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Air & Space Power Journal - Español Primavera Trimestre 1991

Conocemos la Guerra Subversiva

Comodor (R) José C. D'Odorico, Fuerza Aérea Argentina

Me aventuro a decir que no lo suficiente. A pesar de la experiencia mundial disponible, no siempre se demuestra vocación por investigar con mayor profundidad. En ciertas circunstancias, la información se deforma por presión de intereses políticos regionales y las distorsiones resultantes restan claridad a los conceptos que llegan al público corriente. No obstante, al alejarse el riesgo de estallido de guerras de gran envergadura, convencionales o no, es probable que en los próximos años se evidencie una mayor preocupación en el estudio de estos conflictos. Las características poco claras de la guerra subversiva (GS) inducen a que algunos centros de investigación la confundan con los conflictos que hoy se conocen como de "baja intensidad." En estos momentos siguen existiendo focos conflictivos regionales que sugieren el mantenimiento de una prevención seria sobre la expansión de las GGSS.

Las primeras dificultades que aparecen al intentar la interpretación de lo que se entiende por GS surgen del entendimiento de los conceptos básicos. Si no se comprenden acabadamente difícilmente se pueda avanzar en el estudio de ese tipo de conflicto. La GS, sin temor de equivocamos, es un conflicto no convencional que en lo externo puede ser calificado de guerra civil porque se desarrolla en el interior de las fronteras de un país y normalmente las partes enfrentadas son sectores de una misma sociedad. Una de las diferencias radicales entre una GS y una civil es que el objetivo intermedio de la primera se propone alcanzar el poder absoluto de un estado, y el objetivo final es la posterior trasformación de la sociedad que lo habita en base a criterios ideo políticos y culturales distintos a los que habían prevalecido hasta entonces.

En una guerra civil, una parte de la sociedad trata de imponerse a la otra para gozar del derecho de gobernarla, excluyendo todo análisis de legitimidad política, y aprovechar los beneficios que esa nueva situación reportará. Al sector ganancioso. No hay intereses radicalizados ocultos. En cambio, en una GS el propósito inicial consiste en lograr una posición favorable-la ocupación del poder total-para definir el propósito final que procura concretar un cambio pro- fundo, revolucionario y forzado si es preciso, que modificará la estructura social, anulará el libre albedrío de los individuos y modificará su propia imagen histórico-cultural.

Una de las evidencias más frecuentes de la existencia de una GS es el terrorismo, fenómeno que ha recibido toda clase de interpretaciones. Para unos, este flagelo social es una explosión de nihilismo, para otros, es una enfermedad política que afecta a grupos radicalizados; también se afirma que es un modo extremo de manifestar el resentimiento que guardan sectores económicas empobrecidos, algunos dicen que es un instrumento al servicio de doctrinas anárquicas, y estudiosos actualizados creen que el terrorismo es un instrumento de acción que los marxistas-leninistas (M-L) utilizan sabiamente para presionar a las sociedades que se niegan a someterse a sus propuestas.

A decir verdad, el terrorismo tiene un poco de todas las apreciaciones anteriores y sirve a todos esos fines. Es un instrumento de presión sicológica al servicio de cualquier manipulador principiante o avezado que lo puede administrar con torpeza o con refinada eficiencia, dependiendo ello de su propia capacitación como operador que coopera con una determinada causa. Incorporado a los fines de la GS, puede proporcionar beneficios extraordinariamente útiles para inculcar preceptos revolucionarios entre los miembros de una sociedad. El miedo que genera el desarrollo de una campaña terrorista científicamente organizada y cumplida, corta y muy violenta, crea condiciones de sumisión y desarme de la defensa popular entre los ciudadanos que posibilita una coincidente e intensa acción de captación política por parte de los militantes subversivos. Eso lo saben muy bien los M-L, que adquirieron una sorprendente maestría a partir de los grandes ideólogos de esa tendencia.

Cabe hacer una importante salvedad antes de proseguir para impedir futuras desorientaciones. La existencia y progreso de una GS no depende de una determinada ideología. Se trata de una modalidad para el desarrollo de un conflicto que se adapta a las necesidades de algunas ideologías de agudo extremismo. Sin embargo, actual- mente la GS se asocia automáticamente a la acción revolucionaria del M-L, y hay razones para creerlo así. Desde que el comunismo se apropió del territorio, gobierno y pueblos que habitan la ex-Rusia zarista, las técnicas de la GS fueron las elegidas por los jefes revolucionarios para comenzar a exportar sus ideas y lograr sus fines de trasformación mundial.

El genio revolucionario de dirigentes como Lenin y Stalin-los más notables en la URSS-y de Mao Zedong en China, hicieron de la GS un fino arte político-militar que, a la sombra de normas morales discrepantes con las habitualmente respetadas por los pueblos agredidos, le permitieron a los M-L adquirir sin mayor desgaste y sin recurrir a enfrentamiento s convencionales con las potencias occidentales más poderosas, numerosos países que incorporaron a su tendencia política. El estallido que sufrió el imperio socialista desde la caída del muro de Berlín se explica por el colapso económico del M-L, víctima de sus propios errores filosóficos. Por eso, desde 1917 para establecer una frontera más precisa, el concepto de GS se consustanció con el M-L y tal vez se olvidó que podrían aparecer otras ideologías capaces de motorizarla de manera semejante.

