciones, la navegación y el monitoreo de la zona de combate. Las amenazas a estos sistemas no sólo provienen de fuentes terrestres (por ejemplo, sabotaje a estaciones receptoras e instalaciones de lanzamiento y daños como consecuencia de severas condiciones meteorológicas) sino también del propio ambiente espacial. Por ejemplo, las tormentas geomagnéticas pueden aumentar la resistencia al avance del satélite, ocasionando cambios orbitales que afectan el funcionamiento de sensores, la gobernabilidad del satélite y el seguimiento de objetos espaciales.8 Si Estados Unidos va a depender cada día más de sus recursos espaciales para robustecer sus fuerzas y dominar el campo de la información, debe estar consciente de sus propias vulnerabilidades en el ambiente espacial, así como de las de su adversario. Esto es particularmente aplicable a medida que nos aproximamos al siguiente período de máxima-actividad-solar, el cual se proyecta que ocurrirá entre 1998 y 2002. Cualquiera ventaja que se haya logrado en la lucha por controlar la información, gracias a una superior capacidad de llegar al espacio, podría evaporarse rápidamente si perdemos acceso a los satélites por daños ocasionados por cargas eléctricas, o si nuestras comunicaciones sufren degradación por disturbios en la alta atmósfera.

Nuevas reglas de combate (ROE)

Dos nuevas tendencias en las políticas relativas a las Reglas de Combate tornarán más complejo el uso del poderío aéreo: (1) la reducción al mínimo de bajas entre los aliados y (2) la reducción al mínimo de daños colaterales. Pese a que Estados Unidos siempre ha sido sensible al problema de las bajas entre los aliados, las recientes tendencias a reducir las bajas fratricidas e innecesarias en las filas enemigas (incapacitar versus destruir) también incidirá en la capacidad del poderío aéreo de lanzar su armamento de manera más precisa y efectiva. El tratar de minimizar el exceso de daños colaterales exigirá que los ataques aéreos se planeen cuidadosamente y se ejecuten con un grado de precisión aún mayor que nunca. Estas tendencias y restricciones, cuando se combinan con condiciones meteorológicas adversas, complican la capacidad del poderío aéreo de cumplir la misión. Un buen ejemplo fue la Operación Fuerza Deliberada (los ataques aéreos de la OTAN contra objetivos militares Serbios en el otoño de 1995), en la cual la política de “cero tolerancia” por daños colaterales se conjuraron con condiciones meteorológicas adversas que limitaron la capacidad del poderío aéreo de impactar los objetivos con efectividad.9 En este caso, no fue sólo un asunto del estado del tiempo por sí solo, sino más bien un problema causado por la conjunción de éste con las reglas de combate (ROE) restrictivas.

Operaciones militares que no son bélicas (MOOTW)

Hoy día, sin lugar a dudas, gran parte de las operaciones militares de Estados Unidos se reduce a operaciones militares no bélicas (MOOTW). A diferencia de las MRC, a las cuales se ha dedicado mucho estudio y adiestramiento, las MOOTW ocurren frecuentemente en áreas climáticas desafiantes, donde por lo general no se cuenta con un sistema meteorológico propio. Estas operaciones a menudo son de corto aviso y representan un gran riesgo de que las condiciones climáticas se conviertan en “la razón principal del fracaso” debido a la naturaleza impredecible de las misiones de por sí. Hasta la fecha, los requerimientos de información meteorológica de las MOOTW han sido impuestos mayormente por las fuerzas terrestres, las cuales necesitan datos meteorológicos exactos y de alta resolución. La posibilidad siempre presente de cambios en la misión exige que las condiciones del tiempo del momento y los pronósticos se actualicen rápidamente para poder estar en capacidad de dar respuesta inmediata a operaciones cuyas condiciones pueden cambiar inesperadamente.

La importancia del tiempo en las
Operaciones Convencionales

Es muy útil poder ver la recopilación, el análisis y la diseminación de información meteorológica al combatiente en una situación de guerra como parte integral de C2. En este proceso ocurren cuatro pasos (fig. 1).

