Air & Space Power Journal - Español Primer Trimestre 2001

 

Cómo Establecer y Dirigir las Unidades Expedicionarias
Lecciones aprendidas de la campaña en Kosovo

General de División Roger A. Brady, (USAF)

LA RECIENTE CAMPAÑA AÉREA sobre Serbia y Kosovo ha proporcionado el último capítulo en la historia del desplazamiento, emplazamiento y redesplazamiento de las Fuerzas Aeroespaciales Expedicionarias (EAF). Si bien volvió a confirmar muchas lecciones aprendidas en otras iniciativas, dicha experiencia incluyó algunos retos nuevos de los que debemos aprender a medida que maduramos nuestros conceptos expedicionarios y nos preparamos para el siguiente conflicto inevitable. Obviamente, las lecciones aprendidas de este conflicto serán polifacéticas y prolijas—abarcando todo el espectro del apoyo logístico, la aplicación de la fuerza y la intriga política. No obstante, en este artículo se analiza una pequeña, pero importante, pieza del rompecabezas de las EAF—la creación y el control de las unidades expedicionarias durante una crisis. En él se trata cómo y por qué la fuerza expedicionaria fue organizada para la operación Allied Force (Fuerza Aliada), también se tratan las responsabilidades del comandante de una unidad expedicionaria, las lecciones aprendidas y las sugerencias para el futuro.

Desde un principio debo aceptar que éste no fue el primer desplazamiento a gran escala de las fuerzas aéreas expedicionarias. La Fuerza Aérea de Estados Unidos, y el Cuerpo Aéreo del Ejército antes de ésta, poseen un rico legado en el empleo del poderío aéreo expedicionario. Desde la década en que se iniciaron nuestros desplazamientos al sudoeste de Asia, nuestro concepto expedicionario ha reflejado lo que podría llamarse el modelo de Mando central. Bajo dicho concepto, las fuerzas se desplazan a una estructura de ala ya establecida en una base operacional principal bien desarrollada desde la cual llevamos a cabo las operaciones. Las operaciones Northern y Southern Watch en Irak son similares en ese aspecto. La experiencia de las fuerzas desplazadas a la Base Aérea Aviano, Italia, en apoyo a las operaciones en Bosnia, es muy parecida. En contraste, Allied Force proporcionó una gama más amplia de experiencias expedicionarias. A medida que formamos las unidades de la 16ava Fuerza de Tarea Aeroespacial Expedicionaria (ASETF), los aviones fueron desplazados a bases operacionales, a bases de contingencia y bases aéreas aliadas ya existentes y a un aeropuerto internacional.

Organización

El organizar las unidades de la 16ava ASETF fue un proceso iterativo, al igual que la acumulación progresiva de las fuerzas en el teatro de operaciones. Las fuerzas desplazadas inicialmente estaban adscritas a tres alas aéreas expedicionarias (AEW) (figura 1). Los aviones en la Base Aérea Aviano estaban adscritos a la 31ava AEW. Todos los demás aviones al sur de los Alpes, pero no en Aviano, estaban adscritos a la 16ava AEW (con cuartel general en Aviano), un ala expedicionaria que ya funcionaba en apoyo a la operación Fuerza de estabilización en Bosnia. Los aviones desplazados al norte de los Alpes (principalmente aviones cisterna y de reconocimiento) estaban supeditados a la 100ava Ala de Reaprovisionamiento Aéreo, Base Mildenhall de la Real Fuerza Aérea, Reino Unido, que luego fue designada como la 100ava AEW. Resulta importante recordar que al inicio del conflicto no había una idea clara de cuán grande sería esta fuerza. El plan de refuerzos continuó desarrollándose una vez iniciado el conflicto. Por consiguiente, las decisiones de acantonamientos para el flujo inicial de las fuerzas no tomó en cuenta lo que se necesitaría más tarde. Como podrán observar, la naturaleza repetitiva del flujo de la fuerza provocaría la reubicación de algunas unidades desplazadas a medida que se desplazaban más fuerzas al teatro.

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Figura 1. Relaciones iniciales de mando

A medida que el conflicto se intensificó y más fuerzas llegaron al teatro, se necesitaron más bases. Al final del 78avo día de la campaña, la cifra de las AEW había aumentado de tres a 10 (figura 2). Según continuaba el desplazamiento de las fuerzas, la disponibilidad y ubicación de las bases ejercía una gran influencia con respecto a cómo estaban organizadas las alas. No obstante, dichas cifras no muestran las numerosas repeticiones que surgieron a medida que movíamos unidades de una base a otra o las reubicábamos bajo otras AEW recién formadas. Esta cadena de acontecimientos, si bien no fue planificada, fue impulsada por la naturaleza dinámica de la contingencia y el proceso de decisión con respecto a cuáles fuerzas serían desplazadas.