¿Acaso el fundamentalismo musulmán iraní no tiene la cepa de una GS basada en una finalidad distinta que el M-L pero igual- mente extremista y coactivo? Naturalmente, la conducción de esa GS por los clérigos shiitas dista mucho de tener la misma eficiencia que la gobernada por los comunistas y por cierto los efectos registrados hasta ahora son sustancialmente más pobres. Pero se trata de una GS basada en una plataforma religiosa extrema que no debe subestimarse.

Ya ha provocado demasiados daños materiales y humanos como para ignorarla. Estas consideraciones nos llevan a reiterar que la GS no es una hipótesis teórica y lejana de conflicto, sino un modelo de confrontación ideopolítica y militar muy actual y peligrosa por diversas causas, pero principalmente porque aún el mundo no sabe que hacer exactamente para salir a salvo de tales experiencias. Al introducirse un importante componente ideopolítico en la lucha armada de características convencionales hizo que la guerra de este tipo tuviera ribetes inéditos hasta entonces.

No obstante, la GSM-L tiene características propias y llegó a un nivel de desarrollo tan perfecto que de lejos se ha convertido en la más peligrosa y por lo tanto nos servirá como ejemplo experimental a los fines de este comentario. Para avanzar en su estudio es conveniente saber que en la GSM-L se recurre frecuentemente a un léxico plagado de dobleces conceptuales que inducen a engaño a los incautos. Para los M-L "liberación" significa el dominio formal e ideológico de una sociedad; "democracia popular" es la ejecución de una política absolutista por las manos de los jefes revolucionarios, "propiedad popular" es la suma del poder económico en manos de un gobierno rojo; "ejército de liberación o popular" es la organización militar revolucionaria organizada, equipada e instruida para sostener por presencia o la fuerza a la infraestructura política socialista marxista local. He aquí unos pocos ejemplos que advierten sobre el riesgo-que entraña este doble discurso insertado en el marco de la GS.

La visible tendencia a equivocar el concepto de GS con los conflictos de baja intensidad (CBI) hace que los dirigentes políticos y militares adopten estrategias inadecuadas. De algún modo, eso se evidenció en Nicaragua cuando los sandinistas combatían con los "contras" apoya- dos por EE.UU. La ausencia de claridad en la identificación del conflicto (GS) y la inapropiada preparación de la opinión pública estadounidense provocaron una subdivisión interna que fue desde la creencia que ese país no debía intervenir en Centroamérica hasta apoyar la conveniencia de operar abiertamente con fuerzas americanas. Entre esos límites se movieron diversas sugerencias para negociar salidas políticas.

Pero una solución transitoria para Nicaragua llegó inesperadamente de la mano del colapso económico soviético, que obligó a sus dirigentes a recortar drásticamente los apoyos encubiertos que le hacían llegar a los líderes revolucionarios por vías no convencionales. Ese hecho se repitió de distintos modos en lugares tan distantes como Namibia, Afganistán y próxima ente en Etiopía. Los sandinistas no cedieron a las propuestas democráticas porque hubieran modificado su ideología revolucionaria. Se vieron obligados a hacerlo por incapacidad económica y carencia de suficiente ayuda militar externa. Este final nos hace muy cautelosos porque el conflicto no desapareció, simplemente quedó aletargado y a la espera de nuevas oportunidades.

El peligro de recrudecimiento de la GSM-L está latente. El indicio principal es que los comunistas siguen sin renegar de sus objetivos ideopolíticos básicos y de la metodología para lograrlos. Más allá de las fuertes declaraciones de libertad y democracia realizadas por los ex-países satélites de la URSS, se verifican resquebrajamientos independentistas en este gigante geográfico, pero no son suficientes para aventuar opiniones fundadas sobre lo que acontecerá más adelante.

Volviendo a la GS alentada por los M-L, seguramente sufrirá importantes variantes en virtud de los cambios que se están viendo. Se cometería un nuevo y grave error si los estrategas que analizan el desarrollo de estos conflictos ceden a la tentación de imaginar la desaparición de la metodología de la GS, por la mera circunstancia de que actualmente el comunismo ortodoxo se encuentra incapacitado para sostenerla en otras partes del mundo. Aún están vivos algunos casos que son suficientes para mantener nuestra preocupación: El Salvador, Colombia y Perú. No olvidamos a Nicaragua donde una nueva realidad político- económica a retrotraído a la GS local a los estadios anteriores. El decrecimiento de la intensidad de desarrollo de la GS no con- valida una supuesta terminación. Es nada más que un cambio táctico operacional enmarcado en el concepto de la "estrategia sin tiempo" que los M-L administran tan bien.

Esta situación nos hace recomendar a los dirigentes políticos y militares que tienen responsabilidad en la conducción de la guerra contrasubversiva (GCS), que no bajen los brazos y se mantengan alertas sobre los indicios que aparecerán en los meses siguientes. Mientras tanto, hay que aprovechar este período de calma relativa-no de paz porque para los M-L la política es el centro de la guerra-para preparar a los pueblos y a sus fuerzas de defensa. La instrucción de la sociedad es una responsabilidad eminentemente político-cultural, la de los servicios armados es de los jefes militares y a eso nos volcaremos.

