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Air & Space Power Journal - Español Otoño 1990

El Elemento Humano y el Combate Aéreo

Algunas Comparaciones Napoleónicas.

Mayor Mark K. Wells, USAF

No hay simple formula para que el profesional militar aprenda el arte de la guerra. Ese conocimiento se adquiere en proceso continuo que es el producto de la educación y el entrenamiento institucional, la experencia, y el esfuerzo personal.

AFM 1.1, Doctrina Aerospacial Básica 
de la Fuerza Aéera de Estados Unidos

Pese al resurgimiento de la popularidad de la historia militar, miembros de la Fuerza Aérea tienen opiniones diferentes sobre la trascendencia de la disciplina. Aunque nadie niega su importancia en términos generales, se sigue discutiendo como debe estudiarse y ponerse en practica especialmente en Instituciones de la Fuerza Aérea tales como la Academia de la Fuerza Aérea de EE.UU. y la Universidad Aérea.1 Debido a su propia naturaleza, la historia es una disciplina considerablemente subjetiva. Un servicio "altamente tecnológico" como la Fuerza Aérea en ocasiones tiene que hacer frente a problemas que no son fácilmente cuantificables o que puedan definirse en ecuaciones matemáticas. Además, muchos oficiales de la Fuerza Aérea, especialmente los aviadores, tienen dificultad relacionando gran parte de la historia que leen con lo que ellos esperan encontrar en el combate. Aviadores que están acostumbrados a operar con el "último grito" de la tecnología y aeroplanos de gran velocidad, frecuentemente no pueden establecer conexión entre lo que sucedió en el campo de batalla tan recientemente como diez años atrás-y lo que ellos están entrenados para hacer.

Varios libros recientemente publicados pueden ayudar a los potenciales aviadores de combate a vencer esta dificultad. Los mejores tales como The Face of Battle por John Keegan y Acts of War por Richard Holmes. lo hacen enfocando la dimensión humana del combate terrestre.2 Lo importante sin embargo es que los aviadores lleven esta clase de análisis histórico un paso más adelante considerando la dimensión humana en el combate aéreo. De esta manera ellos puedan sacar más provecho de toda la historia militar que lean.

En este respecto, es posible comparar combate aéreo con combate terrestre en cualquier área. Aunque es difícil identificar una específica emoción, circunstancia, o ejemplo de comportamiento y demostrar su primacía en batalla terrestre o aérea, varias frecuentemente se destacan en las narraciones de combate. Estas incluyen motivación, acción bajo fuego, cohesión, y liderazgo. Un rápido examen de la era Napoleónica, para poner en solo ejemplo, encontrará muchas comparaciones de este tipo. Pueden encontrarse suficientes comparaciones para demostrar y validar esta clase de enfoque en otros períodos de la historia militar. El objetivo es demostrar esa constante que figura a través del conflicto- la actuación del hombre.

Motivación

La motivación, algunas veces llamada "voluntad de combatir," claramente está relacionada tanto con el combate aéreo como con el terrestre. Una explicación de la naturaleza y el carácter de la motivación ha sido el tema de muchos volúmenes.

La motivación para combatir en el aire fácilmente puede identificarse con los conceptos de honor e hidalguía del siglo XIX. Los primeros aviadores de combate frecuentemente se comparaban con esos intrépidos militares de caballería de las guerras Napoleónicas. La mayoría de las comparaciones fueron originadas por la necesidad de los gobiernos de crear héroes, con los ejércitos atascados en el tráfico estancamiento en tierra en la Primera Guerra Mundial. La nueva, glamorosa, y relativamente limpia guerra aérea presentaba el escenario requerido para la creación de estos héroes.3

Un examen más cuidadoso del típico militar de caballería Napoleónica muestra que estas superficiales comparaciones son mucho más precisas de lo que pudiera esperarse. Consideremos, por ejemplo, la descripción del historiador David Chandler de los húsares Napoleónicos como "los favoritos de las damas. ..de quienes se esperaban los más altos niveles de coraje, amenazante fanfarronería y reasunción. "4 Tal descripción fácilmente pudiera aplicarse al estereotipado aviador de combate, especialmente al piloto de caza.