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Figura 2. Relaciones finales de mando

Por ejemplo, al principio la 52ava Ala de Combate (FW) desplazó escuadrones a Italia, donde estaban supeditados a la 31a AEW. A medida que la Base Aérea Aviano se llenó al máximo y se desplazaron más fuerzas al teatro, se instituyó la 52ava AEW en la Base Aérea Spangdahlem, Alemania. No obstante, no todas eran unidades de Spangdahlem. Un escuadrón de aviones F-117 de la Base Aérea Holloman, Nuevo México, había sido desplazado a Spangdahlem. Por lo tanto, un comandante de ala en tiempo de paz enviaba sus propias fuerzas y luego se organizaba una AEW con unidades del territorio continental de Estados Unidos (CONUS) en su propia base operacional principal. Dicha AEW, a la larga, consistiría de grupos en Spangdahlem y en Trapani y Gioia del Colle en Italia.

Una cadena de acontecimientos similares ocurrió con la 48ava FW. Dos de sus escuadrillas de combate habían sido desplazadas a inicios del conflicto: una escuadrilla de F-15E para Aviano y una escuadrilla de F-15C más una escuadrilla de apoyo aéreo a la base y una escuadrilla de logística a Cervia, Italia. Estas dos últimas unidades estaban adscritas, en calidad de grupos de operaciones expedicionarias, a la 31a AEW en Aviano. Luego, fuerzas adicionales exigieron el uso de la Real Fuerza Aérea en Lakenheath, lo que obligó a formar el 48avo AEW. Las unidades de la 48ava Ala en Cervia fueron reasignadas de la 31ava AEW a la 48ava AEW, reanudando así la integridad de la unidad de la 48ava. Algunas de las unidades de combate que habían sido desplazadas a Italia regresaron a sus bases de origen de Spangdahlem y Lakenheath y volaron sus misiones desde ahí. Este ajuste en el asentamiento agrupó los mismos tipos de aviones en sus unidades de origen, facilitando de esta manera el apoyo pero a la vez incrementando la distancia a la guerra. Al mismo tiempo, dejaba espacio para más aviones caza del mismo tipo en Aviano.

A medida que el desplazamiento de las fuerzas aumentó, fue necesario encontrar más bases tanto para los aviones caza como para los aviones cisterna. Las bases cerca de la zona de combate que podían acomodar grandes cantidades de aviones cisterna escaseaban. En vista de que la mayoría de las bases de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y del antiguo Pacto de Varsovia fueron construídas para alojar aviones de combate, por lo regular no contaban con la longitud de la pista de aterrizaje, ni el espacio para el estacionamiento, ni el abastecimiento de combustible necesario para las operaciones de los aviones cisterna; ni se les hacía hincapié que le dieran servicio a los aviones cisterna más grandes. Dicha situación exigía que se dependiera de antiguas bases tales como Morón, España; Istres, Francia; Sigonella, Sicilia; Bahía de Souda, Grecia; Bases Fairford y Mildenhall de la Real Fuerza Aérea, Reino Unido; y Rhein-Main, Alemania. Además de dichas ubicaciones, pudimos obtener el uso de la Base Brize Norton de la Real Fuerza Aérea, Reino Unido; Mont-de-Marsan, Francia; y el Aeropuerto Internacional Ferihegy en Hungría. Además de poder contar con más bases cerca de la zona de combate, la capacidad de atacar desde todos los ejes también era importante. Las bases en Turquía occidental brindaban dicha ventaja. La 4a AEW, con unidades de combate de la Base Aérea Shaw, Carolina del Sur, y de la Base Aérea Seymour Johnson, Carolina del Norte, se organizó en Bandirma y Balikesir, Turquía. Las unidades desplazadas de aviones cisterna, adscritas al recién organizado 108avo Grupo de Operaciones Expedicionario, supeditado a la 39ava AEW en Incirlik, brindaban el apoyo a los aviones cisterna.

Esta descripción de la creación de las AEW puede que convierta el proceso en algo fortuito. Si bien un conocimiento previo a cabalidad de cómo el conflicto se desarrollaría hubiese producido una organización y un asentamiento de las fuerzas diferente, dichas decisiones fueron tomadas con base en una situación operacional dinámica, una aplicación de la doctrina de la Fuerza Aérea y el criterio de los comandantes aéreos en el teatro de operaciones. Los autores del Air Force Doctrine Document (AFDD) 2, Organization and Employment of Aerospace Power (Documento de Doctrina de la Fuerza Aérea Núm. 2 — Organización y empleo del poderío aerospacial) (28 de Septiembre de 1998), no pudieron prever las circunstancias exactas que enfrentaríamos, pero su instrucción de “aplicar un criterio profesional firme para adaptar …. a las organizaciones y a las operaciones para la tarea inminente y para los requisitos dentro de los distintos teatros de operaciones” (p. 31), proporcionó exactamente la flexibilidad necesaria.