Preparar a las Fuerzas Armadas

En principio, tanto en las altas jerarquías como en los niveles ejecutivos es indispensable conocer minuciosamente la ideología que anima al enemigo, su doctrina revolucionaria, y desde luego, sus técnicas de desarrollo práctico. El soldado que intervenía en una GCS no sentía la necesidad de penetrar en el pensamiento político de su adversario. Le bastaba saber acerca de sus tácticas y sus intenciones para combatirlo. Pero los modernos militantes subversivos son difícilmente identificables. Además de empuñar armas también manejan ideas tan hirientes y dañinas como el peor de los explosivos, más peligrosas aún porque pueden matar la libertad de discernir y obrar de los hombres aunque éstos conserven sus signos vitales intactos.

Esta capacidad y vocación de los seudo-soldados subversivos debe ser conocida hasta por los defensores más modestos del pueblo agredido y también por los civiles, porque la GS es una confrontación total donde nadie queda a salvo de ser un objetivo, ni siquiera los niños, ancianos y mujeres.

Algunos políticos piensan que los procesos subversivos pueden ser contenidos con una mayor atención de las necesidades económicas y sociales. Es una visión simplista de la GS que no se ajusta a la realidad. A modo de prueba recordemos que los M-L encuentran a sus adherentes más distinguidos e inteligentes entre la clase media (profesionales, intelectuales, artistas y estudiantes).

Tampoco el respeto de los derechos humanos y las libertades democráticas aseguran barreras inviolables para el M-L. Sus militantes prescinden de las libertades existentes en una sociedad, ya que su apetencia por el poder y el cambio revolucionario no toma en cuenta la voluntad popular. Si esto no fuera así, no habría ejemplos como los de las Brigadas Rojas, ETA, Acción Directa, Fracción del Ejército Rojo y las Células Comunistas Combatientes que ensayan o ensayaron derribar a gobiernos de países democráticos y económicamente desarrollados.

Esta falta de base cognocitiva de la GS afecta principalmente a las etapas preventivas, que de ser cumplidas eficientemente debieran neutralizar las posteriores erupciones de violencia. La organización de un período represivo posterior basado en aquella debilidad inicial normalmente favorece el avance de la subversión. Cuando el enemigo posee iniciativa, objetivos claros y organización funcional acorde con sus propósitos, es difícil combatirlo con una actitud defensiva, desconociendo sus doctrinas, y careciendo de información suficiente sobre su estructura. A eso general- mente se suma que la propia organización ha sido prevista para afrontar la GCS.

El aprendizaje previo a la batalla incluye el conocimiento de las características más destacadas del extremismo. Un ejemplo claro lo ofrece el M-L: objetivo de extensión mundial; conversión de los pueblos en sociedades socialistas utópicas mediante métodos coactivos y desarrollados por verdaderos profesionales revolucionarios. Olvidar esta clave puede costar muy caro a las sociedades libres. La sociedad que olvida esta recomendación corre el riesgo de comenzar a combatir en una notoria inferioridad de condiciones respecto a las organizaciones subversivas.

El M-L, basándose en un objetivo muy claro, diseñó una estrategia operacional eminentemente ofensiva robustecida por la conservación de una iniciativa continua y donde la defensa es una coyuntura fugaz. Más aún, su defensa estratégica no excluye la recurrencia a los ataques tácticos bien dosificados y con superioridad local. El aprovechamiento de la iniciativa y una gran libertad de acción para ejercitarla hasta pocos años atrás, determinó la ausencia de ejemplos donde se hubiera anticipado el desencadenamiento de las GGSS. Lo corriente fue que se replicara (GCS) después que las organizaciones rojas locales hubieran lanzado el ataque.

El desinterés acerca de la teoría de la GS, sobre la ideología comunista, y el escaso conocimiento de la mecánica de sus procedimientos operativos condujeron a varios países a perder su libertad. La preparación para la GCS debe planearse a partir de un prolongado esfuerzo educativo en el que deben comprometerse los dirigentes sin exclusión y la sociedad entera, porque es un problema que interesa a todos por igual y donde todos están directa o indirectamente afectados.

La GS no es un conflicto en el que las fuerzas armadas deban asumir el papel principal. Es más importante que la sociedad tenga una formación ideológica sólida y correctamente asumida, con sistemas de valores apoyados en la libertad, solidaridad, democracia, familiar, religión y tolerancia. Esta condición es más valiosa y prioritaria que organizar ejércitos tal vez bien equipados, pero sin conocimiento cabal de los fines nacionales ni de los sistemas de valores a los que adhiere la sociedad.

Un alistamiento de este tenor ayudará mejor a proteger el modo de vida libremente elegido por un pueblo. Pero una plataforma intelectual y cultural integrada en forma de cosmovisión que pueda responder a las necesidades de una sociedad moderna es de estructuración compleja y prolongada. Posiblemente requiera el pasaje de más de una generación, pero para acortar tiempos se puede recurrir al reforzamiento de la promoción de los sistemas de valores históricos que existen en un pueblo. No obstante, la difícil observación de los frutos en el corto plazo y la naturaleza de las tareas que hay que desarrollar hacen flaquear la perseverancia, favoreciendo la aparición de puntos débiles que son explotados por las organizaciones revolucionarias.