De acuerdo con Chandler, parte de la motivación de los combatientes de caballería era su atracción por la pelea, los deportes, y la caza. Los combatientes respetaban sus enemigos montados por que ellos tenían las mismas ideas. A los combatientes de caballería se les amonestaba a montar bien, morir sin titubear, y reconocer el valor de sus adversarios. Igual pasa con los combatientes aéreos.5

Ponderemos las palabras del famoso as alemán, Barón Manfred van Richthofen. Sus cartas y sus informes de combate están repletos de alusiones a la hidalguía, deportividad, caballerosidad y caza. El escribió sus impresiones acerca de su más famoso adversario, el Mayor Lanoe Hawker, en términos sorprendentemente similares a los usados por un participante en un duelo de caballería en el siglo XIX:

Pero él era un diablo valeroso. Conmigo atrás o por encima de él, tenía el coraje de mirar atrás y saludarme con la mano, como diciendo, "¿Cómo van las cosas?" Era un gran deportista, pero yo sabía que al fin y al cabo mi presencia tan cerca atrás de él iba a ser más de la cuenta.6

Richthofen tenía una entonación similar para criticar a su hermano, que también era un as, por ser más tirador que cazador. La motivación del combate, en opinión de Richthofen, debe ser como la del competidor de caballería del siglo XIX, no la de un fanático sanguinario.7

Tales sentimientos no son exclusivos de las ideas románticas de la Primera Guerra Mundial. Por ejemplo, durante la Batalla de Inglaterra en 1940, un piloto de caza británico describía su motivación del combate así: "Es la atracción del deporte más bien que el cumplimiento del deber lo que permite que una vaya sin darle importancia a que tanto le tiren a uno."8

Evidentemente, no era solo el espíritu de la competencia deportiva lo que motivaba el combatiente de caballería del siglo XIX o el aviador moderno. La voluntad de combatir debe ser impulsada por un intenso deseo de derrotar al enemigo. El Coronel Charles H. MacDonald, un as de la Segunda Guerra Mundial con 27 aviones derribados, lo dice así:

Si yo fuera a seleccionar las características más valiosas de un aviador de caza, agresividad sería una de las más importantes. Una y otra vez yo he visto acción agresiva, aun en posición desventajosa, poner literalmente en fuga poderosas formaciones japonesas.9

Los comentarios del Coronel MacDonald sobre agresividad y, por implicación, resolución pueden considerarse como reiteración de los pensamientos del "as" de caballería del siglo XIX, Joachim Murat. Murat, un mariscal francés, fue famoso por su increíble coraje y agresividad en el campo de batalla. Se decía que el tenía una propensión a decir, "Muéstreme un húsar de más de 30 años, y yo le muestro un cobarde!"lO

Aunque no es posible hablar por todo los participantes y por todos los encuentro, inclusive un análisis superficial muestra claramente la conexión entre la motivación del combate aéreo y el espíritu de combatiente de caballería Napoleónica. La batallas en el aire pueden compararse en esta base, directamente con los encuentro del siglo XIX.

Bajo Fuego

Las circunstancias en que se confrontar el enemigo en combate pueden variar con considerablemente pesar de esto, inclusive un ligero examen de las narraciones del combate revela frecuentes similitudes en el comportamiento y en los sentimientos de los participantes. En los términos más generales, se puede decir que la mayor parte de los combatientes se sienten, en una u otra ocasión, bien sea valientes, atemorizados, agresivos, tímidos, solitarios, o confundidos. Esta clase de sentimientos se encuentran en narraciones tanto del período Napoleónico como a través de la guerra aérea moderna. Además, los detalles de los encuentros en ambas eras tienen mucha similitud. 