La organización de la 16ava ASETF fue influenciada significativamente por la disponibilidad de bases que cumplían con los requisitos de combustible, almacenamiento de armamento, pistas y rampas adecuadas y la capacidad de apoyar a nuestro personal. También había cuestiones políticas, con los países que rodeaban la zona del conflicto ofreciendo contribuir de distintas maneras, con base en las características de sus bases y lo que sus ciudadanos podrían apoyar. Por ejemplo, algunos países estaban ansiosos de brindar apoyo a los aviones cisterna pero no a los aviones de combate armados. Otro aspecto importante en las ubicaciones de las AEW fue la capacidad de apoyar aviones en ubicaciones múltiples. Algunas de las bases que fueron ofrecidas sólo podían apoyar a unos cuantos aviones cisterna, aumentando así el requisito de personal de apoyo y servicios en general. Si bien algunas ubicaciones de hecho sólo contaban con algunos aviones cisterna, el estado mayor de la USAFE (Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Europa) (fungiendo en calidad de AFFOR [Fuerzas de la USAF] de retaguardia) hizo un esfuerzo combinado de encontrar bases que pudieran acomodar 10 o más aviones, aprovechando al máximo nuestra capacidad de apoyo.

Una vez establecido que las ubicaciones eran aceptables tanto logística como operacionalmente y que el apoyo político sería posible, el estado mayor de USAFE le propuso al comandante de la 16ava ASETF las ubicaciones y una estructura de organización. A medida que el desplazamiento continuaba, el estado mayor de USAFE propuso ampliar la organización más allá de las 10 AEW en un intento de limitar el control de los comandantes de ala. No obstante, el Teniente General Michael Short, quien fungía en calidad de comandante de la 16ava ASETF, de JFACC (Comandante del Componente Aéreo de la Fuerzas Conjuntas) de la JTF (Fuerza de Tarea Conjunta) Noble Anvil y de CFACC (Comandante del Componente Aéreo de las Fuerzas Combinadas) de la Fuerza Aliada, se percató rápidamente que sus inmensas responsabilidades le exigían que limitara el número de alas. Esto ocasionó que algunos comandantes de ala tuviesen un control bastante amplio con una separación geográfica significativa de algunas organizaciones de ala. Por ejemplo, el comandante de la 92ava AEW en la Base Aérea Morón, España, contaba con grupos en Sigonella, Italia; Mont-de-Marsan, Francia; y la Bahía de Souda, Grecia. De manera similar, el comandante de la 100ava AEW contaba con grupos en Mildenhall, Fairford y Brize Norton en el Reino Unido y en Geilenkirchen en Alemania. No obstante, dicho reto de mando fue mitigado significativamente por la disponibilidad del transporte aéreo de apoyo operacional, por lo regular aviones C21, para que los comandantes de ala mantuviesen contacto con sus unidades que estaban separadas geográficamente. El estado mayor de USAFE también coordinaba con los comandantes del Comando de Movilidad Aérea, la Reserva de la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional Aérea todo lo relacionado con la organización y ubicación de las unidades desplazadas. Cuando se suspendían las operaciones de combate, las unidades que conformaban las 10 AEW funcionaban desde 27 ubicaciones en 10 países.

Responsabilidades de
los Comandantes

Como en el caso de todas las operaciones militares, la necesidad de adaptarse rápidamente a un nuevo medio ambiente constituía un reto para todos los comandantes que participaban en dichas operaciones. La amplia variedad de situaciones que enfrentaron nuestras fuerzas en la campaña de Kosovo destacó algunas de las responsabilidades de los comandantes de unidad que son característica de, y a menudo aumentadas por, el medio ambiente expedicionario. Dichas responsabilidades incluyen a quién y qué desplazar, llegar a la zona lo antes posible, establecer una relación con el comandante del país huésped, ajustarse mentalmente al medio ambiente expedicionario y, una vez terminado el conflicto, garantizar que el regreso de las tropas se lleve a cabo de manera eficiente y eficaz.

El decidir a quién y qué desplazar es crítico. Si se llevan muy pocas tropas o pertrechos, la misión podría verse afectada. Si se lleva demasiado, desperdiciamos recursos valiosos, incluso el transporte aéreo necesario para transportar dichos recursos. En esta contingencia, las unidades trajeron, esencialmente, todas las fuerzas de apoyo y la gestión excedentes que deseaban. Algunas trajeron escuadrillas de logística, otras incluyeron en sus escuadrillas a especialistas en logística. Otras trajeron un escuadrilla aérea de la base y un sargento primero de la unidad; otras no lo hicieron. El Plan de movilización de guerra ofrece algunas pautas en cuanto al tamaño del excedente de administradores para las unidades desplazadas, pero dichas pautas pueden y deben adaptarse de manera que cumplan con la situación inminente.