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Figura 1. Colección, Análisis y diseminación de Información Meteorológica (adoptada por Tnte Col H. L. Massie Jr., Col D. C. Pearson, Mayor K. S. Smith y R. Szymber, “Conociendo la Meteorología” [papel presentado en la Conferencia Atmosférica de la Batalla Espacial, Laboratorio de Investigacíon de la Fuerza Armada de EE.UU., White Sands, Nuevo Mexico, 1995])

Tradicionalmente el Departamento de la Defensa (DOD) ha hecho casi todas sus inversiones en materia de ciencia y tecnología (S&T) en los campos de “recopilación de datos” y “análisis y pronósticos meteorológicos” en lo que se refiere a la atmósfera y el espacio. Por ejemplo, los fondos de S&T que se han invertido en satélites meteorológicos y sistemas de observación táctica mejoran nuestra capacidad de recopilación de datos; también se ha invertido una considerable cantidad de dinero en mejorar el análisis y los pronósticos del estado del tiempo. No debemos subestimar la importancia de la recopilación de datos, el análisis y los pronósticos del tiempo cuando suministramos servicios meteorológicos de calidad al usuario; sin embargo, poco se ha hecho en términos de “aplicaciones meteorológicas hechas a la medida para los usuarios.” Opinamos que aquellos modelos y simuladores, que incorporen efectos ambientales realistas, tendrán el mayor impacto en la comunidad de operaciones en estas aplicaciones hechas a la medida y en las “decisiones del usuario”, aunque estas son en realidad el punto crucial. Para comprender por qué, podemos ilustrar cómo unos cuantos análisis y pronósticos meteorológicos militares se traducen a información de efectos meteorológicos y, estos a su vez, tienen al impacto que ejercen en operaciones.

Los análisis y pronósticos meteorológicos se traducen en aplicaciones meteorológica hechas a la medida de la misión (tabla 1). Este servicio, por lo general, lo proporciona un oficial o suboficial (NCO) altamente adiestrado en asuntos meteorológicos. El proceso mental que involucra pasar de la interpretación de la información meteorológica a la toma de decisión es el eslabón menos comprendido del proceso. Supongamos que hubiera un mecanismo de toma de decisiones para ayudar a los comandantes de componentes de fuerzas conjuntas (aire, tierra o mar) a calcular tanto el efecto del estado del tiempo en sus operaciones como los factores un tanto inciertos de los pronósticos meteorológicos o, por lo menos, para considerar el factor clima en la estrategia. Qué tal si se tuviera disponible dicho mecanismo tanto durante la etapa de planeamiento de la campaña como durante la etapa de ejecución? Esta podría ser una capacidad en sí misma o formar parte de un amplio sistema de planeamiento y ejecución de operaciones, de manera que el servicio meteorológico se integrara aun más al equipo de recopilación de información del comandante de las fuerzas conjuntas (JFC). Con el advenimiento de complejos modelos y simuladores electrónicos, ahora se tiene a la mano la tecnología para desarrollar aquellas herramientas que le faciliten al personal del JFC las tareas de planeación y ejecución de la misión, así como disponer de ellos para las etapas de planeación y práctica.

Tabla 1

Traducción del Análisis Meteorológico y Productos del Pronóstico

ANÁLISIS Y PRONÓSTICOS
METEOROLÓGICOS
APLICACIONES DE
METEOROLOGIA ENTALLADA   
DECISIONES DEL
OPERADOR
Visibilidad, cubierta por nubes

Pronóstico de vuelo peligroso
con turbulencia, hielo
Pronóstico Ionosférico

Acumulación Precipitación
Terrestres,

Ayuda para la Decisión Táctica

Pronóstico de Reabastecimient
de combustible aéreo

Frecuencia maxima utilizable
Frecuencia baja utilizable

Pronóstico del Tráfico  

Blanco/selecion de adiestramiento en el uso de armas, evaluación de los daños en la batalla

Planeando una ruta al
blanco

Apoyo Disponible de HF (comunicaciones) Maniobras de Fuerzas

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Definición del Término
Explotación Meteorológica

Aquí cabría preguntar lógicamente qué significa la explotación meteorológica?. En pocas palabras, la explotación meteorológica es el uso deliberado de información sobre las capacidades operativas de las fuerzas aliadas y hostiles en determinadas condiciones meteorológicas para fijar los términos de combate, a manera de lograr un desempeño óptimo de la fuerza aliada y reducir la efectividad de las fuerzas hostiles. Con base en esta definición uno puede examinar y evaluar tres aspectos de la explotación meteorológica.