Descripciones de testigos presénciales de encuentros en el aire persistentemente se asemejan a las narraciones escritas de los encuentros de caballería. Un norteamericano, Oscar LeBoutillier, describe un típico combate aéreo así:

En esos espeluznantes momentos el firmamento estaba literalmente repleto de luces marcando la trayectoria de los proyectiles; dele gados hilos blancos cruzando el espacio en toda dirección. Se veían aeroplanos en todas partes. Como relámpagos entraban y salían de las nubes. por encima, por debajo, y al frente mío. Yo tenía mis manos en plena actividad tratando de ponerme a la cola de un enemigo. evitar un choque y hacer un disparo. Era como tratando de poner un relámpago en una botella!11

Las observaciones de LeBoutillier son comparables a esta descripción de un encuentro de caballería Napoleónica:

El encuentro generalmente produce una refriega, en la que ambos bandos pierden la formación, y los soldados se embrollan en una masa amorfa de combatientes individuales. ...Era casi imposible controlar la caballería que acababa de pasar y sobrevivir otro encuentro y estaban peleando cuerpo a cuerpo por sus vidas, botín y gloria!12

No es de sorprenderse que esta clase de experiencias evoquen las más fuertes emociones en soldados y aviadores. Frecuentemente la violencia y la tensión de las circunstancias parece que abruma los combatientes. El solo hecho de que ellos sigan funcionando por lo menos es un testimonio de la habilidad del hombre para preparar guerreros para los efectos del combate.

En este respecto, la guerra aérea es muy frecuentemente considerada relativamente limpia, inclusive antiséptica. Nada está tan lejos de la realidad. Imagínese esta escena dentro de un B-17 relatada brillantemente por el historiador del ataque a Schweinfurt:

Los bombarderos siguen adelante a través de un remolino de astillas de acero y llamas y pedazos de metal al rojo. El acero está en todas partes: choca en las alas y en los motores, se estrella en los tabiques y en los fuselajes. y en los cuerpos de los hombres, derramando sangre, tejidos, intestinos, y sesos.13

Dentro de las formaciones uniformadas de la infantería Napoleónica, las observaciones de un soldado no eran muy diferentes de su contraparte en la aviación del siglo XX:

Un tiro mató e hirió veinticinco en la 4a Compañía, otro de la misma clase mató a Fisher, mi capitán, y dieciocho de su compañía. ..y otro dio en la 8a y mató o hirió veintitrés. ...Cuando mataron a Fisher yo estaba hablando con él, y a mi me cayeron todos sus sesos, su cabeza voló en átomos.14

Es admirable que alguien pueda funcionar en un ambiente tal. Sin embargo, una revista de algunas de las reflexiones de los participantes en el combate, durante la confrontación, ofrece otras comparaciones. Una gran parte de los participantes están pasmados de miedo, por ejemplo, pero siguen adelante a pesar del temor. El Capitán Richard S. Drury, un piloto de A-lE de la Fuerza Aérea, describe; una picada sobre posiciones de artillería del enemigo en la Guerra de Vietnam así:

Yo sentí cierto entumecimiento frío en todo mi cuerpo cuando me deslizaba hacia las relampagueantes bocas de los cañones allá abajo. Las luces de los cohetes se levantan como el granizo cae en una tempestad. Yo estaba amedrentado y respirando con dificultad. Cada pasada parecía ser como una hora, pero era sólo cuestión de segundos antes de que saliera de la picada y respirara de nuevo.15

El tono de los comentarios de Drury y los aspectos físicos de su situación son similares a los experimentados por el Capitán Cavalie Mercer cerca de Mont-Saint Jean en 1815. Mercery su tropa de artillería. como sus contrapartes en la aviación, estaban bajo intenso fuego del enemigo:

Mis ojos captaron un punto negro e inmediatamente supe de qué se trataba. La convicción de que uno nunca ve un tiro a menos que uno esté directamente en su línea relampagueó en mi mente. junto con la certeza de que mi fin estaba definido. ...Bajo un fuego tal. uno pudiera decir que hay mil estrechos escapes; y me hizo sentir en pleno la bondad de aquel que me protege de tantos peligros.16

Aún sin más ejemplos, es justo sacar en conclusión que muchas de las circunstancias físicas y comportamiento humano de los participantes en el combate, tanto en las guerras Napoleónicas como en el moderno combate aéreo, tienen mucho en común. Esta relación puede hacerse más clara si uno considera la cohesión.