Tal como se mencionó anteriormente, algunos comandantes se encontraron en situaciones semejantes a las que se dieron en las operaciones Northern y Southern Watch. Por ejemplo, en Aviano una estructura fuerte de una base principal de operaciones provee la mayor parte del apoyo operacional de la base. Típicamente, las unidades que se desplazaban hacia Aviano sólo traían consigo unidades de operaciones y de logística. Otras unidades, como las que estaban ubicadas en Morón y Rhein-Main, que podrían llamarse “bases de contingencia permanentes” recibían su apoyo de las escuadrillas aéreas de la base de la Fuerza Aérea que estaban destacadas permanentemente. Las unidades en lugares tales como Bandirma, Balikesir, Trapani, Mont-de-Marsan y Budapest, Hungría, se encontraban en una situación totalmente distinta. No había ningún anfitrión estadounidense y las unidades tenían o bien que desplazarse, o contratar el apoyo de la base. En el caso de Balikesir, una base de aviones de combate de la Fuerza Aérea de Turquía, contaba con una ciudad campaña, convirtiéndola así en una base verdaderamente expedicionaria. Este requisito de apoyo a gran escala y la separación geográfica de las ubicaciones operacionales, Balikesir y Bandirma, exigía una estructura administrativa más sólida para apoyar al comandante de la 4a AEW para que llevara a cabo sus obligaciones. En todo caso, un análisis profundo de la ubicación para el desplazamiento y de las organizaciones, al igual que el personal y el equipo necesario para apoyar las operaciones, constituye el primer paso para contar con un desplazamiento exitoso. Y dicho análisis importante exigirá una comunicación estrecha entre la unidad desplazada, el comando principal de la unidad y el componente aéreo de teatro de operaciones.

Una vez se ha establecido qué y quién debe desplazarse, el comandante debe acudir a la base expedicionaria tan pronto sea posible. Esto es sumamente importante en las operaciones expedicionarias, particularmente cuando el apoyo operacional de la base no está disponible y no hay unidades anfitrionas estadounidenses encargadas de establecer relaciones con los funcionarios del país anfitrión. Nuevamente, el desplazamiento de la 4a AEW a Turquía constituye un buen ejemplo. Previendo los distintos aspectos de los desplazamientos a Bandirma y Balikesir, el estado mayor de USAFE hizo arreglos para la llegada temprana del comandante del ala, el General de Brigada Norm Seip. Obtuvimos una ventaja singular al lograr que él llegara mucho antes que los aviones. Esto nos dio tiempo para establecer una relación con los dos comandantes anfitriones—ambos generales de brigada—y comenzar las pláticas relacionadas con asuntos importantes tales como la protección de las fuerzas, el contratar a distribuidores locales, etc. Si bien algunos piensan que dichos detalles los deben manejar los subordinados, el establecer la relación adecuada al nivel adecuado en el país anfitrión es esencial. Los comandantes desplazados deben reconocer la importancia que conlleva el grado al lidiar con funcionarios de otro país. Mientras que, típicamente, tendríamos a un mayor o un teniente coronel al frente de un equipo de avanzada y tomando decisiones claves, un comandante de ala en un país anfitrión, que prefiere tomar ese tipo de decisiones él mismo, no se sentiría cómodo o dispuesto a tratar dichos temas con personal de menor grado. Obviamente, el equipo de avanzada de expertos en la materia es importante, pero el contar con el comandante en tierra ayudará inmensamente a sentar el tono adecuado con el anfitrión. Además, el llegar temprano le brinda tiempo al comandante para concentrarse en todos los aspectos importantes del apoyo de operaciones de la base antes de que comiencen las operaciones.