Las Guerrillas

Un antiguo modo de combatir que se adapta a las necesidades de los más débiles y que los M-L han aprovechado con resultados extraordinarios. Elementos orgánicos pequeños que descubren la presencia de un ejército "no convencional" y que satisfacen necesidades paramilitares con antelación a la capacidad subversiva de poner en pie un Ejército Rojo bien armado y capaz de desafiar a las fuerzas armadas regulares de un país. Más todavía, es la base inicial de un futuro ejército formal socialista.

Las guerrillas, muy móviles, fugaces, de difícil identificación, con un armamento diversificado y relativamente precario, actuando solamente en momentos que tienen superioridad sobre el enemigo, con requerimientos logísticos modestos, no constituyen blancos ideales para la aviación mi- litar propia y hasta ni para las armas de gran poder de fuego de las fuerzas de superficie.

Aquellas guerrillas que operan únicamente en los centros poblados (urbanas) son aún más difíciles de descubrir y de reprimir que las que maniobran en zonas abiertas (rurales). Contra las urbanas, los medios legales más apropiados para combatirlas son las fuerzas policiales y grupos especialmente entrenados para el combate en localidades bajo condiciones no convencionales (fuerzas de contrainsurgencia o COIN). Cuando se trata de guerrillas rurales, las fuerzas de superficie tienen un mayor protagonismo por su equipamiento y entrenamiento, pero igualmente en este caso se recomienda un alistamiento previo que adapte mejor a las fuerzas entrenadas convencionalmente para afrontar el combate COIN.

Contra las guerrillas rurales es donde las fuerzas aéreas pueden luchar con mayor eficiencia. La disponibilidad de espacio, la menor posibilidad de incurrir en error contra grupos amigos y más visión directa de la zona de operaciones auspician un uso más intenso de los medios aéreos VTOL y de ala fija. En este momento es prudente advertir que el desarrollo de combates entre regulares e irregulares de modo más franco no autoriza a modificar la característica de la guerra. Sigue siendo una GS, con todas las diferencias que le pertenecen y la separan de una convencional. La impregnación política seguramente es más intensa que antes y la operación de las guerrillas indica que la organización subversiva ha adquirido capacidad para sostener un brazo armado, precario es cierto pero con suficiente poder como para sobresaltar al gobierno bajo ataque, y además anticipa su resolución de avanzar hasta organizar el Ejército Rojo, símbolo real del poder M-L.

Las guerrillas carecen de potencia para derrotar a un ejército preparado y los subversivos lo saben. Por eso intentarán adquirir la fuerza necesaria para buscar el choque directo con ayuda de un ejército propio al mismo nivel que el que apoya al gobierno legal. Cuando se da esa circunstancia, la batalla tiene una configuración más cercana a la tradicional (España 1936- 39) Y las fuerzas aéreas encuentran una ambientación más adecuada a sus características. Pero también estos servicios tendrán que haber sido entrenados y equipados de acuerdo con los requerimientos COIN. No olvidemos que esas tripulaciones seguramente tendrán que atacar a grupos de ciudadanos de su propia nacionalidad ganados por otra ideología y esa realidad demanda una fuerte convicción de los que deberán hacerlo. Preparación espiritual y entrenamiento militar específicamente COIN, dos factores que se deberán respetar para configurar el éxito. La GSM-L no modifica su caracterización a pesar de que cambie su ritmo e intensidad.

Las operaciones aéreas COIN

Es importante que los que las conduzcan interpreten el marco ambiental, incluyendo sus contenidos no militares, dentro del que se llevarán a cabo. El principal objetivo de este tipo de operaciones será ayudar a que las fuerzas de superficie derroten a los in- surgentes armados, que son parte de la organización ideopolítica subversiva. Por supuesto, las operaciones aéreas COIN tendrán objetivos limitados que se insertarán dentro del cuadro de la GS, pero pueden cooperar con las fuerzas terrestres para generar condiciones más propicias de combate.

Hay que interpretar que las operaciones aéreas COIN se desarrollarán con ciertas peculiaridades ambientales y de conducción que merecen ser señaladas:

  1. Presencia de hechos políticos, eco- nómicos y sociales en todos los problemas militares planteados.
  2. Importante dosis de clandestinidad de las fuerzas subversivas.
  3. Superposición con el enemigo en espacio y ausencia de retaguardias claras, excepto en las etapas finales de la GS.
  4. Vulnerabilidad de las rutas de superficie.
  5. Conducción táctica descentralizada, con necesidad indispensable de comunicaciones inalámbricas eficientes.
  6. Participación popular en los procedimientos activos y pasivos de las fuerzas legales e ilegales.

Cualquiera sea el caso, es preciso hacer una evaluación muy cuidadosa sobre las consecuencias de la acción aérea en zonas pobladas. Es posible que los resultados militares positivos que se logren sean inferiores a la calidad de la reacción popular frente al uso masivo de aviones con alto poder de fuego. Más que en otros ejemplos, el empleo de unidades aéreas de ataque deberá ser decidido después de un detallado estudio de las ventajas y desventajas que su intervención supone.