El primero, y más importante, es la capacidad de la fuerza militar en términos de personal (experiencia y adiestramiento), equipo (calidad y cantidad), y doctrina (la forma correcta de usar la fuerza militar para cumplir la misión). Visto como un todo, la capacidad militar de una nación es esencialmente independiente del medio ambiente. No obstante, el clima puede ser determinante en los combates individuales, en las misiones y hasta en las campañas. Esta idea está comprendida en el segundo aspecto que se debe considerar, el efecto de relevante10 estado del tiempo observado sobre la o las operaciones militares (favorable, marginal o desfavorable). Es necesario mejorar considerablemente este aspecto en términos de conocer las vulnerabilidades de ambas partes y de la incorporación de esa información de inteligencia en la estrategia de la campaña aérea y espacial. El tercer aspecto de la explotación es la precisión del pronóstico del relevante estado del tiempo observado, que es particularmente importante en la fase del planeamiento, que es cuando se determinan las combinaciones de fuerzas/armamentos y se definen las estrategias, tales como la selección de los objetivos y la ruta de ataque. Las fuerzas aéreas y espaciales modernas pueden mejorar la forma en que incorporan los pronósticos del tiempo en su ciclo de planeamiento, en especial con el advenimiento de formas nuevas y más rápidas de accesar y visualizar información meteorológica relevante en tiempo real.

Se pueden representar los tres aspectos de la explotación meteorológica, tanto para las fuerzas aliadas como para las enemigas, en términos de ocho combinaciones de capacidad militar, condiciones climáticas observadas y precisión de los pronósticos (fig. 2). El panorama ideal de la explotación meteorológica es que las fuerzas aliadas dispongan de una capacidad bélica superior, un clima favorable para las operaciones, y precisión en los pronósticos, mientras simultáneamente se limita la capacidad bélica del enemigo, se le obliga a guerrear en tiempo desfavorable para las operaciones, en condiciones meteorológicas inciertas. Esto no significa que sólo debe atacarse al enemigo en “buen” tiempo (despejado) ya que, presumiblemente, el estado del tiempo también le favorece al enemigo para que se defienda. Pero lograr la situación ideal de explotación es muy difícil. El objetivo de los servicios meteorológicos del DOD debe ser colocar a las fuerzas aliadas en situaciones donde el estado del tiempo sea favorable y los pronósticos precisos (fig. 2, casillas 1 ó 3), a la vez que se evitan situaciones para las cuales los pronósticos sean desfavorables (casillas 5–8). En ciertas circunstancias pudiera ser inevitable enfrentar al enemigo en condiciones meteorológicas adversas (casillas 2 y 4), pero por lo menos se podrían planear y ejecutar estrategias alternas con base en un conocimiento anticipado exacto de las futuras condiciones climáticas en el teatro de operaciones.

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Figura 2. Aspectos de Explotación Meteorológica

No debe inferirse que los efectos del estado del tiempo y la precisión de los pronósticos constituyen dos tercios del problema que deben considerar los planificadores militares. Sin embargo, esta es la perspectiva correcta del meteorólogo militar que se especializa en recopilación de datos, análisis meteorológicos y pronósticos, y que es también un experto en las formas en que el medio ambiente afecta a las operaciones militares en términos de sistemas de armamentos, táctica, y operaciones de combate.

Podríamos utilizar el modelo de la figura 2 para estudiar la invasión en el Día-D (fig. 3). Pese a que la capacidad militar de los Aliados era superior y disponían de información meteorológica bastante precisa para la invasión, el estado del tiempo observado era muy marginal para el desembarque anfibio. Es interesante el hecho de que los alemanes tenían en realidad una ventaja sobre los Aliados en términos de estado del tiempo observado, ya que era más favorable para las operaciones defensivas que para las ofensivas, —si solamente lo hubieran sabido! El pronóstico pesimista diseminado por los alemanes llevó a sus fuerzas a bajar la guardia, mejorando la ventaja de los Aliados en cuanto a la capacidad militar (fig. 3).

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Figura 3. Explotación Meteorológica durante Día D.

Por Qué Utilizar Modelos y
Simuladores (M&S)?

Muchos de ustedes habrán escuchado los consabidos argumentos (por ejemplo, efectividad en términos de costos y la conveniencia de ahorrar el “desgaste” del equipo y el ambiente, realizando las maniobras militares con salvas) planteados por algunas entidades militares y agencias del DOD para defender el uso de modelos y simuladores (M&S). Hay tres tipos de modelos y simuladores (fig. 4). En las simulaciones vivas participan operadores y equipos reales (tradicional); en las simulaciones virtuales participan personas reales con equipo computarizado; y en las simulaciones constructivas participan equipo y operadores sintéticos.