Cohesión

De cualquier manera, la cohesión es uno de los más importantes aspectos del elemento humano en todo tipo de combate. La clásica obra del General S. L. A. Marshall, Men Against Fire, la identifica como la diferencia entre la derrota y la victoria cuando se hace contacto con el enemigo. Soldados que mantienen la integridad del grupo y sienten nexos comunes de apoyo, actúan mejor en el combate. La investigación de Marshall apunta a la cohesión como el factor básico en la participación en el combate terrestre. 17 Para la infantería o la caballería de la era Napoleónica, esto implicaba el avance y el uso de las armas contra el enemigo.

La pérdida de la cohesión puede conducir al desastre, especialmente en operaciones ofensivas. Consideremos por un momento uno de los más famosos incidentes relacionados con esta situación. Esto sucedió en la Batalla de Waterloo en 1815. Al principio del combate, la infantería francesa avanzó contra el centro izquierdo de Wellington. Al encontrarse con las vigorosas infantería y artillería inglesas, los franceses fueron repelidos. Wellington entonces dirigió la caballería inglesa a embestir y completar la fuga. Los franceses huyeron, pero la caballería inglesa, excitada por la victoria, perdió la cohesión. Un participante observó así:

De hecho nuestros hombres estaban fuera de control. ..cada oficial, al alcance de su voz, hizo lo posible por poner sus hombres en formación; pero la mala situación del enemigo era una tremenda tentación. Si hubiéramos podido poner en formación cien hombres. hubiéramos ejecutado una respetable retirada, y muchos hubieran sido salvados; pero no pudimos ejecutar ninguna formación, y quedamos tan indefensos en su [contra] ataque como su infantería había estado en el nuestro.l8

El fallo de las unidades inglesas en mantener la cohesión se debió a la vehemencia, excesiva agresividad, y al pánico subsiguiente de sus hombres. Esto condujo a su destrucción. La cohesión no tiene menos importancia para el aviador de combate.

Entre otras cosas, el vuelo en formación tiene por objeto fomentar la coordinación del grupo, el apoyo mutuo, y la cohesión.19 Desde los primeros tiempos del combate aéreo, la pérdida de cohesión ha probado ser fatal. Este principio fue frecuentemente demostrado durante la Segunda Guerra Mundial. Para poner un ejemplo, veamos la narración del as de la Armada de EE.UU., Edward "Butch" O'Hare, en su descripción de un ataque a aviones de combate japoneses:

Toda la formación enemiga se desperdigó cuando nosotros les caímos encima. Se separaron en secciones y aviones separados, elevándose verticalmente en pánico para tratar de ganar conveniente altitud La batalla parecía durar horas, pero en realidad fue cuestión de minutos. ...El resultado dio crédito a nuestros ocho solitarios Hellcats con veintitrés aviones derribados confirmados, y posiblemente 11 más.20

En el combate de O'Hare los japoneses no pudieron mantener ninguna cohesión defensiva y fueron derrotados.

Las descripciones de combates entre soviéticos e israelitas en el Canal de Suez, en 1970, raramente publicadas, repiten el mensaje del caso anterior. De acuerdo con los participantes israelitas, los pilotos de los MiG soviéticos tenían la tendencia a perder la cohesión, inclusive al punto de desperdigarse en pánico, tan pronto como el encuentro se iniciaba:

De acuerdo con las palabras de un piloto israelita que participó en ese encuentro, los soviéticos volaron al encuentro como un toro a un capote rojo. Como si estuvieran golpeando sus cabezas contra una pared. Eran como frutas maduras listas para ser cogidas.21

Estas comparaciones con la desafortunada caballería inglesa, más de un siglo atrás, son obvias. Bien sea que las fuerzas estén en encuentros ofensivos o defensivos, la cohesión puede ser un elemento vital para el éxito.