El dirigir dentro de un marco expedicionario también exige algún tipo de ajuste en la manera de pensar tanto del comandante desplazado como del comandante que permanece en la base de origen pero que está a cargo de desplazar las unidades. Las unidades siempre serán desplazadas a una zona de responsabilidad de un CINC (Comandante en jefe) del teatro de operaciones y siempre habrá un comandante del componente aéreo del teatro. Según lo estipulado en la AFDD2, siempre habrá un comandante en general de la Fuerza de Tarea Expedicionaria Aerospacial (ASETF) (quien por lo regular también será el COMAFFOR[Comandante de las fuerzas de la Fuerza Aérea]), y bajo dicha estructura habrá alas, grupos y escuadrillas expedicionarias. Tal como quedó mostrado en nuestra experiencia en Kosovo, algunas alas serán desplazadas junto con un comandante y un estado mayor y serán designadas a alas expedicionarias bajo la ASETF. Otras unidades podrían llegar en calidad de escuadrillas o grupos adscritos a AEW dirigidas por comandantes de ala que ya se encuentran en el teatro de operaciones. Otras, incluso, serán una “mezcla” de estados mayores y escuadrillas de alas de unidades múltiples en el teatro o con base en el territorio continental de EE.UU. (CONUS). Por lo tanto, ¿cuáles son las responsabilidades del comandante desplazado y cuáles son las del comandante que permanece “en casa”? En otras palabras, ¿cuáles hilos del cordón umbilical tienen que cortarse y cuáles tienen que permanecer intactos? Durante la experiencia en Kosovo, dichas preguntas se formularon con respecto a dos temas en particular—la gestión de personal y el sostenimiento.

Durante la etapa inicial del conflicto, las solicitudes de permiso para entrar al teatro de operaciones llegaban al Cuartel General de USAFE provenientes de comandantes y sargentos mayores en jefe con base en CONUS que necesitaban “ir para cerciorarse que sus tropas estaban bien atendidas”. Pero, ¿acaso era esto necesario? Cuando las unidades se desplazan y pasan a formar parte de una unidad expedicionaria, de muchas maneras ya no se consideran “mis tropas”. Si están supeditadas a una AEW en una base operacional principal, habrá un comandante, un sargento mayor en jefe del comando, etcétera, para cuidar dichas tropas. Si la ubicación del desplazamiento no cuenta con una estructura de liderazgo establecida, el equipo de líderes a desplazarse tiene que participar en la planificación previa al desplazamiento. Toda unidad necesita un comandante y un sargento mayor en jefe del comando o un sargento primero, pero sólo necesita uno, y él o ella deben estar en el teatro de operaciones con las tropas.

Hubo otra situación que destacó la necesidad de los comandantes—y de la Fuerza Aérea en general—de adaptarse al medio ambiente del desplazamiento. Durante la contingencia, se publicó una lista de promoción de suboficiales. Los comandantes en las bases locales notificaron a sus tropas, pero los procedimientos antiguos de personal que responsabilizan al comandante de la base de origen de notificar al personal desplazado, excluía la notificación del personal desplazado en las bases operacionales principales. Esto significa que el comandante de la unidad expedicionaria puede dar noticias malas (cuenta con la autoridad del Código de Justicia Militar) pero no las buenas, tales como los ascensos. No es de sorprenderse que, algunos de nuestro personal se sentían “olvidados”. Los comandantes desplazados se sentían incómodos, y algunos comandantes en la base de origen se preocupaban que alguien “invadiera su terreno”. El estado mayor de USAFE, en combinación con los comandantes afectados y el sistema de personal, pudieron resolver este problema. No obstante, el mismo ilustró la necesidad de volver a estudiar la conveniencia y viabilidad de nuestras directrices en el contexto de las operaciones expedicionarias.

Los comandantes expedicionarios posiblemente tengan que amoldar su manera de pensar en cuanto al sostenimiento. Muchos comandantes se han acostumbrado a contar con las unidades de la base origen para sostener sus aviones y proveer abastos cuando están desplazados. Dicho deseo de usar la red de “viejos amigos” se puede entender fácilmente. A todos nos gusta trabajar con personas y procesos con los que estamos familiarizados. A menudo, dicho método resulta eficaz a corto plazo para las unidades individuales, pero no es una manera muy eficaz de garantizar el sostenimiento a largo plazo de unidades múltiples en una contingencia de envergadura. Además, al comandante ASETF y a su estado mayor se le dificulta mantenerse al tanto de la salud de la flota que se está desplazando. A medida que se desarrollaba la contingencia y la tarea de sostenimiento crecía a proporciones que el personal de logística de una pequeña fuerza aérea numerada no podía administrar, el comandante de la 16ava ASETF nombró a la General de Brigada Terry Gabreski, la directora de logística de USAFE, con la doble responsabilidad de manejar todos los asuntos relacionados con la logística. Ella y su estado mayor se convirtieron en el punto central para el sostenimiento, y la circulación de repuestos y abastos hacia el teatro fue dirigida desde la Base Aérea Ramstein, Alemania. Ella estableció contacto con el estado mayor de logística del Mando de Movilidad Aérea, del Mando de Combate Aéreo, del Mando de Pertrechos de la Fuerza Aérea y de los componentes de la Reserva de la Fuerza Aérea para garantizar la circulación del sostenimiento. El resultado fue un sistema de sostenimiento confiable; información oportuna y precisa acerca de la condición de la flota al comandante de la 16ava ASETF; y una tasa de capacidad para llevar a cabo la misión que sería la envidia de toda fuerza aérea en tiempo de paz. Los comandantes de las unidades expedicionarias necesitan entender que la ruta que toman los encargados del sostenimiento puede ser distinta a la que se toma en la base de origen, pero es una que brindará el mejor apoyo a las fuerzas en el teatro. Comunicaciones oportunas y frecuentes entre el estado mayor de logística y los especialistas en logística del ala lograrán que el sostenimiento comience por buen camino y se mantenga de esa manera.