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Figura 4. Tipos de modelos y Simulaciones DID

Otro aspecto importante de los modelos y simuladores es su uso múltiple, especialmente en lo que se refiere a su aplicación en las distintas misiones del DOD (fig. 5). De hecho, la simulación se está volviendo algo rutinario en el DOD. Por ejemplo, las fuerzas “generadas por computadora” con conductas doctrinarias correctas y todo, como las que el programa a cargo del Teatro Sintético de Guerra de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa está elaborando, pronto estarán disponibles para desarrollar, ensayar y evaluar estrategias y tácticas en formas nunca antes posibles. Esta capacidad permitiría la simulación de asaltos anfibios aplicando diferentes tácticas, combinación de fuerzas, niveles de experiencia de las tropas, y condiciones meteorológicas, antes de realizarlas en adiestramientos en vivo. Más importante aún es que también permitiría el planeamiento y el ensayo de la misión durante las semanas y días críticos antes de la ejecución de la misma operación.

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Figura 5. Modelacíon y Simulación de Misión—Areas de Aplicación

La Explotación Meteorológica
Usando Modelos y Simuladores:
Nuestro Plan de Ataque

La integración de la información pertinente al estado del tiempo para fines de maniobras aéreas y espaciales y sus efectos en modelos y simuladores (fig. 6) se basa en el concepto piramidal de modelos y simuladores, en los que se edifica del más alto nivel de fidelidad (el más detallado: a nivel de sistema) al más bajo (más agregado: a nivel de campaña).

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Figura 6. Meteorología integrada en Modelos y Simulaciones

Entendiendo los efectos meteorológicos en
los sistemas

La mayoría de los modelos de representación atmosférica y espacial producen análisis y pronósticos de los campos meteorológicos y espaciales básicos (Por ejemplo, viento, temperatura, humedad y densidad) y no pueden, por sí solos, producir efectos ambientales. Los modelos de física básicos deben adaptarse a las aplicaciones de modelos y simuladores (M&S), por ejemplo, construyendo un escenario meteorológico con base en las condiciones climatológicas correspondientes a un potencial “lugar de conflicto” para utilizarlo en la simulación de un sensor en vías de ser desarrollado. En esta etapa, también creamos complejos modelos de efectos-ambientales que serán “conectados a” simuladores a nivel de sistema. Estos simuladores serán utilizados para conocer más a fondo las sensibilidades meteorológicas de los componentes del sistema (por ejemplo, efectos de techo, visibilidad y oscuridad en el alcance de seguimiento del blanco de los misiles guiados a precisión (PGM); y los efectos de las bandas de radiación Van Allen en la capacidad de protección de un satélite).

La simulación de los efectos meteorológicos
en los combates

En esta etapa integramos las condiciones meteorológicas a los simuladores como es el Sistema Conjunto de Modelación y Simulación (JMASS), para representar los efectos del clima en combates individuales (por ejemplo, los efectos de techo, visibilidad y oscuridad en el alcance de seguimiento del blanco de los PGM que lanza un F-22 contra fuerzas blindadas). Los simuladores se usarían para entender las sensibilidades del estado del tiempo en un escenario de combate y para desarrollar estrategias de explotación. Cuando sepamos lo que son estas explotables condiciones climáticas, sabremos orientar nuestra investigación al mejoramiento de nuestras capacidades para observar, analizar y predecir el tiempo.

El desarrollo y puesta a prueba de
tácticas de explotación meteorológica en simulacros de
planeación y practica de misiones

Cuando lleguemos a entender los efectos del clima en el desempeño de cada una de nuestras armas, aviones y satélites, podremos simular los efectos que pueden ocurrir cuando los sistemas funcionen conjuntamente en el teatro de operaciones, como si fuera el ensayo de una misión de ataque quirúrgico. El resultado de estos estudios permitirá que se sumen los resultados de los efectos ambientales al “impacto” del medio ambiente en las operaciones a nivel de teatro. Estos estudios producirán información valiosa acerca del uso de las condiciones meteorológicas como un multiplicador de fuerza para reforzar la tetra-dimensionalidad del poderío aéreo y espacial.