Al planear operaciones aéreas hay que tener presente que las guerrillas consideran que el pueblo es su aliado primordial, y le sigue en orden de importancia el territorio donde se mueven. Este reconocimiento aconseja a los mandos aéreos COIN a llevar un minucioso estudio del terreno donde probablemente operarán los aviones. La iniciativa en manos del agresor favorece la elección del terreno donde operará, y esta circunstancia influirá sobre la composición y despliegue de las formaciones aéreas propias. Las decisiones también deberán ser tomadas en base al previsible comportamiento de la población donde se van a estacionar las unidades. Población adversa a las fuerzas aéreas legales pueden hacer peligrosa su instalación en un determinado sitio.

No es raro que durante las operaciones aéreas haya que evitar las filtraciones desde fronteras internacionales amigas de los M-L (Vietnam) y ello obligue a encarar una vigilancia continuada con frecuentes interdicciones. Buena parte de los abastecimientos proceden del exterior y especialmente el armamento de gran poder de fuego.

La naturaleza de la relación de comando entre las unidades aéreas y de superficie debe ser rápidamente resuelta para evitar demoras y desinteligencias. Sea que se establezca un comando conjunto o simplemente las unidades aéreas se despachen en apoyo de las fuerzas terrestres, es preciso que el entendimiento sea completo y posibilite una veloz reacción ante los ataques enemigos. Una opción conjunta, sin embargo, permitirá un funcionalismo más fluido y los requerimientos de apoyo inmediato demorarán mucho menos en ser atendidos. En cuando a los de tipo predispuestos, seguramente se acordarán con mayor sencillez por el entendimiento directo entre los planificadores.

Las unidades aéreas COIN serán convocadas a desarrollar tareas muy semejantes a las aeroterrestres que se cumplen durante una guerra convencional, pero habrá diferencias que no deben olvidarse. En materia de defensa aérea es improbable que las guerrillas M-L dispongan de apoyo aéreo hasta que puedan llegar a las fases finales de la GS, oportunidad en que no es descartable la recepción de sistemas de armas aéreos provistos por estados de ideología afines. En las actuales circunstancias han disminuido sustantivamente las posibilidades de ayuda M-L de estas características, pero mañana puede volver a ocurrir lo que ya sucedió en el pasado cercano.

A pesar de ello no hay que excluir el apoyo que circunstancialmente pueden ofrecer aviones aislados operados por simpatizantes M-L locales y extranjeros. Pero son mínimas las expectativas de tener que realizar operaciones para el logro y mantenimiento de la superioridad aérea, objetivo vital en un teatro de operaciones (TO) corriente. De tener que afrontar eventualmente tareas de este tipo, habrá que recurrir a las formaciones de caza-bombarderos.

Aunque no se rechaza la necesidad absoluta de planear operaciones de interdicción (BAI) debido a las características del TO de la GS, de efectuarse cabe esperar resultados muy exiguos. El aislamiento de las guerrillas es una empresa casi utópica si se recuerda la movilidad de sus unidades, la escasa dependencia logística que tienen y la facilidad para ocultarse. Además, el mezclamiento de fuerzas ilegales y legales sobre un mismo territorio atenta contra la definición de separaciones claras al estilo de un TO convencional. En este caso, objetivos como obras de ingeniería, instalaciones fijas, vías de comunicación y los convoyes de vehículos siguen siendo los más rentables.

Contrariamente a lo que sucede en un TO clásico, el apoyo de fuego cercano (CAS) es una de las tareas más importantes a realizar por las unidades aéreas COIN. El uso de la artillería es aleatorio contra las guerrillas y entonces el fuego aéreo se hace el principal apoyo que tendrán las fuerzas de superficie empeñadas en combate, en virtud de la velocidad de reacción, la potencia de las armas aéreas, la precisión y la concentración. Además del daño material que causa el GAS, igualmente es muy importante el efecto psicológico beneficioso que producen en las fuerzas que son protegidas por este medio.

En estos casos el tiempo de reacción (desde que se formula la solicitad de CAS hasta que los aviones atacan) tiene una importancia fundamental por la fugacidad de los blancos. La experiencia señala que la mayoría de las salidas CAS son de tipo inmediatas, y estos procedimientos tienen mayor rendimiento cuando existen enlaces rápidas y confiables entre las fuerzas terrestres y aéreas.

La exploración (búsqueda de la información) y el reconocimiento aéreos (control sistemático de las áreas exploradas) son otras tareas relevantes de las operaciones COIN. Pocas veces los medios de superficie pueden cumplir oportunamente estas tareas en ambiente COIN, por su lentitud para llegar o comunicar las novedades y por el estrecho campo de observación. El VTOL o los aviones son instrumentos más eficaces porque además pueden fijar imágenes sobre papel sensible o trasmitir las digitalmente.

Complementariamente, sobre aparatos de exploración y reconocimiento se pueden embarcar oficiales de control aéreo adelantado para orientar el ataque aéreo sobre blancos de difícil identificación. Esta tarea es importante cuando hay que satisfacer pedidos CAS, estando las formaciones ene- migas muy próximas a las tropas propias en sitios selváticos o de complicado topografía.