Las responsabilidades del mando expedicionario en Kosovo eran diferentes a las responsabilidades de las contingencias más recientes en otro aspecto importante. A diferencia de los comandantes en las operaciones Northern y Southern Watch, muchos comandantes en el conflicto de Kosovo eran completamente responsables del regreso—no sólo de los aviones y del personal sino de todo lo que había sido desplazado al emplazamiento expedicionario. Antes de que terminara el desplazamiento a Kosovo, fue obvio que el regreso comenzaría pronto. Los comandantes de mayor antigüedad, en su mayoría, están de acuerdo que el regreso necesita mejoras. A menudo se mencionan ejemplos de la operación Tormenta en el Desierto en la que unidades fueron desplazadas con muchos artículos de una clase o poco de otras—y dejaron gran parte en el desierto. El General John Jumper, comandante de USAFE, estaba decidido a que las cosas se harían mejor en la operación Allied Force (Fuerza aliada) y lo convirtió en un tema de importancia para los comandantes de alas expedicionarias. Recalcó particularmente en cómo las unidades administraron la disposición de los pertrechos y del equipo y cómo los comandantes garantizaban la continuidad de la supervisión a medida que las unidades regresaban a sus bases de origen.

Durante los últimos años, las fuerzas desplazadas han aprendido que pueden reducir significativamente la cantidad de transporte aéreo necesario para una contingencia obteniendo la gran mayoría de los artículos en el teatro de operaciones. Los vehículos, equipo de acondicionamiento físico, aires acondicionados, unidades de alojamiento e incluso máquinas de karaoke ahora pueden alquilarse o comprarse en muchos de los lugares a los que son desplazadas. Pero, ¿qué se hace con esos artículos cuando es hora de regresar a la base de origen? ¿Llevárselos a casa? ¿Regalárselos a los ciudadanos locales? ¿Abandonarlos? La lección deslumbrantemente obvia es que tiene que haber un plan. Cuando la operación Fuerza Aliada comenzó, no había ningún plan ni para disponer del equipo ni para el regreso. Todos los comandantes expedicionarios fueron asignados a que elaboraran un plan. Concurrentemente, el estado mayor de USAFE elaboró un plan para guiar la iniciativa y lo publicó en una semana. El proceso fue rápido y poco agradable, pero los comandantes de las unidades respondieron y planificaron para la disposición de las grandes cantidades de equipo y abastos que se habían adquirido. Algunos artículos fueron regresados a la unidad de origen, USAFE conservó algunos para usarlos en futuras contingencias y otros fueron transferidos adecuadamente a unidades del país anfitrión.

Por último, la disposición y el regreso a la base de origen son tareas que los comandantes de las unidades expedicionarias tienen que supervisar personalmente hasta el fin. Las unidades expedicionarias se establecen mediante órdenes administrativas emitidas por el comandante, y dichas unidades existen hasta tanto dichas órdenes se cancelen oficialmente. Desde el desplazamiento hasta la disposición o regreso de los abastos, el personal y el equipo, las unidades expedicionarias son organizaciones vivientes con un comandante responsable de todas las actividades de la unidad. A diferencia de desplazar y emplear fuerzas, que son funciones bastante emocionantes, la disposición del equipo y el regreso a la base de origen es una tarea difícil y aburrida. Y suceden en un momento en que todos, incluso el comandante, sólo quiere “largarse a casa”. No obstante, este es un momento en que el comandante debe estar “presente” y participar muy de cerca. Para aquellos que hemos tenido la oportunidad de ser comandantes operacionales, inevitablemente nos consideramos operadores. Por consiguiente, durante el regreso de las tropas puede que haya una tendencia a concentrarse en enviar los aviones a casa—incluso desplazarse de regreso con los aviones. Si bien el comandante no sea la última persona de partir del lugar de desplazamiento, el supervisar al personal, los abastos y el equipo a medida que el regreso a la base de origen continua, es una responsabilidad intrínseca del mando. A medida que la operación Fuerza Aliada terminaba y las unidades comenzaban a regresar a sus bases de origen, el COMUSAFE (Comandante de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Europa) exigió que todos los comandantes desplazados recibieran permiso para abandonar el teatro. El boleto de regreso era un plan para la disposición y el regreso de las tropas y un plan adecuado para garantizar la continuidad de la supervisión en el sitio de desplazamiento a medida que él o ella partía de teatro. Todos los comandantes, trabajando con las distintas oficinas del estado mayor de USAFE, completaron la tarea de la disposición y el regreso de las tropas, supervisaron adecuadamente los últimos elementos de sus unidades y se les otorgó el permiso para regresar a sus unidades de origen.