Otro dramático ejemplo de la importancia de la cohesión en los campos de batalla del siglo XIX es el uso de la formación de cuadro. Empleada por la infantería para defenderse de los ataques de la caballería, el éxito o el fracaso de la formación dependía de la integridad de los lados componentes. Si, como en la Batalla de Quatre Bras en junio de 1815, la cohesión de un cuadro de infantería falla, el resultado puede ser desastre: "El Segundo Batallón del Regimiento 44o fue atacado en la retaguardia por los Lanceros, que estaban arrasando nuestros supernumerarios y los hombres de las líneas de retaguardia."22

Si, sin embargo, el cuadro logra mantener su cohesión, generalmente es impenetrable inclusive por los más violentos ataques de la caballería. Sólo con ayuda de la artillería puede cambiarse el resultado normal. Los atacantes, por lo tanto, hacían gran esfuerzo por bombardear el cuadro con armas arrojadizas en la esperanza de hacerlo desintegrar. Repetidas cargas se ordenaban con el objeto de completar su disolución.

No es necesario tener una gran imaginación para comparar el cuadro de la infantería Napoleónica con una formación de combate de los B-17 de la Segunda Guerra Mundial. Creada por el General Curtis E. LeMay precisamente para mejorar la cohesión y la potencia de fuego defensiva, la "caja de combate" también era tan buena como sus componentes.23 Las tentativas de los alemanes para destruir la cohesión de la caja de combate y desperdigar la formación de los bombarderos no fue mejor que las combinadas tentativas de la caballería y la artillería francesas para reducir los cuadros ingleses en Waterloo.

[1943] Cuando el torrente de Fortalezas Volates se acercaba a su objetivo, surgía un cambio definitivo en la forma de los ataques. Flotas de cazas bimotores lanzaban cohetes al centro de las formaciones, separando los aeroplanos y diluyendo la efectividad de su red de fuego defensivo. Al momento que aprecia un estropeado, una multitud de cazas monomotores inmediatamente surgía para dar el golpe de gracia.24

[1815] En la tarde los franceses habían traído dos cañones a la cima de nuestra posición, que disparaban metralla en nuestro cuadro con muy mortífero efecto....Aunque sufriendo tristemente, y desordenados por nuestros pobres compañeros heridos que se aferraban a sus camaradas pensando que iban a ser abandonados, nuestro pequeño cuadro mantuvo su formación, y nosotros llegamos al límite.25

Para hacer una comparación con el combate aéreo más reciente, simplemente observemos las formaciones de célula y cola usadas en las campañas de bombardeo de Linebacker en Vietnam del Norte. Podemos considerar las contramedidas electrónicas de las células como lados contiguos de la estructura defensiva. No tiene por qué sorprendemos que los nordvietnamitas atentaran bombardear los avanzados "cuadros" de los B-52 de manera similar a la usada por sus contrapartes francesas del siglo XIX. Las cortinas de fuego con misiles nordvietnamitas tenían por objeto romper la integridad de las células y sus colas de bombarderos cuando se acercaban al área de los objetivos. 26 Individualmente. los B-52 eran mucho más vulnerables.

Liderazgo

En las condiciones frecuentemente caóticas de la batalla, el liderazgo no tiene un segundo de reposo. Peso a las diferencias de estilo, los líderes con éxito en el combate parece que tienen varias características comunes en sus personalidades.27 Las circunstancias en que estas características se manifiestan también tienen similitud.

Pensemos, por ejemplo, en el coraje y la determinación de los oficiales ingleses del siglo XIX cuando trataban de reorganizar sus hombres para atacar el enemigo. Un soldado de infantería decía esto de la efectividad de su comandante:

En este crítico momento el General Graham corrió al frente, y en una palabra, en voz alta, y con inspiración, echó a tierra el valor de los mariscales [franceses] y sus combinaciones. La palabra fue,  "Adelante!" Como corriente eléctrica fue del centro de las líneas inglesas a las extremidades de sus flancos, seguida inmediatamente por la bien conocida aclamación atronadora de los ingleses, segura precursora de la impetuosidad de las bayonetas.28