El trasporte aéreo es posiblemente la segunda tarea en orden de importancia a cumplir por las formaciones aéreas COIN, a raíz de la necesidad que tienen las fuerzas legales para desplazarse velozmente hacia cualquier sector. El traslado por vía aérea asegura un viaje más seguro y rápido pues elimina los riesgos que siempre ofrecen las rutas terrestres o acuáticas, sometidas a la amenaza de las guerrillas. El trasporte aéreo es aprovechado por los servicios armados y por las agencias gubernamentales que necesitan llevar cargas urgentes a lugares de alto riesgo o zonas de complicado acceso.

Mientras se desarrollan operaciones aéreas COIN, la seguridad de disponer de un servicio SAR apto y confiable es un importan- te alivio para las tripulaciones que tienen que volar muy bajo y con elevados coefientes de vulnerabilidad. Pero además de atender los pedidos de las fuerzas propias, los elementos aéreos SAR están en conciones de prestar ayuda a los habitantes de zonas afectadas por la GS, especialmente en áreas rurales.

Finalmente, los aviones COIN también pueden ser empleados al servicio de la comunidad, principal destinataria de los esfuerzos del gobierno. Ayudando a solucionar problemas de orden social de poblaciones carecientes se ayuda a forjar una imagen positiva de las fuerzas militares en operaciones y aumenta los efectos de una acción sicológica a cargo de organismos especia- lados. El despacho de alimentos, la evacuación sanitaria (medevac), la difusión de información, el traslado de pasajeros sin recursos, la cooperación personal para el mantenimiento de la infraestructura de las villas y otras ayudas similares con aeronaves y personal de las unidades aéreas COIN forman parte de la ejecución de estas tareas poco corrientes en los TO clásicos.

El equipamiento aéreo

Las características generales del material aéreo para estos fines se desprende de la naturaleza de los objetivos que habrá que alcanzar. Es frecuente encontrar en una GS objetivos materiales de reducido tamaño y

valor monetario. Las guerrillas utilizan armas ligeras, equipos portátiles y muy pocos vehículos por lo que sería poco sagaz volcar a la lucha sistemas de armas de mucho valor con una relación costo/beneficio dudosa. El empleo cada vez más frecuente de SAMs portátiles por las guerrillas ha aumentado considerablemente la vulnerabilidad de los aviones y VTOLs volando a ras del suelo (NOE).

De modo general, las aeronaves COIN deben ser versátiles, tener alto poder de fuego, una buena gama de velocidades, flexibilidad de empleo, bajo costo de reposición, una importante autonomía en vuelo bajo y aptitud para operar en sitios con preparación rudimentaria. También deben poder ser reparadas en campo abierto, tener un elevado grado de supervivencia y un bajo costo operativo directo. No olvidemos que habitualmente la GS es prolongada y los países que la soportan normalmente son económicamente débiles, razones estas que con- vierten en una exigencia vital la posibilidad de reponer los materiales aéreos descarta- dos a muy bajo costo financiero.

Este criterio económico es válido al analizar los costos de operación. Los modelos cuyo vuelo horario se paga con millares de dólares son impensables en países de pobres recursos. Cuando estos aparatos cuestan decenas de millones por unidad también son descartados de los arsenales tercermundistas. A pesar de la frecuencia con que se dieron las GGSS en el mundo, no se observó un interés particular en los grandes constructores para proponer diseños específicamente COIN para tareas CAS/BAI. Siempre se pensó en los tradicionales jets de precios elevados que requieren una infraestructura compleja e igualmente cara.

Durante la guerra de Vietnam reverdecieron laureles aviones como los B-26, C-47, A-l y T-28 a pesar de no tener características COIN específicas. Prestaron brillantes servicios pero las existencias están prácticamente agotadas. Se intentó remplazarlos con A-37 pero este es un jet de muy alto consumo y no responde en absoluto al avión COIN ideal. El OV-l0 Bronco que fue pro puesto como COIN no tuvo el rendimiento esperado. Un diseño argentino, un biturbohélice que fue diseñado como avión COIN hace ya una veintena de años, sigue siendo por ahora el único de su tipo que se mantiene en servicio. Se trata del IA-58A

Pucará que puede operar en lugares increíbles sobre terrenos de no más de 500 m, tiene una capacidad portante de 1,5 tn de armas diversas bajo las alas distribuibles en tres estaciones, puede volar horas sobre el sector de los objetivos a atacar y su armamento fijo consta de dos cañones de 20 mm más cuatro ametralladoras de 7,62.

Una versión posterior denominada IA- 58C no ha sido totalmente desarrollada por falta de pedidos. Es monoplaza, en lugar de motores franceses Turbomeca está dotada con un par de Garrett, se le aumentó el blindaje para el piloto y se le incorporó además un cañón de 30 mm. El Pucará operó en la guerra de las Malvinas (1982) para la cual no estaba preparado porque su destino era ser usado en operaciones corno En las islas demostró tener condiciones de supervivencia que asombraron a los pilotos ingleses. Su capacidad de absorber daños de proyectiles de ametralladoras y cañones le permitía volar en condiciones que hubieran sido insoportables para cualquier aeronave a reacción. Tres de estos aparatos fueron donados por el Gobierno argentino al de Colombia para ser usados en combates contra la guerrilla y los narcotraficantes con los cuales están aliadas, y hay otro estado sudamericano que ha revelado un gran interés por este avión por sus cualidades y su muy bajo precio por unidad y de operación. La combinación operativa de aviones de ala fija y VTOLs es ideal para enfrentar a las huidizas guerrillas, sobre todo después que han lanzado algún ataque sobre objetivos desprevenidos. Aviones como el Pucará y helicópteros pueden ser basados en cualquier terreno cercano a las fuerzas de superficie propias, a las cuales pueden acompañar en sus cambios de posición. Ninguno de los dos tipos está sujeto a infraestructura clásica: el IA- 58 solamente necesita una senda limpia de no más de 400 m para despegar o aterrizar, y los helicópteros se conforman con mucho menos.