A continuación se dan algunas recomendaciones básicas para los comandantes expedicionarios: prepararse para el lugar a donde va a ser desplazado, llevar el equipo y el personal adecuado, llegar con antelación para supervisar el establecimiento del apoyo de la base, granjearse la confianza de los comandantes del país anfitrión, trabajar con la estructura de mando del teatro en los asuntos relacionados con el personal y el sostenimiento de las fuerzas y darle a las operaciones de regreso la misma importancia que el desplazamiento.

Lecciones Aprendidas o
Sugerencias

Como en todas las operaciones, las experiencias vividas en Kosovo produjeron muchas lecciones importantes con sugerencias de cómo prepararnos para organizar y dirigir organizaciones expedicionarias en futuras contingencias. Las que se dan a continuación no constituyen una lista detallada, sino una ilustración de lecciones decisivas aprendidas.

1.    Una de las primeras lecciones aprendidas en la operación Fuerza Aliada es que no tenía que ver con la manera como se dirigían las unidades expedicionarias. No obstante, destacó una falla significativa en nuestra capacidad de determinar rápidamente y con precisión las ubicaciones adecuadas desde las cuales apoyaríamos y operaríamos las fuerzas aéreas expedicionarias. El proceso mediante el cual llevamos a cabo un estudio del emplazamiento tiene que mejorar. Se han logrado progresos notables en elaborar equipo para emplearlo en llevar a cabo estudios y desarrollar los planes de apoyo a la base, pero aún tenemos que desarrollar y mantener una base de datos en el ámbito mundial con información sobre posibles emplazamientos expedicionarios. Varias comunidades, dentro y fuera de la Fuerza Aérea, podrían quejarse que el llevar a cabo estudios del emplazamiento forma parte de sus aptitudes básicas. Sin embargo, la experiencia en Kosovo indica que la información pertinente sobre las posibles bases de desplazamiento, incluso cuando dicha información está disponible, o bien es muy antigua o está dispersa en tantas agencias y de tantas maneras que es casi inservible en una contingencia que se desarrolle rápidamente. Si bien dicha base de datos no eliminaría el requisito de enviar un equipo por adelantado, podría disminuir el tamaño del equipo (actualmente de 25 personas) y eliminar aquellas bases que obviamente no son adecuadas. Ambos disminuirían significativamente el coste y tiempo requerido para tomar la decisión de efectuar el asentamiento.

2.    Las unidades de la Fuerza Aérea anfitriona en los lugares de desplazamiento deberían designarse “expedicionarias” siempre que sea adecuado. Cuando las unidades son desplazadas a bases de contingencia con unidades o escuadrillas de base aérea asignadas (v.gr., Morón, Fairford, Rhein-Main), los comandantes de dichas unidades o escuadrillas deben desempeñar dos cargos simultáneamente, y sus unidades deben ser designadas como unidades expedicionarias supeditadas y trabajando para el comandante expedicionario. Este arreglo provee unidad de mando y no deja duda que las iniciativas de dicha base se enfocarán en apoyar la unidad expedicionaria en la contingencia. De manera similar, los comandantes de unidades de apoyo en las bases operacionales principales (v.gr., Spangdahlem, Aviano y Mildenhall) que participan directamente en apoyar a las fuerzas desplazadas en la contingencia, deben desempeñar dos cargos simultáneamente y sus unidades deben ser designadas como expedicionarias. Nuevamente, este arreglo provee unidad de mando y engendra un sentido de orgullo, de compromiso y de propiedad con respecto al rol que desempeñan en la iniciativa expedicionaria. Esto ayuda a garantizar el éxito de la operación, y también ayuda a garantizar que las unidades y el personal que contribuyó a dicho éxito son reconocidos una vez que termine la contingencia.

3.    Debemos establecer formalmente el proceso mediante el cual determinamos la configuración de las unidades que son desplazadas a las ubicaciones expedicionarias. Si bien los comandantes debían conservar la autoridad para formar sus unidades, el componente aéreo del teatro de operaciones está en mejores condiciones de asesorar a los comandantes sobre cuáles recursos están disponibles en la ubicación desplazada y qué debe traerse del territorio continental de EE.UU. A fin de garantizar el empleo óptimo de los recursos limitados de transporte aéreo y poder contar con unidades expedicionarias mejores dotadas de personal y de equipo, es necesario tener pautas definitivas en los volúmenes de los Planes de movilización de guerra (en la actualidad orientados hacia las guerras importantes en el teatro) y discusiones extensas previas al desplazamiento con el componente aéreo del teatro.