Un siglo más tarde, el Capitán Eddie Rickenbacker tendría un efecto igualmente electrizante en el Escuadrón. Aéreo 940 cuando estaba sufriendo crecientes bajas. Un veterano que observó a Rickenbacker anotó el papel del famoso conductor de automóviles de carrera así:

El se abrumó hasta el agotamiento. El volaba la patrulla requerida. Después él y yo volvíamos al campo, tomábamos una taza de café. volvíamos a nuestros segundos aviones y salíamos solos a la cacería. La mayor parte de los pilotos que él derribó no supieron lo que les había pasado. Venida del cielo. una rápida explosión y adiós...él se convirtió en el líder más natural que yo haya visto.29

Gallardía en el combate también puede ser un común denominador de cualquier era y situación. Frecuentemente se presentan circunstancias en las cuales actos her6icos individuales parecen ser casi idénticos. Juzguemos la similitud en estos ejemplos de valor frente a la adversidad; el primero en la era Napoleónica y el segundo en la Segunda Guerra Mundial:

Era un individuo valeroso. y se portaba como un héroe; con su espada flameando en el aire. él arengaba sus hombres. arrojándose contra el enemigo. desbastándolos y tajándolos en estilo tremendo. ¡Un gran hombre! Ciertamente que la forma en que se conducía me hizo una impresión que nunca olvidaré.30

En compañía de otros cazas, el Teniente DeBlanc instantáneamente se enfrentaba a aeroplanos hostiles. y con agresividad repelía sus repetidos esfuerzos para poner en fuga nuestros bombarderos....Valerosamente DeBlanc permanecía en la escena a pesar que no le quedaba mucho combustible. Desafiando con intrepidez la superioridad numérica del enemigo. peleó con coraje en tremendas circunstancias.31

Algunos pueden pesar que estas comparaciones son demasiado artificiosas. Hoy en día se hace mucho hincapié en el avance increíble de la tecnología militar y se argumenta que la naturaleza fundamental del combate ha cambiado.32 Si este argumento es válido, cualquier comparación de la guerra moderna con la guerra del pasado es inaceptable. La tortuosa lógica de esta idea da a las máquinas más importancia que a los hombres.

Este punto de vista no tiene apoyo en la evidencia de testigos presénciales en contemporáneos campos de batalla o combates aéreos. Es cierto que muchos cambios se han producido en los conflictos a partir de las Guerras Napoleónicas. Los factores físicos de la batalla son diferentes. La magnitud y la composición de las fuerzas varían considerablemente. Relaciones espaciales y geométricas son completamente diferentes, igual que los factores topográficos y logísticos. Aparte de esto, varios notables expertos estarían de acuerdo en que la psicología de los participantes en el combate en ambas eras es esencialmente igual. Uno de estos dice:

La psicología del combate es la más estable, la más permanente dimensión de la guerra. Mientras los objetivos políticos de un conflicto específico, la tecnología de los armamentos, y por encima de todo, las tácticas adecuadas a un adversario dado en un día dado pueden cambiar virtualmente de la noche a la mañana, "el combate es combate y un combatiente es un combatiente."33

Con esta base, las comparaciones de una era y una forma de combate siguen siendo válidas. A falta de experiencia en el combate o de pasar tiempo muy considerable con veteranos de combate, posiblemente la única manera de aprender la naturaleza de la guerra es estudiando narraciones de primera mano. Sin embargo, es muy importante que los potenciales aviadores de combate no se limiten estrictamente a lo que pasó con los combatientes aéreos. Como hemos visto, hay suficientes similitudes en la era Napoleónica para justificar una vida entera únicamente en el estudio de ese período. Lo mismo pudiera decirse de cualquiera otra era de conflicto.

Finalmente, la pregunta que deben hacerse todos aquellos con potencial de servir en combate debe ser, "¿Cómo puedo mejorar el entendimiento de mi mismo y de la naturaleza de la guerra?" La solución puede ser el estudio comparativo del elemento humano en la historia militar.