Aviones como los MC-130, AC-130, y A- 37 ó helicópteros como el AH-1, AH-64 y menos aún el V-22 que posee motores basculantes, no pueden formar parte de los arsenales de países pobres, precisamente por los elevadísimos costos iniciales y de funcionamiento. Sin perjuicio de ello, ¿Estarían disponibles a requerimiento de cualquier Estado que solicitase su compra? Sobre los modelos más modernos y de mayor eficiencia operativa normalmente existe una larga lista de reparos para la exportación establecida por el Departamento del Estado, lo cual les concede una limitada posibilidad de llegar a las manos que los necesitan.

Las SOF estadounidenses aspiran a dotar a las unidades operativas con los apoyos más apropiados sin tomar demasiado en cuenta el costo de dotación inicial y luego, el de reposición. Aviones como el MC-130 y helicópteros como el AH-64A bordean los $10 (US) millones pero pueden superar larga- mente esa cifra en función del equipa- miento interno. ¿Cuántos países de recursos medianos a bajos pueden pensar en incorporarlos? Aun los mismos EE.UU., si tomamos en cuenta las fuertes reducciones presupuestarias militares que se están realizando para acortar el déficit nacional. Por estas circunstancias la GS no dejará de existir y sus características no se modificarán sustancialmente. Entonces la solución habrá que procurarla en base a la definición de materiales aéreos baratos, aptos para el empleo contra las guerrillas en las regiones donde éstas operan, y suficientemente rústicos como para que están en condiciones de volar desde infraestructuras como las que habitualmente se encuentran en las proximidades de esos territorios.

Las operaciones contra las guerrillas

Únicamente examinaremos aquéllas que son más frecuentes durante una GS en avanzado estado de desarrollo. En cumplimiento de un programa de interdicción, son probables los ataques a alturas bajas y medias sobre objetivos detectados circunstancialmente o predeterminados conjunta- mente con las fuerzas terrestres. Si están coordinados con las maniobras del ejército, ayudarán a cerrar cercos tendidos al ene- migo o a interferir su avance. En estas circunstancias es fundamental la perfecta armonía entre los mandos de los servicios comprometidos para lograr un acuerdo rápido sobre las órdenes a impartir a las unidades aéreas. Desde luego, este tipo de operación difícilmente sea cumplido contra guerrillas urbanas.

Una segunda opción dentro de la interdicción es el reconocimiento ofensivo que, se diferencia del anterior porque los aviones/ helicópteros salen a buscar blancos que se ajusten al programa de interdicción en desarrollo. En todos los restantes procedimientos son similares a los ataques a baja y media altura.

Cuando las fuerzas terrestres soliciten CAS, las formaciones aéreas responderán efectuando ataques a alturas medias y bajas, o protegiendo a las columnas en marcha. Se trata de remplazar al fuego de la artillería por no estar disponible, o de complementarlo por ser insuficiente. Cuando se realiza CAS, hay un alto riesgo de cometer errores inadvertidos por falta de apropiada señalización a cargo de las fuerzas protegidas. La aproximación de las guerrillas a los ata- cados es mucho más que en los casos de operaciones convencionales y no es extraño que se produzcan frecuentes mezclamientos de los combatientes.

La marcación de los blancos con bombas fumígenas, iluminación láser u otro método idóneo es imprescindible para descartar el ataque a fuerzas amigas. Como normal- mente se trata de salidas inmediatas, no queda tiempo para hacer planeamientos de- tallados y hay que confiar en la capacidad profesional de las tripulaciones. En esta operación se pueden comprometer tanto aeronave s de ala fija como VTOLs si tienen las características necesarias.

El rendimiento más elevado de la CAS se logra cuando hay un oficial delegado de la fuerza aérea junto a las tropas terrestres dirigiendo el ataque y tal vez iluminando al blanco con equipos láser. En estos casos es importante disponer de un sistema de comunicaciones con frecuencias apropiadas para los enlaces aire-superficie. Ese oficial director del ataque también puede estar embarcado en una aeronave liviana, desde donde esté en condiciones de mantener bajo visión directa a los objetivos a atacar.

Este tipo de procedimiento aéreo suele ser irremplazable en los casos en que haya que apoyar a un asalto aéreo, oportunidad en que normalmente no se dispone de fuego artillero hasta después que las fuerzas desembarcadas por lanzamiento o por aterrizaje se hayan reunido y puesto en posición a sus cañones. En estos casos, es sumamente apreciada una importante autonomía para permitir el sobrevuelo de la zona de desembarco/lanzamiento durante un mayor tiempo dando oportunidad a que las unidades recién llegadas a tierra puedan organizarse. Este tipo de protección puede ser satisfecho con aparatos dotados de turbohélices o VTOLs con turbojets, por cuanto con-esas plantas de poder lograr una autonomía superior a la de los reactores puros.