4.    Necesitamos capacitar a nuestros comandantes actuales y futuros con respecto a la naturaleza singular y las responsabilidades del mando expedicionario. Tal como quedó demostrado en la experiencia en Kosovo, algunos comandantes se encontrarán en un medio ambiente de mando desconocido. Además de las peculiaridades de la ubicación del desplazamiento, algunos comandantes descubrirán que son responsables de supervisar en campos, principalmente de apoyo, en los cuales tienen muy poca, o ninguna, experiencia. Los comandantes de los grupos y las escuadrillas de operaciones podrían encontrarse sirviendo en el siguiente escalafón de mando más alto, o podrían convertirse en comandantes del lugar de desplazamiento separados geográficamente del comandante del ala. Dicho proceso de capacitación debe enfocarse de dos maneras. Primero, necesitamos garantizar que nuestra doctrina es tan clara como debe ser con respecto a dichas responsabilidades. Segundo, necesitamos aprovechar cada oportunidad para presentar la información cuándo y dónde sea necesaria.

El General de Brigada John Barry, mi antecesor en calidad de director de planes y programas de USAFE, escribió “Who´s in Charge?” (¿Quién está a cargo?)—un excelente artículo acerca del control administrativo en las fuerzas armadas—para la edición de otoño de 1998 del Airpower Journal (Edición en Inglés). Es “imprescindible” que los comandantes y los planificadores expedicionarios lean este artículo. En dicho artículo el General Barry explica que “tenemos que elaborar y estandarizar el grado de ADCON (control administrativo) (llamémoslo ADCON ‘específico’) que deseamos que los comandantes expedicionarios ejerzan” (p. 36). La versión más reciente del AFDD2 contiene una discusión más amplia del ADCON “completo” y “específico”, pero necesitamos aclarar y distinguir esas áreas intermedias en la que las responsabilidades parecen traslaparse. Por ejemplo, necesitamos ser más específicos, ya sea en doctrina o política, con respecto a cuáles responsabilidades de gestión y sostenimiento pertenecen a los comandantes expedicionarios y cuáles pertenecen a los comandantes en la base de origen y a los mandos en el territorio continental de EE.UU. La operación Fuerza Aliada confirmó nuevamente que, para tener éxito, se necesitan las iniciativas de todo el equipo de la Fuerza Aérea. También revalidó el principio de unidad de mando, demostrando que las iniciativas de toda la Fuerza Aérea se emplean al máximo cuando son encaminadas a través de y en apoyo al componente del teatro y al comandante ASETF. Una vez que se capta el mensaje correctamente, tenemos que difundirlo a los futuros comandantes expedicionarios. Si bien dicha información podría impartirse en los cursos de capacitación profesional militar a todos los niveles, ésta se debe recalcar particularmente en los planes de estudio de los mandos principales a medida que dictan sus cursos previos al mando. Además, a los comandantes destinados a estar a cargo de una ubicación de desplazamiento se les debe proveer, y buscar de manera activa, oportunidades en las cuales se puedan familiarizar con todas las funciones exigidas para sostener las operaciones de desplazamiento.

Las experiencias expedicionarias obtenidas en la contingencia de Kosovo serán de incalculable valor para la eficacia de las futuras operaciones aéreas expedicionarias. La operación Fuerza Aliada fue sumamente exitosa porque el rendimiento de nuestros comandantes expedicionarios y de su personal fue magnífico. Como en todo gran intento, también aprendimos que hay cosas que podríamos hacer mejor. Es importante que ahora hagamos un tiempo para recordar y codificar dichas lecciones, hacerlas parte de nuestra cultura expedicionaria y emplearlas para garantizar el éxito en el próximo conflicto.


El General de División Roger Brady, USAF, (Licenciatura, University of Oklahoma; Maestría, Colorado State University) es Director de logística, Cuartel General del Mando de Movilidad Aérea, Scott AFB, Illinois. El General fija la política y las pautas para adiestrar, equipar y organizar las unidades de mantenimiento de aviones, transporte, abastecimiento, contratos y planes de logística en 14 bases aéreas en los EE.UU. y en 17 bases a nivel mundial. El General Brady es egresado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor Maxwell AFB, Alabama y la Escuela de Guerra Nacional.

No debe entenderse que nuestra revista representa la política de la Secretaría de Defensa, la Fuerza Aérea de los EE.U.U. o la Universidad del Aire. Más bien su contenido refleja la opionión de los autores sin tener carácter oficial. Está autorizado a reproducir los artículos en esta edición sin permiso. Por favor, si los reproduce, mencione la fuente, Aerospace Power Journal, y el nombre de los autores.


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