Notas:

1. Presentación al Colegio de Mando y Estado Mayor del Aire, Universidad del Aire, Maxwell AFB, Ala., 6 nov 86.

2. Vea Richard Holmes. Acts of War: The Behavior of Men in Battle (New York: Macmillan. Inc., 1986); fohn Keegan, The Face of Battle (New York: Viking, 1976); S. L. A. Marshall. Men Against Fire: The Problem of Battle Command in Future War (Gloucester, Mass.: Peter Smith. 1978).

3. Ezra Bowen. Knights of the Air (Alexandria, Va.: Time Life Books. 1980).

4. David Chandler, The Campaigns of Napoleon (New York: Macmillan, Inc., 1966).

5. Floyd Gibbons, The Red Knight of Germany: The Story of Baron van Richthofen, Germany's Great War Bird (Garden City, N.Y.: Doubleday, Pase and Co., 1927).

6. lbid., 8.

7. Manfred van Richthofen, The Red Baron (Fallbrook, Calif.: Aero Publishers, Inc., 1969).

8. Lord Charles Moran, The Anatomy of Courage (London: Constable. 1946).

9. Gene Gurney, Five Down and Glory (New York: BaJlentine :Books, 1958).

10. famas P. Lawford, Napoleon: The Last Campaigns (New York: Crown Publishers, 1977).

11. Dale M. Titler. The Day the Red Baron Died (New York: Bonanza Books, 1970).

12. Nigel de Lee, French Lancers (London: Almark Publish- il1g Co., Ltd., 1976).

13. Martin Caiden. Black Thursday (New York: E. P. Dutton and Co., 1960).

14. Keegan, 160-61.

15. Richard S. Drury, My Secret War (Fallbrook, Calif.: Aero Publishers, Inc., 1979).

16. Cavalie Mercer, Journal of the Waterloo Campaign (Lon don: William Blackwood and Sons, 1870).

17. Marshall,149-50.

18. Mayor General H. T. Siborne, Waterloo Letters (London: Cassell and Co., Ltd., 1891).

19. ATC Manual 51-4, Primary Flying Jet, 1982.

20. Trevor J. Constable y Raymond F. Toliver, Fighter Aces of the USA (Fallbrook, Calif.: Aero Publishers, 1979).

21. Benjamin S. Lambeth, Moscow's Lessons from the 1982 Lebanon War (Santa Monica, Calif.: Rand Corp.. 1984).

22. Siborne. 380.

23. Guy Woodward, "The Allied Bomber Offensive Against Germany," Strategy and Tactics, may-jun71.

24. Caiden. 220.

25. Siborne, 330-31.

26. Air War-Vietnam (New York: Arno Press, 1978).

27. Carl van Clausewitz, On War. editado y traducido por Michael Howard y Peter Paret (Princeton. N.J.: Princeton University Press, 1976).

28. Robert Blakeney (28th Foot) citado por Ned Zuparko, "Charges. Firefights and Morale", par! 1, Empires. Eagles and Lions, mar 83.

29. Bowen, 171-74.

30. Rifleman Harris (95th Rifles) citado por Holmes, 343. 

31. Constable y Toliver. 258-59.

32. Ten Crl Clayton R. Newell, "Operating in the 21st Century," Military Review, sep 86, p. 9.

33. Ten Crl Barry D. Watts, The Foundations of US Air Force Doctrine (Maxwell AFB, Ala.: Air University Press,1984), 112.


Colaborador:

Mayor Mark K. Wells (USAFA; MA. Universidad de Texas Tech) es comandante de vuelo en el 559o Escuadrón de Entrenamiento de Vuelo, en la Base Aérea Randolph, Texas. Piloto veterano con mas de 2300 horas de vuelo, ha sido profesor auxiliar de historia militar en la Academia de la Fuerza Aérea de EE.UU.; instructor de pilotos en aviones T-37 en la Base Aérea Reese, Texas; y comandante de aeronave en aviones KC-135 en la Base Aérea Fairchild, Washington. el Mayor Wells es un Graduado Distinguido de la Escuela de Oficiales de Escuadrón y del Colegio de Mando y Estado Mayor del Aire. El ha escrito critica de libros para Air University Review y para Airpower Journal.

Declaración de responsabilidad:

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