En ciertas ocasiones, las columnas en movimiento requieren apoyo aéreo inmediato al caer en una emboscada. Entonces hay poco tiempo para poner en posición armas pesadas y es más práctico convocar a unidades aéreas que se mantienen alerta en el aire o en tierra pero cerca de las propias fuerzas. Los aviones COIN y los VTOLs fuertemente artillados son particularmente apreciados durante estos pedidos de CAS.

Hay dos tipos de exploración/reconocimiento aéreo aptos para apoyar a las operaciones COIN. Uno es la dirección del fuego de artillería a partir de un avión en vuelo, habitualmente bajo la responsabilidad de un especialista del ejército. El segundo tipo es la reunión de información por medios visuales, fotográfico y electrónico/IR. La determinación del modo o equipo a utilizar dependerá de la circunstancia pero en cualquier caso será deseable disponer la capacidad de trasmisión en tiempo real por medios digitales, onda directa o simplemente por sistemas radiales corrientes. Las condiciones del tiempo pueden influir sobre el método y también lo hará la densidad de las fuerzas subversivas y su eventual oposición antiaérea.

El transporte aéreo tiene una gran importancia en el combate COIN, participando en un asalto aéreo, transportando tropas con aterrizaje, evacuando heridos y materiales, o efectuando salidas especiales. El asalto se practica como acción relámpago para cortar una retirada, cercar a fuerzas enemigas o reforzar a unidades propias en situación difícil. Con preferencia se procurará la entrega por aterrizaje en lugar del lanza- miento con paracaídas por el riesgo y la imprecisión que conlleva implícito. En este caso hay de disponer de aeronaves probablemente STOL porque seguramente las áreas de entrega corresponderán a sitios apenas suficientes para ser llamados aeródramas casuales.

Los movimientos mediante VTOLs de transporte son los más corrientes y se denominan aeromóviles. El uso de helicópteros aptos para llevar de 10 a 30 hombres equipados como mínimo posibilitan la llegada a espacios muy reducidos, pero hay que recordar la vulnerabilidad de estos aparatos. Generalmente deben ser acompaña- dos con otros artillados debidamente.

El mero trasporte de tropas es un procedimiento muy común para desplazar fuerzas con rapidez y seguridad, aun cuando las guerrillas no son todavía visibles (período clandestino de la GS). El desplazamiento aéreo de tropas evita los riesgos de las emboscadas y posibilita la concentración en el momento deseado con velocidad. La evacuación de heridos y de materiales es un procedimiento importante en COIN por los efectos sicológicos sobre las unidades en combate, por cuanto los soldados sienten que están mejor atendidos y tienen más oportunidades de sobrevivir en un ambiente de lucha muy duro. También permite recuperar equipos valiosos para ser reparados en talleres de la retaguardia.

Con la categoría de operaciones especiales se puede agrupar a los vuelos de enlace, los puestos de comando en vuelo, el lanzamiento de correo y carga, como también propaganda desde el aire en áreas donde se presuma la infiltración subversiva. En estas tareas se pueden emplear toda clase de aeronaves, pero en todos los casos es aconsejable que sean aparatos de bajo precio apropiadamente equipados.

Reflexiones finales

Esta extraña modalidad de guerra no convencional, a pesar de los ejemplos, sigue siendo considerada como un CBI y es un grave error conceptual. La GS es una guerra total con objetivos finales extremos aunque se resuelva dentro de las fronteras de un país. Para ese estado, la GS es de alta intensidad puesto que amenaza abiertamente su existencia como sociedad basada en la libre determinación de sus ciudadanos. Aunque la GS se desarrolle con escasa intervención de fuerzas paramilitares subversivas no se modifica su caracterización como conflicto de alta intensidad. Lo importante es la naturaleza de los objetivos perseguidos por los revolucionarios. Además, en algún momento se producirá la insurrección general y la derrota de las fuerzas legales a menos que se encare una decidida GCS.

Los ingredientes ideo políticos o religiosos que pueden animar a los dirigentes subversivos no suelen ser tomados en cuenta como lo principal dentro de la GS. Pareciera que el problema puramente militar es más significativo que las consecuencias políticas y sociales de su acción. Puede suceder que si no se produce una reacción gubernamental oportuna contra las intenciones subversivas, los revolucionarios no tengan necesidad siquiera de recurrir a la acción militar para completar la toma del poder y así encontrar la libertad que precisan para desarrollar su propósito. La GS está plagada de trampas que tientan a los desprevenidos e ingenuos. 


Colaborador

El Comodoro José C. D'Odorico, Fuerza Aérea Argentina, Retirado, es actualmente director de la revista Aeroespacio y Profesor de Guerra Revolucionaria en la Escuela Superior de Guerra Aérea Argentina donde también colabora como asesor. El Comodoro D'Odorico asistió al Interamerican Defense College, Washington, D.C. en el curso de 1970.

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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