La explotación de las condiciones meteorológicas
en el planeamiento y ejecución de la campaña

Llegado este momento, muchos de los estudios que tienen que ver con los efectos de las condiciones meteorológicas sobre determinado sistema, sobre los combates uno a uno, y sobre el planeamiento y ensayo de la misión se habrán completado. En esta etapa comenzamos a introducir estos impactos climatológicos adicionales en los modelos a nivel de campaña, como por ejemplo, el Sistema de Guerra Conjunto (JWARS) y los modelos del Sistema de Simulación Conjunto (JSIMS). Aquí la sinergia entre distintos factores (por ejemplo, las ROE y los factores políticos) pueden modelarse de modo que los efectos del estado del tiempo no incidan separadamente de otros factores en la simulación. Los resultados de estas simulaciones se pueden utilizar para ventilar temas tales como la forma en que nuestras teorías de explotación meteorológica afectan el planeamiento y la ejecución de la campaña aérea.

La aplicación de la “inteligencia en materia de
meteorológica” en las etapas iniciales de un
conflicto regional importante (MRC)

Un Comando de Fuerza Conjunta (JFC) en un ambiente austero, podría tener pocos recursos en el teatro de operaciones y una infraestructura que no esté desarrollada cabalmente. La selección de los objetivos estará estrechamente ligada a los objetivos de la misión del teatro y a las acciones que tome el enemigo. Con recursos limitados, el JFC querrá adoptar una estrategia conservadora para ganar tiempo hasta que lleguen más recursos al teatro. Una de las formas en que el JFC implementa la estrategia es solicitando al personal de meteorología que sean conservadores en sus pronósticos meteorológicos (esto es, que sean pesimistas). En simulacros anteriores de planeamiento de campaña se ha aprendido la conveniencia de adoptar medidas cautelosas en relación con la estrategia de campaña, aplicando medidas de efectividad, como por ejemplo, “las oportunidades perdidas de disparar al blanco”. En estos mismos simuladores también se hizo uso de condiciones meteorológicas de tiempo real para incluirlas en sus módulos de despliegue, de manera que los efectos meteorológicos en el módulo de despliegue también fueran conocidos por el personal del JFC. Estos efectos se incluyen como factores junto con otras consideraciones, tales como el desplazamiento de la fuerza blindada del enemigo. Posteriormente se hacen los ajustes necesarios con base en nuevos simulacros de planeación de misión utilizando esta estrategia. Todos se involucran —el oficial de meteorología, el personal de inteligencia, los artilleros, los expertos en logística, los operadores, y así sucesivamente.


Los servicios meteorológicos del DOD deben identificar, analizar y predecir regímenes meteorológicos que el poderío aéreo y espacial de Estados Unidos pueda explotar.


Conclusiones y recomendaciones

El escenario descrito anteriormente es muy futurista. Para que sea una realidad se requiere un “trabajo de avanzada” considerable para construir los modelos y hacer los estudios para obtener beneficios de la inversión. No obstante, no podemos depender totalmente de modelos y simuladores computarizados para llegar a donde queremos llegar; las operaciones en vivo serán un componente clave de esta estrategia. Dado el bosquejo que hemos presentado aquí, es factible la explotación meteorológica? El reciente nombramiento de tres ejecutivos de M&S en medio ambiente (tierra, mar, aire y espacio), por parte del Subsecretario de la Defensa para Asuntos de Adquisiciones y Tecnología, es un paso en la dirección correcta.11 Estos ejecutivos pueden liderar a los científicos, analistas y operadores a fin de incorporar los efectos del medio ambiente en la próxima generación de modelos y simuladores. Ninguno de los grupos antes señalados, por sí solos, poseen todos los conocimientos, pero juntos pueden llegar muy lejos. Los operadores representan un papel especial en cuanto a que pueden proveer apoyo y retroalimentación a los diseñadores de aquellos modelos y simuladores que se usan para adiestramiento, operaciones, adquisición y análisis.

En una reciente publicación del Air Force Executive Guidance se recalca la necesidad de que el poderío aéreo de los Estados Unidos aproveche la incapacidad de un adversario de funcionar en condiciones meteorológicas adversas, así como también hace énfasis en la necesidad de incorporar los efectos atmosféricos en los modelos y simuladores.12 El desarrollo de adecuadas estrategias para el óptimo aprovechamiento de la información meteorológica será un esfuerzo de equipo y requerirá algunos cambios fundamentales en las políticas de desarrollo de sistemas de armamentos y en nuestra metodología de investigación y desarrollo en asuntos relativos a la atmósfera. Las siguientes recomendaciones sientan las bases para comenzar este proceso:

Poner a prueba y evaluar los sistemas de la Fuerza Aérea en el mayor número de condiciones atmosféricas adversas que sea posible. Si las fuerzas aéreas y espaciales de Estados Unidos van a aprovechar la información relativa al estado del tiempo, primero debemos conocer cuáles tipos de fenómenos meteorológicos son “explotables”. Las pruebas en condiciones meteorológicas ideales no permiten medir y analizar esta sensibilidad, y las consideraciones de costo y seguridad limitan la cantidad de pruebas en condiciones meteorológicas adversas que se puedan practicar con los nuevos sistemas de armamento. Por lo tanto, debemos usar simuladores, con compleja simulación de condiciones meteorológicas adversas, para la mayoría de las pruebas.

Hacer énfasis en el análisis de los efectos y pronósticos meteorológicos en las operaciones militares. Hay poca información cuantitativa de los efectos meteorológicos y de la precisión de los pronósticos meteorológicos en las operaciones militares.13 Puesto que cualquiera doctrina se basa en táctica y estrategia “probada y fehaciente”, comprobada en vivo en el campo, necesitamos muchísima información y análisis antes de que podamos incorporar la explotación meteorológica en la doctrina de la Fuerza Aérea. En la cada vez más reducida Fuerza Aérea actual, con todas sus esperanzas y limitaciones, las oportunidades para recopilar datos y desarrollar estrategias de explotación son cada vez menores. La única esperanza de recopilar suficientes datos, así como de desarrollar y ensayar las estrategias y tácticas resultantes, reside en las simulaciones en vivo, virtuales y constructivas. Una vez recopilada y analizada la información necesaria, se podrá almacenar en un lugar como el Deposito de Recursos de M&S de donde (con medidas apropiadas de seguridad) se podrán accesar para su reutilización y futuras aplicaciones.

Identificar, analizar y pronosticar regímenes meteorológicos que el poderío aéreo y espacial de Estados Unidos pueda explotar. Las mejores oportunidades para explotar las condiciones meteorológicas adversas se presentarán en aquellas situaciones en donde las fuerzas de Estados Unidos tengan superioridad táctica, mejor adiestramiento y tecnología en armamento sensorial. Estas situaciones “explotables” ocurrirán probablemente cuando las condiciones atmosféricas estén a punto de convertirse en “restringidas” y probablemente no encajen en los modelos conceptuales (mentales) conocidos de sistemas meteorológicos. La mayor parte de la investigación académica y de laboratorio actual, en materia de meteorología, se concentra en actividades “extremas” no explotables (por ejemplo, “La Tormenta del Siglo” (Storm of the Century), marzo de 1993, tormenta de la Costa Este de Estados Unidos) que se ajusta a los modelos conceptuales ampliamente investigados de la atmósfera. Abogamos porque se asignen fondos para sufragar los esfuerzos de investigación encaminados a desarrollar medios para identificar, analizar y pronosticar aquellas condiciones medio ambientales que el poderío aéreo de Estados Unidos pueda explotar.


Así como ahora las fuerzas armadas de Estados Unidos aprovechan la oscuridad de la noche, así podrán combatir con más astucia y eficiencia si aprovechan la información meteorológica, y el consecuente ahorro de vidas humanas y material de guerra será inmensurable.


Con el firme respaldo de distinguidos dirigentes de la Fuerza Aérea y de la Secretaría de la Defensa, aunado a la dirección técnica de los agentes ejecutivos, es posible desarrollar una futura doctrina del aire y del espacio que abarque la explotación en las “dimensiones” verticales de tiempo y de información. Este esfuerzo podrá ser la piedra angular de insuperables capacidades de C5 y de información operativa en el siglo XXI. Así como ahora las fuerzas de Estados Unidos aprovechan la oscuridad de la noche, así podrán combatir con más astucia y eficiencia si explotan la información meteorológica, y el consecuente ahorro de vidas humanas y material de guerra será inmensurable.

Notas

1. Sun Tzu, The Art of War, (El Arte de la Guerra), ed. James Clavell (New York: Delacorte Press, 1983), 20. La cita específica es, “Si usted conoce el Cielo y conoce la Tierra, podrá completar su victoria”. En este contexto, “Cielo” se refiere a “noche y día, frío y calor, tiempos y estaciones,” y “Tierra” se refiere a “distancias...peligro y seguridad; terreno abierto y pasos estrechos; las probabilidades de vida y muerte” (página 7).

2. Bruce Bennett, “Initial Observations on the Future of War” (Primeras Observaciones Acerca del Futuro de las Guerras), en JICM 1.0 Summary (Santa Mónica, Calif.: RAND, 1994), 23-27.

3. AFDD l, “Doctrina Básica de la Fuerza Aérea,” Septiembre de 1997, 21–22.

4. El Ejército, por ejemplo, ha vuelto obligatorio “conocer el estado del tiempo” en el campo de batalla como parte del apoyo que visualiza para la Fuerza XXI. Véase Mary Ann Seagraves and Richard J. Szymber, “Weather: A Force Multiplier,” (El tiempo: Una Fuerza multiplicadora) Military Review, Noviembre–Diciembre 1995, 69–76.

5. Véase, por ejemplo, los comentarios de Gene Myers en “Commentary: Interservice Rivalry and Air Force Doctrine: Promise, Not Apology” (Comentario: Rivalidad entre servicios y doctrina de la Fuerza Aérea: promesa, no disculpa), Airpower Journal 10, Núm. 2 (Summer 1996): 63. El describe una visión del poderío aéreo como la fuente de “interdicción inmaculada’—una forma rápida de castigar a los enemigos y a la vez poner a salvo muchas vidas de norteamericanos o de no exponer un cuadro de sangre y destrucción a mucho escrutinio de los medios de comunicación” (página 63).

6. Tte. Crnl. Edward Mann, “One Target, One Bomb: Is the Principle of Mass Dead?” (Un Objetivo, Una Bomba: ) Está muerto el Principio de Masas?) Airpower Journal 7, Núm. 1 (Spring 1993): 36.

7. Comandante Dale R. Harmon y Tte. Crnl. Walter G. Green III, “Space and Power Projection” (La Proyección del Espacio y el Poder), Military Review 74, Núm. 11 (Noviembre 1994): 64.

8. AFW 96-01, Air Force Weather Impact on Operations ( El impacto del estado del tiempo en las operaciones de la Fuerza Aérea), 1996, 2-1.

9. Air Force News Service. “Collateral Damage Edict Challenges Pilots” (El edicto sobre daños colaterales es un desafío para los pilotos), 8 Septiembre 1995.

10. En este contexto, estado del tiempo “relevante” se define como aquellos parámetros atmosféricos pertinentes a las operaciones militares. Por ejemplo, la capacidad de tráfico en el suelo es pertinente a las tropas terrestres, los techos de nubes y la visibilidad de la línea de visión son pertinentes a la táctica aérea, y las posiciones frontales y el movimiento vertical son pertinentes a los pronosticadores.

11. “Department of Defense Appoints Executive Agents for Modeling and Simulation of the Natural Environment” (El Departamento de la Defensa nombra ejecutivos para modelar y simular el medio ambiente), Bulletin of the American Meteorological Society, Agosto 1996, 1890.

12. United States Air Force, Air Force Executive Guidance (Guía Ejecutiva de la Fuerza Aérea), (Washington, D.C.: Department of the Air Force, January, 1996), 14-15, 20-21, 25-26.

13. AFW 96-01, 2-2, 2-16, 8-1.

La victoria le sonríe a quienes anticipan los cambios en el carácter de la guerra, no a quienes esperan adaptarse después que ocurran los cabios.

Dohuet


El Teniente Coronel John Lanicci, USAF, (Licenciatura, Manhattan University; Licenciatura, Maestría y Doctorado, Pensilvania State University) es Comandante de la 88ava. Escuadrilla de Meteorología, Wright-Patterson AFB, Ohio. Ha ocupado los cargos de Jefe, Administración de Datos pertinentes a Modelos y Simuladores, Dirección de Comando y Control, Cuartel General de la USAF, Jefe de Modelos Meteorológicos, Cuartel General del centro global de Meteorología de la USAF, Offutt AFB, Nebraska; y Comandante, Destacamento 3, Undécima Escuadrilla Meteorológica, Shemya AFB, Alaska. Ha sido instructor de meteorología en las Universidades de Alaska y Embry-Riddle. El Coronel Lanicci es graduado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor, y la Escuela Superior de Guerra Aérea, Maxwell AFB, Alabama.

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